domingo, 8 de marzo de 2026

Elisabeth Elektra – "Hypersigil" (2025)

Una vez elaboradas las listas con las mejores canciones internacionales de 2025, toca recuperar las habituales reseñas de álbumes individuales. Que aún deben continuar con lanzamientos de los últimos meses de 2025, los cuales fueron inusualmente fructíferos en cuanto a novedades interesantes. Así que les adelanto que aún habrá varias entradas de discos de 2025 antes de adentrarnos en un 2026 cuyos dos primeros meses han sido comparativamente más flojos en lo musical. Empiezo, pues, por "Hypersigil", el segundo álbum de la galesa Elisabeth Elektra y el primero que reseño de ella, aunque su fantástico "My Sisters" ya había aparecido en mi lista de mejores canciones internacionales de 2020. Una cantante que es una total desconocida incluso en su país; no digamos ya en los países de habla hispana. Por desgracia, añado, porque se trata de una artista con una gran personalidad, que mira a los años ochenta para, a partir de ellos, elaborar una propuesta de pop sintético que intenta ser hechizante y picante a partes iguales, que guarda ciertas semejanzas con las de Kate Bush, Bat For Lashes o incluso Siouxsie and the Banshees, y que renuncia conscientemente a los sonidos contemporáneos, pero sin por ello ser un mero pastiche de los sonidos de aquellos años (como tan a menudo sucede con el synthwave).

Para completar los doce temas que conforman "Hypersigil" la galesa ha necesitado nada menos que un lustro. Algo que en parte se explica por sus colaboraciones con otros artistas, como Stuart Braithwaite de Mogwai, pero también supongo que por la escasa repercusión de su primer álbum, "Mercurial" (2020) y, no me engaño, porque su pop electrónico se aleja de lo que ahora mismo se considera un sonido contemporáneo. Pero nada de ello ha afectado a sus coordenadas musicales, que se mantienen en el mismo lugar en el que las había dejado establecidas entonces. Por lo que el éxito del álbum radica sobre todo en la mayor cantidad de composiciones de nivel alto que incluye. Aunque he de avisares que, bien su productor Jonny Scott, bien su ingenerio James Cunningham, o bien ella misma, han hecho un trabajo realmente cuestionable a la hora de registrar y mezclar los instrumentos que aparecen en cada una de las canciones, pues el sonido es realmente pobre, confuso, con las frecuencias medias mezcladas altísimas, y las altas mucho más bajas. Tanto, que para poder apreciar y disfrutar mejor el álbum, yo volví a ecualizar a mano todas las canciones y generar una nueva versión del CD, mucho más nítido y disfrutable en mi opinión. Por lo que les animo a que, si pueden, hagan lo mismo antes de juzgar este trabajo.

El álbum lo abre "Yearning", un medio tiempo contundente y de letra tórrida, acompañado por un vídeo muy sugerente. Y que tuvo la responsabilidad de ejercer como "el sencillo" del áblum, pues fue el único que se publicó en dicho formato días antes del álbum completo; después no hubo más. Afortunadamente es una excelente muestra de su contenido, y también una de las grandes canciones del año pasado, como lo evidencia el hecho de que formara parte de mi lista de otras 20 canciones recomendables de 2025. Quizá lo más relevante de su electro-pop de musicalidad retro sea la coda final sobre los mismos acordes del estribillo en el que Elisabeth completa sus coros con su suplicante "Can't you see I'm yearning?". Le sigue "Boys & Girls" otro medio tiempo también plagado de sintetizadores vintage, aderezado con otro de sonido chirriante mucho más contemporáneo, y percusiones en primer plano, de estrofas más reposadas pero con un doble estribillo (el primero más oscuro y penetrante, sobre todo en su desnuda repetición final, el segundo más luminoso) francamente recomendables. "Surround Me", el tercer corte, me parece un pequeño patinazo dentro de un álbum de nivel alto. Por una doble razón: la primera y más evidente es porque se trata de una balada de factura clásica, que a pesar de estar bien producida e integrada en la personalidad musical de la británica, no es el tipo de propuesta que la caracteriza. Y la segunda, porque al estar situada tan al comienzo del disco, puede trasladar la impresión de que "Hypersigil" será su disco "de madurez", más reposado de lo deseable. Por eso me parece uno de los momentos más flojos del disco, a pesar de que le reconozco el mérito al subidón de una parte nueva que, desgraciadamente, no tiene continuidad en el resto de la canción. El siguiente corte, "Desire", era un tema ya conocido de sobra para sus seguidores (vio la luz en 2024), y se trata de un buen momento de pop ardiente, tanto en su letra como en su música, en el que la novedad la pone una interesante guitarra que rellena espacios sin acaparar protagonistmo, y en el que lo más meritorio vuelven a ser sus dos estribillos.

"Honey" es, si cabe, un tema aún más lento que "Surround Me", pero su mayor tenebrosidad, y una sensación de electricidad contenida, la convierten en un momento más interesante que aquella. Las voces distorsionadas que van arropando la melodía vocal principal, claramente perceptibles sobre todo en la segunda estrofa y en el tramo final, y una parte nueva que, sin cambiar la progresión armónica, aumenta el impacto mediante la eliminación de instrumentos, son lo más destacado de otra canción que tampoco forma parte de lo más granado del álbum. "The Dream", sexto corte, ya había visto la luz como sencillo individual nada menos que en 2023, aunque sus elaboradas estrofas, la excelente progresión armónica de su estribillo, un estupendo bajo sintetizado que vertebra toda la canción, y especialmente la creación final que comienza con "You know what I want..." la siguen haciendo una canción disfrutable y digna de encontrar acomodo en su siguiente álbum. Si bien prefiero el tema que la sigue: "Warrior" es uno de mis dos momentos favoritos del disco. Una canción en la que la voz entra al mismo tiempo que el arpegio de guitarra y el sintetizador que lleva la progresión armónica, y que luego va creciendo poco a poco cuando entran el infeccioso bajo, la suave batería... hasta que sus extensas estrofas dan paso a un estribillo impecable, un subidón de reivindicación personal a la vez sinfónico y tarareable. Por si fuera poco, la sencilla parte nueva mantiene la adrenalina alta con su "Cry, cry". Optar entre ella y su inmediata seguidora, la irreprochable "Unbreakable", es ya cuestión de gustos. También con la voz desde el mismo comienzo, más envolvente y misteriosa en sus estrofas, también con una instrumentación que la va haciendo crecer poco a poco, su estribillo nuevamente de reafirmación personal es una auténtica maravilla, tanto por la progresión armónica que lo sostiene como por la energía de su melodía en notas altas. Y con el buen detalle final de no cortarla justo a los tres minutos para disfrutar una efectiva repetición final.

El tercio final del álbum arranca con "Sanctuary". Que no es en absoluto un mal tema, aunque parezca peor de lo que es por estar situado justo tras los dos trallazos anteriores. Las estrofas tal vez pequen de simples en su progresión armónica y melodía, pero el puente ya es plenamente armónico, y el estribillo es otro dardo de pop electrónico, con mención especial para el poderoso bajo en primer plano. En vez de parte nueva lo que hace Elisabeth es colocar una recreación más instrumentada del comienzo, y luego desnuda la canción para una apoteosis final que no es tanta, pero que raya a buena altura. El comienzo de "Poison" es puro Depeche Mode, pero en cuanto entran las estrofas nos damos cuenta de que el tempo es mucho más alto que en las canciones clásicas de los de Basildon. Y a unas estrofas más oscuras le sucede un estribillo de pop luminoso, en el que el veneno que le da título se interpreta en su sentido más positivo, eso sí, en un tempo nuevamente más bajo. Además, la parte nueva, sustentada con un sintetizador vertiginoso en acordes diferentes, es de la más recomendables del disco. Y en las repeticiones finales del estribillo ya sí se impone definitivamente el tempo. El penúltimo corte, "Broken Promises", es en realidad un tema rescatado del EP homónimo que publicó en 2023 la galesa en colaboración con sus paisanos Mogwai, uno de los iconos del post-rock. El tema no desentona, aunque se nota el mayor peso de las guitarras eléctricas y las distorsiones, incluyendo la voz de la propia Elisabeth. Pero la composición encaja perfectamente con la propuesta de "Hypersigil", incluyendo su estruendosa parte nueva. Y el cierre lo pone "The Stars", de lejos el mejor de los temas lentos del álbum: más emotivo, menos obvio, sobre un trémolo de sintetizadores en acordes menores que le permite a la galesa ofrecernos la que es en mi opinión la mejor interpretación vocal del disco. Sobre todo en sus introspectivas estrofas, porque en el estribillo no puede resistirse a su tendencia a la épica y a las baterías contundentes. Sin parte nueva que cambie el paso, no es la canción que más crece, pero sí cumple su papel de rematar el conjunto con un largo tramo sobre la progresión armónica del estribillo y una última confesión muy en la línea de la temática del álbum: "And I'll love you to the end of time".

