Después de haber dedicado mi anterior entrada a recopilar las canciones por las que Pet Shop Boys son uno de los grupos más reputados e influyentes de las últimas décadas, voy a dedicar la presente entrada a revisar su nuevo álbum de estudio. "Electric" ha sido una de las mayores sorpresas de la temporada, pues se anunció apenas 8 meses después de la publicación de "Elysium", y finalmente ha visto la luz tan sólo diez meses y medio más tarde. Lo que obviamente puede interpretarse como un intento por enderezar el rumbo, reconociendo como erróneo el estilo pausado y un tanto conservador de "Elysium" y entregando a cambio un disco más contemporáneo y orientado a la pista de baile. Sensación que se ve confirmada por el hecho de ser la primera entrega del dúo en su nueva discográfica, tras casi 30 años al servicio de EMI. Y que ha sido recibida con todo tipo de elogios por la crítica especializada, conscientes de que el terreno que mejor transitan es ese pop electrónico, bailable y sin embargo clásico y con mensaje.
Sin embargo, debo adelantar que, a pesar de mi debilidad por sus creaciones, para mí "Electric" es una de las mayores decepciones del año. Yo también oes prefiero contemporáneos y bailables, pero es que además el contar con el talentoso Stuart Price a la producción (responsable de la revitalización de Madonna y de los mejores momentos de The Killers, por ejemplo), parecía garantía de un gran álbum. Pues bien, no sólo no es así sino que, a los puntos, "Electric" pierde en mi opinión frente a "Elysium". Veamos por qué.
El álbum lo abre y lo precedió en el tiempo "Axis", un tema semi-instrumental con reminiscencias del spaghetti disco ochentero y que promete en su inicio, pero se queda a medio camino por su mal digerido cóctel entre un bajo "trotón", vocoder y sintetizadores del pasado y una progresión armónica demasiado pobre para tan largo metraje. Tenía esperanzas de que fuera sólo un tema mal escogido, pero tras escuchas "Bolshy", el segundo corte, casi parece una obra maestra frente a un medio tiempo con interesantes toques soviéticos y un sonido que es puro acid-house, pero que naufraga con una melodía casi inexistente en las estrofas y un flojo estribillo. El siguiente tema, "Love is a bourgeois construct", es más interesante ya desde el brillante comienzo, aunque la enrevesada progresión armónica se nota que no es suya (está basada en "Chasing Sheep Is Best Left To Shepherds", de Michael Nyman, que a su vez se basaba en una pieza clásica de Henry Purcell). Al menos la instrumentación está conseguida, y Neil se luce por primera y única vez en el disco con una letra larga y mordaz, en la línea de "Left to my own devices". Sin ser un temazo, es el segundo mejor tema del disco y será el tercer sencillo a finales de mes.
Porque el siguiente vuelve a bajar el listón: "Fluorescent" es un tema de house oscuro, con una melodía excesivamente grave en las estrofas, otro estribillo menor, excesivamente largo y sólo unas entradas al estribillo medianamente aceptables. "Inside a dream" tiene un bonito comienzo, aunque luego se vuelve un tanto machacón con su percusión tan marcada y sus extenuantes estrofas monocordes, agradeciéndose la llegada de un estribillo que, sin ser ninguna maravilla, es lo único salvable. Le sigue "The last to die", una revisión de un tema relativamente reciente de Bruce Springteen que, aunque mejora las armonías del farragoso original, carece de los mimbres compositivos para convertirse en una de sus versiones excelsas, siendo su letra y su duración ajustada lo más destacable.
"Shouting in the evening" empieza estupendamente, con un bonito synclavier sobre un colchón de sintetizadores muy en la línea Orbital, pero desemboca en una histriónica pieza de baile sin apenas melodía (ellos mismos son conscientes de esta escasez creativa y apenas dura 3 minutos). "Thursday", con la colaboración del rapero y cantante Example, podría ser la actualización de "Why don't we live together", pero con una melodía más pobre en las estrofas, una entrada al estribillo un tanto fuera de tono, y Lowe declamando los días de la semana mientras que Tennant canta uno de los pocos estribillos reales del disco. No es nada especial, pero en este páramo podría ser el tercer tema salvable. Porque el único realmente brillante es el que lo cierra: sí, "Vocal" es un temazo, y si tuvieran quince años menos habría sido uno de los mayores éxitos de su carrera, con dos progresiones armónicas diferentes y muy marcadas, un comienzo que es toda una declaración de intenciones y que emociona cuando Tennant empieza con "It's in the music, it's in the sun..." y poco a poco van entrando los sintetizadores (ahora sí, contemporáneos sin dejar de sonar a ellos mismos) hasta estallar en un precioso clímax, quizá un pelín largo a causa de la sosería de Price para rellenar los compases finales, pero estimulante.
En suma, una buena declaración de intenciones y un giro estilístico de agradecer, pero sólo uno destinado a perdurar, 6 temas menores (la mayoría excesivamente largos) y 2 versiones no del todo redondas. Además, un Stuart Price en preocupante baja forma hace que los minutos transcurran sin apenas sorpresas. Desde luego no es, como algunos críticos han querido ver, un nuevo "Introspective", ni siquiera un "Relentless" (que complementaba acertadamente "Very" mostrándoles libres, bailables y personales), sino un "Disco 3" que pretendía mejorar el mal sabor de boca de "Release" volviendo a sus parámetros clásicos pero sin haber tenido tiempo para estar conformado por composiciones de verdadero nivel. Así que esperemos que no necesiten estos giros en tan poco espacio de tiempo, sino que mantengan su afán contemporáneo pero con más temazos. La música contemporánea sigue teniendo hueco para ellos.
Un aficionado a la música pop-rock contemporánea que no se resigna a que creer que ya no se publica música de calidad.
lunes, 16 de septiembre de 2013
sábado, 13 de julio de 2013
Pet Shop Boys: sus 80 mejores canciones
Las entradas que he dedicado en este blog a los últimos álbumes publicados por los británicos Pet Shop Boys ("Format" y "Elysium") figuran entre las más leídas. Así que, aprovechando que sólo hace unos días de su exitoso paso por el vigésimo aniversario Sónar (cerrando dos de las tres jornadas como cabezas de cartel) y que faltan horas para que vea la luz su duodécimo álbum de estudio, me ha parecido oportuno contribuir a tantas noticias mediante una lista con sus mejores canciones. Para ello no me he fijado una cifra de antemano, sino que he intentado seleccionar todas las canciones que realmente justifican la relevancia de crítica y público de la que han gozado durante sus ya 30 años de carrera. Al final han salido nada menos que 80 temas, rescatados en todo caso de su discografía oficial y con la condición de que hayan sido intérpretes de los mismos. Es decir, he dejado de lado aquellas canciones que han escrito y/o remezclado para otros artistas. Así que a continuación expongo la lista, con el año de publicación, el álbum en el que se incluyó por primera vez y un pequeño comentario. Espero que la disfruten.
80 "I Want a Lover" (1986, Please). Pura Hi-energy en uno de los primeros temas que grabaron.
79 "More Than a Dream" (2009, Yes). El as en la manga que guardaba "Yes". Estupendo comienzo, estupendas estrofas y parte nueva, lástima de estribillo.
78 "Winner" (2012, Elysium). A pesar de su conservadora producción y su oportunista letra (por los JJOO de Londres 2012), una excelente progresión armónica y una bonita melodía.
77 "Home and Dry" (2002, Release). Su forzada "autenticidad acústica" no debe ocultar otra melodía marca de la casa.
76 "Baby" (2012, Leaving B-side). Su bajo contundente, sus palmadas electrónicas y su infeccioso ritmo hacen que nos preguntemos cómo esto fue sólo una demo durante 9 años.
75 "I Made My Excuses and Left" (2006, Fundamental). La mejor balada de "Fundamental", con su original inicio instrumental (sección de viento incluida) y su embriagadora letra.
