Interrumpo mi revisión de las últimas novedades musicales para dedicar una breve entrada al hito que supone haber superado las 200.000 páginas vistas. Un gran logro si tenemos en cuenta que todo lo que no sea vídeo streaming está irremisiblemente destinado a ser minoritario en el mundo virtual de nuestros días. Aunque en mi humilde opinión un blog con texto explicativo y enlaces asociados siga siendo el mejor cauce para profundizar en lo que realmente encierra tal artista o tal álbum, sin limitarnos a una revisión más visual pero también más superficial. En todo caso, lo realmente llamativo de este logro no es que se haya alcanzado poco después de la primera década de existencia de este blog, sino que se ha logrado menos de un año después de haber superado la cifra de las 50.000 visitas. Es decir, en menos de doce meses el número de visitas a este blog sobre música contemporánea internacional ha CUADRUPLICADO sus visitas. Algo tan llamativo como inesperado por mi parte.
Tan tremendo incremento sólo se explica por una razón: tenacidad. Y es que cuando arranqué este blog en 2011, no me propuse hacerlo un sitio popular, ni mucho menos algo que rentabilizar monetariamente. Únicamente buscaba un cauce para compartir con hipotéticos melómanos al otro lado de la red una de mis grandes pasiones: la música pop y rock contemporáneas. Que por desgracia tan maltratada ha sido en este siglo XXI, cuando casi sin darnos cuenta ha pasado de ser uno de los grandes fenómenos culturales del ser humano a una manifestación artística relegada y reemplazada por la música plana, generada por algoritmos y por artistas sin apenas interés creativo, y de consumo fácil que tan ominipresente resulta en estos últimos tiempos. Algo contra lo que me rebelé hace once años, y en lo que si cabe me he ido reafirmando desde entonces. Por eso he empleado al comienzo de este párrafo la palabra tenacidad. Porque, inaccesible al desaliento, he seguido explorando a quienes continuaban con los géneros que transformaron la música contemporánea, cada vez más al margen de modas y canales de distribución al uso. De suerte que aquellos que, en mi opinión, superaban un umbral mínimo de calidad e interés necesarios, han ido recibiendo puntualmente su atención en este espacio.
En ningún momento me ha preocupado que la propuesta en cuestión pudiera ser minoritaria. No he pensado tampoco en a quién le podrían interesar mis reseñas. Simplemente me he dejado llevar, y con la misma frecuencia con la que continúo explorando nuevos álbumes cada semana, he continuado tenazmente reseñando aquellos discos que "pasaban el corte". Argumentando por qué, intentando resaltar sus virtudes y haciendo visible al mismo tiempo sus defectos. Comencé con un número de visitas realmente reducido, apenas unas pocas por entrada. Poquito a poco alguna de ellas tuvo algo más de tirón, y así alguna de ellas me sorprendía ocasionalmente al haber superado el centenar de visitas. Así hasta llegar a abril del año pasado, cuando por alguna de esas razones que sólo Google entiende, esa acumulación de tenaces entradas minoritarias de pronto prendió en el mundo virtual, y las visitas comenzaron a llegar por miles. De resultas que cuatro de las cinco páginas históricamente más vistas de este blog corresponden a artistas que serán desconocidos para casi el cien por cien de los potenciales melómanos en español, fíjense: Kaleida, Mating Ritual, NoMBe y Avec Sans. Y sin embargo...
Sin embargo para una pequeña porción de esos potenciales melómanos, esos nombres les resultan ya plenamente familiares. Porque este blog seguramente les ha ayudado a descubrir a esos otros artistas que, tenacidad al frente, siguen cultivando pop y rock que suenan contemporáneos y a la vez de calidad. Algo de lo que me siento tan orgulloso como del número de visitas alcanzadas. Y que me anima a continuar investigando el panorama musical, atento tanto a nuevos lanzamientos de esos artistas ya "clásicos" dentro de "pop, rock y más", como a nuevas propuestas musicales que se ciñan a los parámetros que a mi modo de ver son esenciales en la música contemporánea. Así que me congratulo ante todos estos ustedes por la cifra alcanzada, les doy mis más sinceras gracias por todas las muestras de atención recibidas, y les emplazo al siguiente hito de visitas. Que desconozco cuál será, pero que seguremente llegue más pronto que tarde.
GRACIAS.
Un aficionado a la música pop-rock contemporánea que no se resigna a que creer que ya no se publica música de calidad.
Mostrando entradas con la etiqueta rock. Mostrar todas las entradas
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lunes, 18 de abril de 2022
domingo, 7 de marzo de 2021
Boston Manor: "GLUE" (2020)
Otro de los álbumes que he descubierto hace unas semanas, revisando las listas de los mejores discos de 2020 de un buen número de webs especializadas, ha sido "GLUE", el tercer álbum de los británicos Boston Manor. Que, a pesar de su relativamente escasa visibilidad para la crítica, para mí es sin duda el mejor disco de rock no ya del pasado año, sino de los últimos ejercicios. Entendiendo rock en sentido amplio, es decir, una energía y una intensidad guitarrera que igual se acerca al hardcore, que al grunge o al punk. "GLUE" es pues un disco muy variado, disfrutable de principio a fin y con el mérito adicional de que en ningún momento la banda pierde su personalidad al acercarse a uno u otro estilo.
A ello contribuyen de manera decisiva la capacidad del grupo para, a partir de unas composiciones siempre bien trabajadas de base, asimilar influencias de toda la música hecha con guitarras en los últimos cincuenta años. Sin rehuir el uso de instrumentos y recursos complementarios a los habituales en una banda de rock (guitarras eléctricas, bajo y batería), pero siempre con la habilidad de que esos complementos no diluyan la intensidad de su sonido. Al mismo nivel de excelencia raya la voz de Henry Cox, un cantante capaz de chillar de la manera más virulenta posible un verso y de cantar con una voz excelentemente modulada el siguiente. Y tampoco podemos olvidar unas letras que en su mayoría no se quedan en los tópicos habituales y reflejan situaciones de desconcierto, de desánimo, evocando emociones plenamente contemporáneas y muy presentes en nuestras grandes ciudades.
El álbum lo abre Everything is ordinary", el sencillo que anticipó el álbum hace justo un año. Una apuesta arriesgada, ya que no es precisamente un buen reflejo de todo lo que encierra "GLUE", aunque sí una manera eficaz de satisfacer a sus fans más agresivos: tempo altísimo, voces distorsionadas, guitarras hirientes, chillidos en el estribillo... Incluso el videoclip es tan frenético que no es apto para personas fotosensibles. Pero todo ello, no lo olvidemos, arropando una meritoria composición, con sus partes diferenciadas y una melodía adecuada para aprovechar la progresión armónica. Le sigue "1's & 0's", con su comienzo industrial y su desarrollo que es puro hardcore, delirante en las estrofas y sin embargo con un contudente estribillo que es capaz de conjugar de manera inverosímil una frase vociferada y otra estupendamente cantada, lo que refleja las armonías subyacentes en él. "Plasticine dreams" fue el quinto sencillo, y supone un cambio radical de estilo, con una melodía que recuerda a Oasis y unas distorsiones a lo Stone Temple Pilots, mucho más asequible para todo tipo de amantes del rock. Tanto que formó parte de mi lista de mejores canciones internacionales de 2020. Le sigue "Terrible love", un tema de atmósfera y letra desoladoras, sobre una instrumentación convencional, que juega con los cambios de ritmo (más alto en las estrofas, más pausado en los estribillos), que no llega en mi opinión al nivel de los mejores momentos del álbum pero se deja escuchar.
"On a high ledge", quinto corte, fue también el tercer sencillo, una confesión de un hijo a su padre sobre su tormentoso mundo interior, con unos estribillos cada vez más furiosos, una original batería y una apreciable parafernalia de adornos electrónicos que, sin embargo, no le hacen perder contundencia al tema. "Only1" nos retrotrae desde el mismo comienzo al grunge de principios de los noventa, con una nueva exhibición de Cox a la hora de intercalar frases declamadas y otras vociferadas, unas estrofras crudas y desasosegantes y uno de los mejores estribillos de todo el disco, todo ello complementado por un solo de guitarra con el "wah wah" como referencia, que en su segunda repetición también sirve de cierre. "You and me and the class war" es, aparte de lo que su provocativo título ya anticipa, un tema de punk clásico por ritmo e instrumentación en su mayor parte, aunque su lento estribillo le da un toque de originalidad, y el crescendo tras su meritorio tramo instrumental nos permite soltar toda la rabia acumulada. "Playing God" es otro buen momento del disco, que en este caso recuerda a los mejores tiempos de Staind, antes de que se acomodaran: rock pesado, oscuro, con melodía de notas graves en la estrofa y un estribillo de notas más altas muy recomendable. Aunque quizá le falta evolucionar un poco conforme avanza el minutaje.