Los casi cuarenta y seis minutos de "Hypersigil" pueden antojarse muchos en una época de álbumes de diez canciones y treinta minutos, pero en realidad pasan rápido y dejan con ganas de más. Porque en realidad no hay temas de relleno, y sí una loable cohesión estilística. Es cierto que el disco no suena actual, que tampoco incluye temas netamente bailables, y que no hay demasiado espacio para el riesgo ni para la experimentación. Pero, si en realidad nos fijamos un poco, tampoco suena actual buena parte del pop electrónico que triunfa actualmente en las listas de todo el mundo (de Taylor Swift a Harry Styles), y nadie parece reparar en ello. Así que para los que prefieren un pop más elaborado que el comercial, con su componente barroca, su sensualidad femenina, y su personalidad desbordante, pero no necesitan un sonido especialmente raro, este notable disco de Elisabeth Elektra puede perfectamente convertirse en su pequeño placer secreto. Otra cosa diferente es el futuro de una artista tan minoritaria; ella parece ajena a su prácticamente nula repercusión, pero es indudable que lo elaborado de su propuesta merecería un respaldo mayor para tener continuidad. Así que veremos si alguna vez llega a lanzar su tercer disco. Y, sobre todo, si es capaz de mantener el nivel de este segundo.

miércoles, 25 de febrero de 2026

Y otras 20 canciones internacionales recomendables de 2025

Como ya les comenté en mi última entrada, cuando terminé de preparar el pasado mes de Enero mi lista de mejores canciones internacionales de 2025, me encontré con que había pre-seleccionado más de setenta temas. Así que tras proponerles semanas atrás las veinte mejores, y hace unos días otras veinte canciones recomendables de 2025, completo ahora el repaso al pasado ejercicio con veinte canciones adicionales que, a mi modo de ver, merecen la pena.

Al igual que con la entrada que dediqué a las teóricas posiciones veintiuno al cuarenta, les aclaro que tampoco en esta oportunidad he establecido un orden entre ellas, por las mismas razones que expuse entonces. Eso sí, como en todas mis listas anuales, la selección la conforman exclusivamente canciones internacionales que hayan visto la luz en formato sencillo/videoclip a lo largo del año que nos dejó hace unas cuantas semanas.

No les entretengo más, aquí va la selección:

Korine - "Blue Star". El cuarto álbum de los estadounidenses, "A Flame In The Dark", tampoco fue el que les permitió el despegue definitivo, por excesivamente homogéneo y corto. Pero su talento para entregar canciones que individualmente funcionan a la perfección sigue intacto, como lo demuestra este medio tiempo guitarrero y de aire ochentero.

Kaleida - "Chalong". La versión deluxe de su álbum "In Arms", estrenada ya en 2025, contenía esta sorpresa, su canción más elaborada en cuanto a programación y más orientada a la pista de baile hasta la fecha de su carrera. Y que a pesar de su escasa letra, es un infeccioso ejercicio de synth-pop melancólico con especial protagonismo para una inhabitual guitarra eléctrica.

Elisabeth Elektra - "Yearning". En 2025 la artista escocesa publicó al fin su segundo álbum, "Hypersigil", en el que consolidaba su sonido basado en melodías ardientes, electrónica retro y un gusto innegable, que tuvo en este sencillo el lanzamiento estrella para defenderlo. Un excelente ejemplo de lo que es capaz de ofrecernos.

Reneé Rapp - "Mad". "BITE ME", el segundo álbum de la provocativa artista de Carolina del Norte, fue una de las sorpresas de la temporada a nivel comercial, consolidando su ecléctica propuesta con un puñado de temas que pocos contaban con que traspasaría el ámbito indie. Pero es que su pop vale igual para un concierto alternativo que para un comercial. Y como muestra, este enérgico y a la vez evocador pasaje.

Mating Ritual - "Obviously". Tras cuatro años de silencio, los hermanos Lawhon regresaron con su simplemente correcto "Shangri-blah", seguramente penalizado por una elección de sencillos poco acertadas. De hecho, este medio tiempo más acústico de lo habitual en ellos fue el único que merecía la pena de los cuatro publicados. Aunque su calidad sigue siendo perceptible.

Somebody's Child - "Porcelain (Losing All My Patience)". El irlandés Cian Godfrey retornó en 2025 con su segundo álbum, el reflexivo "When Youth Fades Away", de explícito título. Y cuyo mejor exponente era este tema de tempo alto y base contundente, que sin embargo explora en su profunda letra la transición a la madurez con un fantástico estribillo.

ILLENIUM, Tom Grennan & Alna - "Forever". Nicholas Miller, más conocido como Illenium, fue durante 2025 anticipando sencillos de su fantástico álbum "Odyssey", recientemente publicado. De los que el más destacable resultó ser este momento de future bass marca de la casa, con la originalidad de hacer convivir a una intérprete feminina y otra masculina en estrofas y estribillos.

FLETCHER - "Hi, Everyone Leave Please". La cantante de Nueva Jersey sacó en 2025 este subyugante tema, aparentemente al margen de sus álbumes de estudio, que demuestra cómo se pueden crear canciones de autor en 2025 sin pretender sonar novedoso, y a pesar de ello cautivar con una composición elaborada, cambios de ritmo y una delicadeza irresistible.

Zanias - "Cataclysm". La singular cantante australiana publicó en 2025 su quinto álbum, del mismo título que este temazo de producción arriesgada, que mezcla sonidos estridentes y juguetones, y una melodía de estrofas dulces y estribillo altivo. Antagonismos que, pese a lo que cabría esperar, funcionan perfectamente cuando se ponen en conjunto.

JESSICA WINTER - "L.O.V.E.". El año pasado la británica alumbró finalmente su primer álbum completo de estudio (titulado precisamente así, "My First Album"), y para defenderlo escogió este sencillo que contrapone a unas estrofas dinámicas y repletas de instrumentación un estribillo pausado y más espartano, rematado por un espléndido tramo instrumental final, y consiguiendo que el conjunto llegue a buen puerto.

Doves - "Cold Dreaming". "Constellations For The Lonely", el sexto álbum de la banda británica de pop alternativo, no los sacó del pseudoanonimato en el que se desenvuelven. Pero no porque no contuviera canciones de mérito, como este ejercicio de llevar el descaro de Portugal. The Man al otro lado del charco y sublimarlo con uno de los mejores estribillos del año.

Night Tapes - "Pacifico". La particular mezcla de dream pop y shoegaze de la banda londinense se vio por fin consolidada con "portals//polarities", su primer álbum de estudio tras unos cuartos EPs. Y es que al margen de la un tanto incómoda voz de Iiris Vesik, canciones como ésta demostraba que a partir de un ritmo original de Soul II Soul se podía construir un tema que atrae irremisiblemente nuestra atención.

Clara Lars - "Better". A la espera de su primer álbum, la delicada intérprete neoyorkino siguió en 2025 entregando sencillos que juegan a ser baladas sin serlo realmente, y que conjugan tradición y modernidad tanto en su instrumentación como en los giros de su melodía principal. Y todo con un atrayente estribillo. Apunta alto.

Two Lanes - "Calling". El consolidado dúo alemán de música electrónica regresó a la actualidad el año pasado con "No Feeling Is Final", un álbum que ahondaba en su mezcla de bases programadas, samplings bien escogidos, y sugestivas melodías de piano. Y de la que este tema es un estupendo reflejo, ideal para un gris domingo de invierno.

TANIS - "Kid". La cantante francesa de ascendencia singapureña Tanis publicó en 2025 su sexto álbum, del mismo título que este tema a medio camino entre el soul y el drum&bass, de notable producción y sensibilidad exquisita, y que habría merecido una difusión mucho mayor.