74 "Too Many People" (1994, Alternative). Si no faltara el bajo de Peter Hook, casi podría pasar por un sencillo del "Republic" de New Order. Y eso es decir mucho.
73 "No Time for Tears" (2005, Battleship Potemkin). El mejor tema de la banda sonora que escribieron para el clásico del cine mudo. Un tema lento (salvo la sorpresa final) e inquietante.
72 "Hell" (2012, Leaving B-side). Otro temazo que no aprovecharon para "Elysium", con una de las mejores letras de su carrera, sobre la convivencia de sátrapas y tiranos de toda la historia en el infierno.
71 "In Denial" (1999, Nightlife). Una sinfónica balada a dúo con Kylie Minogue tan equilibrada que también funciona como tema bailable, tal y como lo demostraron en su musical "Closer to heaven".
70 "Don Juan" (1988, Alternative). Otra letra con contexto histórico (la antesala de la Primera Guerra Mundial) y un tirano protagonista sobre un estupendo colchón de puro acid-house.
69 "Discoteca" (1996, Bilingual). A pesar de la deficiente pronunciación en español, un tema que se arrastra de manera atrayente entre lo mejor y lo peor del mundo de la discoteca.
68 "Positive Role Model" (2003, Disco 3). Cómo convertir un sample de un pasteloso éxito de Barry White en un excitante tema de baile. Sólo las estrofas un tanto simples bajan el listón.
67 "A Certain "Je ne sais quoi"" (2012, Winner B-side). Un tema de pop bailable, contundente y con un toque guitarrero muy original. Una pena que lo descartaran para "Elysium".
66 "This Must Be the Place I Waited Years to Leave" (1990, Behaviour). Iba a ser un tema para una película de James Bond, pero también funciona como tema nostálgico de la infancia con su equilibrio entre armonías y punteos de guitarra.
65 "Closer to Heaven" (1999, Nightlife). A pesar de la producción simplona de Rollo (ese bajo sintetizado que no sigue los acordes) un melancólico y sinfónico himno marca de la casa.
64 "A Man Could Get Arrested" (1985, Alternative). O como en sus comienzos supieron dar un barniz de seriedad al spaghetti disco tan de moda en la época. Excelente coda al final.
63 "Disco Potential" (1997, Format). Una demostración de cómo pueden acercarse a otros estilos. Parecen los Chemical Brothers en sus mejores tiempos.
62 "Did You See Me Coming?" (2009, Yes). Aunque suene a pop demasiado convencional, es sin duda el tema más redondo de "Yes".
61 "We're the Pet Shop Boys" (2003, Format). En realidad no es una canción autobiográfica, sino una cautivadora versión minimalista del tema de My Robot Friend. Emocionante.
60 "Why Don't We Live Together?" (1986, Please). Cerraba "Please" este medio tiempo elegante, con un estribillo en falsete, que sigue sonando estupendamente en directo 25 años después.
59 "To Speak Is a Sin" (1993, Very). La mejor balada de "Very", con protagonismo especial para el saxofón (sustituido en directo por un teclado) y una reflexión sobre el lado más frívolo de la noche.
58 "I'm with Stupid" (2006, Fundamental). Un Trevor Horn en horas bajas no supo sacar partido de unas estrofas impecables y un estribillo machacón. Recomiendo la remezcla que hicieron ellos mismos para calibrar la calidad del tema.
57 "I Get Along" (2002, Release). Una impecable balada del acústico "Release", con un mensaje optimista y un estribillo contagioso.
56 "The Truck-Driver and His Mate" (1996, Format). Quizá el tema más rockero que han grabado nunca: por los sintetizadores imitando a guitarras y por su letra cínicamente masculina.
55 "One and One Make Five" (1993, Very). Era un sencillo clarísimo que desaprovecharon: pop electrónico contagioso, en una canción con muchas partes y rica en detalles.
54 "Integral" (2006, Fundamental). Aunque las estrofas pierdan algo de fuerza por una instrumentación discutible, otro estribillo grandioso, resaltado por la sección de guarda.
53 "In Private" (2006, Fundamentalism). La compusieron para Dusty Springfield en 1989, pero su versión a dúo con Elton John permite incluirla en esta lista. Otra pieza de pop casi perfecta en su estructura, progresión armónica y estribillo.
52 "To face the truth" (1990, Behaviour). Un excelente reflejo de su disco más melancólico. Electrónica clásica y unas estrofas irreprochables.
51 "Was It Worth It?" (1991, Discography). Unas excelentes partes instrumentales, y un estribillo a dos bandas tan ingenioso como disfrutable.
50 "Everything Means Something" (2012, Elysium). La sorpresa de "Elysium". Un tema tenebroso, casi experimental en las estrofas, que desemboca de improviso en un fascinante estribillo.
49 "One in a Million" (1993, Very). Otro trallazo pop de "Very", en los albures del eurobeat (en directo jugaban a introducir un trocito de "Mr. Vain"). Las estrofas en especial son fantásticas.
48 "I Want to Wake Up" (1987, Actually). No es un tema que llegue desde el principio, quizá por el arreglo un tanto espartano pero es de una gran calidad, como lo refleja la revisión que del mismo hizo Johnny Marr en 1993 para la cara B de "Can you forgive her".
47 "The Resurrectionist" (2006, Format). Un tema fulgurante, arrebatador, que inexplicablemente se quedó fuera de "Fundamental". Tan logrado que incluso tiene su propia versión maxi oficial.
46 "Up Against It" (1996, Bilingual). El tema más Electronic (el proyecto que lideraban Bernard Sumner y Johnny Marr) que jamás han grabado. Sigue sonando a clásico.
45 "Try It (I'm in Love with a Married Man)" (2003, Disco 3). Una formidable versión del tema del primer productor que tuvieron, Bobby 'O. El bajo es irresistible, y la letra impactante.
44 "Violence (Hacienda Version)" (1993, Alternative). El tema original se incluyó en "Please", pero el arreglo de la época lastraba una gran composición. Esta revisión de 1993, con guitarra eléctrica, piano house y caja de ritmos arrastrada lo demuestra.
43 "Can You Forgive Her?" (1993, Very). La instrumentación es discutible (de hecho usar el sonido Orchestra-hit desde el principio es una apuesta arriesgada, pero nuevamente unas estrofas excelentes y una letra subyugante convierten el tema en un clásico.
42 "We All Feel Better In The Dark (Brothers In Rhythm After Hours Climax Mix)" (1994, Disco 2). Cómo convertir una relativamente anodina cara B en un temazo experimental, que crece poco a poco, con un fascinante solo de guitarra. Aunque buena parte del mérito es del dúo de productores Brothers In Rhythm.
41 "Here" (2002, Release). El mejor tema de "Release" y, significativamente, uno de los dos "no acústicos" del mismo. Suena obsesivo, sencillo instrumentalmente hablando aunque con un luminoso estribillo.
40 "In His Imagination" (2012, Leaving B-side). Increíblemente este tema no entró en "Elysium". Juega a ser lento, pero se convierte en bailable sin renunciar a su excelente progresión armónica y a una cautivadora y optimista letra.
39 "Fugitive" (2006, Fundamentalism). Puro dance pop marca de la casa. Un tema largo, que va creciendo poco a poco, hasta llegar a uno de esos estribillos tristes que nos emocionan.
38 "New York City Boy" (1999, Nightlife). Juegan a ser Village People (amagan incluso con los acordes que preceden al estribillo de Y.M.C.A.) pero el tema es mucho más, desde los guiños al sonido philly hasta la coda final con Neil en falsete.
37 "Later Tonight" (1986, Please). La primera balada de su carrera, un breve tema grabado prácticamente en directo a cuatro manos. El breve solo de Chris al piano cautiva por su emocionante sencillez.
36 "West End girls" (1985, Please). Su ligero barniz hip-hop y las estrofas declamadas tal vez no hayan envejecido bien, pero sigue siendo un clásico por razones como los acordes del comienzo y el tramo final.