A pesar de no haber sido extraído como sencillo, "Brand new kids", el noveno corte, es para mí sin duda el mejor momento del álbum: ese doble piano del comienzo ya indica la calidad de la progresión armónica, y la contundencia de sus intervalos instrumentales sin renunciar a la ayuda de la electrónica recuerda a los mejores momentos de Garbage. Aunque lo mejor es su maravilloso y provocativo estribillo ("I'm in love with a drug & it loves me too", ahí queda eso). "Ratking", décimo corte y cuarto sencillo, que entra a tope sin previo aviso, es otro medio tiempo sobre una elaborada composición, con un excelente arpegio de guitarra en las estrofas, toda la distorsión posible en su eficaz estribillo y un bonito intervalo instrumental sin necesidad de tirar de virtuosismo.
El excelente estado creativo de los británicos queda reflejado en que a estas alturas del álbum (diez cortes9 aún quedan otras tres canciones para rematar el conjunto. La primera de ellas, "Stuck in the mud", es mi segundo momento favorito del disco. Podemos referirnos a ella como la balada del disco, en la que Cox se luce como nunca en la parte vocal, con otra letra de desazón que da que pensar y una preciosa melodía que, una vez más, pone de manifiesto la variedad de registros de la banda y su capacidad para extraer lo mejor de cada composición (como lo refleja el detalle de que sólo en la repetición final del estribillo entran todos los instrumentos). "Liquid" fue un sencillo con la colaboración de John Floriani que la banda publicó aisladamente a mediados de 2019, y que acabó formando parte de "GLUE" casi un año más tarde. Recuerda en este caso a los Offspring más serios de mediados de los noventa, con otra oscura y meritoria progresión armónica, unos certeros arreglos y el detalle de mezclar las dos líneas melódicas vocales en el tramo final. Y el cierre a tanta creatividad lo pone "Monolith", el tema más largo del disco, una especie de punk sintético (con bajo sintetizado y todos) y unos exabruptos ("Fuck you too") y unos chillidos que nos recuerdan que la banda sigue sin acomodarse en sonidos más complacientes. Si bien sus dos minutos finales, una pequeña sinfonía urbana sin apenas parte vocal que termina en un solitario piano, nos demuestra que pueden ir mucho más allá de los postulados del género.
Con sus dos primeros álbumes Boston Manor ya habían demostrado su variedad de registro y su capacidad de entregar temas de talento, pero la cantidad y calidad de la gran parte de temas de este "GLUE" los ha confirmado como uno de los mejores grupos de rock de la actualidad. Es cierto que algunas canciones pueden resultar demasiado contundentes para amantes del rock más convencional, mientras que otras pueden ser demasiado melódicas para los que gusten de ir a un concierto "a darlo todo" delante del escenario. Pero en mi opinión el álbum mantiene un acertado equilibrio entre todas esas influencias, y dado que su contenido es amplio, siempre podemos pulsar el "forward" en los dos o tres temas que menos nos gusten y aun así disfrutar de las restantes diez u once canciones. La única pena es que siguen siendo un grupo demasiado minoritario para sus méritos, y muchos amantes del rock de los últimos cuarenta años desconocen por completo su existencia. Así que espero que esta entrada les ayude aunque sea mínimamente a aumentar su repercusión.
A ello contribuyen de manera decisiva la capacidad del grupo para, a partir de unas composiciones siempre bien trabajadas de base, asimilar influencias de toda la música hecha con guitarras en los últimos cincuenta años. Sin rehuir el uso de instrumentos y recursos complementarios a los habituales en una banda de rock (guitarras eléctricas, bajo y batería), pero siempre con la habilidad de que esos complementos no diluyan la intensidad de su sonido. Al mismo nivel de excelencia raya la voz de Henry Cox, un cantante capaz de chillar de la manera más virulenta posible un verso y de cantar con una voz excelentemente modulada el siguiente. Y tampoco podemos olvidar unas letras que en su mayoría no se quedan en los tópicos habituales y reflejan situaciones de desconcierto, de desánimo, evocando emociones plenamente contemporáneas y muy presentes en nuestras grandes ciudades.
El álbum lo abre Everything is ordinary", el sencillo que anticipó el álbum hace justo un año. Una apuesta arriesgada, ya que no es precisamente un buen reflejo de todo lo que encierra "GLUE", aunque sí una manera eficaz de satisfacer a sus fans más agresivos: tempo altísimo, voces distorsionadas, guitarras hirientes, chillidos en el estribillo... Incluso el videoclip es tan frenético que no es apto para personas fotosensibles. Pero todo ello, no lo olvidemos, arropando una meritoria composición, con sus partes diferenciadas y una melodía adecuada para aprovechar la progresión armónica. Le sigue "1's & 0's", con su comienzo industrial y su desarrollo que es puro hardcore, delirante en las estrofas y sin embargo con un contudente estribillo que es capaz de conjugar de manera inverosímil una frase vociferada y otra estupendamente cantada, lo que refleja las armonías subyacentes en él. "Plasticine dreams" fue el quinto sencillo, y supone un cambio radical de estilo, con una melodía que recuerda a Oasis y unas distorsiones a lo Stone Temple Pilots, mucho más asequible para todo tipo de amantes del rock. Tanto que formó parte de mi lista de mejores canciones internacionales de 2020. Le sigue "Terrible love", un tema de atmósfera y letra desoladoras, sobre una instrumentación convencional, que juega con los cambios de ritmo (más alto en las estrofas, más pausado en los estribillos), que no llega en mi opinión al nivel de los mejores momentos del álbum pero se deja escuchar.
"On a high ledge", quinto corte, fue también el tercer sencillo, una confesión de un hijo a su padre sobre su tormentoso mundo interior, con unos estribillos cada vez más furiosos, una original batería y una apreciable parafernalia de adornos electrónicos que, sin embargo, no le hacen perder contundencia al tema. "Only1" nos retrotrae desde el mismo comienzo al grunge de principios de los noventa, con una nueva exhibición de Cox a la hora de intercalar frases declamadas y otras vociferadas, unas estrofras crudas y desasosegantes y uno de los mejores estribillos de todo el disco, todo ello complementado por un solo de guitarra con el "wah wah" como referencia, que en su segunda repetición también sirve de cierre. "You and me and the class war" es, aparte de lo que su provocativo título ya anticipa, un tema de punk clásico por ritmo e instrumentación en su mayor parte, aunque su lento estribillo le da un toque de originalidad, y el crescendo tras su meritorio tramo instrumental nos permite soltar toda la rabia acumulada. "Playing God" es otro buen momento del disco, que en este caso recuerda a los mejores tiempos de Staind, antes de que se acomodaran: rock pesado, oscuro, con melodía de notas graves en la estrofa y un estribillo de notas más altas muy recomendable. Aunque quizá le falta evolucionar un poco conforme avanza el minutaje.
A pesar de no haber sido extraído como sencillo, "Brand new kids", el noveno corte, es para mí sin duda el mejor momento del álbum: ese doble piano del comienzo ya indica la calidad de la progresión armónica, y la contundencia de sus intervalos instrumentales sin renunciar a la ayuda de la electrónica recuerda a los mejores momentos de Garbage. Aunque lo mejor es su maravilloso y provocativo estribillo ("I'm in love with a drug & it loves me too", ahí queda eso). "Ratking", décimo corte y cuarto sencillo, que entra a tope sin previo aviso, es otro medio tiempo sobre una elaborada composición, con un excelente arpegio de guitarra en las estrofas, toda la distorsión posible en su eficaz estribillo y un bonito intervalo instrumental sin necesidad de tirar de virtuosismo.
El excelente estado creativo de los británicos queda reflejado en que a estas alturas del álbum (diez cortes9 aún quedan otras tres canciones para rematar el conjunto. La primera de ellas, "Stuck in the mud", es mi segundo momento favorito del disco. Podemos referirnos a ella como la balada del disco, en la que Cox se luce como nunca en la parte vocal, con otra letra de desazón que da que pensar y una preciosa melodía que, una vez más, pone de manifiesto la variedad de registros de la banda y su capacidad para extraer lo mejor de cada composición (como lo refleja el detalle de que sólo en la repetición final del estribillo entran todos los instrumentos). "Liquid" fue un sencillo con la colaboración de John Floriani que la banda publicó aisladamente a mediados de 2019, y que acabó formando parte de "GLUE" casi un año más tarde. Recuerda en este caso a los Offspring más serios de mediados de los noventa, con otra oscura y meritoria progresión armónica, unos certeros arreglos y el detalle de mezclar las dos líneas melódicas vocales en el tramo final. Y el cierre a tanta creatividad lo pone "Monolith", el tema más largo del disco, una especie de punk sintético (con bajo sintetizado y todos) y unos exabruptos ("Fuck you too") y unos chillidos que nos recuerdan que la banda sigue sin acomodarse en sonidos más complacientes. Si bien sus dos minutos finales, una pequeña sinfonía urbana sin apenas parte vocal que termina en un solitario piano, nos demuestra que pueden ir mucho más allá de los postulados del género.
