Mostrando entradas con la etiqueta Bob Moses. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Bob Moses. Mostrar todas las entradas

jueves, 7 de mayo de 2026

Bob Moses - "BLINK" (2025)

A pesar de encontrarnos ya en el mes de Mayo, aún sigo reseñando álbumes que se me habían quedado pendientes de los últimos meses de 2025, el periodo más fecundo en novedades musicales interesantes desde la pandemia de 2020. Así que ahora voy a adentrarme en "BLINK", el cuarto álbum de estudio del dúo de Vancouver Bob Moses. Un disco que llega tras un cambio de discográfica. Y es que a pesar de contener buenos momentos, ni "Battle Lines" (2018) ni "The Silence In Between" (2022) consigueron mantener las expectativas comerciales que se habían creado en torno a ellos con su álbum de debut ("Days Gone By", 2015), por lo que el vocalista y guitarrista Tom Howie y el productor y teclista Jimmy Vallance se vieron obligados a dar continuidad a su carrera en AWAL Recordings, un sello independiente. Un cambio a menor que suena a proyecto que se desinfla, pero que en este caso ha supuesto una apreciable revitalización estilística y una mayor inspiración creativa.

Producido principalmente por los propios Bob Moses, el cambio más evidente de este cuarto álbum frente a sus dos predecesores es la producción electrónica de baile, con menor presencia de guitarras y más de sintetizadores brillantes y percusiones contundentes. Aunque ello no les aleja de la elegancia habitual de su sonido, ni de la forma en la que siguen jugando con el equilibrio entre el pop y el dance, entre el ritmo hedonista y las letras reflexivas. Condensado en tan sólo diez canciones y treinta y ocho minutos, es un disco directo, sin espacio para el aburrimiento, y con las dosis justas de variaciones entre sus temas para que no dé la impresión de que estamos escuchando el mismo una y otra vez. Sin olvidarnos de la imprescindible inspiración compositiva, que aquí se traduce en una mayor naturalidad creativa que en sus dos álbumes anteriores, como si hubieran agradecido abandonar la obligación de crear pelotazos comerciales para poder ser ellos mismos y gestionar su proyecto conforme a su criterio, sin exigencias discográficas.

El álbum empieza por todo lo alto con "Time of Your Life", que fue también elegido como primer sencillo y tema estrella del disco, además de ser mi momento favorito del mismo. Y en el que se aprecia claramente esa consolidación de un sonido más electrónico y bailable, a pesar de no recurrir a un tempo muy alto. Pero lo más llamativo es, sin duda, el optimismo que desprende, tanto en su letra como en su melodía, incluso en el infeccioso teclado que arropa las voces de Howie. Y que se complementa con otro disfrutable sintetizador que rellena los intervalos instrumentales. Sólo se le puede reprochar su brevedad excesiva, un hecho que no fue obstáculo para que formara parte de mi lista de mejores canciones internacionales de 2025. El dúo se lo sigue poniendo fácil a quien se adentre en "Blink", pues el segundo corte fue también el segundo sencillo extraído: "Waiting on the World" se ajusta más claramente a ese giro hacia el deep house que mencionaba antes, por su tempo más alto, su atmósfera más oscura, sus maquinales intervalos instrumentales monocordes, el despliegue de sintetizadores que arropan la progresión armónica... Tal vez Howie abuse de doblarse las voces en el estribillo, y el piano que lleva los acordes en el estribillo y la parte nueva (que no es tal) es posiblemente demasiado sencillo, pero se trata de un pasaje convincente. La colaboración de CRi (o lo que es lo mismo, Christophe Dubé, un artista de música electrónica de Quebec) en el tercer corte deja claro que la profundización en la vertiente electrónica de "Blink" es global: "Keep Love Waiting" es un tema envolvente y elegante, muy en la línea que se le supone a los mejores Bob Moses, con una melodía de notas altas y una notable producción en la que los instrumentos van entrando poco a poco para realzar su vocación de llenapistas antes de ir desvaneciéndose para regresar en busca de la catarsis final, y que con buen criterio fue recientemente escogido como quinto y último sencillo.