35 "Minimal" (2006, Fundamental). El mejor tema de "Fundamental": un estribillo que intenta recrear los albures del techno-pop de finales de los 70, una atmósfera envolvente y un solo de guitarra-bajo al final más propio de New Order.
34 "You Only Tell Me You Love Me When You're Drunk" (1999, Nightlife). Neil se exhibe a la guitarra en un comienzo oscuro que da lugar a un reposado medio tiempo que canta con cinismo a los vaivenes del amor.
33 "The Boy Who Couldn't Keep His Clothes On" (1997, Format). Otra maravilla que se quedó fuera del álbum de aquel periodo, "Bilingual". Una fantástica progresión armónica sobre la que Danny Tennaglia sabe incorporar con mayor naturalidad que en "Before" lo mejor del sonido neoyorkino de aquellos años. Apta para el desenfreno.
32 "Paninaro" (1985, Disco). Un tema simple compositivamente hablando, sí. Con una letra escasa (Chris en las estrofas) aunque certera, sí. Que no varía mucho en casi 5 minutos, sí. Pero irresistiblemente iterativa, es imposible no tararearla después de haberla escuchado.
31 "Only the Wind" (1990, Behaviour). La mejor balada de "Behaviour". Piano electrónico, sección de cuerda en segundo plano y unas postales sobre la vida a altas horas de una noche cualquiera.
30 "Between Two Islands" (2002, Format). No suena a Pet Shop Boys y sin embargo se sienten tan cómodos que construyen un auténtico temazo. El arpegio de guitarra, el ritmo de aires mediterráneos y un Neil camaleónico hacen de este tema uno de sus mayores tesoros ocultos.
29 "Memory of the Future" (2012, Elysium). Lo mejor de Elysium: estrofas anodinas, una correcta entrada y un estribillo fantástico en el que Neil canta desgarradoramente su desesperación. Para publicarla como sencillo Stuart Price resaltó este último, mejorando el original.
28 "So Hard" (1990, Behaviour). Uno de los mejores comienzos que nunca han grabado (y tienen muchos) da lugar a un tema pop bailable, contenido instrumentalmente y con una letra cargada de ironía ("We've both given up smoking, 'cause it's fatal, so whose matches are those?").
27 "Dreaming of the Queen" (1993, Very). El annus horribilis de la Reina Isabel II les inspiró para compartir este onírico medio tiempo en el que Neil se une a la reina y a Lady Di para tomar el te. Estrofas cínicas y un estribillo lúgubre realzado por la sección de cuerda.
26 "One More Chance" (1987, Actually). "Actually" se abría con este tema de marcado carácter experimental (pájaros electrónicos, sonido crudo, efectos dispersos) que acaba culminando en un fantástico estribillo y una parte nueva que no le va a la zaga.
25 "Se a vida é (That's the Way Life Is)" (1996, Bilingual). Se acercan con maestría a los sonidos brasileños (batucada incluida) y construyen un tema luminoso con una melodía irreprochable. La sección de viento sigue siendo de las mejores de su carrera.
24 "Forever in Love" (1993, Relentless). Justo cuando el house de pianos electrónicos se extinguía y el eurobeat tomaba el relevo, Neil y Chris se permitieron este largo tema orientado a la pista de baile, que entra poco a poco, parece instrumental pero se remata en un brillante estribillo.
23 "A Red Letter Day" (1996, Bilingual). El mejor tema de "Bilingual". Muy en la senda de "Go West" (vuelven a repetir con los coros masculinos) es un tema optimista sobre lo mejor de la semana, que se guarda para los días festivos. El solo de sintetizador al final de la versión que retocaron Motiv8 para sacarla como sencillo es formidable.
22 "It's Alright" (1988, Introspective). Para cerrar "Introspective" se apropiaron de un tema poco conocido de Sterling Void publicado unos meses antes y, sin cambiarlo en exceso consiguieron, por obra y gracia de un inspirado Trevor Horn, nada menos que 9 minutos de puro goce.
21 "Domino Dancing" (1988, Introspective). Su acercamiento al freestyle más latino de finales de los 80. Un equilibrio instrumental excelente en un tema rico en detalles, con una progresión armónica y una melodía prácticamente perfectas.
20 "Was That What It Was?" (1986, Alternative). Una maravilla de sus primeros tiempos, la remezcla de Shep Pettibone que se incluye en "Alternative" demuestra cómo desde el principio supieron conjugar tecnología, baile, melancólica, toques orquestales y sonidos sintéticos. Con un emocionante sintetizador en su tramo final.
19 "In the Night" (1986, Disco). Una progresión armónica principal que desde entonces han "heredado" muchos artistas (desde Fine Young Cannibals a Bon Jovi), un Fairlight muy de la época, una percusión contundente y la melodía oscura, en tonos graves, de Neil siguen haciendo de este tema uno de sus más disfrutables.
18 "A New Life" (1987, Alternative). Una de mis debilidades. Un medio tiempo tan elegante como la cara A con la que se publicó ("What have I done..."), con las características cajas de ritmos de la época, una progresión armónica y una melodía absolutamente perfecta en cada una de sus partes. Si no la conoce, no sabe lo que se pierde.
17 "Tonight Is Forever" (1986, Please). Aunque los arreglos estén un tanto trasnochados, una melancólica y maravillosa canción sobre una noche que nunca debe acabar. Es una composición tan redonda que en incluso la versión sinfónica y mucho más lenta que grabó Liza Minelli funciona.
16 "One Thing Leads to Another" (1993, Relentless). Lujo absoluto. Un tema largo, con un sonido originalmente sucio, un ritmo que bebe del hip-hop, una letra extensísima declamada por Neil y una atmósfera ominosa que ve la luz en un estribillo formidable. La recreación sobre los acordes finales los muestra a pleno rendimiento, sin cortapisas.
15 "King's Cross" (1987, Actually). Para mí sigue siendo la mejor balada de su carrera. Y la mejor evidencia de que un bajo sintético y rápido puede funcionar en este tipo de temas. Una letra oscura, unas desgarradoras estrofas y un inapelable estribillo realzado por una oportuna sección de viento.
14 "Shameless" (1993, Alternative). Probablemente uno de los sencillos más claros de su carrera, aunque nunca llegó a ver la luz como tal... En el mismo estilo que "A red letter day" y "Go West", un tema rápido, con toques house y eurobeat, una de las mejores letras de toda su carrera, y unas estrofas y estribillo sin paliativos.
13 "Being Boring" (1990, Behaviour). Una de sus canciones más reputadas, aunque a la versión incluida en "Behaviour" le sobran unos cuantos compases al principio y al final. Eso sí, la letra sobre cómo evoluciona la vida del protagonista en las distintas décadas y un precioso estribillo resisten al crítico más exigente.
12 "Miserablism" (1990, Alternative). Quizá la mejor expresión de esa díficil mezcla entre electrónica bailable y melodías intimistas. Según sus propias palabras, se quedó fuera de "Behaviour" porque la veían un sencillo potencial para publicaciones posteriores. Desde el vocoder de Chris hasta los formidables arpegios que adornan el tema a partir del segundo estribillo, todo ralla a gran nivel.
11 "Always on My Mind" (1987, Introspective). Una de las mejores evidencias sobre su inteligencia y talento a la hora de versionar: reivindicaron un tema lento y de segundo nivel en la discografía de Elvis Presley y lo convirtieron en un apoteósico hinmo de puro pop bailable. Tanto que la combinación de percusión electrónica y orquesta sintetizada ha sido revisitada en muchas ocasiones (basta escuchar "Mi novio es un zombi" de Alaska y Dinarama).
10 "Opportunities (Let's Make Lots of Money)" (1986, Please). Uno de los primeros temas de su carrera, que desde el precioso comienzo hasta el apoteósico final, muestra la calidad de la banda: la letra ingeniosa, las armonías de la parte nueva, la contundencia del estribillo...
