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sábado, 20 de julio de 2024

Pet Shop Boys - "Nonetheless" (2024)

El pasado mes de abril fue publicado "Nonetheless", el decimoquinto álbum del dúo británico Pet Shop Boys. Un disco que llega tras nada menos que cuatro años de silencio desde su discreto "Hotspot" (2020), y con Neil Tennant y Chris Lowe bien entrados en su sexta década de vida (de hecho Tennant ha cumplido hace unos días nada menos que setenta años). Con semejante edad es complicado esperar que se muevan de su por otra parte personal propuesta, que les ha mantenido como uno de los artistas de cabecera del techno-pop durante los últimos cuarenta años. Bastante es aspirar a que su nueva colección de canciones resulte digna y medianamente perdurable. Algo que ya les puedo anticipar consiguen estas diez nuevas canciones. Aunque la efusividad con la que lo ha recibido la crítica creo que obedece más al prestigio acumulado por el dúo a lo largo de los años que a la brillantez de estas diez canciones.

Producido por el ubicuo y para mí sobrevalorado James Ford, de Simian Mobile Disco (encargado de los últimos trabajos de Blur, Artic Monkey, Jessie Ware o Depeche Mode, por citar sólo algunos), se trata de un disco homogéneo, de letras incisivas y que musicalmente pretende entroncar con la propuesta entre melancólica y sofisticada de su aclamado "Behaviour" (1990). Aunque la selección de canciones no me parece excesivamente afortunada, pues hay demasiados momentos de tempo bajo (y en general no demasiado brillantes), y faltan pasajes de ese desenfreno-británico-amanerado que tanto les ha caracterizado, y que sí aparecen en algunos de los temas que grabaron para este disco, los cuales han acabado siendo publicados como temas de complemento de sus tres sencillos.

El disco lo abre "Loneliness", que también fue el primer sencillo en anticiparlo y por tanto, su tema estrella. Se trata de un tema de ritmo rápido y doble estribillo elaborado y bastante disfrutable, por lo que su elección me parece un acierto. Le fallan un poco unas estrofas reducidas a su mínima expresión y ciertos vicios en la producción que se mantienen a lo largo de todo el disco: la voz excesivamente doblada de Tennant (todo el tiempo al menos a dos voces, cuando no más), una instrumentación excesivamente escueta, y un sonido no demasiado pulido (en especial los agudos). A cambio la orquesta que la vertebra casi en su totalidad, y que protagoniza sus intervalos instrumentales, le aporta, como en tantos otros temas de la banda, una sofisticación beneficiosa. En todo caso la canción encargada en realidad de dar a conocer y defender este "Nonetheless" es "Feel": un medio tiempo de programación sencilla, y que combina algunos pasajes un tanto anodinos con otros espectaculares (aquellos en los que la orquesta interpreta una progresión armónica diferente a la del resto de la canción, y que en los tramos cantados empieza con aquello de "You make me feel like... nobody..."). Su instrumentación un tanto retro, el minutaje excesivo, y la sobredosis de voces de Tennant la terminan convirtiendo en poco más que un momento agradable. Más disfrutable resulta "Why am I dancing?", cuyo comienzo con esa sección de viento sintetizada más propia de un pasacalles festivo ya anticipa un ritmo infeccioso y una melodía impecable (tanto que parece que se trate de una versión). La letra tan melancólica y a la vez terapéutica en su reivindicación de darle vuelta a las cosas malas de la vida y disfrutar bailando como si todo hubiera salido perfecto, y una orquesta perfectamente imbricada en el tema (con mención especial para el tramo en el que el ritmo se detiene y escuchamos a violines y violas arropar la voz de Tennant y el teclado de Lowe) la convierten en uno de los pasajes más recomendables del disco.

"New London boy" baja el tempo por primera vez, y nos propone reposar mientras Tennant echa la vista atrás a sus primeros pasos en el glamuroso Londres de los años setenta. Su letra, en especial esa parte declamada a lo West End Girls tras tantos años sin atreverse a ello, resulta claramente más interesante que una música agradable y bien orquestada, pero cuya progresión armónica y su melodía son más complicadas de interpretar que adictivas. Quizá lo más reseñable instrumentalmente hablando sea ese elegante saxofón (hace unas décadas tan habitual en medios tiempos y baladas y ahora un instrumento en desuso). Afortunadamente le sigue el que para mí es el mejor momento del disco, además de segundo sencillo: "Dancing Star" es un saludable ejercicio de nostalgia a sus años de máximo esplendor, tan bien recreado que podría pasar perfectamente por un tema olvidado en las sesiones de grabación de "Please" y que ahora ha sido encontrado por algún ingeniero en el estudio y recuperado para la causa. En realidad se trata de un sentido homenaje al bailarín Rudolf Nureyev construido sobre un medio tiempo de ritmo sincopado, y al que no le falta nada de un temazo ochentero de PSB: palmadas electrónicas, coros 100% freestyle como en las mejores bandas Miami, un synclavier para el tramo instrumental, el teclado marcando los compases con sonido "orchestra hit", punteos de guitarra eléctrica... Si encima nos encontramos con una bonita y tarareable melodía, nos encontraremos con un tema que hará las delicias de todos sus fans... si no les importa que el tema suene evidentemente antiguo en este 2024. Desgraciadamente, el disco vuelve a bajar a continuación con "A New Bohemia", para mí erróneamente elegida como tercer sencillo. No es una mala canción, y la letra vuelve a rayar a un nivel notable, pero su intento de crear un baladón apoteósico resulta un tanto fallido a pesar de otra meritoria orquesta, del cambio de tonalidad al final de cada estribillo, y de una de las partes nuevas más elaboradas del disco, como lo prueba la relativa frialdad con la que está siendo invariablemente acogida cada vez que la interpretan en su gira de este verano. El fallo de su siguiente corte, "The schlager hit parade" es que pide a gritos un tempo más alto: da incluso la impresión de que a nuestro tocadiscos le estuviera entrando menos corriente de la necesaria y el tema se estuviera reproduciendo a medio gas. Y es una pena, porque la guitarra acústica que lo vertebra está bien encargazada con los artilugios electrónicos de Lowe, y progresión armónica y melodía poseen esa euforia contenida que también ensalza su letra. Lo único que parece ir a velocidad normal es otra elaborada parte nueva, un tanto afeada por esos overdubs redoblados de batería que hace cuarenta años tal vez eran lo más, pero que ahora suenan obsoletos.

El octavo corte, "The secret of happiness", tal vez sea el momento más flojo del disco, y a decir verdad el único que nos puede tentar con pulsar el botón de forward. Un tema de sonido muy cinematográfico, casi de musical, como al dúo tanto le gusta, en el que la voz doblada de Tennant desde el mismo comienzo resulta cansina, sobre todo si está al servicio de una melodía agradable y muy bien orquestada pero tan reposada y tan conservadora instrumentalmente que puede resultar aburrida en sus más de cinco minutos. Por eso, sin ser una maravilla, el tempo más alto y la propuesta más mordaz e incisiva de "Bullet for Narcissus", el último tema bailable del disco, se agradecen. Además de que se trata de los más originales del disco gracias a las nada menos que tres guitarras eléctricas que van apareciendo a lo largo del mismo. Otra letra marca de la casa de Tennant, otro teclado en el que Loew marca con ritmo innegable los acordes, y otra orquesta para conferirle majestuosidad a la composición consiguen por hacer de la misma otro de los momentos potencialmente perdurables de "Nonetheless" (a pesar de esos redobles sobreacelerados de la caja de la batería que introducen algunas partes y que suenan bastante cutres). Y el cierre, cómo no, lo pone el cuarto tema "no bailable" del disco, un "Love is the law" que al menos esta vez sí logra su propósito de cerrar el conjunto con un sentimiento de desabrida decepción, gracias a una nueva letra inspirada y a una melodía que no pasará a la historia, pero que no aburre ni empalaga, sobre todo en un estribillo que tarda en llegar pero que, cuando lo hace, mejora la impresión global. La percusión que complementa la parte rítmica, y la forma en que se engarzan guitarra y piano, permitiendo además que quede espacio para el bajo sintetizado, reflejan que tal vez estemos ante el tema mejor producido por Ford.