El dúo sigue poniendo todas sus cartas sobre la mesa con "Last Forever", cuarto corte y tercer sencillo, además del tema de melodía más sinfónica y uno de los más asimilables al deep house que citan como una de sus influencias principales. Tanto es así que Vallance se limita en los tramos instrumentales a repetir con su sintetizador la frase "Wish I could find the way to make it last forever" con la que Howie cierra un estribillo en el que la temática de la fugacidad del tiempo, presente en todo el disco, se hace aquí especialmente palpable. Eso sí, tampoco en esta oportunidad hay parte nueva que enriquezca la canción, y los cambios se limitan a un pasaje reposado de algunos de los versos ya conocidos. "We Made It" es el primer corte no extraído como sencillo con el que nos topamos, pero ello no obedece a un cambio estilístico significativo: nuevamente contraponen a una progresión armónica y una melodía elaboradas un ritmo obsesivo con un bajo sintetizado sobredimensionado, y sin miedo a añadir pistas a su potente base percusiva. Sólo algo tan subjetivo como su capacidad para emocionar explica un menor protagonismo frente a sus cuatro predecesoras. "Higher Ground", sin cambiar estilísticamente de tercio, es quizá uno de los mejores momentos no extraídos como sencillo: un tema directo (3 minutos justos), de comienzo cálido y que en seguida evoluciona a un tempo alto, un ritmo bailable con percusiones más adictivas que contundentes, y teclados en trémolo. El contraste entre las estrofas en tonos bajos y el estribillo en tonos altos funciona perfectamente, además de permitir apreciar la versatilidad vocal de Howie. "Better Broken", séptimo corte, es seguramente el que mejor entronca con el sonido de "The Silence In Between", algo evidente desde su mismo comienzo con el arpegio de guitarra eléctrica en primer plano y un ritmo sincopado que la aleja de las pistas y le otorga una mayor transcendencia. Un estribillo más complejo de interpretar que cautivador, y el hecho de que repitan exactamente la misma progresión armónica de principio a fin le restan puntos, aunque el resultado es agradable.

"Mine to Hold" sube el nivel con su colchón de sintetizadores desde el mismo comienzo y un desarrollo en el que bombo y caja se hacen de rogar, aunque cuando llegan rematan perfectamente la composición. El estelar teclado de Vallance tras el segundo estribillo y el tramo final recuerdan poderosamente a los momentos más house de los australianos Rufüs Du Sol, con los que comparten elegancia y melodías vocales de notas altas. El penúltimo corte, "No One Has to Know" es el único radicalmente distinto a sus compañeros de álbum. Y es que aquí el dúo nos ofrece la única "balada" del álbum. Y entrecomillo el término porque, en efecto, es un tema de tempo bajo y sensibilidad a flor de piel, pero lo elaborada de su programación electrónica, con redobles continuos, hi-hats que entran y salen, y samplings complementarios, se alejan de la sencillez de este tipo de canciones. Pero tanto el melancólico teclado de Wallace que lleva los acordes, como la sentida interpretación de Howie, y una melodía sugerente, la hacen apta para tal calificativo. Aunque eso sí, todo ello en apenas dos y minutos y medio. Y de manera llamativa, el dúo renuncia a que este "lento" cierre el disco, lo que habría sido perfectamente natural, y reivindica hasta el final su mayor dosis de hedonismo y disfrute colocando como corte final "Blink", el tema que da título al disco, además de su cuarto sencillo. Estamos ante la canción más larga del álbum, aparte de la más llamativa en sus arreglos (con percusiones que recuerdan a las del "Homogenic" de Björk y teclados que reproducen sus notas en sentido inverso, creando unas capas que envuelven las extensas estrofas de Howie). Y con significativos cambios en los instrumentos que van apariciendo y desapareciendo conforme avanza el minutaje (tanto que sólo el piano que marca los acordes permanece prácticamente invariado a lo largo del mismo). Personalmente a mí me parece una meritoria actualización de ese dance envolvente que creaba hace unas décadas el productor William Orbit, además de la mejor evidencia de sus ganas por explorar variaciones en su sonido sin renunciar a su personalidad.

A pesar de este cierre francamente convincente, "BLINK" seguramente siga sin ser ese álbum redondo que Bob Moses siempre han parecido a punto de entregar: falta algún tema más de postín, algo más de riesgo en determinados momentos, estribillos más asequibles, partes nuevas que lleven algunas de sus mejores composiciones a otra dimensión... Y es que no todo lo pueden solucionar intervalos instrumentales desnudos o crescendos catárquicos. Pero sí me parece una saludable vuelta a sus orígenes, alejándose de ese convencionalismo que le restaba puntos y les encorsetaba en cierta medida. Aparte de que el grueso de las diez composiciones del álbum rayan a gran altura, como muestra que de la mayoría de ellas he incluido el enlace de Youtube. Así que esperemos que este retorno a la senda en la que más pueden aportar al panorama musical no sea algo transitorio, y que esa menor distribución comercial quede contrarrestada por una libertad creativa aún mayor. Porque talento tienen de sobra.