9 "I'm Not Scared" (1988, Alternative). Un tema de una calidad excepcional: sus armonías, la riqueza de su progresión armónica, los finísimos teclados, la expresividad de sus tramos instrumentales. Otro tema sin defectos.
8 "Love Comes Quickly" (1986, Please). Otro irresistible ejemplo de equilibrio entre electrónica, pop, baile e instrospección. El ritmo relativamente lento y el mejor tema de su carrera hacen que el tema emocione de principio a fin.
7 "Heart" (1987, Actually). El sintetizador que reproduce la voz post-procesada de Neil sigue siendo de los más reconocibles de su carrera. Pero además tiene una progresión armónica formidable, un estribillo irresistible y dos finales distintos que hacen de este tema un clásico insuperable.
6 "Go West" (1993, Very). Cómo versionar uno de los temas menos emblemáticos de Village People y convertirlo en un himno internacional. Aprovechando los ocho acordes del "Canon" de Pachelbel, introduciendo unos coros masculinos que convierten la melodía en un diálogo, adornando el estribillo con una sección de viento y creando una parte nueva y una coda final que nadie diría que no formaban parte del original.
5 "Flamboyant" (2003, PopArt). La mejor canción que han publicado en el siglo XXI. La clave es una progresión armónica que se sale de los habituales 4 compases, con una riqueza armónica suficiente para crear unas melodías excelentes en estrofas y estribillos. La versión que publicaron como sencillo es todo un tratado a la hora de aprovechar las 64 pistas del estudio.
4 "Rent" (1987, Actually). Uno de sus temas más versionados (desde Suede a Liza Minelli), por su estilo introspectivo y un sonido relativamente espartano que permite apreciar mejor las bondadesde la composición. Y con otra letra que es pura ironía.
3 "The End of the World" (1990, Behaviour) Para mí el tema con mejores armonías de su carrera. Electrónica analógica, la guitarra eléctrica y el piano electrónico haciendo dueto en las partes instrumentales, una letra depresiva sin excesos, un delicioso arpegio de sintetizador a partir de la segunda estrofa, una melodía maravillosa, todo es maravilloso. Incluso el elaborado final..
2 "Left to My Own Devices" (1988, Introspective). Su tema más fastuoso. No es sólo una sección de cuerda, es toda una orquesta sinfónica (coros incluidos) la que un inspirado Trevor Horn puso al servicio de un tema infeccioso, con una letra exorbitante, dando lugar a casi 9 minutos de imaginación desbordante.
1 "What Have I Done to Deserve This?" (1987, Actually). Es muy difícil quedarse con "el mejor" tema de su carrera. Pero para mí sigue siendo este impresionante dúo con Dusty Springfield. Porque supieron hacer un tema que sonara a PSB y a la vez encajara con la trayectoria artística de Dusty. Porque es un tema de una elegancia irrepetible. Por sus dos estribillos, el declamado por Neil y el magníficamente interpretado por Dusty. Por su formidable letra sobre los desencuentros de una pareja. Por su excepcional tramo final. Y porque la versión maxi que remezcló Shep Pettibone sigue siendo la mejor de cuantas remezclas de sus canciones se han publicado jamás (y solamente oficiales hay cerca de mil).
Dado que la próxima entrada la dedicaré a la revisión de "Electric", en unas pocas semanas espero poder descubrirles los nuevos temas merecedores de entrar en esta lista. Seguro que habrá alguno.
80 "I Want a Lover" (1986, Please). Pura Hi-energy en uno de los primeros temas que grabaron.
79 "More Than a Dream" (2009, Yes). El as en la manga que guardaba "Yes". Estupendo comienzo, estupendas estrofas y parte nueva, lástima de estribillo.
78 "Winner" (2012, Elysium). A pesar de su conservadora producción y su oportunista letra (por los JJOO de Londres 2012), una excelente progresión armónica y una bonita melodía.
77 "Home and Dry" (2002, Release). Su forzada "autenticidad acústica" no debe ocultar otra melodía marca de la casa.
76 "Baby" (2012, Leaving B-side). Su bajo contundente, sus palmadas electrónicas y su infeccioso ritmo hacen que nos preguntemos cómo esto fue sólo una demo durante 9 años.
75 "I Made My Excuses and Left" (2006, Fundamental). La mejor balada de "Fundamental", con su original inicio instrumental (sección de viento incluida) y su embriagadora letra.
74 "Too Many People" (1994, Alternative). Si no faltara el bajo de Peter Hook, casi podría pasar por un sencillo del "Republic" de New Order. Y eso es decir mucho.
73 "No Time for Tears" (2005, Battleship Potemkin). El mejor tema de la banda sonora que escribieron para el clásico del cine mudo. Un tema lento (salvo la sorpresa final) e inquietante.
72 "Hell" (2012, Leaving B-side). Otro temazo que no aprovecharon para "Elysium", con una de las mejores letras de su carrera, sobre la convivencia de sátrapas y tiranos de toda la historia en el infierno.
71 "In Denial" (1999, Nightlife). Una sinfónica balada a dúo con Kylie Minogue tan equilibrada que también funciona como tema bailable, tal y como lo demostraron en su musical "Closer to heaven".
70 "Don Juan" (1988, Alternative). Otra letra con contexto histórico (la antesala de la Primera Guerra Mundial) y un tirano protagonista sobre un estupendo colchón de puro acid-house.
69 "Discoteca" (1996, Bilingual). A pesar de la deficiente pronunciación en español, un tema que se arrastra de manera atrayente entre lo mejor y lo peor del mundo de la discoteca.
68 "Positive Role Model" (2003, Disco 3). Cómo convertir un sample de un pasteloso éxito de Barry White en un excitante tema de baile. Sólo las estrofas un tanto simples bajan el listón.
67 "A Certain "Je ne sais quoi"" (2012, Winner B-side). Un tema de pop bailable, contundente y con un toque guitarrero muy original. Una pena que lo descartaran para "Elysium".
66 "This Must Be the Place I Waited Years to Leave" (1990, Behaviour). Iba a ser un tema para una película de James Bond, pero también funciona como tema nostálgico de la infancia con su equilibrio entre armonías y punteos de guitarra.
65 "Closer to Heaven" (1999, Nightlife). A pesar de la producción simplona de Rollo (ese bajo sintetizado que no sigue los acordes) un melancólico y sinfónico himno marca de la casa.
64 "A Man Could Get Arrested" (1985, Alternative). O como en sus comienzos supieron dar un barniz de seriedad al spaghetti disco tan de moda en la época. Excelente coda al final.
63 "Disco Potential" (1997, Format). Una demostración de cómo pueden acercarse a otros estilos. Parecen los Chemical Brothers en sus mejores tiempos.
62 "Did You See Me Coming?" (2009, Yes). Aunque suene a pop demasiado convencional, es sin duda el tema más redondo de "Yes".
61 "We're the Pet Shop Boys" (2003, Format). En realidad no es una canción autobiográfica, sino una cautivadora versión minimalista del tema de My Robot Friend. Emocionante.
60 "Why Don't We Live Together?" (1986, Please). Cerraba "Please" este medio tiempo elegante, con un estribillo en falsete, que sigue sonando estupendamente en directo 25 años después.
59 "To Speak Is a Sin" (1993, Very). La mejor balada de "Very", con protagonismo especial para el saxofón (sustituido en directo por un teclado) y una reflexión sobre el lado más frívolo de la noche.
58 "I'm with Stupid" (2006, Fundamental). Un Trevor Horn en horas bajas no supo sacar partido de unas estrofas impecables y un estribillo machacón. Recomiendo la remezcla que hicieron ellos mismos para calibrar la calidad del tema.
57 "I Get Along" (2002, Release). Una impecable balada del acústico "Release", con un mensaje optimista y un estribillo contagioso.
56 "The Truck-Driver and His Mate" (1996, Format). Quizá el tema más rockero que han grabado nunca: por los sintetizadores imitando a guitarras y por su letra cínicamente masculina.