Georgia - "Wanna Play". La cantante y compositora inglesa Georgia Barnes no publicó disco en 2025, pero sí este estupendo sencillo construidos sobre unos sintetizadores maquinalmente hipnotizantes, y en el que la melodía histrónica se encarga de rellenar los huecos que dejan, sin por ello dejar de ofrecernos un estribillo tarareable.

Agnes - "EGO". La segunda etapa musical de la cantante sueca se ha visto coronada hace unas semanas con "Beautiful Madness", su sexto álbum de estudio y reciente número uno en su país. Que sin ser el mejor de su carrera encierra varios temas de música disco de sonoridad inequívocamente nórdica y su habitual buen gusto por las melodías de corte clásico.

Cannons - "All I Need". El trío californiano regresará a la actualidad en formato álbum dentro de unos días con "Everything Glows Out", el que será su quinto disco de estudio. El cual anticiparon a finales del año pasado con este tema atmosférico y delicado, que llama la atención por una riqueza de su base programada mayor de lo habitual.

NoMBe - "Ipanema (Cafuné)". El cantante alemán dio una vuelta de tuerca más a su fusión musical en "Diaspora", su tercer álbum y el más irregular hasta la fecha, a pesar de que contenía este irresistible tema de influencias brasileñas, convenientemente llevadas a su terreno y coronadas por uno de los videoclips más originales de la temporada.

Glitbiter - "Bury the sky". He dejado para el final la canción más minoritaria de la lista. Aunque la neoyorquina afincada en Los Ángeles Florence Bullock merecería sin duda una mayor atención, a juzgar por este cautivador tema de synthwave, muy por encima del mero revival habitual en este género, gracias sobre todo a una sonoridad netamente contemporánea.

Ahora sí que doy por terminado esta apasionante revisión por las sesenta canciones internacionales que he decidido destacar del pasado año. Estén más o menos de acuerdo con mi selección, por lo menos espero que estas tres últimas entradas les hayan servido para descubrir algunos grandes momentos de 2025 que quizá les habían pasado desapercibidos.

domingo, 8 de febrero de 2026

Otras 20 canciones internacionales recomendables de 2025

En mi anterior entrada, que dediqué a mi lista con las 20 mejores canciones internacionales de 2025, ya les adelanté que 2025 había vuelto a ser un año fructífero respecto a grandes canciones. Esa es la razón por la que en esta nueva entrada les ofrezco otras dos entradas adicionales con nada menos que esos cuarenta "descartes" de mi lista de 20 mejores canciones de 2025 (y entrecomillo porque, como anticipo en el título, se trata de canciones recomendables). Así que tanto la presente entrada como la siguiente estarán dedicadas a proponerles otras veinte canciones adicionales de 2025 cada una de ellas.

Antes de entrar en materia con esta segunda entrada de canciones recomendables de 2025 es mi deber advertirles que, a diferencia de la entrada anterior, he optado por no ordenar las canciones del veintiuno al cuarenta; me parecía una minuciosidad excesiva, pues la posición podría ser casi una cuestión de estado de ánimo a la hora de escucharles. Aparte de que no es mi intención a la hora de presentarles estos temas. Por lo demás, mantengo el criterio habitual que conocen los seguidores de este humilde blog: todas ellas son canciones internacionales que han visto la luz en formato sencillo/videoclip a lo largo de 2025.

Sin más dilación, aquí les ofrezco la selección:

Pearly Drops - "Delusional On Sunset Blvd". El año pasado el dúo finlandés publicó "The Voices Are Coming Back", su segundo álbum, en el que destacaba este tema de pop aparentemente sencillo a dos voces pero de gran sensibilidad, pese a que la voz excesivamente infantil de Sandra Tervonen le reste algún que otro punto.

Nils Hoffmann - "Give Me Life". El DJ y productor berlinés regresó en 2025 con "Everlight", ahondando en su exploración de una música dance más profunda y evocadora, de la cual este tema es probablemente su momento más destacado.

Cerrone & Christine And The Queens - "Catching Feelings". A sus 73 años el veterano productor francés Marc Cerrone volvió a estar de plena actualidad gracias a su EP en colaboración con la también francesa y siempre inquieta Christine And The Queens, del mismo título que este álbum. Irresistible música disco con un punto de erotismo.

Parov Stelar - "Artifact". El ya cincuentón productor austriaco, que ha ido ganando prestigio y relevancia internacional con sus nuevas entregas, añadió el año pasado una muesca más a su extensa discografía con "Artifact", un disco en el que maridaba música electrónica, pop y música sinfónica con un disco accesible y con momentos apoteósticos como el que daba título al álbum.

Hybrid Minds & LYVIA - "Tear Drops". El dúo británico de drum&bass recopiló el pasado Octubre los sencillos que había ido lanzando a lo largo de los últimos tiempos en "Atmosphere", su cuarto álbum. Una propuesta con muchos invitados y en el que innegociable ritmo característico del género adquiría matices de pop melódico en este notable tema.

Hatchie - "Lose It Again". "Liquorice", el regreso de la cantautora australiana, se quedó lejos de la expectativas, pero aún encerraba momentos de buen pop sensible y melancólico como éste, su mejor sencillo, con estribillo de toques psicodélicos.

Charlotte OC - "Romeo". En su EP de 2025, "Seriously Love, Go Home", la cantante británica entregó uno de los mejores temas de soul del pasado ejercicio. Clasicismo sin mirar en exceso por el retrovisor, gracias a una excelente composición, un sonido pulido y una personal interpretación vocal.

Sophie and the Giants - "A Little Bit Wild". La inglesa Sophie Louise Scott siguió en 2025 sin publicar un álbum completo, pero no para de añadir sencillos a su trayectoria, como éste de singular maridaje entre la contudente programación de su percusión y la guitarra acústica, entre un bajo infeccioso y un estribillo catártico.

Of Monsters And Men - "Ordinary Creature". Otros que retornaron en una alarmante baja forma fueron los islandeses Of Monster and Men, cuyo "All Is Love and Pain in the Mouse Parade" no reflejaba en absoluto los seis años transcurridos desde su anterior álbum. Pero entre convencionalismo y algún que otro bostezo sobresalía este tema de tempo alto y cierto nervio, aunque sin perder la personalidad de la banda.

Alison Goldfrapp - "Sound & Light". "Flux", su segundo álbum en solitario, tampoco respondió a las expectativas generadas por los sencillos lanzados por la británica desde 2024. Pero encerraba este radiante medio tiempo de electrónica avanzada y melodía altiva, que actualizaba con éxito sonidos típicos de los años ochenta.

Cheat Codes - "Don't Leave". El trío californiano entregó en su quinto álbum, "Future Renaissance", nada menos que ocho sencillos de sonoridades variadas junto a una extensa nómina de colaboradores. De los cuales mi favorito era éste, de electrónica contenida y melodía coral, que funciona como antídoto para esas largas tardes de invierno que no parecen querer marcharse.

Portugal. The Man - "Denali". En su décimo álbum de estudio, "Shish", la siempre impredecible banda de Alaska regresó más inclasificable que nunca, como lo demuestra su primer sencillo y tema estrella, de comienzo tenebroso, estrofas y estribillos impecables, y chirriantes distorsiones entre medias. Cuando se le coge el punto, es imposible despegarse su adictivo estribillo de nuestro cerebro.

Lights - "Alive Again". Con "A6", recientemente expandido a casi un doble álbum, la solista canadiense por fin consolidó su trayectoria ascendente: un disco repleto de sencillos de synth-pop honesto y sin complicaciones que sonaba personal a pesar de las influencias obvias. Y que tenía su punto álgido en este tema tan melódico... y que sin embargo encierra un estribillo poco menos que declamado de forma altiva.

The Knocks & Dragonette - "Thorn". Para su cuarto álbum, "Revelation" el dúo de Nueva York contrató los servicios de la ya casi veterana canadiense Dragonette. Y quizá por ello ofrecieron un sonido más retro de lo habitual, aunque esa involución se les disculpaba en temas de melodía tan luminosa y atmósfera tan ochentera que parece imposible que no se trate de alguna versión de aquellos años.

Yeule - "Evangelic Girl is a Gun". Con su cuarto álbum, de título homónimo, la singapurense confirmó que su ascensión al panorama internacional no había sido flor de un día, y que su pop asiático sigue siendo accesible para todos aquellos oídos abiertos a los sonidos más contemporáneos y a las propuestas arriesgadas. Porque en el fondo esta canción son dos temas diferentes en uno, cohesionados de una manera fascinante.