Y con esa sensación de "bueno, no ha estado mal", "siguen siendo ellos", se va este "Nonetheless". Que nos recuerda lo grandes que llegaron a ser, y que muestra que aún se toman en serio su trabajo, a pesar de tanto tiempo. Aunque siendo generosos, de estas diez canciones es difícil meter más de tres o cuatro en cualquier concierto que den este 2024 para presentarlo. Personalmente prefiero la producción de Stuart Price en sus tres álbumes anteriores, más versátil y menos emperrado que Ford en doblar la voz de Tennant, en meter secciones de cuerda a toda costa y en dejar algunas composiciones tan espartanas que parecen demos. Quitando por ejemplo "A new bohemia" y "The secret of happiness" y sustituyéndolas por la larga y adictiva "Through you", del sencillo "Loneliness", y la infecciosa "I've Got Plans Involving You", del sencillo "A new bohemia", habrían logrado un disco mucho más disfrutable por sus fans a la vez que más variado en su sonido, aunque tal vez menos homogéneo. Como ha quedado, "Nonetheless" no pasará de ser una entrega digna a estas alturas de su carrera, bien reconocida por público (Top 2 en Reino Unido) y crítica (81 en Metacritic), pero un tanto conservadora y con la inspiración justa. Quien sabe si podría ser incluso su álbum de despedida. Esperemos que no, porque su contribución a la música pop de las últimas décadas a nivel mundial merece un broche de oro un poco más brillante.

domingo, 16 de julio de 2023

Pet Shop Boys - "Lost" (2023)

Mientras sus seguidores esperan que vea la luz su esperado nuevo álbum, esta vez con la producción del ubicuo James Ford, el dúo británico Pet Shop Boys ha combatido la impaciencia con la reciente publicación de "Lost". Un EP de cuatro canciones (cinco en la versión a la que yo he tenido acceso) que, a diferencia de su anterior EP ("Agenda", 2019) no ha sido grabado en una fase previa a la de facturación del nuevo disco, sino que compila material rescatado de las sesiones de "Super" (2016), con el cual han decidido acompañar la edición de 2023 de su libro "Anually". Así que lo primero que toca preguntarse es si estas canciones se habían quedado almacenadas en una estantería por una buena razón, o si ahora se les ha hecho justicia al publicarlas. Según Neil Tennant, la única razón por la que no habían visto la luz era que no encajaban con el estilo bailable, fastuoso y optimista de "Super", no porque no les gustaran. ¿Debemos creerle?

Pues sí y no. Sí porque entre los cinco cortes encontramos una canción que podría figurar en cualquiera de sus álbumes de estudio. Y porque, además, han podido defender el EP con un sencillo digno, incluso con un videoclip adecuado al mismo, algo poco habitual ya en estos sesentones. Y no porque el nivel medio de las composiciones es solamente discreto, con Tennant y Lowe tirando de oficio, pero sin que se intuya la magia que suele acompañar a sus grandes momentos. Aparte de que se nota que la producción es más bien espartana; no tanto como si se tratara de meras demos, pero sin la opulencia de los doce temas que componían "Super".

El EP lo abre su tema estrella, es decir, el sencillo escogido para presentarlo: "The Lost Room", con su videoclip en blanco y negro hecho a partir de escenas de la película "Young Törless" de 1996, es un medio tiempo de elegante mecanicismo, que rezuma melancolía muy en la línea de su álbum "Behaviour", más certero en sus estrofas que en su estribillo, y en el que Lowe simplemente cumple en la instrumentación, sin que el tema crezca en detalles e instrumentos conforme avanza el minutaje. "I will fall" es el tema que mejor podría haber entrado en "Super": sin ser de tempo muy alto, su bombo marcado y su bajo sincopado lo orientan a la pista de baile. Pero resulta un poquito monótono a nivel melódico, dado que sus estrofas repiten la melodía de sus tramos instrumentales. El estribillo es más un cambio en la progresión armónica que una serie de frases realmente tarareables, y el tramo final no termina de lograr el impacto deseado, por lo que el resultado se queda en simplemente correcto. Lo mejor de "Skeletons in the Closet", el tercer corte, es su título. Por lo demás, su melodía a dos voces en distintas escalas no termina de funcionar, y el ritmo, con su doble caja en cada segunda repetición, resulta inquietantemente simple, más propio de una demo que de una canción ya terminada. Sólo el estribillo nos recuerda que estamos ante un tema de Pet Shop Boys. "Kaputnik" es en mi opinión el tema más flojo del EP: suena a Pet Shop Boys... en horas bajas. Las estrofas son simplemente dos frases repetidas unas cuantas veces, y el estribillo es una machacona reiteración de la frase que da título al tema. Tampoco la instrumentación llama la atención, y las partes declamadas por Tennant resultan tan efectivas como ya conocidas.

Dejo para un nuevo párrafo la canción que justifica la reseña de "Lost" en este humilde blog: "Living in the past" es una gran balada, que mira de tú a tú a cualquiera de las entregadas por los ingleses en sus cuarenta años de carrera. Presidida por el inevitable piano, su certera progresión armónica sirve de base para una preciosa melodía que Tennant interpreta como pocas veces, incluso desgarrando su voz en la subyugante tercera estrofa. El teclado sintetizado a modo de strings que lleva los acordes siempre funciona en estos casos, y la parte nueva, elaborada e intensa a partes iguales, ayuda al tema a no dejar de crecer, pese a no incorporar ni un solo instrumento de percusión. Por eso, si se hacen con este EP, busquen la versión que la contiene; les justificará la compra. En caso contrario, estarán ante una entrega menor de un dúo del que nadie espera a estas alturas que brille como hace veinticinco años, pero del que sabemos posee aún el suficiente talento como para publicar cosas más interesantes.

domingo, 16 de febrero de 2020

Pet Shop Boys: "Hotspot" (2020)

Hace unas pocas semanas ha visto la luz "Hotspot", el decimocuarto álbum de los británicos Pet Shop Boys. Quienes siguen este blog saben que el dúo ha sido unas debilidades del mismo: crecí musicalmente con ellos, e incluso hace unos cuantos años ya me atreví a elaborar una lista con las que hasta entonces consideré que habían sido sus ochenta mejores canciones. Por eso esperaba que impaciencia este nuevo álbum. Más aún sabiendo que la producción volvía a correr a cargo de Stuart Price, una colaboración que tan buenos resultados dio en "Electric" (2013) y sobre todo en "Super" (2016). Una espera que se ha visto recompensada sólo en parte: "Hotspot" no es un mal álbum, y no desentona frente al grueso de su extensa discografía, pero queda un escalón por debajo de lo esperado en cuanto a creatividad, instrumentación y contundencia.

Algo de esto ya anticipaba el tracklist que vio la luz hace algo más de un mes: sólo diez canciones y poco más de cuarenta minutos se antojaba poco material para casi cuatro años de espera (aunque es cierto que el año pasado vieron la luz otros cuatro temas en su meritorio EP "Agenda"). Y todo ello queda confirmado tras unas cuantas escuchas: hay temas en los que se nota que han tirado de oficio para componerlos, otros en los que el sonido está poco pulido o resulta un tanto espartano para lo que cabría esperar de un Stuart Price en aparente horas bajas, y a menudo se tiene la sensación de que muchos de ellos podrían haber sido descartes de otros álbumes suyos algo más inspirados.

Casi nada de lo que comento aflora afortunadamente en "Will o'the wisp" (algo así como "fuego fatuo"), el tema que abre el disco tras un sutil comienzo instrumental. Una canción que podría haber formado parte de su amplia nómina de temazos orientados a la pista de baile publicados en los dos álbumes anteriores con Price de no haber sido por su estribillo un tanto simplón y escaso de armonía. Porque el resto (su contudencia rítmica, sus intervalos instrumentales con ese Lowe tan reconocible en el sintetizador principal, la excelente melodía de las estrofas, su letra cargada de intención) están a un nivel francamente alto. Pero casi por sorpresa el tempo experimenta una ralentización tremenda con "You are the one", una balada casi al comienzo del disco. Y un claro indicativo de que "Hotspot" es el disco más "lento" de los tres con Price, como si la edad de sus creadores empezara a pasar factura. Aunque es bien sabido que el dúo también es capaz de crear grandes temas pausados e introspectivos. Pero no es el caso de este bucólico tema, de melodía nítida pero un tanto dulzona y no excesivamente trabajado (menos de tres minutos y medio para ese tempo tan contenido es claramente poco). Como si de hacer guiños a su discografía se tratara, "Happy people" remonta a base de mirarse en el espejo de "Very" (1993), con su piano electrónico y su base programada de batería y bajo que es puro house. Pero no nos engañemos: las estrofas declamadas ya son un recurso gastado a estas alturas, y la letra de su buen estribillo es un tanto ingenua, siendo lo mejor en mi opinión toda la parte nueva y el intervalo instrumental hasta la repetición final. muchos de ellos podrían haber sido descartes de otros álbumes suyos algo más inspirados.

"Dreamland", primer sencillo, con la colaboración de Years & Years, es quizá el mejor momento del álbum, y se quedó fuera por poco de mi lista de veinte mejores canciones de 2019: un tema de pop directo, apto para dejarse llevar, con una bonita melodía, una excelente progresión armónica en acordes menores en el estribillo, y perfectamente interpretado por Tennant y por Olly Alexander, cuyas voces se complementan con solvencia. Por ponerle algún pero, la letra peca de tópica, y la duración es demasiado contenida; podían haberla estirado un poco más y haberle sacado partido a la que posiblemente es la mejor producción de Price en todo el disco. El segundo tema lento, "Hoping for a miracle", ya se acepta de mejor grado que "You are the one", y con sus voces distorsionadas al comienzo, su frialdad, sus teclados de inspiración sinfónica, su letra de soledad nocturna en una gran ciudad y su sencilla caja de ritmos remite con buen resultado a los temas lentos de "Actually" (1987). "I don't wanna" acelera el tempo y saca cierta rabia contenida con esa instrumentación que tanto recuerda a sus comienzos en "Please" (1986). Quizá sea en mi opinión el segundo mejor momento del disco: excelentes armonías, unas estrofas particularmente elaboradas y un estribillo infeccioso. Aunque la temática de la letra ya está también un tanto manida a estas alturas de su carrera, y ese aire "retro" puede no ser del agrado de quienes valoran las instrumentaciones contemporáneas.