55 "One and One Make Five" (1993, Very). Era un sencillo clarísimo que desaprovecharon: pop electrónico contagioso, en una canción con muchas partes y rica en detalles.
54 "Integral" (2006, Fundamental). Aunque las estrofas pierdan algo de fuerza por una instrumentación discutible, otro estribillo grandioso, resaltado por la sección de guarda.
53 "In Private" (2006, Fundamentalism). La compusieron para Dusty Springfield en 1989, pero su versión a dúo con Elton John permite incluirla en esta lista. Otra pieza de pop casi perfecta en su estructura, progresión armónica y estribillo.
52 "To face the truth" (1990, Behaviour). Un excelente reflejo de su disco más melancólico. Electrónica clásica y unas estrofas irreprochables.
51 "Was It Worth It?" (1991, Discography). Unas excelentes partes instrumentales, y un estribillo a dos bandas tan ingenioso como disfrutable.
50 "Everything Means Something" (2012, Elysium). La sorpresa de "Elysium". Un tema tenebroso, casi experimental en las estrofas, que desemboca de improviso en un fascinante estribillo.
49 "One in a Million" (1993, Very). Otro trallazo pop de "Very", en los albures del eurobeat (en directo jugaban a introducir un trocito de "Mr. Vain"). Las estrofas en especial son fantásticas.
48 "I Want to Wake Up" (1987, Actually). No es un tema que llegue desde el principio, quizá por el arreglo un tanto espartano pero es de una gran calidad, como lo refleja la revisión que del mismo hizo Johnny Marr en 1993 para la cara B de "Can you forgive her".
47 "The Resurrectionist" (2006, Format). Un tema fulgurante, arrebatador, que inexplicablemente se quedó fuera de "Fundamental". Tan logrado que incluso tiene su propia versión maxi oficial.
46 "Up Against It" (1996, Bilingual). El tema más Electronic (el proyecto que lideraban Bernard Sumner y Johnny Marr) que jamás han grabado. Sigue sonando a clásico.
45 "Try It (I'm in Love with a Married Man)" (2003, Disco 3). Una formidable versión del tema del primer productor que tuvieron, Bobby 'O. El bajo es irresistible, y la letra impactante.
44 "Violence (Hacienda Version)" (1993, Alternative). El tema original se incluyó en "Please", pero el arreglo de la época lastraba una gran composición. Esta revisión de 1993, con guitarra eléctrica, piano house y caja de ritmos arrastrada lo demuestra.
43 "Can You Forgive Her?" (1993, Very). La instrumentación es discutible (de hecho usar el sonido Orchestra-hit desde el principio es una apuesta arriesgada, pero nuevamente unas estrofas excelentes y una letra subyugante convierten el tema en un clásico.
42 "We All Feel Better In The Dark (Brothers In Rhythm After Hours Climax Mix)" (1994, Disco 2). Cómo convertir una relativamente anodina cara B en un temazo experimental, que crece poco a poco, con un fascinante solo de guitarra. Aunque buena parte del mérito es del dúo de productores Brothers In Rhythm.
41 "Here" (2002, Release). El mejor tema de "Release" y, significativamente, uno de los dos "no acústicos" del mismo. Suena obsesivo, sencillo instrumentalmente hablando aunque con un luminoso estribillo.
40 "In His Imagination" (2012, Leaving B-side). Increíblemente este tema no entró en "Elysium". Juega a ser lento, pero se convierte en bailable sin renunciar a su excelente progresión armónica y a una cautivadora y optimista letra.
39 "Fugitive" (2006, Fundamentalism). Puro dance pop marca de la casa. Un tema largo, que va creciendo poco a poco, hasta llegar a uno de esos estribillos tristes que nos emocionan.
38 "New York City Boy" (1999, Nightlife). Juegan a ser Village People (amagan incluso con los acordes que preceden al estribillo de Y.M.C.A.) pero el tema es mucho más, desde los guiños al sonido philly hasta la coda final con Neil en falsete.
37 "Later Tonight" (1986, Please). La primera balada de su carrera, un breve tema grabado prácticamente en directo a cuatro manos. El breve solo de Chris al piano cautiva por su emocionante sencillez.
36 "West End girls" (1985, Please). Su ligero barniz hip-hop y las estrofas declamadas tal vez no hayan envejecido bien, pero sigue siendo un clásico por razones como los acordes del comienzo y el tramo final.
35 "Minimal" (2006, Fundamental). El mejor tema de "Fundamental": un estribillo que intenta recrear los albures del techno-pop de finales de los 70, una atmósfera envolvente y un solo de guitarra-bajo al final más propio de New Order.
34 "You Only Tell Me You Love Me When You're Drunk" (1999, Nightlife). Neil se exhibe a la guitarra en un comienzo oscuro que da lugar a un reposado medio tiempo que canta con cinismo a los vaivenes del amor.
33 "The Boy Who Couldn't Keep His Clothes On" (1997, Format). Otra maravilla que se quedó fuera del álbum de aquel periodo, "Bilingual". Una fantástica progresión armónica sobre la que Danny Tennaglia sabe incorporar con mayor naturalidad que en "Before" lo mejor del sonido neoyorkino de aquellos años. Apta para el desenfreno.
32 "Paninaro" (1985, Disco). Un tema simple compositivamente hablando, sí. Con una letra escasa (Chris en las estrofas) aunque certera, sí. Que no varía mucho en casi 5 minutos, sí. Pero irresistiblemente iterativa, es imposible no tararearla después de haberla escuchado.
31 "Only the Wind" (1990, Behaviour). La mejor balada de "Behaviour". Piano electrónico, sección de cuerda en segundo plano y unas postales sobre la vida a altas horas de una noche cualquiera.
30 "Between Two Islands" (2002, Format). No suena a Pet Shop Boys y sin embargo se sienten tan cómodos que construyen un auténtico temazo. El arpegio de guitarra, el ritmo de aires mediterráneos y un Neil camaleónico hacen de este tema uno de sus mayores tesoros ocultos.
29 "Memory of the Future" (2012, Elysium). Lo mejor de Elysium: estrofas anodinas, una correcta entrada y un estribillo fantástico en el que Neil canta desgarradoramente su desesperación. Para publicarla como sencillo Stuart Price resaltó este último, mejorando el original.
28 "So Hard" (1990, Behaviour). Uno de los mejores comienzos que nunca han grabado (y tienen muchos) da lugar a un tema pop bailable, contenido instrumentalmente y con una letra cargada de ironía ("We've both given up smoking, 'cause it's fatal, so whose matches are those?").
27 "Dreaming of the Queen" (1993, Very). El annus horribilis de la Reina Isabel II les inspiró para compartir este onírico medio tiempo en el que Neil se une a la reina y a Lady Di para tomar el te. Estrofas cínicas y un estribillo lúgubre realzado por la sección de cuerda.
26 "One More Chance" (1987, Actually). "Actually" se abría con este tema de marcado carácter experimental (pájaros electrónicos, sonido crudo, efectos dispersos) que acaba culminando en un fantástico estribillo y una parte nueva que no le va a la zaga.
25 "Se a vida é (That's the Way Life Is)" (1996, Bilingual). Se acercan con maestría a los sonidos brasileños (batucada incluida) y construyen un tema luminoso con una melodía irreprochable. La sección de viento sigue siendo de las mejores de su carrera.
24 "Forever in Love" (1993, Relentless). Justo cuando el house de pianos electrónicos se extinguía y el eurobeat tomaba el relevo, Neil y Chris se permitieron este largo tema orientado a la pista de baile, que entra poco a poco, parece instrumental pero se remata en un brillante estribillo.
23 "A Red Letter Day" (1996, Bilingual). El mejor tema de "Bilingual". Muy en la senda de "Go West" (vuelven a repetir con los coros masculinos) es un tema optimista sobre lo mejor de la semana, que se guarda para los días festivos. El solo de sintetizador al final de la versión que retocaron Motiv8 para sacarla como sencillo es formidable.