domingo, 8 de mayo de 2022

Bob Moses - "The Silence in Between" (2022)

Cuatro años han transcurrido desde que reseñé por última vez un álbum del dúo canadiense Bob Moses, aquel "Battle Lines" que encerraba unos cuantos buenos momentos pero que no acabó de proporcionarles el espaldarazo que buscaban. Es cierto que a finales del verano de 2020 publicaron un EP bastante extenso ("Desire", cuyo tema homónimo formó parte de mi lista de otras 25 canciones recomendables de 2020), pero a pesar de su clara inclinación hacia un sonido más electrónico y orientado a la pista de baile, tampoco encerraba un nivel medio particularmente alto, con lo cual lo dejé pasar. Así que cuando hace un par de meses vio la luz este "The Silence in Between", afronté su escucha con cierto recelo, desconfiando por una parte de que Tom Howie y Jimmy Vallance hubieran estado lo suficientemente inspirados en las composiciones, y sobre todo desconcertado por otra respecto a la línea sonora que le otorgarían a este álbum que tan crucial se antoja para su carrera.

Como pueden ya adivinar por el mero hecho de estar dedicándoles una entrada independiente, mis recelos se han mostrado infundados. Por un lado, han sido capaces de reunir un número de buenas composiciones similar al de "Battle Lines", no para conformar un gran álbum, pero sí un disco más que digno. Y por otro y casi más importante, han decidido apostar de manera más clara por los sonidos contemporáneos, a veces más bailables, a veces simplemente pop electrónico de patrones clásicos, consiguiendo así aumentar su personalidad musical, y alejando esa tendencia a la instrumentación un tanto anodina que sobrevolaba a menudo su anterior entrega. El resultado de todo ello es seguramente el álbum más equilibrado de su carrera, diez canciones que satisfarán los gustos de un público que busque pop de calidad. Si bien la selección de sus cuatro sencillos podría haber sido más acertada.

El álbum lo abre la oscura "Seen It Coming", un buen reflejo de lo que nos vamos a encontrar en estos cuarenta y pocos minutos. Una progresión armónica que juega con la repetitividad, pero lo suficientemente variada para no cansar, y el bombo bien marcado en cuanto Howie ha cantado lo suficiente de la primera estrofa. Y conforme avanza el tema, los esperables tramos en los que la guitarra eléctrica de Howie y los teclados de Vallance arropan las repeticiones del estribillo, demostrando su solvencia como instrumentistas. Le sigue "Love Brand New", segundo sencillo extraído, un tema notable gracias a su obsesivo bajo sintetizado, su elaborada, bonita y difícil de cantar melodía que me vuelve a recordar a la elegancia de los buenos Tears For Fears, y los excelentes riffs de guitarra de Howie. "Never Ending", tercer corte y tercer sencillo, es un tema más melódico e introspectivo, con la voz de Howie y los teclados en trémolo de Vallance como principal argumento, y cuya melodía de notas altas requiere cantar su estribillo en falsete, algo tan complejo de interpretar como en comparación poco disfrutable. Afortunadamente, los juguetones teclados de los extensos tramos instrumentales compensan en parte este inconveniente.

De una manera un tanto sorpresiva, "Time and Time Again" fue elegido hace ya medio año como primer sencillo. Sorprendente no porque no suene a Bob Moses, ni por la contundencia de sus pasajes instrumentales, sino porque su melodía consiste simplemente en un estribillo un tanto largo que deviene en un segundo estribillo sobre la misma progresión armónica, el cual es repetido un par de veces a lo largo del tema. Y nada más: poco para defender lo que encierra el disco. Afortunadamente, "Back to You" recupera en seguida la buena senda: un medio tiempo bien ubicado en el tracklist del disco, de instrumentación convencional, que sin resultar un temazo mejora el nivel de la anterior gracias a un bonito arpegio de guitarra en sus partes instrumentales y a cierta ampulosidad deudora de grupos como Keane o Coldplay (cuando aún eran una banda defendible). Aunque lo mejor del disco empieza justo en ese instante. Primero con "Hanging on", cuarto sencillo y en mi opinión la segunda mejor canción del disco: tempo alto, buena base programada, elegantes estrofas (enriquecidas con un precioso sintetizador en su segunda repetición), un estribillo sencillo pero bien arropado por sus estruendosos sintetizadores y una sensacional parte nueva, elaborada y de meritoria melodía. Y la guinda la pone "The Rush", para mí la mejor canción de su carrera hasta la fecha: tempo tan alto como su predecesora, pero más oscura e incitante al baile con su bombo sobredimensionado, sus estrofas sin tregua para tomar aire, la escala descendente de su bajo programado, la rotura de cristales con la que van marcando las distintas partes, y un estribillo marca de la casa sobre una estupenda progresión armónica, como los diversos teclados que juegan sobre ella se encargan de demostrar. Su gélida y electrónica parte nueva permite coger fuerzas para la repetición final, que deja con ganas de más.