"Monkey business" es su sencillo actual, además de un tema un tanto desconcertante para sus fans. Es algo así como un retorno al ¿funky? de los primeros ochenta, buscando crear su primer tema con "groove" tras casi cuarenta años de carrera... Batería y un bajo reales, los violines típicos de la época, una sección de viento, y una interpretación vocal de Tennant entre pasota y desafiante. Durante varias escuchas la sensación es que se les ha ido la idea de las manos, aparte de que las estrofas resultan particularmente espartanas, pero ese teclado juguetón que llena casi todos los huecos, los coros femeninos, y el piano sintético del tramo final acaban enganchando. Aunque nunca será un tema de cabecera en su carrera. Prefiero "Only the dark", para mí el tercer mejor momento del álbum. Un medio tiempo de electrónica analógica con una sensibilidad en música y letra que recuerda la atmósfera tan personal de "Behaviour" (1990), ese álbum también grabado en Alemania con el que convencieron finalmente de su talento a la crítica internacional. Quizá no llegue al nivel de "Being boring", pero no se queda lejos.

La pena es que es la última canción destacable: "Burning the heather", que vio la luz hace unos meses a modo de sencillo promocional, no es un mal momento, y el estribillo es agradable, pero la colaboración de Bernard Butler (ex-Suede) a la guitarra acústica no destaca en absoluto, y su convencionalidad instrumental recuerda ese patinazo que supuso "Release" (2002), probablemente el peor álbum de su carrera. Y "Wedding in Berlin" puede estar bien como broma simpática (cómo samplear la marcha nupcial de Felix Mendelssohn para convertirla en un tema machacón propio de un festival de verano), pero no es desde luego un tema muy elaborado (como suelen ser casi todos los que cierran sus discos anteriores, desde "Integral" hasta "Vocal"). Y es una lástima, porque me consta que en las sesiones de grabación han creado momentos que podrían haber extendido la duración de "Hotspot" y haberlo cerrado con un mejor sabor de boca, como la excelente "An open mind" (un medio tiempo elegante, sutil y emocionante) que vio la luz como cara B de "Dreamland". Pero debieron pensar que la marcha nupcial iba a llamar más atención.

En suma, "Hotspot" no llegará a decepcionar a sus cientos de miles de seguidores, alberga unos cuantos momentos entre dignos y brillantes y no es (todavía) tan reposado como para decir que han llegado a su "madurez" (en el sentido peyorativo del término). Pero la instrumentación resulta entre conservadora y directamente retro (salvo en algún momento puntual, y en casi todos los comienzos de los temas, la mano de Price se nota poco), las temáticas de las canciones están en general un tanto vistas, y se echan de menos un par de cortes adicionales. Si lo pensamos bien, tras más de doscientos temas grabados y casi cuarenta años de carrera, quizá no sea oportuno pedirles mucho más. Y el hecho de que hayan vuelto a repetir el Top 3 en las listas de ventas de su país así lo demuestra. Así que toca ver el vaso medio lleno. os comienzos elaborados

viernes, 3 de mayo de 2019

Pet Shop Boys: "Agenda" (2019)

Cuando los seguidores del carismático dúo británico contábamos las semanas para que viera la luz el anunciado último álbum de su trilogía a medias con Stuart Price, Pet Shop Boys se han quedado con nosotros publicando por sorpresa un EP... con la producción de Tim Powell. Una nueva jugada a la que ya debiéramos estar acostumbrados los que conocemos su habitual tendencia a epatar e ir contra corriente, pero que en esta oportunidad viene justificada más que nunca por la situación política en su país. Y es que el Brexit tiene convulsionado al Reino Unido, y Neil Tennant y Chris Lowe no han querido quedarse al margen de esa situación. Y lo han hecho como siempre con suma inteligencia: publicando este materail justo cuando los plazos para la salida vencían (en teoría) y evitando contaminar políticamente su próximo álbum con Stuart Price.

Como digo, para producir los trece minutos de esta mini-entrega, los británicos han reclutado a Tim Powell, ex-miembro del equipo de productores Xenomania, el cual produjo para ellos "Yes" en el año 2009. Y el resultado de su trabajo a los mandos ha sido en mi opinión superior al de aquél álbum, porque esta "agenda" sí suena plenamente a Pet Shop Boys, la orientación comercial de los temas no es tan obvia como ls de aquel album un tanto impersonal, y no hay concesiones a las modas más actuales. De hecho, los melómanos más jóvenes podrán objetar que Pet Shop Boys, quienes durante muchos años estuvieron a la vanguardia instrumental, suenan en 2019 un tanto rancios. Pero no hay que olvidar que estamos ante dos sesentones, por lo que mejor ser prácticos y contentarse con que suenen a ellos mismos, aunque sus sintetizadores y sus cajas de ritmos ya no encierren nada nuevo.

¿Y las canciones? Pues afortunadamente ninguna de las cuatro desmerece el grueso de su discografía. El tema estrella es obviamente "Give stupidity a chance". Ya habían hablado de la estupidez en su para mí superior "I'm with stupid" de 2006, pero ahora centran la estupidez en la decisión de los británicos de abandonar la Unión Europea, decisión que ellos reprueban en una letra que es un finísimo diágnostico de la política y la sociedad no sólo inglesa sino occidental. Y que causa que la música pase a un segundo plano, aunque se trata de una de esas melodías de pop matemáticamente perfecto que saben hacer como nadie, y que cuesta creer que nadie haya compuesto hasta ahora. Eso sí, la instrumentación es solamente correcta, la pista de baile queda lejos, y las dos cosas lastran un poco el resultado. Por eso mi tema favorito del EP es "On social media": más bailable, con su bajo sintetizado deudor del house, sus palmadas enlatadas, sus overdubs de percusión, su piano electrónico... todo de hace treinta años, sí, pero todo infalible en sus manos, sobre todo si como es el caso se pone al servicio de otra excelente melodía, incluyendo tres estrofas completas, dos partes nuevas y otro de sus genuinos coros masculinos, todo ello coronado por una excelente y mordaz letra sobre el uso actual de las redez sociales.

"What Are We Going to Do About the Rich?" es mi segundo pasaje favorito, y para mi gusto el de mejor comienzo, con su sección de cuerda primero y de viento después dando paso al tema de tempo más alto, y con una letra tan crítica y trascendente como la del resto del EP. Que vertebra otra bien elaborada melodía, con un estribillo tal vez un pelín obvio (incluyendo una subida de tono al final), que se ve compensado con creces por esa parte nueva en la que Neil medio canta medio declama sus aceradas consignas. Y cierra el disco la casi esperable balada, "The Forgotten Child". Perfectamente digna de sus grandes momentos intimistas, con su melodía de tonos más bajos, sus violines, los bongos que la acompañan durante toda su duración, el inevitable piano, y el trozo final instrumental con sorpresa incluida (caja de ritmos, teclado juguetón, synclavier y coros).

Mi principal miedo cuando supe de la inminente publicación de este EP fue que la fuerte componente política de las letras pudiera haber eclipsado las progresiones armónicas y las melodías que siempre han caracterizado al dúo. Pero no ha sido el caso: se ve que han esperado lo suficiente a tener buenas composiciones que pudieran sustentar su mensaje. Así que aunque es obvio que este EP no les va a granjear nuevos seguidores, sí que podrá figurar sin complejos junto al grueso de su discografía. Y además hace concecibir muy buenas esperanzas sobre su próximo álbum dentro de unos meses. Así que vuelvo a ponerme a contar las semanas.

lunes, 16 de mayo de 2016

Pet Shop Boys: "Super" (2016)

Con "Super" los británicos Pet Shop Boys han alcanzado tras treinta años de carrera la nada despreciable cantidad de trece álbumes de estudio. Una cifra en la que curiosamente se encuentran otros artistas emblemáticos de los ochenta como Depeche Mode, U2, The Cure o incluso Madonna. Y que ya por sí es digna de respeto, pues no resulta nada sencillo alcanzar carreras tan dilatadas en el tiempo en el panorama musical contemporáneo. Y menos aún si se consigue sin repetirse en exceso, y guardando todavía la suficiente ilusión y ganas de seguir adelante como para entregar trabajos dignos. Porque "Super" no es un gran álbum, pero sí mantiene lo suficiente el nivel como para no desmerecer frente a lo más granado de su carrera, y en mi opinión es junto con "Fundamental" (2006) el mejor disco que ha entregado el dúo en lo que llevamos de siglo.

"Super" se había presentado durante su concepción como una prolongación de "Electric", su álbum de 2013: mismo co-productor (Stuart Price) y mismos parámetros (temas rápidos, bailables y razonablemente technificados, lejos de las veleidades acústicas o los ritmos más reposados a los que se han arrimado en otros momentos de su carrera). Aunque como ya reseñé en este mismo blog, lo que le fallaba a "Electric" no era su propuesta, sino las composiciones que lo debían sostener (se había publicado demasiado próximo en el tiempo a "Elysium" y no habían tenido tiempo de componer y descartar el suficiente número de temas). Por lo que tenía cierto recelo a escuchar "Super" y encontrarme con el mismo problem. Pero afortudamente han sabido enriquecer la propuesta de "Electric": sigue habiendo muchos temas bailables, pero están mejor compensados por medios tiempos y alguna balada, hay mayor dedicación a los textos y una mayor riqueza en los arreglos de alguna de sus doce canciones. E incluso una joya digna de sus mejores momentos.