22 "It's Alright" (1988, Introspective). Para cerrar "Introspective" se apropiaron de un tema poco conocido de Sterling Void publicado unos meses antes y, sin cambiarlo en exceso consiguieron, por obra y gracia de un inspirado Trevor Horn, nada menos que 9 minutos de puro goce.
21 "Domino Dancing" (1988, Introspective). Su acercamiento al freestyle más latino de finales de los 80. Un equilibrio instrumental excelente en un tema rico en detalles, con una progresión armónica y una melodía prácticamente perfectas.
20 "Was That What It Was?" (1986, Alternative). Una maravilla de sus primeros tiempos, la remezcla de Shep Pettibone que se incluye en "Alternative" demuestra cómo desde el principio supieron conjugar tecnología, baile, melancólica, toques orquestales y sonidos sintéticos. Con un emocionante sintetizador en su tramo final.
19 "In the Night" (1986, Disco). Una progresión armónica principal que desde entonces han "heredado" muchos artistas (desde Fine Young Cannibals a Bon Jovi), un Fairlight muy de la época, una percusión contundente y la melodía oscura, en tonos graves, de Neil siguen haciendo de este tema uno de sus más disfrutables.
18 "A New Life" (1987, Alternative). Una de mis debilidades. Un medio tiempo tan elegante como la cara A con la que se publicó ("What have I done..."), con las características cajas de ritmos de la época, una progresión armónica y una melodía absolutamente perfecta en cada una de sus partes. Si no la conoce, no sabe lo que se pierde.
17 "Tonight Is Forever" (1986, Please). Aunque los arreglos estén un tanto trasnochados, una melancólica y maravillosa canción sobre una noche que nunca debe acabar. Es una composición tan redonda que en incluso la versión sinfónica y mucho más lenta que grabó Liza Minelli funciona.
16 "One Thing Leads to Another" (1993, Relentless). Lujo absoluto. Un tema largo, con un sonido originalmente sucio, un ritmo que bebe del hip-hop, una letra extensísima declamada por Neil y una atmósfera ominosa que ve la luz en un estribillo formidable. La recreación sobre los acordes finales los muestra a pleno rendimiento, sin cortapisas.
15 "King's Cross" (1987, Actually). Para mí sigue siendo la mejor balada de su carrera. Y la mejor evidencia de que un bajo sintético y rápido puede funcionar en este tipo de temas. Una letra oscura, unas desgarradoras estrofas y un inapelable estribillo realzado por una oportuna sección de viento.
14 "Shameless" (1993, Alternative). Probablemente uno de los sencillos más claros de su carrera, aunque nunca llegó a ver la luz como tal... En el mismo estilo que "A red letter day" y "Go West", un tema rápido, con toques house y eurobeat, una de las mejores letras de toda su carrera, y unas estrofas y estribillo sin paliativos.
13 "Being Boring" (1990, Behaviour). Una de sus canciones más reputadas, aunque a la versión incluida en "Behaviour" le sobran unos cuantos compases al principio y al final. Eso sí, la letra sobre cómo evoluciona la vida del protagonista en las distintas décadas y un precioso estribillo resisten al crítico más exigente.
12 "Miserablism" (1990, Alternative). Quizá la mejor expresión de esa díficil mezcla entre electrónica bailable y melodías intimistas. Según sus propias palabras, se quedó fuera de "Behaviour" porque la veían un sencillo potencial para publicaciones posteriores. Desde el vocoder de Chris hasta los formidables arpegios que adornan el tema a partir del segundo estribillo, todo ralla a gran nivel.
11 "Always on My Mind" (1987, Introspective). Una de las mejores evidencias sobre su inteligencia y talento a la hora de versionar: reivindicaron un tema lento y de segundo nivel en la discografía de Elvis Presley y lo convirtieron en un apoteósico hinmo de puro pop bailable. Tanto que la combinación de percusión electrónica y orquesta sintetizada ha sido revisitada en muchas ocasiones (basta escuchar "Mi novio es un zombi" de Alaska y Dinarama).
10 "Opportunities (Let's Make Lots of Money)" (1986, Please). Uno de los primeros temas de su carrera, que desde el precioso comienzo hasta el apoteósico final, muestra la calidad de la banda: la letra ingeniosa, las armonías de la parte nueva, la contundencia del estribillo...
9 "I'm Not Scared" (1988, Alternative). Un tema de una calidad excepcional: sus armonías, la riqueza de su progresión armónica, los finísimos teclados, la expresividad de sus tramos instrumentales. Otro tema sin defectos.
8 "Love Comes Quickly" (1986, Please). Otro irresistible ejemplo de equilibrio entre electrónica, pop, baile e instrospección. El ritmo relativamente lento y el mejor tema de su carrera hacen que el tema emocione de principio a fin.
7 "Heart" (1987, Actually). El sintetizador que reproduce la voz post-procesada de Neil sigue siendo de los más reconocibles de su carrera. Pero además tiene una progresión armónica formidable, un estribillo irresistible y dos finales distintos que hacen de este tema un clásico insuperable.
6 "Go West" (1993, Very). Cómo versionar uno de los temas menos emblemáticos de Village People y convertirlo en un himno internacional. Aprovechando los ocho acordes del "Canon" de Pachelbel, introduciendo unos coros masculinos que convierten la melodía en un diálogo, adornando el estribillo con una sección de viento y creando una parte nueva y una coda final que nadie diría que no formaban parte del original.
5 "Flamboyant" (2003, PopArt). La mejor canción que han publicado en el siglo XXI. La clave es una progresión armónica que se sale de los habituales 4 compases, con una riqueza armónica suficiente para crear unas melodías excelentes en estrofas y estribillos. La versión que publicaron como sencillo es todo un tratado a la hora de aprovechar las 64 pistas del estudio.
4 "Rent" (1987, Actually). Uno de sus temas más versionados (desde Suede a Liza Minelli), por su estilo introspectivo y un sonido relativamente espartano que permite apreciar mejor las bondadesde la composición. Y con otra letra que es pura ironía.
3 "The End of the World" (1990, Behaviour) Para mí el tema con mejores armonías de su carrera. Electrónica analógica, la guitarra eléctrica y el piano electrónico haciendo dueto en las partes instrumentales, una letra depresiva sin excesos, un delicioso arpegio de sintetizador a partir de la segunda estrofa, una melodía maravillosa, todo es maravilloso. Incluso el elaborado final..
2 "Left to My Own Devices" (1988, Introspective). Su tema más fastuoso. No es sólo una sección de cuerda, es toda una orquesta sinfónica (coros incluidos) la que un inspirado Trevor Horn puso al servicio de un tema infeccioso, con una letra exorbitante, dando lugar a casi 9 minutos de imaginación desbordante.
1 "What Have I Done to Deserve This?" (1987, Actually). Es muy difícil quedarse con "el mejor" tema de su carrera. Pero para mí sigue siendo este impresionante dúo con Dusty Springfield. Porque supieron hacer un tema que sonara a PSB y a la vez encajara con la trayectoria artística de Dusty. Porque es un tema de una elegancia irrepetible. Por sus dos estribillos, el declamado por Neil y el magníficamente interpretado por Dusty. Por su formidable letra sobre los desencuentros de una pareja. Por su excepcional tramo final. Y porque la versión maxi que remezcló Shep Pettibone sigue siendo la mejor de cuantas remezclas de sus canciones se han publicado jamás (y solamente oficiales hay cerca de mil).
Dado que la próxima entrada la dedicaré a la revisión de "Electric", en unas pocas semanas espero poder descubrirles los nuevos temas merecedores de entrar en esta lista. Seguro que habrá alguno.
martes, 25 de junio de 2013
Beady Eye: BE (2013)
El debut de Beady Eye hace casi 2 años y medio fue para muchos la crónica de un fracaso anunciado. Y es que para los que siguieron la trayectoria de la segunda época de Oasis (aquellos 3 álbumes en los que Noel Gallagher compartió las tareas creativas con Liam Gallagher, Andy Bell y Gem Archer) estaba claro que los temas firmados por algunos de los tres miembros de los actuales Beady Eye eran, con alguna honrosa excepción, los momentos más flojos de los mismos. Porque por mucho que a Noel le fascinara la idea de un supergrupo que le aliviera en su cada vez más intermitentes periodos creativos, la diferencia de talento era evidente.
