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jueves, 3 de diciembre de 2015

New Order: "Music complete" (2015)

En la presente entrada voy a reseñar el resultado de uno de los retornos estelares de esta temporada: el de los británicos New Order, tras nada menos que una década sin pisar un estudio de grabación. Un retorno con matices, ya que por vez primera no han contado con el que fue su bajista durante más de treinta años. Y es que Peter Hook ha hecho prevalecer sus diferencias irreconciliables con Bernard Sumner sobre la idea de volver a crear música con sus compañeros de viaje. Un ausencia notable, pues el bajo de Hook siempre ha sido una de las señas de identidad de New Order y sus aportaciones a las composiciones de la banda siempre le han dado un punto tenebrista y experimental muy de agradecer a lo largo de su carrera.

¿Y cuál es el resultado de esta nueva versión reducida de New Order? Pues un álbum bastante flojo, incluso decepcionante. La banda ha recuperado para este álbum la preeminencia de los temas bailables, sintéticos, de largos desarrollos, sobre ese pop-rock guitarrero que es la otra cara de la moneda de su identidad y que ha alumbrado un puñado de sus canciones legendarias. Y aunque no necesito ocultar aquí que esos temas bailables, con largos tramos instrumentales, han sido siempre mis favoritos en su trayectoria, para que los nuevos temas funcionen no sólo necesitan ceñirse a esos parámetros, sino que requieren la oportuna inspiración compositiva y una buena dosis de tensión interpretativa para alcanzar la excelencia. Y de eso, desgraciadamente, no hay demasiado en "Music complete". A pesar de los más de 64 minutos que consumen sus once nuevas composiciones. Y de todos los colaboradores de postín (Brandon Flowers, Ellie Jackson de LaRoux, Tom Rowlands de The Chemical Brothers e Iggy Pop).

Curiosamente el tema que anticipó el álbum en formato sencillo y que abre el disco, "Restless", juega a enganchar al fan de toda la vida de la banda. Porque es un tema que se aleja de la propuesta bailable de la mayoría de temas del álbum, e incluso propone un comienzo basado en una línea de bajo en la que hasta el mejor conocedor de la banda creería reconocer a Peter Hook. Pero no, es Tom Chapman quien recrea el sonido. A pesar de lo cual no es un temazo, si bien cumple su cometido gracias a su correcto doble estribillo, su letra depresiva y su tramo final instrumental. Apenas llega a cumplir con lo que se le espera "Singularity", segundo corte y primera de las dos colaboraciones en la composición y la producción con Tom Rowlands. Un tema que queda lejos de "Here to stay", aquella estupenda colaboración entre ambos artistas para la película "24 Hour Party People" que vio la luz en 2002. Sorprendentemente simple en el ritmo, sin magia en la melodía, un tanto previsible en los tramos instrumentales... El tercer corte, "Plastic", a pesar de su atrayente comienzo, vuelve a quedar por debajo de las expectativas, a causa de unas estrofas de melodía simplísima y apenas susurradas por Sumner, una progresión armónica que tampoco es ningún prodigio de complejidad, una aparición meramente testimonial de Elly Jackson a los coros, y un exceso de minutaje.

"Tutti frutti", cuarto tema y segundo sencillo, nos pone en guardia por sus frases en italiano al comienzo y el piano sintetizado de Gillian Gilbert, que estaba de actualidad hace un cuarto de siglo. La primera estrofa es también muy floja, pero el ritmo va penetrando, el estribillo está por fin a la altura de lo que cabe esperar, la segunda estrofa aporta una melodía distinta, la parte nueva está conseguida, al final Sumner deja con buen criterio que Elly cante un estribillo ella sola, los violines sintetizados dan un buen contrapunto al bajo... Y al final la sensación que queda es la de que es el primer tema que realmente merece la pena. "People on the high line" propone un groove original y un tanto alejado de los parámetros habituales en la banda, y los diferentes instrumentos se complementan muy bien, pero la melodía de las estrofas es una vez más demasiado ramplona y el estribillo demasiado anodino. Si bien es un tema superior a "Stray Dog", un tema de más de seis minutos en el que Iggy Pop hace lo único que está capacitado para hacer: declamar una serie de reflexiones escritas por Sumner acerca del secreto del amor, sobre un inquietante colchón instrumental que por momentos recuerda al post-rock.