No se trata sin embargo de un álbum redondo. Como se encarga de demostrar "Happiness", el tema que lo abre y primero de los tres del álbum que incurre en el mismo error: proponer un tema monocorde de ritmo binario sencillo, y adornarlo sólo con un estribillo melódico. No es que sean malos temas (la progresión armónica del estribillo de "Happiness" es bonita, y el estribillo efectivo), y con el bajo nivel global de la música de baile actual todos estamos acostumbrados a esa sobredosis de percusión sin notas a las que aferrarnos. Pero también sabemos que Neil Tennant y Chris Lowe son capaces de componer algo más que meros estribillos, y es imposible no echar de menos unas estrofas que completen el tema, un pasaje instrumental que lo complemente, o al menos unas sugestivas frases declamadas por Neil. Más recomendable es "The pop kids", el segundo tema y sencillo de presentación del disco. Que también adolece de unas estrofas sin mucho gancho (aunque al menos existen), pero la nostálgica letra sobre la influencia en la juventud del panorama musical de hace un cuarto de siglo y otro buen estribillo, junto a la correcta producción de Price mezclando sonidos contemporáneos y percusiones electrónicas de aquella época hace que la balanza se incline claramente a su favor.

Más discutible es el resultado de "Twenty-something", tercer corte y en mi opinión erróneamente escogido como segundo sencillo. No por tratarse de un medio tiempo, ni por utilizar esas armonías orquestales que tan bien han sabido históricamente usar, ni por su letra evocadora. Sino por esa instrumentación un tanto ramplona y ese ritmo de reggeaton acelerado. Igualmente se queda en correcto solamente "Groovy", el cuarto corte, nuevamente un tema rápido y bailable, con una mejor instrumentación (especialmente en lo que se refiere a la combinación de sintetizadores estridentes y pianos electrónicos), con unas estrofas y un estribillo decentes, pero al que le queda el poso de "hecha en la factoría", sin magia. "The dictator decides", en cambio, es uno de los mejores momentos del álbum: un claro intento por hacer uno de sus medios tiempos oscuros irónicos y sugerentes, muy en la línea de su "Dreaming of the Queen", con un elaborado comienzo de un minuto de duración que precede a la composición en sí, una melodía oscura, con samples de desfiles militares y una soprano en el tramo final, sus habituales teclados envolventes estructurando una brillante progresión armonica, y probablemente la mejor letra del álbum (un dictador que abiertamente narra cómo gestiona en realidad su régimen).

"Pazzo!" es el segundo de esos tres temas "a medio componer" a los que me refería antes, y quizá el menos interesante de ellos: un ritmo binario de tantos, sintetizadores estridentes y el recuerdo de los Chemical Brothers menos creativos (de hecho, ellos mismos parecen conscientes de ello, pues el tema dura menos de tres minutos). E "Inner sanctum" es el tercero de ellos y el más salvable, porque es el que combina las programaciones monocordes con una mayor componente armónica, incluyendo un nada original pero efectivo crescendo con los acordes de su atmosférico y efectivo estribillo. Aunque la auténtica joya del álbum es "Undertow", todo un derroche creativo desde su precioso comienzo propio de una banda sonora (que rescatan más adelante para construir el puente), hasta ese arpegio de sintetizador computerizado absolutamente adictivo sobre el que construyen un fantástico estribillo que es capaz de cambiar de tonalidad sin afectar al resultado, rematado además por dos elegantísimas estrofas dignas de "Miserabilism" o "The end of the world". Un tema que entusiasmará a sus fans de siempre y que en mi opinión es junto a "Flamboyant" y "Vocal" lo mejor que han creado en este siglo veintiuno.

El tercio final del álbum mantiene razonablemente bien el tipo. "Sad robot world" es la única balada del álbum. Y aunque no es una de las más inspiradas de su carrera, sí que puede mirar de frente a por ejemplo "To speak is a sin", con una batería y unos arreglos similares a aquella hasta que entra un sintetizador acelerado para rematar el conjunto, y una letra curiosa sobre las sensaciones de un robot en un mundo robotico. "Say it to me" es otro tema de pop bailable razonablemente inspirado, menos frío de lo habitual en el dúo (casi se diría que tiene influencias latinas a lo "Domino dancing", especialmente en el bajo sintetizado), cuya mejor baza es su trabajado estribillo, sabiamente realzado por un preeminente teclado. "Burn" es para mí el tercer mejor momento del álbum, un ejercicio de nostalgia que nos retrotrae a los comienzos del dúo, cuando dignificaron el italo-disco de la época como parte de su estilo (por momentos ese bajo trotón preeminente y esos timbales nos retrotraen a "Paninaro", los dubs de la parte nueva a las remezclas que les hacía el mago Shep Pettibone, y el teclado del estribillo a "In the night"). Sólo le falla que sea una progresión armónica sencilla y sin ninguna variación, y que la interpretación de Neil recurra a notas altas, faltándole un poco de contundencia a la melodía. Y para cerrar "Super" no se guardan ningún as en la manga, porque "Into thin air" es a pesar de su sección de cuerda al comienzo y de su sobredosis de teclados en el tramo final un medio tiempo un tanto anodino, lejos de otros cierres de estilo similar como "Jealousy" o "Footsteps".

A pesar de que sólo haya un tema realmente excepcional y dos o tres recomendables, creo que debe defendese "Super" como un álbum más que digno a estas altura de la carrera de Pet Shop Boys. Porque no hay ningún tema que desentone, porque hay siete u ocho estribillos bien trabajados, porque hay varias letras sugerentes, y porque hay una cohesión estilística suficiente y al mismo tiempo una variedad meritoria dentro de sus doce temas que hace que se escuche de principio a fin sin problemas. No les ganará nuevos adeptos, pero tampoco perderán muchos por el camino, lo que para dos sexagenarios que siguen haciendo música apta para jóvenes ya es mucho.

lunes, 16 de septiembre de 2013

Pet Shop Boys: Electric (2013)

Después de haber dedicado mi anterior entrada a recopilar las canciones por las que Pet Shop Boys son uno de los grupos más reputados e influyentes de las últimas décadas, voy a dedicar la presente entrada a revisar su nuevo álbum de estudio. "Electric" ha sido una de las mayores sorpresas de la temporada, pues se anunció apenas 8 meses después de la publicación de "Elysium", y finalmente ha visto la luz tan sólo diez meses y medio más tarde. Lo que obviamente puede interpretarse como un intento por enderezar el rumbo, reconociendo como erróneo el estilo pausado y un tanto conservador de "Elysium" y entregando a cambio un disco más contemporáneo y orientado a la pista de baile. Sensación que se ve confirmada por el hecho de ser la primera entrega del dúo en su nueva discográfica, tras casi 30 años al servicio de EMI. Y que ha sido recibida con todo tipo de elogios por la crítica especializada, conscientes de que el terreno que mejor transitan es ese pop electrónico, bailable y sin embargo clásico y con mensaje.

Sin embargo, debo adelantar que, a pesar de mi debilidad por sus creaciones, para mí "Electric" es una de las mayores decepciones del año. Yo también oes prefiero contemporáneos y bailables, pero es que además el contar con el talentoso Stuart Price a la producción (responsable de la revitalización de Madonna y de los mejores momentos de The Killers, por ejemplo), parecía garantía de un gran álbum. Pues bien, no sólo no es así sino que, a los puntos, "Electric" pierde en mi opinión frente a "Elysium". Veamos por qué.

El álbum lo abre y lo precedió en el tiempo "Axis", un tema semi-instrumental con reminiscencias del spaghetti disco ochentero y que promete en su inicio, pero se queda a medio camino por su mal digerido cóctel entre un bajo "trotón", vocoder y sintetizadores del pasado y una progresión armónica demasiado pobre para tan largo metraje. Tenía esperanzas de que fuera sólo un tema mal escogido, pero tras escuchas "Bolshy", el segundo corte, casi parece una obra maestra frente a un medio tiempo con interesantes toques soviéticos y un sonido que es puro acid-house, pero que naufraga con una melodía casi inexistente en las estrofas y un flojo estribillo. El siguiente tema, "Love is a bourgeois construct", es más interesante ya desde el brillante comienzo, aunque la enrevesada progresión armónica se nota que no es suya (está basada en "Chasing Sheep Is Best Left To Shepherds", de Michael Nyman, que a su vez se basaba en una pieza clásica de Henry Purcell). Al menos la instrumentación está conseguida, y Neil se luce por primera y única vez en el disco con una letra larga y mordaz, en la línea de "Left to my own devices". Sin ser un temazo, es el segundo mejor tema del disco y será el tercer sencillo a finales de mes.

Porque el siguiente vuelve a bajar el listón: "Fluorescent" es un tema de house oscuro, con una melodía excesivamente grave en las estrofas, otro estribillo menor, excesivamente largo y sólo unas entradas al estribillo medianamente aceptables. "Inside a dream" tiene un bonito comienzo, aunque luego se vuelve un tanto machacón con su percusión tan marcada y sus extenuantes estrofas monocordes, agradeciéndose la llegada de un estribillo que, sin ser ninguna maravilla, es lo único salvable. Le sigue "The last to die", una revisión de un tema relativamente reciente de Bruce Springteen que, aunque mejora las armonías del farragoso original, carece de los mimbres compositivos para convertirse en una de sus versiones excelsas, siendo su letra y su duración ajustada lo más destacable.