Con sus dos primeros álbumes Boston Manor ya habían demostrado su variedad de registro y su capacidad de entregar temas de talento, pero la cantidad y calidad de la gran parte de temas de este "GLUE" los ha confirmado como uno de los mejores grupos de rock de la actualidad. Es cierto que algunas canciones pueden resultar demasiado contundentes para amantes del rock más convencional, mientras que otras pueden ser demasiado melódicas para los que gusten de ir a un concierto "a darlo todo" delante del escenario. Pero en mi opinión el álbum mantiene un acertado equilibrio entre todas esas influencias, y dado que su contenido es amplio, siempre podemos pulsar el "forward" en los dos o tres temas que menos nos gusten y aun así disfrutar de las restantes diez u once canciones. La única pena es que siguen siendo un grupo demasiado minoritario para sus méritos, y muchos amantes del rock de los últimos cuarenta años desconocen por completo su existencia. Así que espero que esta entrada les ayude aunque sea mínimamente a aumentar su repercusión.
sábado, 18 de mayo de 2019
El declive del rock (y una lista de veinte temas recomendados para compensar) (2019)
Hace tiempo que vengo
Escribí hace unos años una entrada en la que resaltaba cómo la guitarra eléctrica poco a poco iba perdiendo fuerza como instrumento de referencia en la música contemporánea, y unos meses más tarde enfrenté este hecho al imparable auge del auto-tune como "instrumento" que la iba reemplazando. No quiero ahora repetir lo que expuse entonces, sólo me atreveré a constatar que lo que en su momento anticipé no podía estar más encaminado.
Y es que sólo falta echar un vistazo a los festivales que han empezado a recorrer en 2019 la geografía española. Aún vemos convocatorias multitudinarias de artistas de rock en sus diferentes estilos, es cierto. Pero basta fijarse en que los nombres que logran ese nivel de convocatoria son en su inmensa mayoría grandes veteranos que alcanzaron su gloria hace tres o cuatro décadas. Pongamos por ejemplo el reciente concierto de Metallica hace unos días en Madrid: sesenta y ocho mil personas, sí, pero bastaba echar un vistazo al público para descubrir que la media de edad rondaba los cincuenta, y que los únicos jóvenes que aparecían por allí eran hijos a los que sus padres les habían inculcado el amor por la banda estadounidense. Pero si nos movemos al panorama de los festivales la cosa pinta igual: los cabezas de cartel son a menudo artistas de rock, sí, pero apenas aparecen nombres de menos de medio siglo (de The Foo Fighters a The Smashing Pumpkins). Hay bandas de rock más jóvenes, es cierto, pero ésas suelen aparecer en letras visiblemente más pequeñas, porque desde hace mucho tiempo no surge una gran banda de rock que mueva masas a nivel mundial. Ni en el panorama mainstream ni en el alternativo.
No sólo eso: a nada que hayan tenido oportunidad de asistir a algún macrofestival con varios escenarios en paralelo, habrán podido comprobar que el escenario donde actúan los rockeros a menudo flojea en cuanto a ambiente (salvo los cabezas de cartel), mientras que en otros escenarios más destinados por ejemplo al hip-hop o a la música electrónica apenas cabe un alfiler. Y en este caso, a diferencia de lo que suele ser habitual por estos lares, España no es una excepción: vayan al festival que quieran, analicen la lista de ventas de cualquier país, y verán lo que cuesta encontrar una banda de rock que haya surgido en la presente década que tenga un tirón comparable al de las grandes bandas de hace décadas (quizá podríamos citar a The 1975, eso sí a años luz por ejemplo de los Oasis de hace veinte años).
Cuando empecé mi blog hace ya ocho años, incluí a propósito la palabra rock en su denominación, porque mi expectativa (y mi intención) era poder seguir dando una humildísima ventana a artistas que cultivaran ese maravilloso género. Pero soy perfectamente consciente de que cada vez reseño menos discos de rock. En realidad lo considero una consecuencia de lo que he expuesto más arriba. Además, creo que los artistas de rock en general se han quedado anclados en el pasado, que en general han levantado un muro frente a las nuevas tecnologías (aunque paradójicamente sus antepasados abrazaron la electricidad como la tecnología que permitiría proporcionar una nueva dimensión a las guitarras acústicas), y que al mismo tiempo han perdido el virtuosismo al que obligaban los menores medios que había entonces.
Lo cierto es que esta situación me incomoda, así que desde este humilde blog me he propuesto forzar una entrada que gire exclusivamente en torno al mundo del rock. Y para ello les voy a proponer una lista de lo que en mi opinión son veinte grandes temas de rock que han visto la luz desde el comienzo de la década en 2011. Sin tener en cuenta el número de visualizaciones en youtube, sin un orden en particular, sin comentarios sobre las canciones, sin repetir artistas, sin cerrarse a la tecnología, ni limitarse a determinadas corrientes. Simplemente rock. Espero que la disfruten tanto como yo:
Bleached - "Wednesday night melody"
Fall Out Boy - "My songs know what you did in the dark"
The Horrors - "Machine"
The Killers - "Run for cover"
Mainland - "Not as cool as me"
Feeder - "Children of the sun"
Noel Gallagher - "In the heat of the moment"
Kasabian - "Re-wired"
TV On The Radio - "Happy idiot"
The Black Keys - "Little black submarines"
Beady Eye - "Flick of the finger"
Imagine Dragons - "Radioactive"
Garbage - "Blood for poppies"
Rolling Blackouts Coastal Fever - "Talking straight"
Lala Lala - "Destroyer"
Sleater-Kinney - "Fangless"
Partner - "Play the field"
Amber Run - "No answers"
Bob Mould - "Hold On"
Portugal. The Man - "Evil friends"
Y es que sólo falta echar un vistazo a los festivales que han empezado a recorrer en 2019 la geografía española. Aún vemos convocatorias multitudinarias de artistas de rock en sus diferentes estilos, es cierto. Pero basta fijarse en que los nombres que logran ese nivel de convocatoria son en su inmensa mayoría grandes veteranos que alcanzaron su gloria hace tres o cuatro décadas. Pongamos por ejemplo el reciente concierto de Metallica hace unos días en Madrid: sesenta y ocho mil personas, sí, pero bastaba echar un vistazo al público para descubrir que la media de edad rondaba los cincuenta, y que los únicos jóvenes que aparecían por allí eran hijos a los que sus padres les habían inculcado el amor por la banda estadounidense. Pero si nos movemos al panorama de los festivales la cosa pinta igual: los cabezas de cartel son a menudo artistas de rock, sí, pero apenas aparecen nombres de menos de medio siglo (de The Foo Fighters a The Smashing Pumpkins). Hay bandas de rock más jóvenes, es cierto, pero ésas suelen aparecer en letras visiblemente más pequeñas, porque desde hace mucho tiempo no surge una gran banda de rock que mueva masas a nivel mundial. Ni en el panorama mainstream ni en el alternativo.
No sólo eso: a nada que hayan tenido oportunidad de asistir a algún macrofestival con varios escenarios en paralelo, habrán podido comprobar que el escenario donde actúan los rockeros a menudo flojea en cuanto a ambiente (salvo los cabezas de cartel), mientras que en otros escenarios más destinados por ejemplo al hip-hop o a la música electrónica apenas cabe un alfiler. Y en este caso, a diferencia de lo que suele ser habitual por estos lares, España no es una excepción: vayan al festival que quieran, analicen la lista de ventas de cualquier país, y verán lo que cuesta encontrar una banda de rock que haya surgido en la presente década que tenga un tirón comparable al de las grandes bandas de hace décadas (quizá podríamos citar a The 1975, eso sí a años luz por ejemplo de los Oasis de hace veinte años).