Así que cuando Beady Eye publicaron en 2011 su álbum de debut ("Different Gear, Still Speeding"), hubo poco lugar para la sorpresa: mantenían el sonido retro de los últimos tiempos de Oasis pero poco más: muchos temas anodinos, alga canción un poco más inspirada sin llegar a ser un clásico ("Bring the Light") y una obsesión con Lennon y McCartney que rozaba niveles de plagio en "The roller" (una recreación agradable pero descarada del "Instant Karma" de Lennon). Bueno, eso y la siempre atrayente voz de Liam, que a pesar de los continuos abusos de casi 20 años aún sigue siendo un referente en el panorama internacional.
Aunque nunca lo reconocerían, probablemente Liam y compañía eran conscientes de que otra entrega al mismo nivel de su debut supondría el fin de la atención internacional masiva. Y durante el pasado 2012 se han dedicado a intentar ponerle remedio a esa situación a base de largas sesiones de grabación. El resultado fue publicado hace un par de semanas: un juego de palabras con el nombre de la banda que, en la edición de mayor difusión, consta nada menos que de 17 temas nuevos. Además, a diferencia de su predecesor, la gran mayoría de los temas no están firmados a título individual por ninguno de ellos, sino por los tres miembros. Lo que tal vez refleje que el proceso creativo ha sido más una suma de fuerzas que una recopilación de composiciones independientes, lo que sin duda se traduce en una mayor cohesión compositiva que su predecesor.
Así que aunque el resultado (debo aclararlo) no es un álbum excelente, sí es una mejora apreciable con respecto a su debut, presentando su candidatura a ser una de las sorpresas agradables de este 2013. Como lo refleja el primer corte y tema de presentación del disco: "Flick of the finger" es un tema muy enérgico, con unos acordes intensos, nada menos que dos baterías que se complementan y, sobre todo, una emocionante sección de viento, aportación del inteligente Dave Sitek, que es el encargado de producir con notable acierto el disco. Es cierto que no tiene un estribillo propiamente dicho, que la melodía es unos cuantos fraseos repetidos y que es un tema muy corto, pero la impresión es claramente positiva. Le siguen "Soul love", un tema discreto, y "Face the crowd", que sólo tiene de interesante la letra, pero cuando llegamos al cuarto corte (y primer sencillo adquirible en las tiendas) nos volvemos a llevar una sorpresa positiva: "Second bite of the apple" tiene, además de un título original, una instrumentación conseguida, y un toque soul en el estribillo y en la parte nueva muy bien realzado por una nueva sección de viento.
Los siguientes cortes vuelven al nivel discreto que cabría esperar en un principio, hasta "I'm just saying", séptimo tema y el más en línea con el sonido rockero, rápido y directo (incluso en versión acústica) de los primeros Oasis. Al que le sigue una psicodélica balada de melodía agradable, "Don't Brother Me", que a mi modo de ver se ve injustamente afeada por los 3 incomprensibles minutos instrumentales finales, en los que el mellotron acaba cansando. El siguiente tema digno de mención es "Start anew", undécimo corte y quizá el mejor candidato para convertirse en el siguiente sencillo: otro tema lento, con una estupenda progresión armónica y una melodía agradable realzada por una fantástica interpretación vocal de Liam.
Con el experimental "Dreaming Of Some Space" comienzan las canciones de la edición Deluxe. Que sorprendentemente mantienen el nivel medio de los primeros 11 cortes, e incluso tienen un par de momentos reseñables: el intimista "Back After The Break" que recuerda a los momentos más introspectivos del "Rubber soul" de los Beatles, y el tema que cierra el disco, "Evil Eye", un medio tiempo con un comienzo espacial que recuerda al "Let there be love" de Oasis pero deriva hacia otra melodía destacable coronada con un infeccioso estribillo que realzan unas originales segundas voces pretendidamente infantiles. Sin duda una buena forma de cerrar un disco que no será desde luego el mejor de este 2013, pero que por esfuerzo creativo y número de composiciones de buen nivel, no sólo merece una oportunidad, sino que es un serio aviso para que Noel no baje la guardia: esta vez sus ex-compañeros se han quedado cerca.
Así que cuando Beady Eye publicaron en 2011 su álbum de debut ("Different Gear, Still Speeding"), hubo poco lugar para la sorpresa: mantenían el sonido retro de los últimos tiempos de Oasis pero poco más: muchos temas anodinos, alga canción un poco más inspirada sin llegar a ser un clásico ("Bring the Light") y una obsesión con Lennon y McCartney que rozaba niveles de plagio en "The roller" (una recreación agradable pero descarada del "Instant Karma" de Lennon). Bueno, eso y la siempre atrayente voz de Liam, que a pesar de los continuos abusos de casi 20 años aún sigue siendo un referente en el panorama internacional.
Aunque nunca lo reconocerían, probablemente Liam y compañía eran conscientes de que otra entrega al mismo nivel de su debut supondría el fin de la atención internacional masiva. Y durante el pasado 2012 se han dedicado a intentar ponerle remedio a esa situación a base de largas sesiones de grabación. El resultado fue publicado hace un par de semanas: un juego de palabras con el nombre de la banda que, en la edición de mayor difusión, consta nada menos que de 17 temas nuevos. Además, a diferencia de su predecesor, la gran mayoría de los temas no están firmados a título individual por ninguno de ellos, sino por los tres miembros. Lo que tal vez refleje que el proceso creativo ha sido más una suma de fuerzas que una recopilación de composiciones independientes, lo que sin duda se traduce en una mayor cohesión compositiva que su predecesor.
Así que aunque el resultado (debo aclararlo) no es un álbum excelente, sí es una mejora apreciable con respecto a su debut, presentando su candidatura a ser una de las sorpresas agradables de este 2013. Como lo refleja el primer corte y tema de presentación del disco: "Flick of the finger" es un tema muy enérgico, con unos acordes intensos, nada menos que dos baterías que se complementan y, sobre todo, una emocionante sección de viento, aportación del inteligente Dave Sitek, que es el encargado de producir con notable acierto el disco. Es cierto que no tiene un estribillo propiamente dicho, que la melodía es unos cuantos fraseos repetidos y que es un tema muy corto, pero la impresión es claramente positiva. Le siguen "Soul love", un tema discreto, y "Face the crowd", que sólo tiene de interesante la letra, pero cuando llegamos al cuarto corte (y primer sencillo adquirible en las tiendas) nos volvemos a llevar una sorpresa positiva: "Second bite of the apple" tiene, además de un título original, una instrumentación conseguida, y un toque soul en el estribillo y en la parte nueva muy bien realzado por una nueva sección de viento.
Los siguientes cortes vuelven al nivel discreto que cabría esperar en un principio, hasta "I'm just saying", séptimo tema y el más en línea con el sonido rockero, rápido y directo (incluso en versión acústica) de los primeros Oasis. Al que le sigue una psicodélica balada de melodía agradable, "Don't Brother Me", que a mi modo de ver se ve injustamente afeada por los 3 incomprensibles minutos instrumentales finales, en los que el mellotron acaba cansando. El siguiente tema digno de mención es "Start anew", undécimo corte y quizá el mejor candidato para convertirse en el siguiente sencillo: otro tema lento, con una estupenda progresión armónica y una melodía agradable realzada por una fantástica interpretación vocal de Liam.