"Shouting in the evening" empieza estupendamente, con un bonito synclavier sobre un colchón de sintetizadores muy en la línea Orbital, pero desemboca en una histriónica pieza de baile sin apenas melodía (ellos mismos son conscientes de esta escasez creativa y apenas dura 3 minutos). "Thursday", con la colaboración del rapero y cantante Example, podría ser la actualización de "Why don't we live together", pero con una melodía más pobre en las estrofas, una entrada al estribillo un tanto fuera de tono, y Lowe declamando los días de la semana mientras que Tennant canta uno de los pocos estribillos reales del disco. No es nada especial, pero en este páramo podría ser el tercer tema salvable. Porque el único realmente brillante es el que lo cierra: sí, "Vocal" es un temazo, y si tuvieran quince años menos habría sido uno de los mayores éxitos de su carrera, con dos progresiones armónicas diferentes y muy marcadas, un comienzo que es toda una declaración de intenciones y que emociona cuando Tennant empieza con "It's in the music, it's in the sun..." y poco a poco van entrando los sintetizadores (ahora sí, contemporáneos sin dejar de sonar a ellos mismos) hasta estallar en un precioso clímax, quizá un pelín largo a causa de la sosería de Price para rellenar los compases finales, pero estimulante.

En suma, una buena declaración de intenciones y un giro estilístico de agradecer, pero sólo uno destinado a perdurar, 6 temas menores (la mayoría excesivamente largos) y 2 versiones no del todo redondas. Además, un Stuart Price en preocupante baja forma hace que los minutos transcurran sin apenas sorpresas. Desde luego no es, como algunos críticos han querido ver, un nuevo "Introspective", ni siquiera un "Relentless" (que complementaba acertadamente "Very" mostrándoles libres, bailables y personales), sino un "Disco 3" que pretendía mejorar el mal sabor de boca de "Release" volviendo a sus parámetros clásicos pero sin haber tenido tiempo para estar conformado por composiciones de verdadero nivel. Así que esperemos que no necesiten estos giros en tan poco espacio de tiempo, sino que mantengan su afán contemporáneo pero con más temazos. La música contemporánea sigue teniendo hueco para ellos.

sábado, 13 de julio de 2013

Pet Shop Boys: sus 80 mejores canciones

Las entradas que he dedicado en este blog a los últimos álbumes publicados por los británicos Pet Shop Boys ("Format" y "Elysium") figuran entre las más leídas. Así que, aprovechando que sólo hace unos días de su exitoso paso por el vigésimo aniversario Sónar (cerrando dos de las tres jornadas como cabezas de cartel) y que faltan horas para que vea la luz su duodécimo álbum de estudio, me ha parecido oportuno contribuir a tantas noticias mediante una lista con sus mejores canciones. Para ello no me he fijado una cifra de antemano, sino que he intentado seleccionar todas las canciones que realmente justifican la relevancia de crítica y público de la que han gozado durante sus ya 30 años de carrera. Al final han salido nada menos que 80 temas, rescatados en todo caso de su discografía oficial y con la condición de que hayan sido intérpretes de los mismos. Es decir, he dejado de lado aquellas canciones que han escrito y/o remezclado para otros artistas. Así que a continuación expongo la lista, con el año de publicación, el álbum en el que se incluyó por primera vez y un pequeño comentario. Espero que la disfruten.

80 "I Want a Lover" (1986, Please). Pura Hi-energy en uno de los primeros temas que grabaron.

79 "More Than a Dream" (2009, Yes). El as en la manga que guardaba "Yes". Estupendo comienzo, estupendas estrofas y parte nueva, lástima de estribillo.

78 "Winner" (2012, Elysium). A pesar de su conservadora producción y su oportunista letra (por los JJOO de Londres 2012), una excelente progresión armónica y una bonita melodía.

77 "Home and Dry" (2002, Release). Su forzada "autenticidad acústica" no debe ocultar otra melodía marca de la casa.

76 "Baby" (2012, Leaving B-side). Su bajo contundente, sus palmadas electrónicas y su infeccioso ritmo hacen que nos preguntemos cómo esto fue sólo una demo durante 9 años.

75 "I Made My Excuses and Left" (2006, Fundamental). La mejor balada de "Fundamental", con su original inicio instrumental (sección de viento incluida) y su embriagadora letra.

74 "Too Many People" (1994, Alternative). Si no faltara el bajo de Peter Hook, casi podría pasar por un sencillo del "Republic" de New Order. Y eso es decir mucho.

73 "No Time for Tears" (2005, Battleship Potemkin). El mejor tema de la banda sonora que escribieron para el clásico del cine mudo. Un tema lento (salvo la sorpresa final) e inquietante.

72 "Hell" (2012, Leaving B-side). Otro temazo que no aprovecharon para "Elysium", con una de las mejores letras de su carrera, sobre la convivencia de sátrapas y tiranos de toda la historia en el infierno.

71 "In Denial" (1999, Nightlife). Una sinfónica balada a dúo con Kylie Minogue tan equilibrada que también funciona como tema bailable, tal y como lo demostraron en su musical "Closer to heaven".

70 "Don Juan" (1988, Alternative). Otra letra con contexto histórico (la antesala de la Primera Guerra Mundial) y un tirano protagonista sobre un estupendo colchón de puro acid-house.

69 "Discoteca" (1996, Bilingual). A pesar de la deficiente pronunciación en español, un tema que se arrastra de manera atrayente entre lo mejor y lo peor del mundo de la discoteca.

68 "Positive Role Model" (2003, Disco 3). Cómo convertir un sample de un pasteloso éxito de Barry White en un excitante tema de baile. Sólo las estrofas un tanto simples bajan el listón.

67 "A Certain "Je ne sais quoi"" (2012, Winner B-side). Un tema de pop bailable, contundente y con un toque guitarrero muy original. Una pena que lo descartaran para "Elysium".

66 "This Must Be the Place I Waited Years to Leave" (1990, Behaviour). Iba a ser un tema para una película de James Bond, pero también funciona como tema nostálgico de la infancia con su equilibrio entre armonías y punteos de guitarra.

65 "Closer to Heaven" (1999, Nightlife). A pesar de la producción simplona de Rollo (ese bajo sintetizado que no sigue los acordes) un melancólico y sinfónico himno marca de la casa.

64 "A Man Could Get Arrested" (1985, Alternative). O como en sus comienzos supieron dar un barniz de seriedad al spaghetti disco tan de moda en la época. Excelente coda al final.

63 "Disco Potential" (1997, Format). Una demostración de cómo pueden acercarse a otros estilos. Parecen los Chemical Brothers en sus mejores tiempos.

62 "Did You See Me Coming?" (2009, Yes). Aunque suene a pop demasiado convencional, es sin duda el tema más redondo de "Yes".

61 "We're the Pet Shop Boys" (2003, Format). En realidad no es una canción autobiográfica, sino una cautivadora versión minimalista del tema de My Robot Friend. Emocionante.

60 "Why Don't We Live Together?" (1986, Please). Cerraba "Please" este medio tiempo elegante, con un estribillo en falsete, que sigue sonando estupendamente en directo 25 años después.

59 "To Speak Is a Sin" (1993, Very). La mejor balada de "Very", con protagonismo especial para el saxofón (sustituido en directo por un teclado) y una reflexión sobre el lado más frívolo de la noche.

58 "I'm with Stupid" (2006, Fundamental). Un Trevor Horn en horas bajas no supo sacar partido de unas estrofas impecables y un estribillo machacón. Recomiendo la remezcla que hicieron ellos mismos para calibrar la calidad del tema.

57 "I Get Along" (2002, Release). Una impecable balada del acústico "Release", con un mensaje optimista y un estribillo contagioso.

56 "The Truck-Driver and His Mate" (1996, Format). Quizá el tema más rockero que han grabado nunca: por los sintetizadores imitando a guitarras y por su letra cínicamente masculina.

55 "One and One Make Five" (1993, Very). Era un sencillo clarísimo que desaprovecharon: pop electrónico contagioso, en una canción con muchas partes y rica en detalles.

54 "Integral" (2006, Fundamental). Aunque las estrofas pierdan algo de fuerza por una instrumentación discutible, otro estribillo grandioso, resaltado por la sección de guarda.

53 "In Private" (2006, Fundamentalism). La compusieron para Dusty Springfield en 1989, pero su versión a dúo con Elton John permite incluirla en esta lista. Otra pieza de pop casi perfecta en su estructura, progresión armónica y estribillo.

52 "To face the truth" (1990, Behaviour). Un excelente reflejo de su disco más melancólico. Electrónica clásica y unas estrofas irreprochables.

51 "Was It Worth It?" (1991, Discography). Unas excelentes partes instrumentales, y un estribillo a dos bandas tan ingenioso como disfrutable.

50 "Everything Means Something" (2012, Elysium). La sorpresa de "Elysium". Un tema tenebroso, casi experimental en las estrofas, que desemboca de improviso en un fascinante estribillo.

49 "One in a Million" (1993, Very). Otro trallazo pop de "Very", en los albures del eurobeat (en directo jugaban a introducir un trocito de "Mr. Vain"). Las estrofas en especial son fantásticas.

48 "I Want to Wake Up" (1987, Actually). No es un tema que llegue desde el principio, quizá por el arreglo un tanto espartano pero es de una gran calidad, como lo refleja la revisión que del mismo hizo Johnny Marr en 1993 para la cara B de "Can you forgive her".

47 "The Resurrectionist" (2006, Format). Un tema fulgurante, arrebatador, que inexplicablemente se quedó fuera de "Fundamental". Tan logrado que incluso tiene su propia versión maxi oficial.