Cuando empecé mi blog hace ya ocho años, incluí a propósito la palabra rock en su denominación, porque mi expectativa (y mi intención) era poder seguir dando una humildísima ventana a artistas que cultivaran ese maravilloso género. Pero soy perfectamente consciente de que cada vez reseño menos discos de rock. En realidad lo considero una consecuencia de lo que he expuesto más arriba. Además, creo que los artistas de rock en general se han quedado anclados en el pasado, que en general han levantado un muro frente a las nuevas tecnologías (aunque paradójicamente sus antepasados abrazaron la electricidad como la tecnología que permitiría proporcionar una nueva dimensión a las guitarras acústicas), y que al mismo tiempo han perdido el virtuosismo al que obligaban los menores medios que había entonces.
Lo cierto es que esta situación me incomoda, así que desde este humilde blog me he propuesto forzar una entrada que gire exclusivamente en torno al mundo del rock. Y para ello les voy a proponer una lista de lo que en mi opinión son veinte grandes temas de rock que han visto la luz desde el comienzo de la década en 2011. Sin tener en cuenta el número de visualizaciones en youtube, sin un orden en particular, sin comentarios sobre las canciones, sin repetir artistas, sin cerrarse a la tecnología, ni limitarse a determinadas corrientes. Simplemente rock. Espero que la disfruten tanto como yo:
Bleached - "Wednesday night melody"
Fall Out Boy - "My songs know what you did in the dark"
The Horrors - "Machine"
The Killers - "Run for cover"
Mainland - "Not as cool as me"
Feeder - "Children of the sun"
Noel Gallagher - "In the heat of the moment"
Kasabian - "Re-wired"
TV On The Radio - "Happy idiot"
The Black Keys - "Little black submarines"
Beady Eye - "Flick of the finger"
Imagine Dragons - "Radioactive"
Garbage - "Blood for poppies"
Rolling Blackouts Coastal Fever - "Talking straight"
Lala Lala - "Destroyer"
Sleater-Kinney - "Fangless"
Partner - "Play the field"
Amber Run - "No answers"
Bob Mould - "Hold On"
Portugal. The Man - "Evil friends"
sábado, 20 de enero de 2018
Las 20 mejores canciones internacionales de 2017
Como ya es costumbre en este humilde blog ha llegado la hora de echar la vista atrás y proponer listas que nos permitan sintetizar lo mejor de este 2017 que acaba de finalizar. Una vez más rehusaré proponer una lista con los mejores álbumes del año, dado que el volumen de discos publicados excede ampliamente los cincuenta o sesenta que consigo escuchar anualmente. Pero una vez más vuelvo a proponer una lista con 20 canciones internacionales que recordar de este 2017. Con los dos criterios ya habituales: seleccionar temas que hayan visto la luz en formato sencillo/videoclip, y escoger una única canción por artista, para conseguir una panorámica lo más amplia posible del planeta musical contemporáneo. Con la ambición de localizar la emoción, el talento, la personalidad, la melodía y, al fin y al cabo, la calidad que siempre anhela encontrar este blog.
Tras varios años con poca presencia, los E.E.U.U. han recuperado pujanza y presencia en esta lista, copando casi la mitad de los temas. Algo parecido se puede decir del Reino Unido, aunque este último siempre ha estado ampliamente representado en estas listas por ser un territorio menos devastado musicalmente por la mediocridad del hip-hop. Pero siempre queda un hueco para propuestas de otras partes de Europa o de las Antípodas. Ésta es la lista:
1. Little Cub - "Too much love". Casi cualquier sencillo de su "Still life", mi álbum favorito del 2017, podría haber encabezado esta lista. Pero "Too much love" se distingue de ellos por esa increíble transición de ida y vuelta entre pop elegante y llenapistas. Los británicos son únicos.
2. Furniteur - "Swimming". No es sólo una excelente balada de electro-pop clásico. Para mí es la mejor melodía del año.
3. Daughter - "Burn it down". Algo así como mezclar a Florence & The Machine con UNKLE. No se sabe si es folk, si es rock, si es ambient... Simplemente tres minutos descomunales.
4. London Grammar - "Non believer". En su segundo álbum entregaron el tema más elegante del año: la maravillosa voz de Hannah Reid al servicio de una subyugante melodía y la intemporal produccion de Paul Epworth.
5. The Horrors - "Machine". Para mí el mejor tema de rock de los pasados doce meses: estructura clásica, instrumentación brillantísima, una cadencia ruidista que se adhiere a nuestro cerebro.
6. The Killers - "Run for cover". Su flojísimo "Wonderful wonderful" contenía este formidable tema, al nivel de los mejores momentos de su carrera. Rápido, enérgico, inconfundible.
7. Alt-J - "Deadcrush". Otro álbum muy flojo, otro tema digno de los mejores momentos de su carrera: obsesivo, penetrante, original, de nuevo inconfundible.
8. Portugal. The man - "Live in the moment". Dieron el pelotazo con "Feel it still", pero en su irregular "Woodstock" escondían momentos aún mejores, como este casi perfecto maridaje entre psicodelia, rock y sonidos contemporáneos.
9. Mating Ritual - "Second chance". Una nueva y sugestiva banda que recupera la mejor tradición californiana de power pop, eso sí, llevado a nuestros días. Irresistible.
10. Joe Goddard - "Music is the answer". O cómo convertir un perdido tema de finales de los ochenta en un elegantísimo cóctel de pop, baile y electrónica. Exquisito.
11. Illenium - "Fractures". Podríamos definirlo como la sensibilidad de los Cranberries menos melosos llevada al año 2017. O como el tema que The Chainsmokers aspiran a entregar algún día.
12. Sylvan Esso - "Die young". Un poquito de Lamb, otro de Róisín Murphy y el toque siempre singular de la electrónica americana. ¿Balada?
13. Odesza - "Higher ground". Conjugaron algo casi imposible en los E.E.U.U.: musica electrónica y éxito masivo. ¿Las razones? Una gran melodía y unas aún mejores armonías.
14. Kaleida - "Echo saw you". Su más que interesante debut conjugaba a menudo synth-pop minimalista e interpretaciones emocionantes. Éste es uno de sus mejores exponentes.
15. Empathy Test - "Bare my soul". Su original apuesta de publicar simultáneamente sus dos álbumes de debut no salió del todo redonda, pero contenía temas tan elegantes y cautivadores como éste.
16. Lorde - "Perfect places". Quizá el mejor sencillo de la música mainstream a nivel mundial. Lorde acumula audiencias millonarias sin renunciar ni a su personalidad ni a su talento.
17. Curxes - "In your neighbourhood". Un emocionante equilibrio entre la indietrónica y los años ochenta, que crece con cada nueva escucha.
18. Cut Copy - "Airborne". Un arriesgado paso en su carrera que se resolvió acertadamente encajando las influencias del funky y los coros femeninos con la fuerte personalidad de la banda.
19. Beth Ditto - "We could run". Su ecléctico debut en solitario contenía este tema que insufla optimismo con su excelente a la vez que clásica melodía.
20. Claire - "Friendly fire". Los mejores temas de "Tides" no vieron la luz en formato sencillo, pero este tema de pop nórdico y cristalino demuestra su talento no sólo como compositores sino también como intérpretes.
Seguro que echan de menos otros temas de gran calidad que se han quedado fuera (la cosecha en 2017 ha resultado particularmente abundante). Pero estoy seguro de que ninguna de las canciones de esta lista sobra, y demuestra que si nos lo proponemos sigue siendo sencillo encontrar emoción y creatividad.
Tras varios años con poca presencia, los E.E.U.U. han recuperado pujanza y presencia en esta lista, copando casi la mitad de los temas. Algo parecido se puede decir del Reino Unido, aunque este último siempre ha estado ampliamente representado en estas listas por ser un territorio menos devastado musicalmente por la mediocridad del hip-hop. Pero siempre queda un hueco para propuestas de otras partes de Europa o de las Antípodas. Ésta es la lista:
1. Little Cub - "Too much love". Casi cualquier sencillo de su "Still life", mi álbum favorito del 2017, podría haber encabezado esta lista. Pero "Too much love" se distingue de ellos por esa increíble transición de ida y vuelta entre pop elegante y llenapistas. Los británicos son únicos.
2. Furniteur - "Swimming". No es sólo una excelente balada de electro-pop clásico. Para mí es la mejor melodía del año.
3. Daughter - "Burn it down". Algo así como mezclar a Florence & The Machine con UNKLE. No se sabe si es folk, si es rock, si es ambient... Simplemente tres minutos descomunales.
4. London Grammar - "Non believer". En su segundo álbum entregaron el tema más elegante del año: la maravillosa voz de Hannah Reid al servicio de una subyugante melodía y la intemporal produccion de Paul Epworth.
5. The Horrors - "Machine". Para mí el mejor tema de rock de los pasados doce meses: estructura clásica, instrumentación brillantísima, una cadencia ruidista que se adhiere a nuestro cerebro.
