viernes, 1 de marzo de 2013

Alt-J: An Awesome Wave (2012)

Existe un consenso inusualmente amplio en la crítica internacional a la hora de designar a Alt-J como la propuesta más interesante que ha debutado en formato álbum el año pasado en las Islas Británicas. Y es que la combinación de letras que permite en cierto sistema operativo muy conocido formar la letra griega delta (que es lo que Alt-J significa) ha logrado aunar opiniones de procedencias muy diversas. Tanto, que hace apenas unos meses fueron reconocidos con el más que interesante premio Mercury de la industria alternativa británica. La pregunta es obligada: ¿realmente merece tantos parabienes este cuarteto de universitarios?

La respuesta será afirmativa si nos atenemos a la originalidad de su música; ésa es sin duda su mayor virtud. Y es que a pesar de muchas escuchas y no menos consultas en diversas fuentes, no he encontrado una forma adecuada de definir su música. Podríamos decir que es un pop sofisticado con reminiscencias vocales caribeñas, ambientación trip-hop y un sutil toque electrónico. Lo curioso es que a pesar de lo complicado del concepto consiguen un doble propósito nada desdeñable: sonar a ellos mismos en todo momento, y no adherirse en exceso a una fórmula que los asfixie (un mal por otra parte muy habitual estos últimos años). Y además con un sorprendente talento a la hora de tocar todos sus instrumentos y una gran calidad en sus armonías vocales. Ahora bien, no es oro todo lo que reluce.

Y es que uno de los principales motivos de originalidad (la voz entre caribeña y negra de Joe Newman) acaba fatigando al oyente con su tendencia a la vocalización escasa, sus a menudo forzados cambios de tonalidad y la por desgracia frecuente costumbre de mezclarla excesivamente baja en relación con el resto de los instrumentos. Por no citar que de los trece temas (más uno oculto) que conforman el álbum, en realidad sólo hay diez canciones como tal, siendo los otros tres interludios que no ocultan su condición de fallidos intentos a la hora de componer una verdadera canción.

Curiosamente la "Intro" con la que se abre el álbum sí que es una canción a todos los efectos: un estupendo tema introspectivo (mención especial para la manera que cruzan las dos guitarras) que parece instrumental pero acaba teniendo una sencilla parte vocal. El siguiente tema digno de mención es "Tessellate", un envolvente tema lento con un sensacional bajo. Aunque le supera "Breezeblocks", uno de mis tres temas favoritos, que juega con un cambio de ritmo en el estribillo, estridencias bien repartidas, una instrumentación sorprendente y un más que notable juego de voces.

Quizá el tema más fácilmente recordable del álbum sea "Something good", gracias a su ritmo sincopado bailable en las estrofas, su arpegio de piano y un estribillo sorprendentemente disfrutable. Después de la no del todo redonda "Dissolve me" y la un tanto aburrida "Matilda", nos encontramos con "Ms", un inclasificable tema con unos bonitos arpegios de guitarra, unas peculiares voces a coro y unos efectos originales.

Mi segundo tema favorito es "Fitzpleasure", que a pesar de su desconcertante dúo de voces inicial desemboca en un tema obsesivo en las estrofas, que va evolucionando todo el tiempo en muchas partes no siempre repetidas y con unos interludios instrumentales realmente fantásticos (la manera en que se combinan las dos guitarras es impresionante para un grupo que acaba de debutar). Y después del tercer amago de canción surge mi tercer tema favorito: "Bloodflood", la mejor demostración de que se pueden seguir componiendo baladas plenas de emoción en el siglo XXI sin caer en lo sensiblero, con una bonita letra, una sorprendente batería y un excelente piano. Llegando así hasta los dos temas que cierran el disco, el oficial ("Taro", otro momento destacado con su toque africano a lo Massive Attack y su excelente instrumentación) y el oculto "Hand-me", a un nivel claramente inferior.

Quizá el título de álbum del año le quede un pelín grande, pero lo que es innegable es que posee argumentos suficientes para convencer a los melómanos más exigentes. Ahora bien, dado el escaso tirón comercial que están teniendo (pueds no hay un sencillo claro que tire del disco) y que su música no entra fácilmente en los círculos comerciales, habrá que ver por dónde deciden evolucionar. Porque me temo que el riesgo de que se desintegren por falta de éxito comercial está presente. Y sería una pena.

lunes, 18 de febrero de 2013

2013: un año con muchas novedades

Después de revisar en mi anterior entrada 20 de las mejores canciones del pasado 2012, voy a dedicar la siguiente entrada a revisar algunas de las muchas novedades que nos esperan para este 2013. Ello no signifique que no siga reseñando durante un tiempo álbumes del año pasado que tengo aún pendientes, pero la vida sigue e incluso en un ámbito tan afectado por la crisis como la música contemporánea no se detiene.