46 "Up Against It" (1996, Bilingual). El tema más Electronic (el proyecto que lideraban Bernard Sumner y Johnny Marr) que jamás han grabado. Sigue sonando a clásico.

45 "Try It (I'm in Love with a Married Man)" (2003, Disco 3). Una formidable versión del tema del primer productor que tuvieron, Bobby 'O. El bajo es irresistible, y la letra impactante.

44 "Violence (Hacienda Version)" (1993, Alternative). El tema original se incluyó en "Please", pero el arreglo de la época lastraba una gran composición. Esta revisión de 1993, con guitarra eléctrica, piano house y caja de ritmos arrastrada lo demuestra.

43 "Can You Forgive Her?" (1993, Very). La instrumentación es discutible (de hecho usar el sonido Orchestra-hit desde el principio es una apuesta arriesgada, pero nuevamente unas estrofas excelentes y una letra subyugante convierten el tema en un clásico.

42 "We All Feel Better In The Dark (Brothers In Rhythm After Hours Climax Mix)" (1994, Disco 2). Cómo convertir una relativamente anodina cara B en un temazo experimental, que crece poco a poco, con un fascinante solo de guitarra. Aunque buena parte del mérito es del dúo de productores Brothers In Rhythm.

41 "Here" (2002, Release). El mejor tema de "Release" y, significativamente, uno de los dos "no acústicos" del mismo. Suena obsesivo, sencillo instrumentalmente hablando aunque con un luminoso estribillo.

40 "In His Imagination" (2012, Leaving B-side). Increíblemente este tema no entró en "Elysium". Juega a ser lento, pero se convierte en bailable sin renunciar a su excelente progresión armónica y a una cautivadora y optimista letra.

39 "Fugitive" (2006, Fundamentalism). Puro dance pop marca de la casa. Un tema largo, que va creciendo poco a poco, hasta llegar a uno de esos estribillos tristes que nos emocionan.

38 "New York City Boy" (1999, Nightlife). Juegan a ser Village People (amagan incluso con los acordes que preceden al estribillo de Y.M.C.A.) pero el tema es mucho más, desde los guiños al sonido philly hasta la coda final con Neil en falsete.

37 "Later Tonight" (1986, Please). La primera balada de su carrera, un breve tema grabado prácticamente en directo a cuatro manos. El breve solo de Chris al piano cautiva por su emocionante sencillez.

36 "West End girls" (1985, Please). Su ligero barniz hip-hop y las estrofas declamadas tal vez no hayan envejecido bien, pero sigue siendo un clásico por razones como los acordes del comienzo y el tramo final.

  35 "Minimal" (2006, Fundamental). El mejor tema de "Fundamental": un estribillo que intenta recrear los albures del techno-pop de finales de los 70, una atmósfera envolvente y un solo de guitarra-bajo al final más propio de New Order.

34 "You Only Tell Me You Love Me When You're Drunk" (1999, Nightlife). Neil se exhibe a la guitarra en un comienzo oscuro que da lugar a un reposado medio tiempo que canta con cinismo a los vaivenes del amor.

33 "The Boy Who Couldn't Keep His Clothes On" (1997, Format). Otra maravilla que se quedó fuera del álbum de aquel periodo, "Bilingual". Una fantástica progresión armónica sobre la que Danny Tennaglia sabe incorporar con mayor naturalidad que en "Before" lo mejor del sonido neoyorkino de aquellos años. Apta para el desenfreno.

32 "Paninaro" (1985, Disco). Un tema simple compositivamente hablando, sí. Con una letra escasa (Chris en las estrofas) aunque certera, sí. Que no varía mucho en casi 5 minutos, sí. Pero irresistiblemente iterativa, es imposible no tararearla después de haberla escuchado.

31 "Only the Wind" (1990, Behaviour). La mejor balada de "Behaviour". Piano electrónico, sección de cuerda en segundo plano y unas postales sobre la vida a altas horas de una noche cualquiera.

30 "Between Two Islands" (2002, Format). No suena a Pet Shop Boys y sin embargo se sienten tan cómodos que construyen un auténtico temazo. El arpegio de guitarra, el ritmo de aires mediterráneos y un Neil camaleónico hacen de este tema uno de sus mayores tesoros ocultos.

29 "Memory of the Future" (2012, Elysium). Lo mejor de Elysium: estrofas anodinas, una correcta entrada y un estribillo fantástico en el que Neil canta desgarradoramente su desesperación. Para publicarla como sencillo Stuart Price resaltó este último, mejorando el original.

28 "So Hard" (1990, Behaviour). Uno de los mejores comienzos que nunca han grabado (y tienen muchos) da lugar a un tema pop bailable, contenido instrumentalmente y con una letra cargada de ironía ("We've both given up smoking, 'cause it's fatal, so whose matches are those?").

27 "Dreaming of the Queen" (1993, Very). El annus horribilis de la Reina Isabel II les inspiró para compartir este onírico medio tiempo en el que Neil se une a la reina y a Lady Di para tomar el te. Estrofas cínicas y un estribillo lúgubre realzado por la sección de cuerda.

26 "One More Chance" (1987, Actually). "Actually" se abría con este tema de marcado carácter experimental (pájaros electrónicos, sonido crudo, efectos dispersos) que acaba culminando en un fantástico estribillo y una parte nueva que no le va a la zaga.

25 "Se a vida é (That's the Way Life Is)" (1996, Bilingual). Se acercan con maestría a los sonidos brasileños (batucada incluida) y construyen un tema luminoso con una melodía irreprochable. La sección de viento sigue siendo de las mejores de su carrera.

24 "Forever in Love" (1993, Relentless). Justo cuando el house de pianos electrónicos se extinguía y el eurobeat tomaba el relevo, Neil y Chris se permitieron este largo tema orientado a la pista de baile, que entra poco a poco, parece instrumental pero se remata en un brillante estribillo.

23 "A Red Letter Day" (1996, Bilingual). El mejor tema de "Bilingual". Muy en la senda de "Go West" (vuelven a repetir con los coros masculinos) es un tema optimista sobre lo mejor de la semana, que se guarda para los días festivos. El solo de sintetizador al final de la versión que retocaron Motiv8 para sacarla como sencillo es formidable.

22 "It's Alright" (1988, Introspective). Para cerrar "Introspective" se apropiaron de un tema poco conocido de Sterling Void publicado unos meses antes y, sin cambiarlo en exceso consiguieron, por obra y gracia de un inspirado Trevor Horn, nada menos que 9 minutos de puro goce.

21 "Domino Dancing" (1988, Introspective). Su acercamiento al freestyle más latino de finales de los 80. Un equilibrio instrumental excelente en un tema rico en detalles, con una progresión armónica y una melodía prácticamente perfectas.

20 "Was That What It Was?" (1986, Alternative). Una maravilla de sus primeros tiempos, la remezcla de Shep Pettibone que se incluye en "Alternative" demuestra cómo desde el principio supieron conjugar tecnología, baile, melancólica, toques orquestales y sonidos sintéticos. Con un emocionante sintetizador en su tramo final.

19 "In the Night" (1986, Disco). Una progresión armónica principal que desde entonces han "heredado" muchos artistas (desde Fine Young Cannibals a Bon Jovi), un Fairlight muy de la época, una percusión contundente y la melodía oscura, en tonos graves, de Neil siguen haciendo de este tema uno de sus más disfrutables.

18 "A New Life" (1987, Alternative). Una de mis debilidades. Un medio tiempo tan elegante como la cara A con la que se publicó ("What have I done..."), con las características cajas de ritmos de la época, una progresión armónica y una melodía absolutamente perfecta en cada una de sus partes. Si no la conoce, no sabe lo que se pierde.

17 "Tonight Is Forever" (1986, Please). Aunque los arreglos estén un tanto trasnochados, una melancólica y maravillosa canción sobre una noche que nunca debe acabar. Es una composición tan redonda que en incluso la versión sinfónica y mucho más lenta que grabó Liza Minelli funciona.

16 "One Thing Leads to Another" (1993, Relentless). Lujo absoluto. Un tema largo, con un sonido originalmente sucio, un ritmo que bebe del hip-hop, una letra extensísima declamada por Neil y una atmósfera ominosa que ve la luz en un estribillo formidable. La recreación sobre los acordes finales los muestra a pleno rendimiento, sin cortapisas.

15 "King's Cross" (1987, Actually). Para mí sigue siendo la mejor balada de su carrera. Y la mejor evidencia de que un bajo sintético y rápido puede funcionar en este tipo de temas. Una letra oscura, unas desgarradoras estrofas y un inapelable estribillo realzado por una oportuna sección de viento.

14 "Shameless" (1993, Alternative). Probablemente uno de los sencillos más claros de su carrera, aunque nunca llegó a ver la luz como tal... En el mismo estilo que "A red letter day" y "Go West", un tema rápido, con toques house y eurobeat, una de las mejores letras de toda su carrera, y unas estrofas y estribillo sin paliativos.

13 "Being Boring" (1990, Behaviour). Una de sus canciones más reputadas, aunque a la versión incluida en "Behaviour" le sobran unos cuantos compases al principio y al final. Eso sí, la letra sobre cómo evoluciona la vida del protagonista en las distintas décadas y un precioso estribillo resisten al crítico más exigente.