Afortunadamente el séptimo corte, "Academic", no sólo sube el listón sino que en mi opinión es el único gran tema del álbum. Y, casualidad o no, precisamente se trata de un corte plenamente académico en la trayectoria de New Order. De su lado más guitarrero y menos bailable además, lo que vuelve a ser una paradoja en este álbum orientado en su otra vertiente. Pero su comienzo de guitarras cristalinas, la enérgica y cautivadora progresión armónica (por una vez también en las estrofas), una melodía más rica, la letra marca de la casa, el largo tramo instrumental al final, incluso los compases instrumentales entre estrofas y estribillos que colocan, sí están al nivel de sus grandes momentos. Si bien puestos a ponerle algún pero, quizá le sobre también algo de minutaje. Lamentablemente "Nothing but a fool", el siguiente corte, con su desconcertante comienzo acústico, casi de película del Oeste, sus oscuras estrofas que no terminan de casar con el estribillo de puro pop límpido e insustancial, y sus casi ¡ocho minutos! de duración vuelve al nivel medio del álbum. Al rescate viene "Unlearn this hatred", en mi opinión el tercer tema realmente reseñable del álbum y la segunda colaboración con Tom Rowlands: ahora el comienzo sí es más prometedor que el de "Singularity", la contundencia de la bailable base rítmica en las estrofas disimula que la progresión armónica sea un único acorde, el estribillo es armónico, elaborado e infeccioso, y la interesante parte nueva engancha de manera muy original con la tercera estrofa. Además, por única vez en todo el álbum la duración del tema es la adecuada, sin prolongaciones innecesarias.

El disco se cierra con dos temas más: "The game", que es la canción que más recuerda a los New Order de mediados de los ochenta, con una certera Gillian Gilbert a los teclados, un estribillo largo y decente, y un solo completo de guitarra en el tramo final, pero al que le falta inspiración para estar a la altura de los mejores momentos del álbum; y "Superheated", la colaboración con Brandon Flowers, que efectivamente suena más como un tema de los Killers más luminosamente pop que como un tema propio de New Order, y quizá por eso puede desentonar un poco en el estilo general del álbum, aparte de que el protagonismo vocal de Flowers se limita erróneamente al tramo final del tema.

Soy consciente de que la banda de Manchester ha sido más siempre capaz de entregar temas memorables que álbumes redondos (baste recordar aquel más que mediocre "Brotherhood" de 1986 que sin embargo contenía la ya mítica "Bizarre love triangle"). Pero para haber estado una década alejados de los estudios de grabación esperaba una mayor elaboración de las composiciones (en general las estrofas de casi todos los temas son meros trámites), un mayor vigor de la instrumentación y un mejor aprovechamiento de los colaboradores invitados. Hay un temazo, un par de momentos notables y otros dos que pueden dar el pego, y con eso sin duda bastará para contentar a sus miles de fans, pero paren Vds. de contar. Personalmente prefiero las "Lost sirens" que publicaron en 2013 con descartes de su por aquel entonces última visita a los estudios de grabación: la mitad de duración, el mismo número de canciones destacables.

domingo, 21 de abril de 2013

New Order: Lost Sirens (2013)

"Lost sirens" ha sido a la vez uno de los discos más esperados y más inesperados de los últimos tiempos. Esperados porque, aunque oficialmente desaparecieron como banda hace unos años, eran insistente los rumores de que durante las sesiones de su último álbum de estudio ("Waiting for the sirens' call", de 2005) se habían descartado varios temas. E inesperados porque los conflictos legales entre Bernard Sumner y Peter Hook parecían augurar que dichos temas nunca verían la luz. Pero finalmente New Order han vuelto a existir, ya sin Peter Hook, y como anticipo de las que serán en unos meses sus creaciones sin el mítico bajista se ha publicado este "Lost sirens", con esos temas grabados entre 2003 y 2004.

Lo primero que llama la atención es la escasez de canciones: solamente 8, y una de ellas ("I told you so", el último corte), ya publicada en "Waiting...", aunque con otros arreglos. En honor a la verdad no es el primer álbum de 8 cortes en la trayectoria de los mancunianos, pero en el año 2013 estamos acostumbrados a discos más ricos en contenido. Al menos un tema más (incluso aunque hubiera sido una cara B recuperada) hubiera servido para dar la sensación de que éste es un álbum de pleno derecho en su discografía. Así, los 38 minutos se quedan un poco escasos.

¿Y qué nos encontramos en su primer álbum en 8 años? Pues ese sonido más guitarrero, menos bailable y en ocasiones incluso rockero de sus dos entregas anteriores. Hay que recordar que en 2004 Gillian Gilbert estaba al margen de la formación, con lo que sus teclados fueron reemplazados por la guitarra de Phil Cunningham, en lo que a mi modo de ver supuso una cierta desvirtualización de su sonido. Cuesta creer, además, que Peter Hook participara integralmente en esos 8 temas, puesto que su inconfundible bajo apenas es perceptible en dos o tres de ellos. Con lo cual nos encontramos un sonido pop, con ciertos toques rock y un ligero barniz electrónico. Y un detalle casi esperable: los títulos de las canciones ya sí suelen ser frases de las mismas, cosa impensable hace un par de décadas.