Empezamos por un par de novedades que ya se han publicado en estas primeras semanas y que revisaré en este mismo blog en próximas fechas. La primera en salir ha sido el noveno álbum de New Order. "Lost sirens" es un álbum con trampa, puesto que la formación liderada por Bernard Sumner y Peter Hook hace años que no existe con esa composición, pero aprovechando sus conciertos del año pasado se han conseguido finalmente liberar las trabas que impedían la publicación de este disco, con temas grabados durante las mismas sesiones que dieron lugar al meritorio "Waitin' for the sirens call". Todo un regalo para sus fans. Y siguiendo por "Collections", el largamente esperado retorno de los británicos Delphic, que fascinaron al mundo con su esperanzador y lleno de talento "Acollyte" pero que han tardado tanto tiempo en darle continuidad que quizá hayan perdido su momento.

Otros discos ya confirmados para las próximas semanas son "Nocturnes", el álbum con el que Little Boots pretende confirmar que su tecno-pop contemporáneo no fue flor de una temporada, "Delta machine", el retorno de los legendarios Depeche Mode (anticipado por "Heaven", un baladón sorprendentemente acústico) y "Exile", el disco con el que los británicos Hurts quieren confirmar que son algo más que los Black del siglo XXI.

Para más adelante todo apunta a que podremos escuchar los nuevos álbumes de otros artistas que forman parte del elenco de este humilde blog: Polly Scattergood y sus postales urbanas, Daft Punk y su esperada colaboración con Nile Rodgers, LaRoux, que también han contado con el fundador de Chic, y retornos esperados durante no menos de una década: Suede (que ya han presentado su primer sencillo, el interesante "Barriers") y Dubstar, que ha recuperado a Sarah Blackwood tras 10 años al frente de Client.

Otros retornos previstos para esta temporada son los escoceses Texas intentando recuperar su personalidad, Goldfrapp tratando de recuperar el equilibrio entre modernidad y comercialidad, David Bowie y la búsqueda de la modernidad perdida, la modosita y un tanto olvidada Dido y los recientement revitalizados O.M.D.

Los amantes del rock también están de enhorabuena: este año tendremos lo nuevo de los alternativos The Strokes, de supervivientes del sonido grunge como Pearl Jam o The Queens Of The Stone Age, de los incombustibles U2, del muy venido a menos Lenny Kravitz, de los ultra-repetitivos AC/DC o de los blanditos Bon Jovi.

Por último, en el ámbito meramente comercial se plantea una lucha equilibrada entre dos divas muy diferentes: Beyonce y Lady Gaga. En suma, todo un puñado de novedades que harán de este 2013 un año más que interesante. Iré reseñando lo más relevante de esta cosecha en futuras entradas de este blog.

sábado, 26 de enero de 2013

Las 20 mejores canciones internacionales de 2012

Enero es mes de listas, de echar la vista atrás y tratar de sintetizar lo mejor del año que se nos acaba de escapar. No me atrevo a proponer una lista con los mejores álbumes, pues el volumen de discos publicados excede ampliamente la cantidad que puedo escuchar. Pero sí que me atrevo a sugerir una lista con 20 canciones internacionales que recordar de este 2012. Lógicamente me he limitado a seleccionar temas que hayan visto la luz en formato sencillo/videoclip. Además he impuesto el criterio de una única canción por artista, para conseguir una panorámica más amplia. Y siempre intentando localizar la emoción, el talento y la calidad que, si se busca, aún existe en el maltratado panorama de la música contemporánea.