12 "Miserablism" (1990, Alternative). Quizá la mejor expresión de esa díficil mezcla entre electrónica bailable y melodías intimistas. Según sus propias palabras, se quedó fuera de "Behaviour" porque la veían un sencillo potencial para publicaciones posteriores. Desde el vocoder de Chris hasta los formidables arpegios que adornan el tema a partir del segundo estribillo, todo ralla a gran nivel.

11 "Always on My Mind" (1987, Introspective). Una de las mejores evidencias sobre su inteligencia y talento a la hora de versionar: reivindicaron un tema lento y de segundo nivel en la discografía de Elvis Presley y lo convirtieron en un apoteósico hinmo de puro pop bailable. Tanto que la combinación de percusión electrónica y orquesta sintetizada ha sido revisitada en muchas ocasiones (basta escuchar "Mi novio es un zombi" de Alaska y Dinarama).

10 "Opportunities (Let's Make Lots of Money)" (1986, Please). Uno de los primeros temas de su carrera, que desde el precioso comienzo hasta el apoteósico final, muestra la calidad de la banda: la letra ingeniosa, las armonías de la parte nueva, la contundencia del estribillo...

9 "I'm Not Scared" (1988, Alternative). Un tema de una calidad excepcional: sus armonías, la riqueza de su progresión armónica, los finísimos teclados, la expresividad de sus tramos instrumentales. Otro tema sin defectos.

8 "Love Comes Quickly" (1986, Please). Otro irresistible ejemplo de equilibrio entre electrónica, pop, baile e instrospección. El ritmo relativamente lento y el mejor tema de su carrera hacen que el tema emocione de principio a fin.

7 "Heart" (1987, Actually). El sintetizador que reproduce la voz post-procesada de Neil sigue siendo de los más reconocibles de su carrera. Pero además tiene una progresión armónica formidable, un estribillo irresistible y dos finales distintos que hacen de este tema un clásico insuperable.

6 "Go West" (1993, Very). Cómo versionar uno de los temas menos emblemáticos de Village People y convertirlo en un himno internacional. Aprovechando los ocho acordes del "Canon" de Pachelbel, introduciendo unos coros masculinos que convierten la melodía en un diálogo, adornando el estribillo con una sección de viento y creando una parte nueva y una coda final que nadie diría que no formaban parte del original.

5 "Flamboyant" (2003, PopArt). La mejor canción que han publicado en el siglo XXI. La clave es una progresión armónica que se sale de los habituales 4 compases, con una riqueza armónica suficiente para crear unas melodías excelentes en estrofas y estribillos. La versión que publicaron como sencillo es todo un tratado a la hora de aprovechar las 64 pistas del estudio.

4 "Rent" (1987, Actually). Uno de sus temas más versionados (desde Suede a Liza Minelli), por su estilo introspectivo y un sonido relativamente espartano que permite apreciar mejor las bondadesde la composición. Y con otra letra que es pura ironía.

3 "The End of the World" (1990, Behaviour) Para mí el tema con mejores armonías de su carrera. Electrónica analógica, la guitarra eléctrica y el piano electrónico haciendo dueto en las partes instrumentales, una letra depresiva sin excesos, un delicioso arpegio de sintetizador a partir de la segunda estrofa, una melodía maravillosa, todo es maravilloso. Incluso el elaborado final..

2 "Left to My Own Devices" (1988, Introspective). Su tema más fastuoso. No es sólo una sección de cuerda, es toda una orquesta sinfónica (coros incluidos) la que un inspirado Trevor Horn puso al servicio de un tema infeccioso, con una letra exorbitante, dando lugar a casi 9 minutos de imaginación desbordante.

1 "What Have I Done to Deserve This?" (1987, Actually). Es muy difícil quedarse con "el mejor" tema de su carrera. Pero para mí sigue siendo este impresionante dúo con Dusty Springfield. Porque supieron hacer un tema que sonara a PSB y a la vez encajara con la trayectoria artística de Dusty. Porque es un tema de una elegancia irrepetible. Por sus dos estribillos, el declamado por Neil y el magníficamente interpretado por Dusty. Por su formidable letra sobre los desencuentros de una pareja. Por su excepcional tramo final. Y porque la versión maxi que remezcló Shep Pettibone sigue siendo la mejor de cuantas remezclas de sus canciones se han publicado jamás (y solamente oficiales hay cerca de mil).

Dado que la próxima entrada la dedicaré a la revisión de "Electric", en unas pocas semanas espero poder descubrirles los nuevos temas merecedores de entrar en esta lista. Seguro que habrá alguno.

sábado, 13 de octubre de 2012

Pet Shop Boys: Elysium (2012)

Los incondicionales de Pet Shop Boys están de enhorabuena en este 2012. Apenas hace medio año de la publicación de "Format", su segunda recopilación de caras B y descartes de álbumes ya reseñada en este mismo blog, cuando reaparecen con su nuevo álbum de estudio, el undécimo de su carrera. Un disco grabado en Los Ángeles bajo la producción de Andrew Dawson (Kayne West, Jay-Z...) y que se aparta del pop artificial y un tanto impersonal del fallido "Yes" (2009), buscando un sonido más clásico y reconocible.

Si se fijan he usado el gerundio "buscando" en lugar del deseable "consiguiendo", porque sin ser un mal álbum, "Elysium" es irregular, muy poco arriesgado y una nueva confirmación de que en los últimos 15 años (desde "Bilingual") el dúo británico ha sido incapaz de entregar un disco realmente redondo. Además, la participación del mencionado Dawson dista de ser espectacular: básicamente se ha limitado a potenciar la parte vocal de Neil Tennant (que tiene la voz doblada en dos o incluso más tonos en la mayor parte de los temas), y a potenciar una instrumentación relativamente poco tecnológica (especialmente evidente en las baterías, mucho más simples de lo habitual en Pet Shop Boys) y un cierto aroma añejo.

El álbum se abre con "Leaving", segundo sencillo y estupendo reflejo de lo que nos espera: un disco agradable, pausado, sin excesivas pretensiones. Aunque probablemente en otras épocas de mayor creatividad este tema no hubiera pasado de ser un tema más del álbum. Le sigue la monótona "Invisible", mal ubicada dentro del disco, por su larga duración y su lentitud, y con una progresión armónica demasiado simple. Así, cuando llega "Winner", primer sencillo y tercer corte, su luminosidad es muy de agradecer. Lo que lastra a este tema y le ha impedido convertirse en un éxito masivo son sus arreglos demasiado convencionales y su letra ingenua (y un tanto oportunista en plenos J.J.O.O. de Londres). Pero si nos abstraemos de estos aspectos sin duda se trata de una excelente composición, con una progresión armónica muy superior a la inmensa mayoría de los temas que se componen hoy en día, y que puede apreciarse en toda su magnitud en la versión instrumental que acompaña a la edición Deluxe.

Le sigue "Your early stuff", un tema muy corto y prescindible, cuyo único interés es su letra irónica y reflexiva. Sensiblemente superior es "A face like that", que recrea a propósito el estilo disco de sus primeras composiciones hace 30 años, con detalles tan evidentes como un bajo a lo "Opportunities" o una percusión electrónica a lo "Paninaro". Lástima que Neil no haya estado demasiado inspirado a la hora de adaptarle una melodía a la composición de Chris.

A continuación viene otro tema lento, la acústica y olvidable "Breathing space". "Ego music", el siguiente corte, es el tema más cínico y arriesgado del disco, con una letra excelente y una música no del todo lograda, más propia de una cara B experimental que de este disco pretendidamente convencional. "Hold on" adapta una pieza clásica de George Frideric Handel, y pone en evidencia que la música contemporánea no siempre logra digerir esta clase de composiciones, pues el resultado es realmente flojo. Tras ella, "Give it a go" remonta ligeramente el vuelo gracias a un estribillo correcto, aunque en conjunto recuerda demasiado a la atmósfera del desafortunado "Release" (2002).

Afortunadamente, cuando ya parece que el disco se encamina hacia la más absoluta mediocridad, "Memory of the future" nos demuestra que aún son capaces de firmar temas memorables: un medio tiempo con unas estrofas crudas, un puente inteligente y un estribillo emocionante, en el que Tennant sobrecoge con su "it's taking me all of my life... to find you". Además, la parte nueva es meritoria y la instrumentación (ahora sí) se adecúa perfectamente a la canción con su continua evolución de inspirados sintetizadores y efectos varios. Sólo un escalón por debajo se encuentra el siguiente tema, ese "Everything means something" menos accesible con su sonido duro a lo Depeche Mode, interrumpido periódicamente por un inquietante, melancólico e inesperado estribillo. Por último, "Requiem in Denim and Leopardskin" deja un sabor de boca mejor de lo esperado con su mezcla de pop relajado y ambiente festivo-discotequero que recuerda a "Saturday night forever".

Así, el balance final es un disco que gana con creces a "Release" y a los puntos a "Yes", y que cuenta además con un par de temas dignos de sus mejores momentos, pero que nunca figurará entre los favoritos de sus seguidores. Es una sensación más agridulce si cabe tras escuchar los temas que acompañan al sencillo "Winner", puesto que han dejado fuera de este álbum su mejor tema de su genuino synthpop bailable en unos cuantos años ("A Certain "Je ne sais quoi"") y una inteligente apropiación del "I started a joke" de los Bee Gees, que los muestran en mejor estado creativo de lo que en realidad refleja "Elysium". Y es que siempre he pensado que lo mejor es que un álbum no sea conceptualmente homogéneo, sino que contenga las mejores canciones posibles en cada momento.

domingo, 13 de mayo de 2012

2012: el año de los retornos

Pues sí, puede que la música pop-rock contemporánea esté aparentemente en crisis, al menos en lo que a su distribución y consumo por los canales convencionales se refiere. Sin embargo, a nivel creativo este 2012 promete ser uno de los años más interesantes de los últimos tiempos, con muchos retornos de artistas que pretenden recuperar el prestigio y el éxito que una vez cosecharon.