6. The Killers - "Run for cover". Su flojísimo "Wonderful wonderful" contenía este formidable tema, al nivel de los mejores momentos de su carrera. Rápido, enérgico, inconfundible.
7. Alt-J - "Deadcrush". Otro álbum muy flojo, otro tema digno de los mejores momentos de su carrera: obsesivo, penetrante, original, de nuevo inconfundible.
8. Portugal. The man - "Live in the moment". Dieron el pelotazo con "Feel it still", pero en su irregular "Woodstock" escondían momentos aún mejores, como este casi perfecto maridaje entre psicodelia, rock y sonidos contemporáneos.
9. Mating Ritual - "Second chance". Una nueva y sugestiva banda que recupera la mejor tradición californiana de power pop, eso sí, llevado a nuestros días. Irresistible.
10. Joe Goddard - "Music is the answer". O cómo convertir un perdido tema de finales de los ochenta en un elegantísimo cóctel de pop, baile y electrónica. Exquisito.
11. Illenium - "Fractures". Podríamos definirlo como la sensibilidad de los Cranberries menos melosos llevada al año 2017. O como el tema que The Chainsmokers aspiran a entregar algún día.
12. Sylvan Esso - "Die young". Un poquito de Lamb, otro de Róisín Murphy y el toque siempre singular de la electrónica americana. ¿Balada?
13. Odesza - "Higher ground". Conjugaron algo casi imposible en los E.E.U.U.: musica electrónica y éxito masivo. ¿Las razones? Una gran melodía y unas aún mejores armonías.
14. Kaleida - "Echo saw you". Su más que interesante debut conjugaba a menudo synth-pop minimalista e interpretaciones emocionantes. Éste es uno de sus mejores exponentes.
15. Empathy Test - "Bare my soul". Su original apuesta de publicar simultáneamente sus dos álbumes de debut no salió del todo redonda, pero contenía temas tan elegantes y cautivadores como éste.
16. Lorde - "Perfect places". Quizá el mejor sencillo de la música mainstream a nivel mundial. Lorde acumula audiencias millonarias sin renunciar ni a su personalidad ni a su talento.
17. Curxes - "In your neighbourhood". Un emocionante equilibrio entre la indietrónica y los años ochenta, que crece con cada nueva escucha.
18. Cut Copy - "Airborne". Un arriesgado paso en su carrera que se resolvió acertadamente encajando las influencias del funky y los coros femeninos con la fuerte personalidad de la banda.
19. Beth Ditto - "We could run". Su ecléctico debut en solitario contenía este tema que insufla optimismo con su excelente a la vez que clásica melodía.
20. Claire - "Friendly fire". Los mejores temas de "Tides" no vieron la luz en formato sencillo, pero este tema de pop nórdico y cristalino demuestra su talento no sólo como compositores sino también como intérpretes.
Seguro que echan de menos otros temas de gran calidad que se han quedado fuera (la cosecha en 2017 ha resultado particularmente abundante). Pero estoy seguro de que ninguna de las canciones de esta lista sobra, y demuestra que si nos lo proponemos sigue siendo sencillo encontrar emoción y creatividad.
martes, 10 de enero de 2017
Las 20 mejores canciones internacionales de 2016
Como viene siendo ya tradición en este humilde blog ha llegado la hora de echar la vista atrás y proponer listas que nos permitan sintetizar lo mejor de este 2016 que acaba de finalizar. Una vez más rehusaré proponer una lista con los mejores álbumes del año, dado que el volumen de discos publicados excede ampliamente los cincuenta o sesenta que consigo escuchar. Pero una vez más vuelvo a proponer una lista con 20 canciones internacionales que recordar de este 2016. Con los dos criterios ya habituales: seleccionar temas que hayan visto la luz en formato sencillo/videoclip, y escoger una única canción por artista, para conseguir una panorámica lo más amplia posible del planeta musical contemporáneo. Como de costumbre siempre intentando localizar la emoción, el talento, la personalidad, la melodía y, al fin y al cabo, la calidad que siempre anhela encontrar este blog.
Ésta es la lista. Tras un 2015 un poco más electrónico que de costumbre, 2016 ha vuelto a ofrecer momentos destacados en una mayor variedad de estilos. Confirmando además que, como en temporadas anteriores, los E.E.U.U. siguen perdiendo relevancia creativa a costa de otros países muy pujantes musicalmente como Suecia o Australia.
1. The Hearing - "Backwards". La canción del año cautiva una y otra vez con su melodía imposible en las estrofas y el contraste con la frialdad genuinamente sueca de su teclado principal.
2. Tiny Fireflies - "Ghost". El mejor tema de dream pop en años, con armonías maravillosas y de una elegancia y una sensibilidad sublimes.
3. Mainland - "Not as cool as me". Rock, psicodelia, estribillo coreable y un riff de guitarra con el que increíblemente nadie antes había dado.
4. Clare Maguire - "Elizabeth Taylor". La mejor balada "clásica" del año: bonito piano, gran letra, certera sección de cuerda y formidable interpretación vocal.
5. Underworld - "Ova Nova". El mejor exponente de la "resurrección" de Karl Hyde y Rick Smith: 100% Underworld, 100% techno, 100% bailable, 100% adictivo.
6. Bleached - "Wednesday night melody". Indie-rock que rehúye la repetitividad y la suple con una sorprendente montaña rusa de partes casi imposibles de enlazar.
7. School Of Seven Bells - "Ablaze". El mejor homenaje posible al tristemente fallecido Ben Curtis: optimista, envolvente, clásico y sin embargo contemporáneo.
8. Reed & Caroline - "Singularity we bond". Lo más sorprendente a nivel instrumental de 2016: el complejo buchla al servicio de una composición que sabe mezclar experimentación con armonías pop.
9. Hannah Peel - "Tenderly". Cómo construir una balada en 2016, enriqueciendo los inspirados pero inevitables piano y voz con una cautivadora atmósfera.
10. Pet Shop Boys - "Say it to me". Arrimándose al freestyle como no lo hacían desde "Domino dancing", el mejor sencillo (que no el mejor tema) de su meritorio "Super".
11. Ladyhawke - "Wild things". La neozelandesa Pip Brown acertó de pleno insuflándole luminosidad a su propuesta, como lo prueba este emotivo sencillo.
12. Rüfüs - "Say a prayer". Desde Australia, la calidad y la elegancia en la música de baile sin estridencias y con instrumentos reales.
13. Warpaint - "New song". Inclasificable canción de un inclasificable grupo de chicas que sin embargo entregó el mejor estribillo del año, por su melodía y su instrumentación.
14. Rick Astley - "Angels on my side". Otra resurrección inesperada. Su maravillosa voz al servicio de un tema con toques soul y mucho más ágil de lo que cabría esperar en un ya "cincuentón".
15. Josef Salvat - "Paradise". Otro tema con ritmo y de gran elegancia desde las antípodas: el mejor crooner en lo que llevamos de década.
16. Feeder - "Universe of life". Grant Nicholas regresó de su aventura acústica con dosis de rock duro lleno de energía pero sin perder la musicalidad.
17. I Am Snow Angel - "Keep you out". Julie Kathryn desnuda sus emociones mezclando elementos orgánicos y electrónica con gran talento.
18. Kolaj - "The touch". Pop perfecto de 2016, arrimándose a las modas mainstream pero sin sucumbir a ellas gracias a su certera guitarra y su melodía de notas altísimas.
19. Birdy - "Keeping Your Head Up". Con apenas 20 años Jasmine Van Den Bogaerde ya juega a ser Florence Welch con esta preciosa composición.
20. Radiohead - "Burn the witch". El mejor sencillo de los británicos en casi 20 años: únicos, sí, pero reconocibles y con el certero cambio de tonalidad en el estribillo para enganchar a las masas.
Seguro que echan de menos temas de gran calidad que se han quedado fuera (este año había mucho donde elegir). Pero creo que al menos ninguna de las canciones de esta lista sobra, y demuestra que si nos lo proponemos sigue siendo relativamente sencillo encontrar nuevas propuestas que nos cautiven.
Ésta es la lista. Tras un 2015 un poco más electrónico que de costumbre, 2016 ha vuelto a ofrecer momentos destacados en una mayor variedad de estilos. Confirmando además que, como en temporadas anteriores, los E.E.U.U. siguen perdiendo relevancia creativa a costa de otros países muy pujantes musicalmente como Suecia o Australia.
1. The Hearing - "Backwards". La canción del año cautiva una y otra vez con su melodía imposible en las estrofas y el contraste con la frialdad genuinamente sueca de su teclado principal.