Ahí va la lista. Seguro que no están todos los que lo merecían, pero al menos están todos los que son:

1. Saint Etienne - "I've got your music"
Para mí, la canción del año, y su sencillo más redondo en casi 20 años. Subidón desde el primer segundo.
2. The XX - "Angels"
Su segundo disco los ha confirmado como una de las bandas más personales de la actualidad. Los pelos de punta.
3. Feeder - "Children of the sun"
Grant Nicholas sigue a lo suyo, componiendo himnos de rock atemporal. Memorable.
4. Madonna - "Gimme all your lovin'"
Su fallido MDNA no logró ocultar un sencillo rico, pleno de talento. Desenfadado pop del siglo XXI.
5. Pet Shop Boys - "Memory of the future"
Ya era un gran tema, pero más con la revisión de Stuart Price. Apoteósico estribillo.
6. Cat Power - "Cherokee"
El desembarco de la reina del indie en la modernidad. Desgarradora.
7. Purity Ring - "Lofticries"
Debutan con un formidable colchón electrónico y una melodía inspiradísima. Sorpresón.
8. Orbital - "New France"
Retornaron sin perder la personalidad pero recuperando la inspiración. Clásicos.
9. Gossip - "Move in the right direction"
No lograron el éxito esperado, pero aquí sí supieron mezclar pop, guitarras, electrónica y disco. Disfrutable.
10. Imagine Dragons - "Radioactive"
El tema más original de una de las nuevas promesas de la música norteamericana. Inquietante.
11. Wild Nothing - "Paradise"
El dream pop de los norteamericanos alcanza todo su esplendor en este precioso tema. Intemporal.
12. Django Django - "Default"
La propuesta más novedosa y original que ha surgido en el Reino Unido esta temporada. Tan inclasificable como convincente.
13. Of Monster And Men - "Mountain sound"
El álbum de estos islandeses era del año pasado, pero este nuevo tema de 2012 ha contribuido a que haya explotado hasta cotas inesperadas a nivel mundial. Increíbles .
14. Rebecca Ferguson - "Backtrack"
Menos elogiada por la crítica que Frank Ocean, la británica ha demostrado que el mejor tema de soul ha venido de este lado del Atlántico. Irresistible.
15. Garbage - "Blood for poppies"
Rock contemporáneo con toques pop que los ha devuelto a lo más alto del panorama internacional. Crudo y melódico.
16. Chromatics - "Kill for love"
Su electrónica lo-fi y su atmósfera melancólica la convierten en la banda sonora perfecta para regresar a casa una madrugada cualquiera. Nostálgica.
17. Paul McCartney & Grohl/Novoselic/Smear - "Cut Me Some Slack"
La colaboración más sorprendente del pasado año. Una jam session que terminó publicada gracias a su fantástico equilibrio entre los Beatles del "White album" y los Foo Fighters menos comerciales. Inimaginable.
18. Squarepusher - "Dark steering"
Después de 15 discos, Tom Jenkinson finalmente ha encontrado el equilibrio entre la electrónica más demoledora y los guiños melódicos. Desquiciante.
19. Scissor Sisters - "Only the horses"
Cuando se olvidan de falsetes y petardeo, los neoyorkinos son capaces de construir himnos de pop bailable. La magia del piano.
20. The Black Keys - "Little black submarines"
Rock de toda la vida pero con un talento innegable. Arrasarán en los grammies. Calor, mucho calor.

Seguro que si han tenido oportunidad de escuchar todos los temas coincirán conmigo en que, a pesar de la crisis y los recortes, el 2012 ha sido suculento musicalmente hablando. A ver qué nos depara el 2013.

martes, 1 de enero de 2013

Feeder: Generation Freakshow (2012)

Hace cerca de año y medio reseñé en este mismo blog el anterior álbum de los galeses Feeder ("Renegades"). Y ya entonces comentaba que, sin ser ni mucho menos un gran álbum, se trataba de una sana terapia de desintoxicación comercial por vía rockera que probablemente les permitiría volver a entregar álbumes más del gusto del gran público, con sus conocidas guitarras acústicas, arreglos orquestales y medios tiempos. "Generation freakshow" es la confirmación de que mi diagnóstico fue acertado. Con lo que yo no contaba es que sólo fueran a necesitar año y medio para ofrecérnoslo.

De hecho, ése es seguramente el principal defecto del disco: la falta de sorpresa. Si esperábamos algún medio tiempo más, a cambio nos encontramos un par de temas con nervio suficiente para haber formado parte de "Renegades". Pero por lo demás todo transcurre sin altibajos. Y eso, unido a la ausencia de algún tema con verdadero tirón comercial y unos arreglos que tienden a uniformizar las distintas canciones más de lo deseable, explica las menores ventas de "Generation freakshow" frente a sus álbumes de hace unos años.