Garbage - "Get Out My Face AKA Bad Kitty". Poco a poco la estela del veterano cuarteto se va apagando (en el fondo, son ya más de 30 años de carrera), y su octavo álbum, "Let All That We Imagine Be the Light", fue simplemente la confirmación. Pero aunque ya no suenen originales, aún les queda rabia y oficio para entregar este buen sencillo de rock "garbagaino".
Low Island - "Machine Lover". El tercer álbum de la sofisticada banda de Oxford, "bird", los devolvía tan ambiciosos como irregulares. Pero su personalidad musical es tan acusada que, cuando aciertan, cautivan por ser capaces de sonar como ninguna otra. Algo que demuestra perfectamente esta canción, una bonita melodía, de armonías vocales clásicas, y producción y arreglos tan singulares como efectivos.

Baby of the Bunch - "Jeans". Quizá el artista más minoritario de esta lista: los de Berlín apenas han traspasado las fronteras de su país. Y en su haber tan sólo cuentan con un álbum. Pero en 2025 publicaron un par de sencillos más que interesantes. En especial este formidable medio tiempo, elegante en sus estrofas y arrebatador en su estribillo, que demuestra que hay bandas a este lado del charco capaces de lograr lo que las americanas Haim siempre intentan pero nunca consiguen.

Charlotte Lawrence - "Dog". La de California debutó en 2025 con "Somewhere", un interesante disco que mezcla en su paleta sonidos de americana y toques de rock, pero le añade la pátina de contemporaneidad que lleva buscando sin éxito su compatriota Clairo, a pesar del apoyo incondicionablidad de la crítica. Sensibilidad intemporal.

Spin Doctors - "Boombox". Seguro hay quien pensaba que los neoyorquinos ya habían desaparecido como banda. Pero lo cierto es que, tras 12 años de silencio, regresaron el pasado año con un más que digno séptimo álbum, "Face Full of Cake". El cual, como muestra este sencillo, recupera su trayectoria musical en el mismo punto en el que la habían interrumpido: rock muy bien interpretado, con groove y el habitual sarcasmo de sus letras. Aunque su tiempo ya pasara, es una excelente canción.


Como ven, estas veinte canciones vuelven a proceder de los más diversos rincones de nuestro planeta, demostrando que son varios los estilos musicales que siguen constituyendo un auténtico lenguaje universal. Así que espero que disfruten la selección, al tiempo que les emplazo a mi próxima entrada, con otra recomendable selección de veinte grandes temas internacionales.

domingo, 25 de enero de 2026

Las 20 mejores canciones internacionales de 2025

Estamos ya casi a finales de enero, así que un año más toca echar la vista atrás y proponerles una lista que refleje las mejores canciones internacionales del pasado 2025 según este humilde blog. Como he explicado en otras temporadas, hasta el pasado 3 de Enero no comencé a recopilar los temas que conforman esta lista, para asegurarme de que no dejaba fuera ninguno de los temas publicados durante el pasado diciembre. Un fallo muy común en la mayoría de las listas que se elaboran, seguramente por el afán de ser los primeros en ofrecerlas. Dicho lo cual, estoy convencido de que el mundo de la música contemporánea ha consolidado finalmente en 2025 su normalidad creativa tras el impacto de la pandemia. Por lo cual esta lista que les propongo hoy estará complementada en próximas fechas con dos entradas adicionales para acercarles otras cuarenta canciones internacionales más. Porque el resurgimiento creativo en el económicamente decadente negocio musical es ya innegable, y las plataformas en las que hoy se consume la música según algoritmos que tienden a dificultar la proliferación de nuevos artistas y propuestas no ha logrado estrangular a tantos miles de artistas que nos siguen ofreciendo sus nuevas creaciones. Por supuesto, el volumen de canciones creadas y publicadas ha alcanzado ya desde hace un par de temporadas los niveles habituales, pero es que estilos en mi opinión mediocres, como el trap, el urban o el hip-hop siguen poco a poco perdiendo fuerza y repercusión, mientras que cada vez hay más artistas que rehúyen de esas propuestas tan simplistas e intentan ofrecer algo más elaborado y al mismo tiempo universal.

Como en ocasiones anteriores, es mi deber recordarles que el volumen de álbumes publicados excede ampliamente los casi setenta que he escuchado en los pasados doce meses, por lo que seguiré sin elaborar una lista de mejores discos. Pero a continuación les ofrezco lo que para mí son las mejores canciones internacionales de los pasados doce meses, considerando que el volumen que he escuchado sí ha sido lo suficientemente significativo. Elaborada con los dos criterios habituales: temas que hayan visto la luz en formato sencillo/videoclip, y una única canción por artista. Con la intención de conseguir una panorámica lo más amplia posible de 2025. Y siempre intentando acercarles los sonidos más universales, las mejores melodías, las producciones más brillantes, las tendencias más interesantes y, en definitiva, el talento y la calidad que siempre persigue este ya veterano blog.

La lista de este año vuelve a poner de manifiesto el eclecticisimo de la música contemporánea en cuanto a su lugar de creación. Reflejo de que nos encontramos ante el verdadero lenguaje universal de nuestro tiempo, al margen de estilos específicos de uno u otro lugar del mundo: artistas británicos, estadounidenses, canadienses, sudafricanos, australianos, daneses, suecos... ¿Se puede ofrecer más internacionalidad en menos temas?

1. Mallrat - "Hideaway". En el notable segundo álbum de la australiana, "Light Hit My Face Like a Straight Right", sobresalía esta formidable pieza de un delicado pop electrónico con sonido rabiosamente contemporáneo y melodía intemporal, del que sucesivas escuchas van revelando más y más detalles. Sobrecogedora.

2. Autoheart - "Indigo Chateau". La minoritaria banda londinense sigue ignorada incluso en el ámbito alternativo, pero a juzgar por su regreso del pasado año, "Heartlands", ello no ha minado en absoluto su capacidad de crear gemas pop tan deslumbrantes que parece imposible que no se trate de versiones. Apoteósica.

3. IDER - "Killing the Game". Otras londinenses en esta lista, la sensibilidad del dúo femenino subió un escalón con su excelente disco "Late To The World", que incluía este formidable tema que muestra cómo los tempos altos no están reñidos con la sensibilidad, sobre todo con dos voces tan bien complementadas. Exquisita.

4. Goddess featuring Ex:Re "Shadows". "Goddess", el proyecto en solitario de Fay Milton, fue la mayor sorpresa de la temporada, un disco de colaboraciones fantástico de principio a fin. Cuyo mejor momento era esta intimista pieza a medias con Elena Tonra, la líder de Daughter, que aportó su irresistible introspección. Devastadora.

5. Jenny on Holiday - "Every Ounce of Me". Disuelto el adolescente dúo británico Let's Eat Grandma, su principal artífice, Jenny Hollingworth, debutó en solitario como Jenny on Holiday, y lo hizo con esta maravilla de pop de instrumentación añeja y melodía capaz de levantar los ánimos en el día más triste. Emotiva.

6. MØ - "Keep Møving". La danesa Karen Marie Ørsted regresó el año pasado con su disfrutable "Plæygirl", cuyo sencillo más claro era éste, que tomaba en sus estrofas la progresión armónica tantas veces reusada desde el famoso "In The Night" de Pet Shop Boys, y la dotaba de una esquizofrenia bailable que la transportaba a otra dimensión. Irresistible.

7. Circa Waves - "Cherry Bomb". La creatividad de los de Liverpool alcanzó en 2025 una magnitud tal que se atrevieron a entregar dos álbumes de nueve temas cada uno, a principios y a finales de año, reuniéndolos en uno solo bajo el título definitivo de "Death And Love". Y entre su heterogénea propuesta el mejor momento era este medio tiempo de pop que respeta su personalidad, no rehúye la electrónica, y sirve tanto para un festival como para un garito de pop alternativo. Impecable.

8. Florence + The Machine - "Sympathy Magic". Florence Welch regresó el pasado ejercicio con "Everybody Scream", un disco que varió poco su archiconocida propuesta pero que mejoró el nivel de sus dos entregas anteriores. Como lo evidencia su tema estrella: pop barroco con su arrolladora voz e incontenible personalidad y una bonita melodía. Gloriosa.