2. Tiny Fireflies - "Ghost". El mejor tema de dream pop en años, con armonías maravillosas y de una elegancia y una sensibilidad sublimes.
3. Mainland - "Not as cool as me". Rock, psicodelia, estribillo coreable y un riff de guitarra con el que increíblemente nadie antes había dado.
4. Clare Maguire - "Elizabeth Taylor". La mejor balada "clásica" del año: bonito piano, gran letra, certera sección de cuerda y formidable interpretación vocal.
5. Underworld - "Ova Nova". El mejor exponente de la "resurrección" de Karl Hyde y Rick Smith: 100% Underworld, 100% techno, 100% bailable, 100% adictivo.
6. Bleached - "Wednesday night melody". Indie-rock que rehúye la repetitividad y la suple con una sorprendente montaña rusa de partes casi imposibles de enlazar.
7. School Of Seven Bells - "Ablaze". El mejor homenaje posible al tristemente fallecido Ben Curtis: optimista, envolvente, clásico y sin embargo contemporáneo.
8. Reed & Caroline - "Singularity we bond". Lo más sorprendente a nivel instrumental de 2016: el complejo buchla al servicio de una composición que sabe mezclar experimentación con armonías pop.
9. Hannah Peel - "Tenderly". Cómo construir una balada en 2016, enriqueciendo los inspirados pero inevitables piano y voz con una cautivadora atmósfera.
10. Pet Shop Boys - "Say it to me". Arrimándose al freestyle como no lo hacían desde "Domino dancing", el mejor sencillo (que no el mejor tema) de su meritorio "Super".
11. Ladyhawke - "Wild things". La neozelandesa Pip Brown acertó de pleno insuflándole luminosidad a su propuesta, como lo prueba este emotivo sencillo.
12. Rüfüs - "Say a prayer". Desde Australia, la calidad y la elegancia en la música de baile sin estridencias y con instrumentos reales.
13. Warpaint - "New song". Inclasificable canción de un inclasificable grupo de chicas que sin embargo entregó el mejor estribillo del año, por su melodía y su instrumentación.
14. Rick Astley - "Angels on my side". Otra resurrección inesperada. Su maravillosa voz al servicio de un tema con toques soul y mucho más ágil de lo que cabría esperar en un ya "cincuentón".
15. Josef Salvat - "Paradise". Otro tema con ritmo y de gran elegancia desde las antípodas: el mejor crooner en lo que llevamos de década.
16. Feeder - "Universe of life". Grant Nicholas regresó de su aventura acústica con dosis de rock duro lleno de energía pero sin perder la musicalidad.
17. I Am Snow Angel - "Keep you out". Julie Kathryn desnuda sus emociones mezclando elementos orgánicos y electrónica con gran talento.
18. Kolaj - "The touch". Pop perfecto de 2016, arrimándose a las modas mainstream pero sin sucumbir a ellas gracias a su certera guitarra y su melodía de notas altísimas.
19. Birdy - "Keeping Your Head Up". Con apenas 20 años Jasmine Van Den Bogaerde ya juega a ser Florence Welch con esta preciosa composición.
20. Radiohead - "Burn the witch". El mejor sencillo de los británicos en casi 20 años: únicos, sí, pero reconocibles y con el certero cambio de tonalidad en el estribillo para enganchar a las masas.
Seguro que echan de menos temas de gran calidad que se han quedado fuera (este año había mucho donde elegir). Pero creo que al menos ninguna de las canciones de esta lista sobra, y demuestra que si nos lo proponemos sigue siendo relativamente sencillo encontrar nuevas propuestas que nos cautiven.
sábado, 3 de septiembre de 2016
Bleached: "Welcome the worms" (2016)
Hace tiempo que no reseño en este humilde blog un disco de indie rock de toda la vida. Y es que en este panorama musical contemporáneo cada vez más tecnificado las formaciones clásicas de guitarra-bajo-batería con rabia más o menos contenida siguen perdiendo terreno. Más aún si vienen de Norteamérica. Y aunque hay bandas que puntualmente siguen dando en la diana con un tema concreto (me vienen a la memoria Sleater-Kinney y Best Coast como ejemplos recientes), conseguir la inspiración suficiente para entregar un álbum que aguante el tipo de principio a fin resulta cada vez menos frecuente. Por eso me complace reseñar hoy "Welcome the worms", el segundo álbum del trío femenino californiano Bleached, publicado el pasado mes de abril. Un álbum que supone una consolidación de su propuesta que no era fácil de predecir cuando publicaron hace tres años "Ride your heart", su un tanto anodino álbum de debut.
No es que "Welcome the worms" sea un álbum intachable. Sólo treinta y seis minutos en las mínimas diez canciones necesarias para que el potencial comprador no se sienta defraudado de inicio. Unas composiciones por otra parte no siempre igual de inspiradas, ya que tras un irreprochable primer tercio el disco pierde parte de su fuerza. Y la voz justita de Jennifer Clavin no permite demasiadas alegrías. Pero aguanta bien el tipo hasta el final, y enriquecen puntualmente la archiconocida fórmula instrumental con otros detalles en la línea de los mejores The Dandy Warhols, lo que permite escucharlo sin esfuerzo de principio a fin.
"Keep On Keepin' On" es una excelente forma de abrir el álbum: uno de los dos temas publicados en formato sencillo, se trata de uno de los mejores momentos del disco y de toda su carrera. Un tema largo, pleno de energía, poderoso, con una progresión armónica tremendamente elaborada que va enlazando y armonizando con notable acierto las distintas partes, una melodía correcta en el estribillo y mejor aún en las estrofas, y una correcta interpretación de todos los instrumentos. Le sigue "Trying to Lose Myself Again", más corta y también más cruda que la anterior, aun así muy elaborada compositivamente, con muchos compases instrumentales en las que las guitarras muestran toda su crudeza, y que curiosamente funciona aun sin un estribillo claramente definido. "Sleepwalking" es el tercer trallazo consecutivo, otra demostración de cómo construir un tema de rock directo y a la vez complejo compositivamente, esta vez con un estribillo definido y efectivo, y además unos intervalos instrumentales en los que Jessica Clavin se luce a la guitarra.
"Wednesday night melody", cuarto tema y segundo sencillo extraído, es un tema más lento durante la mayor parte de su duración y sin embargo igual de efectivo que los tres anteriores. Ese riff de guitarra al que le falta el último compás es una brillante forma de retrotraernos a las décadas gloriosas del rock y a la vez enganchar desde el comienzo, aunque luego no se limitan a repetirlo sin fin, sino que van desarrollando la canción con cambios de ritmo, estrofas con los cuatro compases, guiños al grunge de los noventa, un estribillo de pop casi colorista, una parte nueva en la que voz y guitarra interpretan las mismas notas, una letra sugerente... Pero es el último gran momento del álbum, a partir de ahí todo se mueve entre dos categorías: lo simplemente correcto y lo interesante sin llegar a brillante.
A la primera categoría pertenece "Wasted on you", el quinto corte: un tema de claras reminiscencias californianas, rápido y tarareable pero sin mayores sorpresas. A la segunda los dos temas siguientes: "Chemical air", que sin cambiar mucho el guión respecto a la anterior se beneficia de una parte nueva con una nueva progresión armónica que finaliza en un original solo de guitarra, para volver con habilidad luego al último estribillo; y "Sour candy", otro luminoso estribillo que culminan con un certero crescendo realzado sabiamente por un sencillo sintetizador. Y a la primera nuevamente "Desolate town", claro deudor de Nirvana con esas guitarras distorsionadas que repiten en estrofas e intervalos instrumentales una sencilla progresión armónico de acordes en quintas, aunque esa especie de segundo estribillo que empieza con "Choked on a daydreaming..." la lleva a un escalón superior en términos de complejidad compositiva.
"I'm All Over This Place (Mystic Mama)" es en mi opinión el último momento relevante del álbum: a partir de ese psicodélico comienzo que repetirán más adelante sabiamente realzado por un órgano Hammond, proponen unas interesantes estrofas construidas sobre un efectivo riff de guitarra, y a ello se añade una parte nueva en la que se atreven con una percusión diferente y varios efectos sonoros. "Hollywood, We Did It All Wrong" cierra el álbum con otro momento correcto, también de influencias californianas y que recuerda a Weezer al mezclar unas melancólicas frases en el estribillo con una melodía luminosa.
Bajo su aparente sencillez y convencionalismo, "Welcome the worms" esconde una riqueza compositiva sorprendente y un pulso continuo por mantener al melómano enganchado de principio a fin. Por ello creo que contiene argumentos suficientes para que Bleached asciendan de la segunda división del rock estadounidense. Veremos si lo consiguen.