Aunque debo señalar los tres sencillos de este disco son irreprochables: "Borders", segundo corte y primer sencillo, es un tema típico de Grant Nicholas, con unas agradables estrofas, una acertada entrada y un estribillo disfrutable, pero sin una personalidad especial. "Children of the sun", último corte y segundo sencillo, es una balada excelente, muy a lo Noel Gallagher, con sus acordes menores, sus enérgicas guitarras y un estribillo coreable remarcado por un estupendo teclado, pero sin ningún guiño a las modas actuales. Y "Idaho", tercer corte y tercer sencillo, es un tema potente a la vez que melódico, con un contundente riff para rematar el estribillo, pero que en vez de bombos distorsionados o loops elecrónicos recurre a una simple pandereta para reforzar los estribillos.

Lo bueno del disco es que hay otros muchos temas reseñables: "Oh my", el corte que abre el álbum, es un estupendo tema de rock melódico, con unos originales teclados, en el que Nicholas canta a dos voces una emotiva letra sobre una chica en proceso de desintoxicación. "Hey Johnny", el cuarto corte, es una introspectiva composición con una excelente progresión armónica, aunque una melodía un poquito entrecortada. "Quiet", el quinto corte, es un precioso tema acústico en el que Nicholas canta a medio voz una melodía delicada, capaz de emocionar al más insensible. "Sunrise", el sexto corte, es otra excelente progresión armónica, arreglada con unas guitarras distorsionadas y una original batería...

Curiosamente hay que esperar hasta el tema que da título al álbum (séptimo corte) para que el listón baje un poco. Pero aún hay temas inspirados: "Tiny minds", un tema ruidista muy del estilo de su "Tumble and fall" con una melodía poppy, la disfrutable "Headstrong", que por sus bits per minute y contundencia guitarra hubiera debido figurar en "Renegades", y la ligeramente folkie "Fools can't sleep", con Grant cantando a dos voces y otro inspirado estribillo. E incluso un tema acústico oculto al final ("Sky life").

En resumen, no tienen gran prensa, ni un tirón comercial exagerado, ni su rock tiene un sonido a la moda. Pero se han sabido regenerar en tiempo récord y han recuperado una inspiración difícil de encontrar en la gran mayoría de los álbumes de este 2012, entregando su mejor álbum desde "Comfort in sound" (2003). Así que sólo espero que les sigan quedando ganas de componer nuevas canciones, pues a pesar de los años siguen siendo una de mis debilidades en el mundo del rock. Y confío en que, si aún no lo son, se conviertan en la de algunos de Vds.

lunes, 24 de diciembre de 2012

Imagine Dragons: Night visions (2012)

Ahora que el 2012 se acerca a su fin debemos empezar a pensar que no ha sido este 2012 un año de grandes revelaciones: tanto en el terreno comercial como en el meramente creativo la mayoría de los nombres de referencia han sido ya viejos conocidos. Quizá uno de los nuevos artistas que han aunado éxito de crítica y público sean los estadounidenses Imagine Dragons, que tras un par de EPs han debutado en formato álbum con este "Night visions" hace unas cuantas semanas.

Originario de Las Vegas, Imagine Dragons es un cuarteto liderado por Dan Reynolds, un cantante de talento y registro versátil. Y es que a semejanza de sus paisanos The Killers, es un grupo difícil de encasillar, pues su pop-rock se acerca a diversas corrientes, dando lugar a un álbum siempre correcto, a menudo disfrutable y en alguna ocasión sorprendente. Un cóctel que parece haber sido del agrado del público estadounidense, pues el disco alcanzó hace un par de meses el puesto número 2 en la lista de álbumes.

El cuarteto no sólo compone todos los temas, sino que los produce mayoritariamente en solitario, aunque el toque innovativo lo pone el productor británico Alex Da Kid. Como en el tema que abre el disco: "Radioactive", quizá su sencillo más conocido. Un tema de atmósfera opresiva, letra apocalíptica, estrofas inspiradas y una instrumentación arriesgada entre loops reproducidos al revés y bombos distorsionados. O en "Bleeding out", el noveno corte, un tema desgarrado, con una progresión armónica muy lograda, una melodía certera y sintetizadores sincopados.

Aunque lo que predomina son las buenas canciones con una instrumentación actual pero más convencional, que recuerdan a varios de los artistas de referencia en la música del siglo XXI. "It's time", tercer corte del álbum, recuerda a Travis por su arpegio de banjo y su estribillo elegante. "Demons" es un tema lento más propio que Coldplay (Reynolds incluso adopta a veces el tono de voz de Chris Martin). "Amsterdam" tiene unas guitarras acuosas que recuerdan a la última época de Chris Walla en Death Cab For Cutie. Y "Hear me" puede pasar por uno de los temas más oscuros y guitarreros de la primera época de The Killers.