Después de este subidón, el tramo final no desentona: "Broken Belief", con ese teclado que tanto recuerda (en otra progresión armónica) a la mítica "Are Friends Electric" con la que Gary Numan dio comienzo al pop sintetizado hace 44 años, nos propone unas estrofas declamadas que, aunque lógicamente menos meritorias desde el punto de vista compositivo que las musicadas, suponen una variación refrescante, sobre todo gracias a uno de los mejores estribillos del disco, elegante y envolvente a partes iguales, y que en sus repeticiones finales reluce con certeros elementos de percusión adicionales. "Ordinary friend", el penúltimo corte, es una balada desolada con el obsesivo piano de Vallance yendo de un extremo al otro de nuestros auriculares, con quizá demasiados huecos entre los fraseos de su melodía, y la ominosa guitarra de Howie como mejor baza. Y el disco lo cierra "Believe", que encierra la frase que da título al disco: Bob Moses en estado puro, tensión y oscuridad a partes iguales, estrofas muy elaboradas arropadas por efectos vocales, un primer estribillo pegadizo con ciertas dosis de optimismo en su un tanto extraña letra, y un marcado ritmo cuarternario a partir de entonces para servir de apoyo al resto de un tema más experimental de lo que cabría esperar para un tema de despedida.

El disco mejora con sucesivas escuchas, pues su en apariencia sencilla electrónica está en realidad bastante elaborada, y permite ir descubriendo nuevos detalles. La versátil y siempre efectiva voz de Howie también se presta a escuchas detalladas. Y en general ese gusto por seguir "sonando frescos", con predominio de los tempos altos y los ritmos marcados, ayuda al favorable balance final. No sé si el público de Bob Moses apreciará este giro hacia una mayor contemporaneidad, o por el contrario habría esperado un álbum más "maduro", en el peor sentido de la palabra, pero a mí desde luego me ha convencido: siguen sonando a ellos mismos, con talento, elegancia y buenas dotes instrumentales, pero el disco no se presta a bostezos, ni da pereza decidirse a introducirlo en nuestro reproductor. Así que no sé si tardarán otros cuatro años en darle continuidad, pero si lo hacen, ya saben qué senda deberían seguir de ahora en adelante.

domingo, 23 de diciembre de 2018

Bob Moses: "Battle lines" (2018)

Una de las mayores confirmaciones de este 2018 que está próximo a terminar ha sido la del dúo canadiense Bob Moses. Que habían debutado en 2015 con "Days gone by", un álbum que por cierto contenía la nominada a los Grammy "Tearing me up" que tanta relevancia les dio a nivel internacional. El regreso de Tom Howie y Jimmy Vallance ha tardado nada menos que tres años, tal vez demasiado tiempo para cualquier artista que quiera consolidarse en el panorama internacional, pero al menos ha merecido la pena. Y es que "Battle lines" es un álbum muy equilibrado de pop contemporáneo para una inmensa minoría, al que no le importa echar una mirada al pasado cuando la oportunidad lo requiere.

El álbum se abre con la elegante "Heaven only knows", que empieza con unos sugestivos coros, a los que le siguen una preciosa melodía vocal que da paso al bajo sintetizado de Vallance en primer plano, y... a partir de ahí a desarrollar la canción casi exclusivamente sobre esa estructura. Porque la parte nueva que meten antes de la repetición de los coros, sin apenas melodía vocal, es todo lo que proponen para enriquecer la composición. Así que aunque el dúo muestra su talento a la hora de alargar más de cuatro minutos ese único tramo de melodía con distorsiones plenamente contemporáneas, al tema le sobra minutaje o le falta creatividad para rematar tan buena base. Igual de elegante y mejor resuelta es el tema estrella y primer sencillo del álbum, al que también da título: "Battle lines" sí que es una composición completa, con sus estrofas, estribillo, parte nueva y hasta un meritorio solo de guitarra a cargo de Howie. Con una elegancia ochentera que a mí me recuerda mucho a los efímeros Double, aunque más cálidos y con una cadencia rockera que lo convierte en un tema apto hasta para un público que no renegaría de Coldplay. "Back down" es otro momento álgido del álbum, un medio tiempo muy neutro instrumentalmente con un cierto deje dramático a lo Tears For Fears, nuevamente sobre una brillante composición completa (aunque abuse de la misma progresión armónica, que sólo cambian en la original parte nueva).