No es que "Welcome the worms" sea un álbum intachable. Sólo treinta y seis minutos en las mínimas diez canciones necesarias para que el potencial comprador no se sienta defraudado de inicio. Unas composiciones por otra parte no siempre igual de inspiradas, ya que tras un irreprochable primer tercio el disco pierde parte de su fuerza. Y la voz justita de Jennifer Clavin no permite demasiadas alegrías. Pero aguanta bien el tipo hasta el final, y enriquecen puntualmente la archiconocida fórmula instrumental con otros detalles en la línea de los mejores The Dandy Warhols, lo que permite escucharlo sin esfuerzo de principio a fin.
"Keep On Keepin' On" es una excelente forma de abrir el álbum: uno de los dos temas publicados en formato sencillo, se trata de uno de los mejores momentos del disco y de toda su carrera. Un tema largo, pleno de energía, poderoso, con una progresión armónica tremendamente elaborada que va enlazando y armonizando con notable acierto las distintas partes, una melodía correcta en el estribillo y mejor aún en las estrofas, y una correcta interpretación de todos los instrumentos. Le sigue "Trying to Lose Myself Again", más corta y también más cruda que la anterior, aun así muy elaborada compositivamente, con muchos compases instrumentales en las que las guitarras muestran toda su crudeza, y que curiosamente funciona aun sin un estribillo claramente definido. "Sleepwalking" es el tercer trallazo consecutivo, otra demostración de cómo construir un tema de rock directo y a la vez complejo compositivamente, esta vez con un estribillo definido y efectivo, y además unos intervalos instrumentales en los que Jessica Clavin se luce a la guitarra.
"Wednesday night melody", cuarto tema y segundo sencillo extraído, es un tema más lento durante la mayor parte de su duración y sin embargo igual de efectivo que los tres anteriores. Ese riff de guitarra al que le falta el último compás es una brillante forma de retrotraernos a las décadas gloriosas del rock y a la vez enganchar desde el comienzo, aunque luego no se limitan a repetirlo sin fin, sino que van desarrollando la canción con cambios de ritmo, estrofas con los cuatro compases, guiños al grunge de los noventa, un estribillo de pop casi colorista, una parte nueva en la que voz y guitarra interpretan las mismas notas, una letra sugerente... Pero es el último gran momento del álbum, a partir de ahí todo se mueve entre dos categorías: lo simplemente correcto y lo interesante sin llegar a brillante.
A la primera categoría pertenece "Wasted on you", el quinto corte: un tema de claras reminiscencias californianas, rápido y tarareable pero sin mayores sorpresas. A la segunda los dos temas siguientes: "Chemical air", que sin cambiar mucho el guión respecto a la anterior se beneficia de una parte nueva con una nueva progresión armónica que finaliza en un original solo de guitarra, para volver con habilidad luego al último estribillo; y "Sour candy", otro luminoso estribillo que culminan con un certero crescendo realzado sabiamente por un sencillo sintetizador. Y a la primera nuevamente "Desolate town", claro deudor de Nirvana con esas guitarras distorsionadas que repiten en estrofas e intervalos instrumentales una sencilla progresión armónico de acordes en quintas, aunque esa especie de segundo estribillo que empieza con "Choked on a daydreaming..." la lleva a un escalón superior en términos de complejidad compositiva.
"I'm All Over This Place (Mystic Mama)" es en mi opinión el último momento relevante del álbum: a partir de ese psicodélico comienzo que repetirán más adelante sabiamente realzado por un órgano Hammond, proponen unas interesantes estrofas construidas sobre un efectivo riff de guitarra, y a ello se añade una parte nueva en la que se atreven con una percusión diferente y varios efectos sonoros. "Hollywood, We Did It All Wrong" cierra el álbum con otro momento correcto, también de influencias californianas y que recuerda a Weezer al mezclar unas melancólicas frases en el estribillo con una melodía luminosa.
Bajo su aparente sencillez y convencionalismo, "Welcome the worms" esconde una riqueza compositiva sorprendente y un pulso continuo por mantener al melómano enganchado de principio a fin. Por ello creo que contiene argumentos suficientes para que Bleached asciendan de la segunda división del rock estadounidense. Veremos si lo consiguen.
lunes, 8 de agosto de 2016
Más de 10.000 páginas vistas
Interrumpo en esta entrada mis habituales reseñas sobre lo más interesante que a mi juicio ha visto la luz en los últimos tiempos en el panorama musical internacional para dedicar una breve entrada a un hito de este humilde blog: la superación de las 10.000 páginas vistas. Y es que cuando hace un lustro lo creé como forma de seguir dando a conocer una de mis pasiones en unas circunstancias personales más complejas que de costumbre, nunca pensé que llegaría tan lejos en su difusión. Porque no se trata de un blog adscrito a ningún canal oficial, festival, publicación, plataforma o emisora. Porque rehúye la simplicidad de las propuestas comerciales actuales, pero rehúye también la revisitación a perpetuidad de las propuestas de hace dos o tres décadas, como si no hubiera ninguna otra fuente de creatividad entre ambas. Porque no se posiciona a favor de la música indie ni de la música mainstream (perdón por los anglicismos), sino que intenta rescatar propuestas interesantes en ambos mundos. Porque no lo promueve ningún ánimo de lucro, como lo prueba mi resistencia a incluir publicidad a pesar de las sugerencias que periódicamente genera la plataforma en la que lo publico. Porque reseña para un ámbito tan cerrado habitualmente como el español (y por ende el hispanoamericano) propuestas originadas en otras partes del mundo, desde Australia hasta Grecia pasando por Alemania. Y porque no hace un análisis simplista de lo que es "bueno" o lo que es "malo", sino que intenta argumentarlo recurriendo a conceptos que pueden resultar un poco arduos para el oyente medio, pero cuyo fin es enseñarle a descubrir más facetas en cada álbum o cada canción, y crecer así en su sensibilidad musical para disfrutar cada vez más de este a veces maravilloso mundillo.
Como una imagen vale más que mil palabras, para ilustrar esta entrada he seleccionado la evolución del número de visitas que mensualmente ha recibido "Pop Rock y Mas". Una evolución con altibajos dependiendo de la popularidad de las reseñas en cuestión (no es lo mismo reseñar a los Imagine Dragons que a los Voltaire Twins por ejemplo), pero con una tendencia claramente creciente a lo largo de los años, lo que demuestra que cada vez más un internauta que se haya tropezado tras una búsqueda en internet con una reseña del blog, ha pasado cada vez más tiempo otras entradas que le hayan podido interesar. Y que ha culminado el pasado mes de julio con el récord mensual de visitas.
Otro aspecto interesante es que a pesar de ser un blog escrito desde España y en español, la mayor parte de las visitas no proceden de España, sino de Estados Unidos. Lo que puede tener sentido si se piensa que la mayoría de artistas reseñados son de procedencia anglosajona, pero también pone de manifiesto que Estados Unidos se consolida como el segundo país del mundo con más hispanohablantes, claramente por encima de España y sólo por detrás de México. Más llamativos son los cientos de visitas recibidos de países alejados del idioma y la cultura españolas, como Ucrania, Alemania, y recientemente Rusia. Como también es interesante resaltar la alta difusión de entradas que no hablan de un álbum concreto de un artista, sino de reflexiones más genéricas como la evolución de la guitarra eléctrica o el autotune, o simplemente de las listas en las que anualmente selecciono las en mi opinión 20 mejores canciones del panorama internacional.
Desconozco cuánto tiempo seguiré añadiendo entradas a este blog, aunque si las circunstancias lo permiten no tengo intención de abandonar mi afición a la música contemporánea. Así que no sé decir a cuántas visitas llegará "Pop rock y más", pero sí espero que pueda seguir resultando interesante para todo el que se tropiece con él. Así que por aquí les espero. Y muchas gracias por toda la atención en estos cinco años.
Como una imagen vale más que mil palabras, para ilustrar esta entrada he seleccionado la evolución del número de visitas que mensualmente ha recibido "Pop Rock y Mas". Una evolución con altibajos dependiendo de la popularidad de las reseñas en cuestión (no es lo mismo reseñar a los Imagine Dragons que a los Voltaire Twins por ejemplo), pero con una tendencia claramente creciente a lo largo de los años, lo que demuestra que cada vez más un internauta que se haya tropezado tras una búsqueda en internet con una reseña del blog, ha pasado cada vez más tiempo otras entradas que le hayan podido interesar. Y que ha culminado el pasado mes de julio con el récord mensual de visitas.