Otros temas también acertados suenan tan sólo a ellos mismos. Tal es el caso de "Tiptoe", el segundo corte, que comienza con una ambientación oscura, para ir desplegando un acertado diálogo entre guitarra y teclado sobre una original batería y coronado por una bonita melodía. O de "On top of the world", un tema más acústico cuyo comienzo festivo ha sido usado en una campaña publicitaria, pero que es también un estribillo redondo y tarareable. E incluso del tema que cierra el disco, la melancólica "Nothing left to say", con su órganos envolviéndonos en sus acordes menores.

Eso sí, hay algún tema un poco más flojo ("Every night", un medio tiempo quizá excesivamente convencional, "Underdog" y sus "sintéticos" aires caribeños). Pero la sensación que queda al terminar al disco es que estamos ante un esfuerzo loable por crear verdaderas canciones y lograr que suenen contemporáneas. Como en tantos álbumes de debut, habrá que esperar al trascendente segundo álbum para ver si les acompaña suficientemente la inspiración. Y para que opten por un sonido algo más definido y personal. En apariencia, mimbres tienen para ser una de las grandes bandas de los próximos años.

domingo, 2 de diciembre de 2012

El rápido auge del autotune como instrumento de referencia de la música contemporánea

Sin duda la entrada de mas éxito hasta ahora de este blog ha sido la relativa a la lenta muerte de la guitarra como instrumento de referencIa de la música contemporánea. Reflexionando a posterori sobre la misma he intentado encontrar qué instrumento la había desplazado en las preferencias de público, arreglistas y productores. El sintetizador me parecía una elección demasiado vaga y obvia, pues lleva ya cuatro décadas entre nosotros y su definición se presta a diferentes interpretaciones. Lo que realmente está desplazando a la guitarra es el autotune (y sus imitaciones): actualmente apenas hay temas de éxito que prescindan de él.

El origen del autotune se encuentra en el famoso vocoder, un analizador y sintetizador de voz creado en los años 30 y que introducido por Kraftwerk en su mítico Autobahn (1974) se popularizó en los 80 como un truco original para dar a las voces una textura robótica. Era una técnica ingeniosa, adecuada a la explosión de la electrónica en la música de aquella época. Pero durante casi una década quedó en el olvido, como tantos efectos visuales de los video-clips de aquel entonces que hoy nos parecen trasnochados.

Hasta que en el año 1998 una diva en el ocaso de su carrera (Cher) decidió adentrarse en la música de baile, y para ello recurrió a los productores Mark Taylor y Brian Rawling. Éstos optaron por recurrir al autotune, la evolución/actualización del olvidado vocoder, para jugar con la melodía vocal de "Believe". El éxito fue tan arrollador que otros muchos productores y artistas (desde los Beastie Boys hasta Daft Punk) se lanzaron inmediatamente a copiar la idea, en una espiral que ha llegado hasta nuestros días. ¿Los motivos?

Por supuesto la mejor adaptabilidad de una voz alterada electrónicamente a una instrumentación electrónica, logrando el ideal largo tiempo deseado de que la voz humana sea un instrumento con las mismas posibilidades de post-procesamiento que cualquier otro (Madonna es un claro ejemplo desde hace casi 20 años). Pero también por otro hecho incuestionable pero mucho más preocupante: su capacidad para ocultar deficiencias de afinación en la interpretación de los cantantes.

De hecho, el fabricante de autotune (Antares Audio Technologies) presenta su producto como un procesador de audio para corregir el tono en ejecuciones vocales (también instrumentales). La armonización que ofrece está pensada para incrementar la calidad musical de las partes vocales sin que sea evidente que el canto ha sido procesado. Eso sí, llevada al extremo con fines creativos produce una alteración en los tonos (precisos y de cambio rápido, en especial si se aplican sólo a unas cuantas notas definidas de una melodía vocal) que da lugar a los onmipresentes efectos a los que antes aludía. Pero es crucial reseñar que, aunque nuestro oído humano no sea capaz de detectarlo, su uso como corrector de tono es poco menos que universal.