9. Geowulf - "Can't Read Your Mind". Reducido ya al proyecto en solitario de Star Kendrick, Geowulf regresó el año pasado con "The Child", curiosamente su mejor álbum hasta la fecha. Como lo demuestra esta maravilla de dream pop, de voz dulce e instrumentación deliciosa sin necesidad de ningún artificio. Incontenible.

10. Lorde - "What Was That". La neozelandesa sigue sin dar con la tecla del éxito masivo en sus últimos discos, y el irregular "Virgin" de 2025 no fue una excepción. Aunque por lo menos consiguió retomar el pulso de los sencillos irresistibles, como lo evidencia este temazo de synth-pop contemporáneo, de instrumentación arriesgadamente innovadora y melodía vocal en notas bajas. Espectacular.

11. Bar Italia - "Cowbella". El trío londinense entregó mi tema favorito de rock del pasado año. No suena nuevo, pero encierra una energía y una sensualidad muy difíciles de encontrar en el panorama actual. Una fantástica letra y los juegos vocales a lo largo de su minutaje mejoran aún más el resultado. Desbordante.

12. Saint Etienne - "Glad". El trío británico cerró oficialmente su carrera en formato álbum con "International", su mejor disco en más de una década. Repleto de colaboraciones, lo abría su tema estrella, con la colaboración de Tim Rowland de The Chemical Brothers, quien aporta unas percusiones infecciosas a las que se contraponen el saber hacer pop de Bob Stanley y Pete Wiggs. Elegante.

13. Nation of Language - "Inept Apollo". Tras un segundo álbum más flojo, el trío neoyorkino recuperó el pulso con "Dance Called Memory". Un disco repleto de buenos momentos como esta espartana mirada a principios de los ochenta realzada por la excelente interpretación vocal de Ian Devaney. Efectiva.

14. Bob Moses - "Time of Your Life". Otros que han subido el nivel en su último disco son el dúo canadiense Bob Moses, cuyo meritorio "Blink" incluía este adictivo momento, más directo y luminoso de lo que suele ser habitual en ellos, que logra integrar con éxito electrónica bailable y melodía pop en poco más de dos minutos. Sugestiva.

15. Taylor Janzen - "Lost Dog". La cantautora canadiense empezó a entregar en la segunda mitad de 2025 anticipos de lo que debería ser en este 2026 su segundo álbum. Que a juzgar por maravillas como ésta puede ser uno de los álbumes del año. Cómo mezclar con éxito canción de autor, influencias folk, detalles electrónicos, y melancolía a raudales. Inmersiva.

16. Sir Chloe - "Forgiving". El rock crudo y descarnado de Dana Foote y su trío acompañante experimentó una saludable vuelta de tuerca en su segundo álbum ("Swallow The Tail"), cuyo primer sencillo fue este trallazo, con guitarras aceradas y coros provocadores. Arrolladora.

17. St. Lucia - "Crimes of Passion". La creatividad del sudafricano Jean-Philip Grobler también alcanzó en 2025 sus cotas más altas, con dos álbumes de estudio completos publicados. Al más reciente de los cuales, "Fata Morgana: Dusk", pertenecía este tema de elaborado comienzo y chirriante producción, que mira a los ochenta sin alejarse de la actualidad. Infecciosa.

18. Robyn - "Dopamine". Tras nada menos que siete años de silencio, la sueca empezó en 2025 a anticipar temas de lo que será su séptimo álbum de estudio, "Sexistential", dentro de unas semanas. Y que debería suponer su regreso a lo más alto del electro-pop a juzgar por este himno de contagiosas bases programadas y melodía compleja pero disfrutable. Contagiosa.

19. The Neighbourhood - "Private". El quinteto de rock californiano regresó en 2025 con el que es su mejor disco hasta la fecha: "Ultrasound" acentuaba su búsqueda de sonidos más oscuros que contundentes, y su primer sencillo es un excelente ejemplo, con sus guitarras etéreas, su bajo sobredimensionado, y la comedida interpretación vocal de Jesse Rutherford. Angustiosa.

20. Bishop Briggs - "Woman Is King". Su "Tell My Therapist I'm Fine" de 2024 dejaba claro que la británica estaba de dulce, y que el disco podía haber dado más de sí. Por eso no fue una sorpresa que a principios de 2025 apareciera la edición deluxe con dos nuevos temas, el más destacado de los cuales era esta inspirada y breve pieza de soul-rock con su arrolladora personalidad. Energizante.


Al igual que en años anteriores, sé que he dejado fuera de esta lista temas que probablemente lo habrían merecido, pues es imposible dejar la subjetividad completamente al margen en un ejercicio de esta naturaleza (aunque les confesaré que la lista ha dado unas cuantas vueltas hasta llegar a estar versión definitiva). Como les anticipaba, en próximas semanas otras cuarenta canciones vendrán a subsanar esos inevitables errores. Pero aun con esta limitación, estoy convencido de que estas veinte canciones son una estupenda muestra de lo mejor que nos ha ofrecido musicalmente el año 2025. Porque evidencian que, si no nos resignamos a lo que nos tratan de imponer medios generalistas e independientes (que ambos lo intentan), se pueden seguir encontrando fantásticos momentos en el panorama musical internacional. Así que espero que disfruten de esta selección, y que con un poco de suerte les ayude a descubrir a algún que otro artista o canción que hasta ahora les habían pasado desapercibidos.

sábado, 24 de enero de 2026

Sir Chloe - "Swallow The Knife" (2025)

Hoy les traigo por vez primera una reseña de la banda estadounidense Sir Chloe. O tal vez debería decir al alter ego de la neoyorkina Dana Foote, su líder y cantante. Que no es una desconocida para este blog, puesto que su canción de más relevancia hasta la fecha ("Salivate"), ya formó parte de mi lista de las 20 mejores internacionales canciones del año 2023. Pero el álbum que la contenía, "I Am The Dog", con el que debutaron en 2023, me pareció que no estaba a la altura de este temazo, pues le faltaba un poco de definición estilística y más temas de calidad similar al de su canción estrella, algo por otra parte no sencillo de lograr sin repetir la fórmula de la mismo. Sin embargo, su rock crudo y melódico a partes iguales, sus letras descarnadas sobre relaciones y emociones, y el hecho de que su puesta en escena fuera como una banda íntegramente femenina llamaron lo suficiente mi atención como para seguirles la pista.

Dos años después, el proyecto de Dana Foote, ya consolidado para los directos como cuarteto, ha regresado con un disco de perspectivas más amplias y mayor inspiración compositiva. Que trasciende el indie-rock extremo de "Salivate" y lo expande en once temas, que van del pop acústico e intimista al rock más crudo y enérgico, pasando por momentos pop y algún que otro pasaje de experimentación. Todo ello con una ejecución correcta, sin artificios tecnológicos ni sorpresas que distraigan la atención de los diversos registros de la potente voz de Foote (en los que se nota la formación musical de la estadounidense), de sus letras sobre las siempre complejas relaciones humanas, y de las emociones que buscan en cada tema. Creando así una obra relativamente atemporal en su sonido, pero que se distingue de las de tantas otras bandas de propuesta similar por el nivel de muchas de sus composiciones.

El álbum abre con un tema directo y potente, en el que el contraste entre la angustia de su letra y la energía de su música forma un cóctel irresistible. Tanto que "The Hole" es mi tema favorito del disco: tres minutos de indie-pop guitarrero de tempo alto, con personalidad y una melodía vocal de notas muy altas (tanto que Foote se dobla su voz por debajo para mejorar el resultado), y un estribillo tan sencillo como adictivo. Una parte nueva que para, baja el tempo, y mira de reojo a los Pixies, pone el contrapunto perfecto antes de las repeticiones finales del estribillo. Le sigue otro de los grandes momentos del disco: "Forgiving", primer sencillo extraído y, ahora sí, un tema más en la línea de los momentos más destacados de su primer disco, ese rock crudo y contundente que no rehúye de los coros vacilones en el estribillo, ni de unas estrofas más desnudas y musicadas. Otra parte nueva completamente diferente, sostenida por las baquetas de la batería como única percusión, es la evidencia de lo trabajada que está la canción, a pesar de su duración inferior a tres minutos. "Kiss" sigue apostando por el sonido crudo y las guitarras ásperas, pero con un tempo más reposado. De estrofas inferiores a los dos temas anteriores, aunque bien sostenidas por su arpegio de guitarra, es ese estribillo que llega en cascada el que le da sentido a todo el conjunto, pues la irrenunciable parte nueva es más interesante que brillante. A estas alturas ya toca un lento, y eso es lo que nos propone "Passenger". Pero no una balada dulce o condescendiente, sino un lento desasosegante, que con sus guitarras eléctricas chirriantes y su interpretación provocativa puede recordar a la PJ Harvey más comedida, y que sin ser de los momentos álgidos de "Swallow The Knife", mantiene el tipo. sobre todo gracias a una parte nueva más, en este caso un sugestivo cambio de progresión armónica sustentado por su meritoria melodía.