¿Y las canciones? Pues el nivel medio es más que aceptable, lo que refrenda lo que en su momento defendí en otros foros: que "Waiting for the sirens' call" era un estupendo álbum (el mejor desde "Technique") y que estaban en una segunda juventud. Es cierto que no hay sencillos claros, pero sí buenos temas: el que lo abre ("I'll stay with you") es un estupendo ejemplo, con su preciosa progresión armónica, su bonita melodía, el equilibrio entre las guitarras y los clásicos interludios instrumentales de la banda. El segundo tema relevante es "Californian grass" (cuarto corte), con sus toques sinfónicos, sus estrofas introspectivas y un estribillo algo más luminoso. "Hellbent", quinto corte, es para mí lo mejor del disco, ese medio tiempo con toques rockeros a lo Primal Scream, una percusión sintética, estrofas de energía contenida y un estribillo explosivo refrendado por los coros femeninos. Y un cuarto tema digno de cualquier otro de sus discos es "I've got a feeling", quizá con unas estrofas demasiado guitarreras, pero con un bonito estribillo y una coda final, mitad cantada mitad instrumental, marca de la casa.

Respecto a los otros cuatro temas: "Sugarcane" sólo se sostiene por un agradable estribillo, "Recoil" es lo peor del disco por su sonido acústico y su atmosfera relajada que tan mal les sienta, "Shake it up" les demuestra a Delphic quien llegó primero a estos terrenos (lástima que la melodía sea bastante floja) y "I told you so" es una versión más atmosférica que la original, con ciertas reminiscencias hindúes que no logran mejorar significativamente la original.

Cuatro grandes temas y un par de momentos agradables es lo que se puede encontrar en la mayoría de los grandes álbumes de estos tiempos, así que según esos parámetros estamos ante un disco recomendable y no sólo para sus fans. A mayor gloria del cada vez más protagonista absoluto Sumner, ciertamente, pero no tanto como para echar de menos a Hook. Habrá que ver si la inspiración creativa les visita con esta nueva formación, casi 35 años después de su formación. Superar el listón de este "Lost sirens" no se antoja fácil.

lunes, 18 de febrero de 2013

2013: un año con muchas novedades

Después de revisar en mi anterior entrada 20 de las mejores canciones del pasado 2012, voy a dedicar la siguiente entrada a revisar algunas de las muchas novedades que nos esperan para este 2013. Ello no signifique que no siga reseñando durante un tiempo álbumes del año pasado que tengo aún pendientes, pero la vida sigue e incluso en un ámbito tan afectado por la crisis como la música contemporánea no se detiene.

Empezamos por un par de novedades que ya se han publicado en estas primeras semanas y que revisaré en este mismo blog en próximas fechas. La primera en salir ha sido el noveno álbum de New Order. "Lost sirens" es un álbum con trampa, puesto que la formación liderada por Bernard Sumner y Peter Hook hace años que no existe con esa composición, pero aprovechando sus conciertos del año pasado se han conseguido finalmente liberar las trabas que impedían la publicación de este disco, con temas grabados durante las mismas sesiones que dieron lugar al meritorio "Waitin' for the sirens call". Todo un regalo para sus fans. Y siguiendo por "Collections", el largamente esperado retorno de los británicos Delphic, que fascinaron al mundo con su esperanzador y lleno de talento "Acollyte" pero que han tardado tanto tiempo en darle continuidad que quizá hayan perdido su momento.

Otros discos ya confirmados para las próximas semanas son "Nocturnes", el álbum con el que Little Boots pretende confirmar que su tecno-pop contemporáneo no fue flor de una temporada, "Delta machine", el retorno de los legendarios Depeche Mode (anticipado por "Heaven", un baladón sorprendentemente acústico) y "Exile", el disco con el que los británicos Hurts quieren confirmar que son algo más que los Black del siglo XXI.

Para más adelante todo apunta a que podremos escuchar los nuevos álbumes de otros artistas que forman parte del elenco de este humilde blog: Polly Scattergood y sus postales urbanas, Daft Punk y su esperada colaboración con Nile Rodgers, LaRoux, que también han contado con el fundador de Chic, y retornos esperados durante no menos de una década: Suede (que ya han presentado su primer sencillo, el interesante "Barriers") y Dubstar, que ha recuperado a Sarah Blackwood tras 10 años al frente de Client.

Otros retornos previstos para esta temporada son los escoceses Texas intentando recuperar su personalidad, Goldfrapp tratando de recuperar el equilibrio entre modernidad y comercialidad, David Bowie y la búsqueda de la modernidad perdida, la modosita y un tanto olvidada Dido y los recientement revitalizados O.M.D.

Los amantes del rock también están de enhorabuena: este año tendremos lo nuevo de los alternativos The Strokes, de supervivientes del sonido grunge como Pearl Jam o The Queens Of The Stone Age, de los incombustibles U2, del muy venido a menos Lenny Kravitz, de los ultra-repetitivos AC/DC o de los blanditos Bon Jovi.

Por último, en el ámbito meramente comercial se plantea una lucha equilibrada entre dos divas muy diferentes: Beyonce y Lady Gaga. En suma, todo un puñado de novedades que harán de este 2013 un año más que interesante. Iré reseñando lo más relevante de esta cosecha en futuras entradas de este blog.

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