Gracias al autotune podemos escuchar como, por ejemplo, un cantante tan limitado vocalmente como Enrique Iglesias es capaz de adornar los tramos finales de sus canciones con unos llamémosles (para entendernos) gorgoritos que luego es incapaz de reproducir sin desafinar en cualquier interpretación en directo. Y lo mismo aplica para buena parte de los artistas que triunfan en nuestros días, desde Britney a Rihanna. Incluso su uso y abuso justifica la ploriferación en los últimos años de artistas cuyo punto fuerte es precisamente su interpretación vocal (piénsese en el caso de Adele).

Como ya he tenido oportunidad de justificar en este blog, he sido y seré un defensor del empleo de la electrónica en la música. Y lo mismo aplica para los procesadores de audio como autotune. Ahora bien, en los últimos tiempos resulta refrescante escuchar interpretaciones que no abusen de este efecto tan de moda, aunque no tengo claro que su influencia vaya a desaparecer a medio plazo. Y lo que es más importante: hoy más que nunca es necesario recurrir a la videografía en directo de los cantantes de música contemporánea para realmente tener una idea de sus cualidades vocales: es la única forma de que no nos den "gato por liebre".

martes, 20 de noviembre de 2012

Cat Power: Sun (2012)

La reina indiscutible del indie norteamericano, Chan Marshall (más conocida como Cat Power) por fin ha encontrado el sonido que tantos años llevaba buscando. Transcurridos 6 años desde su último disco de canciones nuevas (el correcto pero excesivamente convencional "The greatest") "Sun" supone una meritoria vuelta de tuerca en su carrera. Y que además confirma que riesgo y reconocimiento pueden ir unidos de la mano, pues el disco no sólo ha sido top ten en su país, sino también en Francia, Suiza, Bélgica...

Para poder lograr ese sonido tan personal, Marshall ha optado por reducir al mínimo el número de colaboradores: produce todos los temas, y salvo la guitarra, el piano y el bajo en "Cherokee" y "Ruin", toca todos los instrumentos. Un esfuerzo extra que probablemente explique la tardanza en la publicación de "Sun", pero que evidencia su incuestionable talento musical no sólo como compositora, sino también como instrumentista. Además, ha abrazado con habilidad los sintetizadores y demás instrumentos electrónicos, pero no para subirse al carro de las modas, sino para lograr un sonido contemporáneo que no por ello deja de lado su pop-rock-soul-folk tan característico.

Eso sí, tan loable esfuerzo en la instrumentación ha impactado más de lo deseable en las composiciones: hay un innegable abuso de una única progresión armónica en la mayoría de los temas, y con frecuencia la melodía vocal de los mismos es difusa, a veces incluso forzada (me imagino que, problemas vocales aparte, de ahí el recurso a cantar a dos tonos casi todas las frases del disco, lo que le resta espontaneidad y afea la impresión sobre sus cualidades vocales).

Ahora bien, durante los cuatro primeros temas la sensación es que estamos ante un álbum irrepetible: "Cherokee" es una excelente carta de presentación, con su melancólico arpegio de piano, sus aditamentos electrónicos y su opresiva letra ("Bury me, marry me to the sky..."), ; "Sun" es un tema atmosférico, envolvente, una estupenda metáfora de nuestra estrella; "Ruin" es una maravillosa superposición de pianos... que se detienen justo para dar paso un enérgico estribillo rockero y hasta bailable; y "3, 6, 9" es una sensacional progresión armónica sobre la que Marshall construye un medio tiempo de puro soul sensual con una instrumentación y unos juegos de voces personalísimos.

La lástima es que a partir del quinto corte el nivel baja bastante. Aún hay un par de buenos momentos ("Real life" es un tema oscuro y un tanto corto sobre un colchón de sintetizadores con efectos trémolo y "Silent machine" es un tema no del todo aprovechado construido a partir de un potentísimo riff de guitarra, una doble percusión y un interludio cacofónico de voces), pero en general son temas sin inspiración, que fluctúan entre lo anodino ("Always on my own", "Human being"), lo simplón ("Manhattan") y lo directamente fatigoso (esos ¡10 minutos! de "Nothin' but time" con dos únicos acordes y una desafinada colaboración vocal del completamente acabado Iggy Pop).

En definitiva, es una pena que falten 2 o 3 temas más de talento, porque podríamos haber estado hablando no de un buen disco sino del álbum del año y de la consagración definitiva a nivel mundial de una artista que lleva muchos años ya en la carretera. Con todo, esperemos que sus problemas de salud, su alcoholismo y sus dificultades económicas (acaba de cancelar su gira europea) no le impidan seguir por esta línea en un futuro: la senda abierta lo merece.

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