El quinto corte, "Forget It", son apenas dos minutos de rock crudo en las estrofas que desemboca en un estribillo bailable gracias a su singular arpegio de bajo a contracorriente, como si de unos Blondie alternativos del siglo XXI se tratara. La parte nueva, por el contrario, despliega toda la contundencia rockera del cuarteto, con mención especial para el trabajo a la batería de Maya Stepansky, y el tema deja con ganas de más. El de "Holy", sexto corte, es un caso curioso, porque sin previo aviso Foote arranca su interpretación vocal y nos entrega las mejores estrofas del álbum, incluyendo los singulares cambios de los dos últimos acordes al final de los dos últimos versos. Pero en contraste, nos ofrece el estribillo más experimental del disco, con una batería sin caja, más tecnología que en cualquier otro momento del álbum, y un estribillo altivo, de letra casi ominipotente, en una combinación que no termina de encajar del todo, a pesar de que sucesivas escuchas hacen que el oído se termine acostumbrando a ese contraste tan extremo. "Complicated" recuerda a los temas más rockeros de otra efímera banda femenina, las británicas Elastica: a pesar de lo que su título y su letra sugieren, se trata de un tema directo y sin complicaciones, que como casi todos mejora con su parte nueva, la cual cambia progresión armónica, melodía vocal y la ejecución de todos sus instrumentos, y que ofrece uno de los pocos pasajes guitarreros al final para rematar la canción. El siguiente corte, "Take It", es posiblemente el tema más pop del álbum, cercano al estilo de otro cuarteto femenino aún en activo como The Big Moon: el más melódico de todos en sus estrofas y estribillo, nos propone de nuevo una parte nueva que es casi un mini tema dentro del principal, y todo ello en menos de tres minutos.

"Eyes" fue acertadamente elegido como segundo y último sencillo del álbum: ahora sí, una balada con todas las de la ley, de instrumentación acústica, melodía sensible en sus estrofas, y un doble estribillo demoledor: el primero sobre todo por su letra ("I believe I've finally died, On my knees for so many nights, Prayed to no one, "take my life""), y el segundo por los cambios en su progresión armónica. Además, los arpegios de la guitarra de Soph Williams en la segunda estrofa y en la primera repetición del estribillo son desde mi punto de vista los más bonitos de todo el álbum. De aquí al final es cuando únicamente "Swallow The Knife" se hace un poco más cuesta arriba: la razón es que Foote ya no recupera el tempo más alto del grueso del disco y nos ofrece otros dos lentos más. El primero, "Too Much (Not Enough)", más interesante y melódico, con una evolución de su melodía en sus notas altas desde las estrofas al estribillo que a mí me recuerda a lo que han hecho en ocasiones Radiohead. Y la dulzona y espartana "Candy", para mí el momento más flojo del disco, aunque me parece un tema correcto para cerrarlo, pues es como si "Swallow The Knife" se fuera evaporando poco a poco. Lo más destacado son sus juegos vocales, coros y segundas voces que arropan al bajo y a la guitarra, los únicos dos instrumentos utilizados.

Los escasos treinta y dos minutos que dura "Swallow The Knife" se antojan escasos tras sucesivas escuchas. Pero no porque la propuesta de Foote de para mucho más (de hecho, el cierre del álbum da la impresión de que ya ha dado de sí todo lo posible), sino porque la duración de muchas de sus canciones es innecesariamente breve. Quizás sea una decisión consciente en aras de una pegada emocional más directa, pero lo cierto es que la escasa duración de todos sus temas obliga a unos comienzos tan vertiginosos que a menudo Foote tiene que entrar a cantar sin apenas haber escuchado antes un acorde que le permita coger el tono vocal correcto. Muchas de las canciones se habrían beneficiado de un comienzo de unos cuantos compases, que les dieran mayor empaque, y de algún tramo instrumental más en su desarrollo. Porque base creativa había de sobra, como lo refleja la gran cantidad de partes nuevas que encierran las composiciones. En todo caso, la evolución de las neoyorkinas en los dos años transcurridos desde su debut ha sido muy favorable. Eso sí, para que su propuesta descolle y perdure necesitan un tema estrella más adictivo que los que ofrecen aquí, y un mayor peso específico en el escenario. Veremos si Foote sigue con el proyecto, y si el cuarteto sigue creciendo. Mimbres hay para ello.

jueves, 11 de diciembre de 2025

Cut Copy - "Moments" (2025)

Hoy les traigo por aquí el retorno de unos veteranos que son, además, viejos conocidos de este blog. Se trata del cuarteto australiano Cut Copy, que ha cumplido este año un cuarto de siglo de carrera. Un hito que han celebrado con "Moments", su séptimo álbum, y el primero en un lustro. Y que demuestra que, aunque su momento álgido de críticas y ventas ya pasó hace tiempo, la banda liderada por el cantante Dan Whitford aún tiene cosas que aportar al panorama musical contemporáneo. Eso sí, sin renunciar a su bagaje creativo, ni tampoco a la evolución estilística que se percibió en sus últimas entregas.

Y es que las primeras escuchas de las nueve canciones aquí encerradas nos retrotraen inevitablemente al de su anterior disco, "Freeze, Melt" (2020). Pero con la salvedad de que esa entrega sí priorizaba evolución sobre calidad, mientras que aquí su sonoridad ya está más consolidada, y a cambio hay una mayor inspiración creativa en las composiciones y una mayor naturalidad a la hora de entroncarlo con algunas de sus señas de identidad de álbumes anteriores, como el hedonismo, los estribillos irresistibles o los ritmos tribales. Por lo que su resultado es claramente superior al de su predecesor, y no desmerece del grueso de su discografía.

El álbum se abre con su primer sencillo y tema estrella, "Solid". Que refleja muy bien esa mezcla entre el pop nórdico y un tanto gélido de su anterior disco y los ritmos bailables que siempre les han caracterizado, y a la que me refería antes. Lo primero se aprecia en su espartano comienzo, con dos teclados volátiles en primer plano llevando la progresión armónica. Y lo segundo, a partir de la segunda estrofa, cuando entra la batería completa y el tema adquiere otra contundencia rítmica. Desde entonces el tema es un sube-y-baja continuo de teclados y efectos que lo enriquecen o lo desnudan para luego volverlo a vestir (con mención especial para la certera guitarra de Tim Hoey). Así hasta completar el que posiblemente sea su mejor sencillo en más de una década (ni siquiera ""Stars Last Me A Lifetime" de "Haiku From Zero", 2017, llega al mismo nivel). Le sigue "Belong To You", recientemente escogido también como segundo sencillo. Y en cuyo segundo estribillo colabora la cantante de folk estadounidense Kate Bollinger, en un salto estilístico notable. Su sonido entronca con el del tema anterior, pero sus estrofas son más sencillas y rítmicas, con ciertas reminiscencias funky. Afortunadamente en el estribillo el tema gana bastante, y más lo hace en ese segundo estribillo que comienza con el título del tema, pleno de dulzura y al que tan bien le sienta la steel guitar de Hoey. "Still See Love", tercer corte, es el primero en el que el cuarteto recupera su pasión por los ritmos tribales, algo que queda bien presente desde su mismo comienzo. Un bajo que es puro funky y unos teclados etéreos sostienen unas estrofas bailables que no hacen prever el atmosférico estribillo, casi exclusivamente instrumentado a base de teclados. El caso es que ese inusual contraste termina por funcionar, más aún cuando entra una marimba sintetizada que ya no deja de sonar hasta el final.