Evidentemente debemos empezar por dos "vacas sagradas" que ya han publicado sus álbumes de retorno en las últimas semanas: el auténtico pero irregular Bruce Springteen con su "Wrecking Ball", y la reina del Pop, Madonna, con su "M.D.N.A" al que espero dedicar una entrada en las próximas semanas. Pero hay otros muchos retornos a la vuelta de la esquina, alguno de ellos realmente sorprendentes.

Es el caso de Orbital. Los hermanos Paul & Phil Hartnoll, los maestros del intelligent techno, acaban de regresar de un paréntesis que parecía irreversible y que ha durado nada menos que 8 años. El primer sencillo ("New France") promete una entrega más sólida que sus discretos álbumes de comienzos de siglo. Algo parecido sucede con Saint Etienne: la banda más genuinamente pop del Reino Unido está a punto de publicar un nuevo álbum de estudio después de 7 años, y el sencillo de adelanto publicado hace unas semanas ("Tonight") hace concebir esperar de que hayan vuelto en plena forma.

Otros artistas de retorno inminente son Garbage y Gossip. La banda de Butch Vig y Shirley Manson publicará la próxima semana un disco que parecía una quimera hace sólo un par de años, y que parece una mesurada vuelta a su personal estilo, que tanta fama y reconocimiento les dio en los 90 y del que renegaron parcialmente en su "Bleed like me" de 2005, su último álbum hasta la fecha. Mientras que la inclasificable banda de la carismática Beth Ditto parece haber apostado definitivamente por la búsqueda del éxito comercial, pues su "A joyful noise" que verá la luz en próximas semanas está producido por el a menudo intrascendentemente poppy Brian Higgins.

Incluso hay huecos para proyectos sorprendentes. Es el caso de VCMG, un proyecto tras el cual se esconden Vince Clarke (fundador y primer compositor de Depeche Mode, grupo que luego abandonó para liderar con éxito Yazoo y, posteriormente, Erasure) y Martin Gore (también fundador de Depeche Mode y único compositor de la banda durante los últimos 30 años, tras el abandono de Clarke). Parece que 30 años es tiempo suficiente para borrar heridas y desencuentros y dar paso a la creatividad en estado puro, un álbum de techno crudo que posiblemente descoloque a los fans de ambos grupos.

Pero eso no es todo. Ya para cuando el año esté más avanzado se anuncia el retorno de The Killers. La banda de Brandon Flowers alcanzó hace casi 4 años su cima creativa y comercial con "Day & age" y se han tomado su tiempo para preparar su esperadísimo retorno. También retornarán Pet Shop Boys, que ultiman actualmente la grabación de su álbum en EEUU. Y La Roux, que tras la conmoción que provocó su álbum de debut parece que han tenido muchas dificultades en retomar la senda creativa. Algo similar a lo que le ha sucedido a Little Boots, que durante el último año se ha limitado a publicar sencillos de difusión limitada intentando, sin mucho éxito en mi opinión, abrir nuevas posibilidades creativas a su futuro segundo disco. Incluso Suede, la banda británica que ya tantos daban por desaparecida, parece haber terminado de grabar ya su regreso a las órdenes de Ed Buller, productor de sus dos primeros álbumes.

Eso no es todo. Otros muchos artistas han entregado o están a punto de entregar sus nuevas creaciones (Feeder, Jack White, Metric, Keane, Beach House...).

Incluso hay rumores de que otros artistas podrían regresar durante este 2012, desde Dubstar hasta Neneh Cherry. Veremos en qué queda la cosa, pero lo que está claro es que va a ser (está empezando a ser ya) un año apasionante. A ver si nuestras emisoras y canales de televisión se enteran, y no nos machacan con artistas que se limitan a hacer versiones o a publicar una y otra vez álbumes recopilatorios.

sábado, 11 de febrero de 2012

Pet Shop Boys: Format (2012)



Mientras que ultiman la grabación de su próximo álbum de estudio, Pet Shop Boys regalan a sus incondicionales una nueva compilación de temas no incluidos en sus álbumes de estudio. "Format" abarca el periodo comprendido entre 1996 y 2009 y, por tanto, complementa "Alternative", la primera compilación de caras B que publicaron en 1995 y que cubría el periodo 1984 - 1994. Esta segunda compilación incluye nada menos que 38 temas (frente a los 30 de Alternative), lo que demuestra que, al menos en cuanto a capacidad creativa, esta segunda época del dúo londinense ha sido tan fértil como la primera. ¿Y en cuánto a calidad?

La respuesta sencilla a esta pregunta, si nos guiamos por los álbumes que han publicado en dicho periodo, sería "no tanto". Incluso para sus mayores defensores resulta obvio que esta segunda época, que comenzó con la publicación del álbum "Bilingual" en 1996, ha sido menos exitosa comercialmente, pero también en cuanto a los parabienes de la crítica y la demanda de colaboraciones por parte de otros artistas. Pero no nos dejemos guiar por esta apreciación e intentemos dar una respuesta más elaborada, que 38 canciones dan para mucho.

Efectivamente los temas se pueden agrupar a grandes rasgos por el periodo al que pertenecen: empezando por la creatividad desbordantemente versátil del periodo de publicación de "Bilingual" (1996-1997, los primeros 12 cortes), siguiendo por la menor inspiración del periodo de "Nightlife" (1999-2000, los siguientes 5 cortes), recurriendo a la instrumentación acústica de "Release" como intento de explorar nuevos horizontes (2002, los siguientes 6 cortes), intentando crear el single perfecto para el recopilatorio "The hits" (2003-2004, los siguientes 3 cortes), tratando de volver a sus raíces ("Fundamental") sin tanta inspiración como antaño (2006, los siguientes 7 cortes) y finalmente tratando de explotar su vertiente más genuinamente poppy en "Yes" (2009, los últimos 5 cortes). Como puede verse, un reparto desigual entre periodos, con temas también de calidad desigual.

De manera que en el periodo 96-97 encontramos la mayor concentración de temas de calidad: singles potenciales mente desaprovechados ("The boy who couldn't keep his clothes on", producida al igual que su single "Before" por Danny Tennaglia, pero mucho más convincente que ésta), logrados acercamientos a estilos en principio alejados de la órbita del dúo (el drum&bass the "Betrayed", el cuasi-rockero "The truck driver and his mate", el excitante "Disco potential", digno de los mejores tiempos de The Chemical Brothers) y temas con nivel suficiente para haber entrado en "Bilingual" (la balada "Hit and miss", el sinfónico y sin embargo bailable "Delusions of grandeur").

Del periodo 99-00 solamente merece la pena "The ghost of myself", un acertado remedo del "Baby one more time" de Britney Spears. Del año 2002 y su mediocre "Release" sorprendemente podemos rescatar un festivo "Nightlife" que además del título se adueña del falsete del clásico de los Bee Gees, "Friendly fire", una bonita balada rescatada de su irregular musical "Closer to heaven" y, sobre todo, "Between two islands", mi favorita del recopilatorio, con su estilo a medio camino entre lo acústico y lo electrónico, su impactante letra, sus elegantes estrofas, la intervención estelar de un inspirado Johnny Marr a las guitarras y los versos finales del "I want you" de Marvin Gaye como colofón.

Del periodo 03-04 destacar la versión ochentera (como no podía ser de otra manera) del "We're the Pet Shop Boys" que escribieron My Robot Friend y que tan bien les describe. Del año 2006 merece la pena "The resurrecionist", otro single desaprovechado que increíblemente ni siquiera llegó a formar parte de "Fundamental", pero también la lograda melodía de "Girls don't cry", la versión junto a Elton John del estupendo "In private" que escribieron hace casi 25 años para Dusty Springfield, la desasosegante "No time for tears", rescatada de la banda sonora que re-escribieron para el clásico del cine mudo "Battleship Potemkin", y por último "Party song", con su original letra y su atmósfera estridentemente bailable. Por último, del año 2009 resaltar "Gin and Jag", una historia con Internet de trasfondo y esa melodía introspectiva digna de los mejores tiempos de Tennant&Lowe, y un melancólico "After the event" que mejora el nivel medio de muchos de los temas de "Yes".

En total he citado 19 temas más que dignos para haber entrado en su discografía oficial, e incluso algún que otro temazo digno de formar parte de su particular colección de clásicos. Y que sin duda son más que suficientes para justificar la compra de este doble álbum a todos aquellos que aún no las conozcan. Es cierto que entre los otros 19 temas también hay auténticas caras B ("Always", "Silver age"), algún patinazo experimental ("Transparent"), e incluso algunas canciones realmente flojas por machaconas ("Up and down") o por blandas ("Searching for the face of Jesus", "Casting a shadow"). Pero en conjunto la balanza se inclina del lado favorable, porque por mucho que su época de gloria haya pasado, siguen siendo de los mejores compositores de temas pop electrónico-sinfónico que podemos encontrar.

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