Otro aspecto interesante es que a pesar de ser un blog escrito desde España y en español, la mayor parte de las visitas no proceden de España, sino de Estados Unidos. Lo que puede tener sentido si se piensa que la mayoría de artistas reseñados son de procedencia anglosajona, pero también pone de manifiesto que Estados Unidos se consolida como el segundo país del mundo con más hispanohablantes, claramente por encima de España y sólo por detrás de México. Más llamativos son los cientos de visitas recibidos de países alejados del idioma y la cultura españolas, como Ucrania, Alemania, y recientemente Rusia. Como también es interesante resaltar la alta difusión de entradas que no hablan de un álbum concreto de un artista, sino de reflexiones más genéricas como la evolución de la guitarra eléctrica o el autotune, o simplemente de las listas en las que anualmente selecciono las en mi opinión 20 mejores canciones del panorama internacional.
Desconozco cuánto tiempo seguiré añadiendo entradas a este blog, aunque si las circunstancias lo permiten no tengo intención de abandonar mi afición a la música contemporánea. Así que no sé decir a cuántas visitas llegará "Pop rock y más", pero sí espero que pueda seguir resultando interesante para todo el que se tropiece con él. Así que por aquí les espero. Y muchas gracias por toda la atención en estos cinco años.
lunes, 18 de febrero de 2013
2013: un año con muchas novedades
Después de revisar en mi anterior entrada 20 de las mejores canciones del pasado 2012, voy a dedicar la siguiente entrada a revisar algunas de las muchas novedades que nos esperan para este 2013. Ello no signifique que no siga reseñando durante un tiempo álbumes del año pasado que tengo aún pendientes, pero la vida sigue e incluso en un ámbito tan afectado por la crisis como la música contemporánea no se detiene.
Empezamos por un par de novedades que ya se han publicado en estas primeras semanas y que revisaré en este mismo blog en próximas fechas. La primera en salir ha sido el noveno álbum de New Order. "Lost sirens" es un álbum con trampa, puesto que la formación liderada por Bernard Sumner y Peter Hook hace años que no existe con esa composición, pero aprovechando sus conciertos del año pasado se han conseguido finalmente liberar las trabas que impedían la publicación de este disco, con temas grabados durante las mismas sesiones que dieron lugar al meritorio "Waitin' for the sirens call". Todo un regalo para sus fans. Y siguiendo por "Collections", el largamente esperado retorno de los británicos Delphic, que fascinaron al mundo con su esperanzador y lleno de talento "Acollyte" pero que han tardado tanto tiempo en darle continuidad que quizá hayan perdido su momento.
Otros discos ya confirmados para las próximas semanas son "Nocturnes", el álbum con el que Little Boots pretende confirmar que su tecno-pop contemporáneo no fue flor de una temporada, "Delta machine", el retorno de los legendarios Depeche Mode (anticipado por "Heaven", un baladón sorprendentemente acústico) y "Exile", el disco con el que los británicos Hurts quieren confirmar que son algo más que los Black del siglo XXI.
Para más adelante todo apunta a que podremos escuchar los nuevos álbumes de otros artistas que forman parte del elenco de este humilde blog: Polly Scattergood y sus postales urbanas, Daft Punk y su esperada colaboración con Nile Rodgers, LaRoux, que también han contado con el fundador de Chic, y retornos esperados durante no menos de una década: Suede (que ya han presentado su primer sencillo, el interesante "Barriers") y Dubstar, que ha recuperado a Sarah Blackwood tras 10 años al frente de Client.
Otros retornos previstos para esta temporada son los escoceses Texas intentando recuperar su personalidad, Goldfrapp tratando de recuperar el equilibrio entre modernidad y comercialidad, David Bowie y la búsqueda de la modernidad perdida, la modosita y un tanto olvidada Dido y los recientement revitalizados O.M.D.
Los amantes del rock también están de enhorabuena: este año tendremos lo nuevo de los alternativos The Strokes, de supervivientes del sonido grunge como Pearl Jam o The Queens Of The Stone Age, de los incombustibles U2, del muy venido a menos Lenny Kravitz, de los ultra-repetitivos AC/DC o de los blanditos Bon Jovi.
Por último, en el ámbito meramente comercial se plantea una lucha equilibrada entre dos divas muy diferentes: Beyonce y Lady Gaga. En suma, todo un puñado de novedades que harán de este 2013 un año más que interesante. Iré reseñando lo más relevante de esta cosecha en futuras entradas de este blog.
domingo, 22 de enero de 2012
La lenta muerte de la guitarra como instrumento de referencia de la música contemporánea

Esta entrada pretende recalcar un hecho cada vez más relevante: la progresiva pérdida del peso de la guitarra en la música contemporánea. Un fenómeno que se está observando a nivel mundial (aunque lógicamente con distintos niveles dependiendo de los distintos países). Y que ya viene de largo, aunque la tendencia se ha hecho más acusada últimamente. Incluso en España, un país tan a la cola siempre de la vanguardia musical, empezamos a observar este hecho. Veámoslo.
La "voz de alarma" la ha dado la lista de los álbumes más vendidos en el Reino Unido el pasado 2011, que se ha publicado hace unos días: apenas se pueden escuchar guitarras en los 10 primeros puestos, y para encontrar un álbum que resista suficientemente el calificativo de "rock" hay que descender al puesto 14, con los High Flying Birds de Noel Gallagher. ¿Qué pasa, que el siglo XXI ha acabado con los rockeros en particular, y con la música de guitarras en general?
Pues en parte sí. Independientemente de lo que el estilo de vida rockero pueda representar a estas alturas y de todos sus clichés e idisincrasia asociados, parece claro que el rock duro, el alternative metal, incluso el soft-rock han perdido tirón a nivel mundial. Incluso en las listas de rock del país con más tradición rockera, los E.E.U.U., encontramos entre los albumes de rock más vendidos a artistas que nada tienen de rockeros como Coldplay o Florence + The Machine. Pero claro, de alguna manera hay que rellenar estas listas, porque para albergar a los melifluos Bon Jovi no hace falta mantener tal lista.
Quizá ayude a comprender el fenómeno que desde la década de los 50 la guitarra ha sido la base con la que se han creado e interpretado la mayoría de los temas de música contemporánea (durante los primeros 30 años sin competidor alguno). Con lo cual el abanico de propuestas y territorios creativos explorados de las más diversas formas mediante este instrumento es inmenso. Y por lo cual es cada vez más complicado ser creativo, original o talentoso cuando se transitan las aguas de las 6 cuerdas, lo más habitual es que la canción en cuestión nos "recuerde a algo".
En la década de los 80, con la popularización de los primeros sintetizadores y posteriormente otros instrumentos electrónicos, la música de guitarras empezó a ver puesto en peligro su reinado. De hecho, muchos de los artistas más relevantes de la época (de U2 a Simple Minds) supieron entrever este cambio de ciclo y abrazaron de manera más o menos abierta el nuevo mundo de posibilidades que se abría, en el cual la guitarra sería "sólo" un instrumento más entre tantos. Pero con el triunfo comercial del Grunge primero y los Unplugged después en los primeros 90 pareció que todo volvía a la normalidad para los guitarreros.
Sin embargo, con la entrada del siglo XXI, la universalización del acceso a las tecnologías, la pérdida de poder de la industria discográfica, y el triunfo absoluto de Internet, lo cierto es que cada vez se percibe más la guitarra como un utensilio del pasado. A mí al menos me parece claro que en su mayoría las nuevas generaciones han dejado de soñar con tener una guitarra colgada en la pared, y ni siquiera el Pro Tools, el Cubase o el Fruity Loops les atrae ya lo suficiente en comparación con el Mugician, el PatternMusic u otras aplicaciones gratuitas similares de los omnipresentes iPads.
De todas formas tampoco pronostico una muerte inminente. Quedan todavía grandes nombres que mantendrán vivo a este género, tanto comercialmente (Foo Fighters, Kid Rock, Kings of Leon, Red Hot Chili Peppers...) como en un ámbito menos comercial pero de más calidad (Kasabian, Feeder, Noel Gallagher, Death Cab For Cutie...). Y por supuesto aún quedarán compositores capaces de crear temas interesantes con guitarras, aunque alejados del concepto de música rock, desde The Killers hasta Gossip. Pero la tendencia ya sí parece irreversible, y más pronto que tarde la mayoría de los nuevos melómenos serán incapaces de apreciar siquiera la belleza de los solos de Mark Knopfler, o el virtuosismo de Jimi Hendrix, o las cualidades de tantos y tantos nombres que, reconozcámoslo, ya pertenecen más al pasado que al 2012.
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