Es difícil mantener el nivel de estos tres temas el resto del álbum, y lo cierto es que aunque en las ocho canciones restantes nos encontraremos con algunos momentos meritorios, el resultado baja un escalón. De hecho el cuarto corte es en mi opinión uno de los pasajes más flojos: "Eye for an eye" es la primera balada del disco, de ambientación un tanto tenebrosa en estribillo e intervalos instrumentales y más convencional en las estrofas, que no desagrada pero que anda un poco escasa de capacidad para emocionar. Más interesante es la quizá excesivamente larga "The only thing we know", que vuelve a abundar en las virtudes y los defectos de "Heaven only knows": promete mucho en el comienzo con su buena melodía y la manera cómo cambian los acordes a mitad de ella, y el ritmo arrastrado con la guitarra rasgada sobre el mismo acorde durante el medio minuto siguiente parece una idea interesante para coger impulso... pero lo que viene es otra vez la misma repetición de la melodía, y más guitarreos y efectos varios hasta el final, sin más. Por eso prefiero "Nothing but you", otro medio tiempo que es casi una balada aunque en realidad se inspira más en buena parte del pop indie de los noventa, y que sí está desarrollada completamente a nivel compositivo y tiene además un estribillo pegadizo. Aunque sin llegar al nivel de los tres primeros temas del disco.

"Enough to believe", el séptimo corte, sí que alcanza en mi opinión el nivel de los tres pirmeros temas del disco: se trata del primer tema del álbum que encaja realmente en la etiqueta de synth-pop en el que injustamente se suele encasillar a Bob Moses, con su comienzo cinematográfico a partir del piano de Vallance, su bailable batería sintetizada y sus texturas envolventes que trasladan a otra dimensión, sobre todo cuando entran las slow strings sintetizadas que refuerzan la progresión armónica... aunque la progresión armónica es siempre la misma para casi cinco minutos. "Listen to me" abunda en la misma línea a pesar de que la guitarra eléctrica y la melodía de Howie al principio (que tanto nos recuerdan a los Travis menos luminosos) desconcierte un poco, porque al minuto y medio entra otro ritmo sintético apto para la pista de baile, y un minuto después un curioso bajo sintetizado robado del trance alemán. "Selling Me Sympathy" es la canción más ochentera del disco, con esa mezcla que por aquel entonces practicaban tantas bandas entre guitarras relativamente duras y melodías instrumentales de teclados en primer plano. Las estrofas bajan un tanto el listón, aunque el elaborado estribillo y el claramente rockero puente instrumental hacen que remonte el vuelo. "Don't hold back" retoma los ritmos electrónicos con un oscuro comienzo a lo Underworld, aunque en cuanto entra las estrofas vemos que el tema se convierte en una canción de pop clásico, agradable pero no especialmente inspirada. Y el cierre lo pone su tercer intento de balada, "Fallen from your arms", probablemente la vez que mejor se arriman a los ritmos lentos y las evocaciones sentimentales, huyendo esta vez del típico piano como instrumento para acompañar la voz de Howie al comienzo, y evolucionando hacia un estribillo difícil de cantar, que tras su segunda repetición deja paso a un pausado y sin embargo evocador arpegio de guitarra con el que rematan el tema.

Es cierto que algunas composiciones adolecen de haberse quedado a medias, que no todas brillan al mismo nivel creativo, y que la instrumentación de algunas es a veces demasiado convencional. Pero, en un estilo diferente al de Rüfüs de Sol que reseñaba en mi anterior entrada, destilan también un talento y una elegancia que no es fácil de encontrar en el mediocre panorama musical actual. Habrá que esperar que este segundo álbum consolide también su carrera a nivel de repercusión internacional, y que si entonces deciden darle continuidad aclaren si su estilo se mueve definitivamente hacia la convencionalidad mainstream o se vuelve a escorar hacia las nuevas tecnologías. De momento disfrutemos de esos siete u ocho meritorios momentos, algunos de ellos de gran nivel. Que no es poco.

Translate