"When This Is Over" refrenda que "Moments" definitivamente supone una recuperación frente a "Freeze, Melt". Aunque musicalmente está plenamente emparentado con aquel: un medio tiempo frío y cadencioso a partes iguales. Especialmente interesante es la forma como lo van musicando, con teclados que van y vienen, y nada menos que tres guitarras diferentes, una de ellas acústica a partir de la segunda estrofa. Más la sorpesa que supone el coro infantil que canta la parte nueva (y que empieza con "One day I’ll meet you, over the water"), y la singular coda que lo remata, en unos acordes diferentes. La experimentación extrema da paso al que es mi momento favorito del disco: "Children of Fairlight", cuyo explícito título, por cierto, homenajea al archiconocido Fairlight, uno de los primeros sampleadores de la historia de la música electrónica. Otro tema rítmico y bailable sin necesidad de recurrir a un tempo muy alto, con unas estrofas de tan solo dos acordes cimentadas sobre un oscuro teclado, y un estribillo luminoso que llega de improviso. Lo demás es el gusto del que hacen gala para ir enriqueciendo la composición a partir de la segunda estrofa, con segundas voces, más teclados, una batería superpuesta al ritmo programado... Hoey y Browning. La extensa parte nueva desacelera y propone otra progresión armónica sobre un colchón de voces sampleadas... para regresar de nuevo a la apoteósica repetición final del disco, con el añadido de una guitarra eléctrica, y más voces infantiles en el peculiar cierre. A pesar de que se trata de la canción que da título al álbum, con "Moments" el disco empieza finalmente a decaer. En parte por su duración excesiva (casi ocho minutos), en parte por carecer de un estribillo de altos vuelos, en parte por unas estrofas más monótonas, el caso es que apenas pasa de corecto, ni siquiera con los tres minutos más experimentales (distintas progresión armónica y melodía) que lo rematan.

El último tercio del álbum arranca con "Gravity", también de más de siete minutos. Pero de mayor interés que su predecesor: más animado, con una potente base rítmica de reminiscencias étnicas, y un estribillo más disfrutable. Para justificar su duración el cuarteto recurre a un prolongado pasaje instrumental y monocorde hacia la mitad de la canción, y a una exploración instrumental final no muy alejada de la que podrían llevar a cabo los británicos Underworld. Sin que por ello alcance el nivel de otros cortes. El penúltimo tema, "More Alive", con su base rítmica que es puro house de finales de los ochenta a lo 808 State, es el último que destaca de "Moments". Más que sus melódicas estrofas y su correcto estribillo, lo que llama la atención es la cantidad de detalles que introducen en su instrumentación, en un trabajo de auténtica orfebrería. Y el cierre lo pone la atmosférica "Find A Place Among The Stars", cuya indietronica a mí me recuerda poderosamente a la del trío canadiense Braids. Nuevamente las estrofas pecan de simples en progresión armónica y melodía, y lo fían todo a un agradable estribillo y a otra exhibición de imaginación a la hora de instrumentar el tema con loops etéreos, samples diversos, guitarras esporádicas y teclados que apenas duran unos segundos. No es una gran canción a pesar de su adictiva coda final, pero sí resume perfectamente los pilares en los que se sostiene este "Moments".

La impresión tras múltiples escuchas es que les aprecia disfrutando con lo que hacen, y por eso se permiten salirse de convencionalismos a la hora de producir e instrumentar sus canciones con giros poco habituales. Supongo que la ambición por dar el salto de una banda alternativa a una comercial hace tiempo que la perdieron, y que les basta con ganarse la vida dignamente como músicos y entregar álbumes alineados con sus inquietudes y anhelos musicales. Reconozco que un enfoque así tiene el riesgo de que el público les pueda dar de lado, pero para los seguidores que aún mantienen, este "Moments" resultará, sin duda, un punto álgido en su carrera, que por otra parte siempre ha sido más de grandes canciones que de discos redondos (ni siquiera su álbum de referencia, "In Ghost Colours", 2008). Y aquí hay cuatro o cinco de ésas, ese synth-pop tribal y experimental que, sin embargo, también se puede bailar y cantar tanto en un garito indie como en un gran festival. Y eso ya es mucho.

miércoles, 26 de noviembre de 2025

Saint Etienne - "International (Limited Edition)" (2025)

Hoy les traigo el retorno de unos habituales de este blog: el trío londinense Saint Etienne. Que recientemente han conmemorado la friolera de sus treinta y cinco años en activo con "International", su decimotercer álbum de estudio. Un disco que, según sus propios creadores, será el último de su carrera. Aunque al parecer no se separan, sino que simplemente seguirán publicando música en otros formatos. Algo que quizá implique que planean retornar definitivamente a la experimentación extrema de sus dos álbumes anteriores, "I've Been Trying to Tell You" (2021) y "The Night" (2024). El primero de los cuales me animé a reseñar por aquí (aunque sin mucho entusiamo), el segundo ni siquiera. Pues aun entendiendo su vocación de creaciones conceptuales orientadas al ambient pop, no me parecieron de un nivel comparable al de sus álbumes de pop clásico (de "So Tough" (1993) a "Words and Music by Saint Etienne" (2012)). Afortunadamente, antes de poner el punto final a sus creaciones en este formato, su vocalista Sarah Cracknell, y los multi-instrumentistas Bob Stanley y Pete Wiggs nos han entregado este último álbum, que ya les adelanto es uno de los mejores discos de su carrera. Un hecho poco frecuente en bandas que, como ellos, contabilizan tantos años en activo. Y que tal vez se explique porque, en realidad, llevaban ocho años sin publicar canciones de puro pop (desde su ya lejano "Home Counties" (2017)), y han dispuesto de tiempo de sobra para ir juntando temas que no encajaban en el collage sonoro de sus dos discos anteriores. Aunque a buen seguro no es la única explicación.

Y es que tanto en el nivel compositivo como en la riqueza sonora de "International" han desempeñado un papel decisivo la larga nómina de colaboradores que desfilan por estas doce canciones. Una lista que incluye tanto nombres de postín como otros menos conocidos, pero todos ellos capaces de incorporar su personalidad musical a las canciones del trío. Hasta el extremo, si antes de escuchar el disco revisamos sus créditos, de dar la impresión de que nos encontramos ante un recopilatorio de colaboraciones con otros creadores que ante un álbum de despedida. Sin embargo, pese a lo variopinto de esos artistas invitados, "International" es un disco musicalmente cohesionado, creativamente sin altibajos, y sobre todo, que ha obligado a los londinenses a dar lo mejor de sí mismos. Sin que por ello hayan dejado de arrimarse a diversos subgéneros de la música pop, como a lo largo de su carrera siempre les ha gustado hacer. Algo que se aprecia incluso más en la edición limitada que reseño hoy. La cual les recomiendo encarecidamente, pues esa buena forma que exhiben en el tracklist oficial se traslada a sus cuatro temas adicionales. Una edición limitada que, además, incorpora esos habituales jingles, diálogos y breves interludios a los que tanto ha recurrido el trío en buena parte de su carrera.

El álbum empieza por todo lo alto con "Glad", conscientemente elegido como tema estrella del disco. Un tema de pop fresco y bailable, y en cuya programación se nota la mano (tanto en la contundencia de la percusión como en la parada y el posterior crescendo entre estrofas) de uno de esos colaboradores a los que aludía antes, Tom Rowlands de The Chemical Brothers. Unas estrofas elegantes dan paso a un estribillo más evocador que tarareable, en el que a la voz de Cracknell le pone un certero contrapunto el arpegio de la guitarra en primer plano de Jez Williams. Una letra que insufla optimismo con esa propuesta de mirar las cosas de la vida que nos ponen contentos remacha un tema que encaja perfectamente con lo que se espera del trío. "Dancing Heart" cambia luminosidad pop por electrónica y ritmo, y los momentos felices de cada día por lo que supone pisar una pista de baile después de media noche. Al tema tal vez le falte un tempo un poco más alto y una percusión más contundente para ser un llenapistas, pero lo compensa con una llamativa opulencia instrumental, con detalles que se van descubriendo en sucesivas escuchas. Y que culmina en una especie de parte nueva que no es tal (pues se trata de una variación del estribillo, pero con un bajo sintetizado que va ganando terreno con cada compás). "The Go Betweens", tercer corte, con la colaboración en la composición y en la parte vocal del veterano artista británico Nick Heyward, es un tema de pop más convencional, de base rítmica contudente, y estrofas relajadas, cuyos puentes dan paso a un estribillo francamente meritorio, en el que destaca la guitarra de Augustin Bousfield. Una parte nueva bien enlazada, y sobre todo el cambio de tonalidad de las repeticiones finales del estribillo, mejoran la impresión final. "Sweet Melodies" representa otro de esos múltiples registros que han caracterizado al trío a lo largo de los años, en este caso el de los medios tiempos predominantemente instrumentales y un tanto espartanos, habituales de sus caras B. Aunque arropados en este caso por unas cuerdas sintetizadas que le otorgan cierto poso cinematográfico (realzado por las frases declamadas por Cracknell) a la vez que dan consistencia a la composición, aun cuando no llega a alcanzar el nivel de sus tres predecesoras.

"Save It For A Rainy Day" sube un poco el tempo y recupera la vertiente bailable con un tema cuya programación nos retrotrae a la primera década de los noventa, tan fructífera para el trío. Menos constreñido a la estructura estrofa-puente-estribillo que sus predecesores, es de esas canciones en la que lo mejor es dejarse llevar por lo que Bob Stanley y el programador Adam Hunte han creado en estos tres minutos, y que resulta ser una especie de cara B venida a más que se ha conseguido ganar sitio en el tracklist definitivo. "Fade" empieza como si fuera la balada del álbum, dejando entrever entre su colchón sinfónico la mano del compositor de bandas sonoras Mark Waterfield. Pero aunque nunca pierde su calidez y su delicadeza, cuando surge el estribillo da comienzo una programación sincopada típica del trío, y que lo aleja de lo que cabría esperar de este tipo de canciones. Aunque la tristeza resignada de su excelente letra ("I can feel our love fade // Watching it slip away, I don't know what to say"), y las múltiples voces dobladas de una notable interpretación vocal a cargo de una cantante relativamente limitada como Cracknell, la convierten inesperadamente en uno de los momentos álgidos del disco. "Brand New Me" sustituye melancolía por jovialidad, y lanza un mensaje de cambio personal en el que interviene Janet Planet, vocalista y mitad del dúo australiano Confidence Man. Con un resultado un tanto alejado del indie-disco de los australianos, pero tan contagioso que ha sido recientemente elegida como tercer sencillo. Si bien en mi opinión había opciones más obvias a extraer, pues al fin y al cabo estamos ante sólo tres minutos de una composición cuyas estrofas carecen de melodía. Pero la original parte nueva, con ese singular sintetizador que la preside, los samples que la adornan puntualmente, y la sección de viento a lo Pixey que refuerza sus estribillos, contribuyen a que refuerce las emociones que pretende evocar. El octavo corte es para "Take Me To The Pilot", también seleccionado como segundo sencillo. Quizá porque se trata de la colaboración con Paul Hartnoll, la mitad del legandario dúo de música electrónica Orbital. Algo que se aprecia sobre todo en la programación cruda y en el bajo monocorde que lo vertebra (a pesar de que la melodía se apoya en una progresión armónica elaborada). Los sintetizadores de notas cortas sí que logran emparentar la huella sonora de Hartnoll con la de Stanley y Wiggs, y el carrusel de electrónica que viene y va consigue un buen resultado, pero al tema le faltan en mi opinión unas estrofas en las que Cracknell hubiera podido dar más de sí.

"Two Lovers" es fruto de la colaboración con el veterano Vince Clarke, fundador de Depeche Mode y cerebro durante más de cuarenta años del dúo de pop-electrónico Erasure. Quizá sea el colaborador que menos impronta ha dejado en su canción (salvo un comienzo que puede recordar vagamente al de su clásico "Victim Of Love"), pues la elegante melodía pop que nos ofrece se aleja del pop obvio y un tanto blando que ha caracterizado su trayectoria junto a Andy Bell en estas dos últimas décadas. Cantada todo el tiempo a dos voces por Cracknell, los juguetones sintetizadores de sus estribillos, el personal "solo" que Clarke nos entrega durante ocho compases, y la parada en la repetición final del estribillo, son recursos conocidos pero que funcionan bien en esta composición. "Why Are You Calling", junto al para mí desconocido Charlie Casey, es el tema más crudo en su letra (como su título fielmente refleja), y más oscuro en su música, con ciertos toques jazzísticos en estrofas y estribillos que conviven con los pasajes sinfónicos en sus puentes, y con unos intervalos instrumentales sorprendetemente desabridos y contundentes. Tal vez sea de los momentos menos brillantes, pero su singularidad y la posición que ocupa en el disco logran que mantenga el tipo lo suficiente. Aunque sea a los puntos, "He's Gone", el penúltimo corte, es mi tema favorito del disco. Y curiosamente es una de las pocas canciones en las que el trío no ha contado con colaboradores. Ello explica tal vez que suene a Saint Etienne puro, en la línea de su EP "Places To Visit" (1999), pero con el sonido de su electro-pop al año 2025. Por lo demás, nos ofrece unas estrofas impecables, y un elaborado puente que da paso a uno de los mejores estribillos del disco, en el que a la voz de Cracknell le acompaña un excelente piano house y ese teclado que hace de cuerdas simuladas. Es cierto que no hay parte nueva, pero con las frases declamadas que rematan el tema en sus tres minutos escasos ("Pump your tires, No looking back this time"), no se echa en falta. Y el cierre a la edición oficial lo pone "Last Time", de elocuente título. Y que, contra lo que cabría esperar, no es una balada sensiblera, sino un medio tiempo con predominio de los pasajes electrónicos y un curioso sample de saxofón para darle colorido a una melodía dulce cuya letra mira al pasado con honestidad, desmitificando lo que pudo haber sido. Un mensaje final que entronca con la propuesta mayormente sofisticada y hedonista de estas doce canciones, a las que pone el broche de oro.

Los cuatro cortes de la edición limitada podrían perfectamente habrían entrado a formar parte del tracklist de casi cualquiera de sus álbumes pop. Por orden, primero nos topamos con "Almost (Sarcevic Electro Mix)", la composición más germánica del disco, que desprende altivez y hasta frialdad en un pasaje que se suaviza un poco en el estribillo. "Spanish Song" posiblemente sea la más prescindible de las cuatro, pues es obvio que recrea la progresión armónica principal y el ritmo dembow de "Despacito", el llenapistas de Luis Fonsi y Daddy Yankee. Aunque con otra melodía y una instrumentación más rica en sintetizadores envolventes y con el añadido de una guitarra eléctrica. "Walk Away From Her" es mi favorito de la terna, un tema sintético y ambiental que a mí me recuerda a las producciones que fabricaba a finales de los noventa Andy Weatherall, plenas de reverberaciones. Es cierto que el cambio de tonalidad de su estribillo puede chocar un poco con el resto de la composición, además de que en el fondo carece de letra que lo sostenga (sólo los "tu-ru-ru-ru" de Cracknell), pero es un tema rítmicamente contagioso, infeccioso instrumentalmente, y en el que la tenebrosidad de estrofas y puente no desencajan. Y el último corte, ahora sí, es "Things Break Down", una canción reposada, nuevamente con un ritmo programado de base hip-hop, y algo más espartana que la mayoría de sus compañeras. Aunque resulta agradable en sus puentes y estribillos, y aporta finalmente una esperable y necesaria dosis de melancolía al cierre de estos más de cincuenta y ocho minutos.

Se supone que la magia del pop es algo que la mayoría de las bandas mantienen sólo durante unos años; con la madurez habitualmente llega el momento de explorar otros terrenos musicales, de tirar de oficio para sacar nuevos discos a flote, de repetirse de manera más o menos descarada para poder seguir saliendo de gira y recaudando dinero con recopilatorios de sus mejores tiempos, o simplemenete de retirarse. Nada de esto aplica a "International", que evidentemente no ha llegado hasta que sus creadores no decidieron que era hora de cerrar. Y que por eso los reivindica tardíamente como una de las mejores bandas de pop de las últimas cuatro décadas. Injustamente infravalorados por su poca presencia en directo y su pose sofisticado y hasta altivo, obras como esta última demuestra que la música pop en su más amplio sentido no se podría entender sin Cracknell, Stanley y Wiggs. Una pena que lo dejen; una alegría que lo hagan de esta manera.

Translate