Con el experimental "Dreaming Of Some Space" comienzan las canciones de la edición Deluxe. Que sorprendentemente mantienen el nivel medio de los primeros 11 cortes, e incluso tienen un par de momentos reseñables: el intimista "Back After The Break" que recuerda a los momentos más introspectivos del "Rubber soul" de los Beatles, y el tema que cierra el disco, "Evil Eye", un medio tiempo con un comienzo espacial que recuerda al "Let there be love" de Oasis pero deriva hacia otra melodía destacable coronada con un infeccioso estribillo que realzan unas originales segundas voces pretendidamente infantiles. Sin duda una buena forma de cerrar un disco que no será desde luego el mejor de este 2013, pero que por esfuerzo creativo y número de composiciones de buen nivel, no sólo merece una oportunidad, sino que es un serio aviso para que Noel no baje la guardia: esta vez sus ex-compañeros se han quedado cerca.
domingo, 16 de junio de 2013
Little Boots: Nocturnes (2013)
Como en mi anterior reseña de hace unas semanas, traigo a este blog a una de las artistas que más prometedoras parecían tras su subyugante álbum de debut en 2009: Victoria Hesketh, que es la cantante, instrumentista y compositora que se esconde tras el nombre artístico de Little Boots, demostró en "Hands" que, al margen de los despistados intentos de su discográfica por presentarla como la nueva Kylie Minogue, tenía suficiente talento e intuición musical como para entregar varios momentos de synthpop contemporáneo de muchos quilates. Desafortunadamente, la presión del segundo álbum parece que le pesó en demasía, y dejó pasar su momento tras muchos meses sin publicar nada, y cuando lo hizo fue a través de unos modestos mixtapes que aunque revelaron varias composiciones nuevas ("Shake", "Everynight I say a prayer", "Headphones") pasaron desapercibidos para el gran público.
Así que prácticamente 4 años después de su debut Little Boots regresa con un álbum... de sólo 10 canciones. Dos de las cuales ya habían sido desveladas en los mixtapes a los que aludía antes. ¿Demasiado poco para tanto tiempo en silencio? Probablemente sí, pero lo que cuenta es la calidad global de esos 10 temas. Y en mi humilde opinión el nivel medio es algo inferior al de su debut, y lo que es peor, no hay ningún tema que realmente enganche desde el primer momento. Tras muchas escuchas, creo que lo que más influye en esa impresión es la producción del álbum: mayoritariamente a cargo de Tim Goldsworthy, el cerebro detrás de UNKLE y Hercules & Love Affair, ha optado por reconvertir el pop electrónico que tan bien había armonizado Greg Kurstin en "Hands" en una suerte de deep house espartano, con muy pocas pistas y, sobre todo, una base rítmica y una percusión claramente deficientes. No comparto en absoluto ese desprecio por los ritmos y las frecuencias bajas, pero menos aún en el electro house, donde tan necesario es el enfoque a la pista de baile. De hecho, me parece un recurso muy pobre para buscar una pretendida originalidad, y lo que consigue en realidad es limitar innecesariamente el ámbito de influencia del disco, condenando a Victoria a la música indie, cuando su propuesta podría enganchar al gran público.
Así sucede desde el corte que abre el disco: "Motorway" es una melancólica progresión armónica y una melodía muy bonita, y la voz de Victoria la realza convenientemente. Pero naufraga como tema bailable, por su percusión minimalista y casi inaudible. Más o menos lo que le sucede a "Confusion", unas logradas estrofas sobre unos meritorios acordes, que tras una entrada que abusa de un bajo sincopado desemboca en un estribillo plagado de cacerolas electrónicas y varios minutos de efectos insulsos pero carentes de toda fuerza rítmica. Le sigue "Broken record", el sencillo de presentación del álbum, menos logrado compositivamente que los dos anteriores sin ser un mal tema, pero que vuelve a abusar de una programación blandita y "dam dam darams". El cuarto corte es el ya conocido "Shake", ahora sí con una percusión más contundente pero cuyas melodía, progresión armónica e instrumentaciones son las más flojas hasta ese momento del álbum.
Tras un tema insulso ("Beat beat") viene el mejor tramo del disco. Primero la ya conocida "Everynight I say a prayer" con unas estrofas ciertamente simplonas pero un bonito estribillo realzado por un piano electrónico más propio de los años gloriosos del house. Después viene "Crescendo", el tema más pop del disco y quizá más emparentado con su álbum de debut, con unos acordes y una melodía tan cristalinos que incluso ella sola puede defenderla perfectamente en directo. Y se remata con "Strangers", un tema con estructura y duración de maxi-single, que no está tan desnuda como los primeros cortes del disco y que va creciendo gradualmente, arrastrando al oyente por un viaje propio de una sesión nocturna que está a punto de dar paso al chill-out. Y se remata con "All for you", otra bonita melodía intimista, no del todo bien instrumentada en el disco pero que demuestra su calidad cuando ella la interpreta desnuda en directo.
El álbum se cierra con "Satellite", un tema más en la línea del MDNA de Madonna, lleno de reverberaciones, segundas voces y por qué no reconocerlo, resultón tras varias escuchas. Victoria incluso se permite el lujo de dejar fuera uno de los tres sencillos de sus mixtapes, "Headphones", que para mí era el más logrado de los tres, con ahora sí un bajo slap perceptible, una mejor sección rítmica que cualquiera de las del álbum, una melodía discotequera y una letra original. Y es que este hecho de dejar fuera el mejor sencillo de los tres refleja a la perfección lo que le ha sucedido a Little Boots: ha entregado un disco más que decente, pero menos redondo que su predecesor por su voluntad de encasillarse en un sonido que a mi modo de ver se le queda pequeño. Así que sólo me queda esperar que aprenda de sus errores: siga creando buenas canciones, no tarde tanto en publicarlas, y que las vista de un sonido menos marginal e uniforme, más o menos como hacen Saint Etienne: que suenan originales, indies, pero dentro de unos parámetros disfrutables para otras audiencias menos exquisitas. La creatividad de Victoria se lo merece.
Así que prácticamente 4 años después de su debut Little Boots regresa con un álbum... de sólo 10 canciones. Dos de las cuales ya habían sido desveladas en los mixtapes a los que aludía antes. ¿Demasiado poco para tanto tiempo en silencio? Probablemente sí, pero lo que cuenta es la calidad global de esos 10 temas. Y en mi humilde opinión el nivel medio es algo inferior al de su debut, y lo que es peor, no hay ningún tema que realmente enganche desde el primer momento. Tras muchas escuchas, creo que lo que más influye en esa impresión es la producción del álbum: mayoritariamente a cargo de Tim Goldsworthy, el cerebro detrás de UNKLE y Hercules & Love Affair, ha optado por reconvertir el pop electrónico que tan bien había armonizado Greg Kurstin en "Hands" en una suerte de deep house espartano, con muy pocas pistas y, sobre todo, una base rítmica y una percusión claramente deficientes. No comparto en absoluto ese desprecio por los ritmos y las frecuencias bajas, pero menos aún en el electro house, donde tan necesario es el enfoque a la pista de baile. De hecho, me parece un recurso muy pobre para buscar una pretendida originalidad, y lo que consigue en realidad es limitar innecesariamente el ámbito de influencia del disco, condenando a Victoria a la música indie, cuando su propuesta podría enganchar al gran público.
Así sucede desde el corte que abre el disco: "Motorway" es una melancólica progresión armónica y una melodía muy bonita, y la voz de Victoria la realza convenientemente. Pero naufraga como tema bailable, por su percusión minimalista y casi inaudible. Más o menos lo que le sucede a "Confusion", unas logradas estrofas sobre unos meritorios acordes, que tras una entrada que abusa de un bajo sincopado desemboca en un estribillo plagado de cacerolas electrónicas y varios minutos de efectos insulsos pero carentes de toda fuerza rítmica. Le sigue "Broken record", el sencillo de presentación del álbum, menos logrado compositivamente que los dos anteriores sin ser un mal tema, pero que vuelve a abusar de una programación blandita y "dam dam darams". El cuarto corte es el ya conocido "Shake", ahora sí con una percusión más contundente pero cuyas melodía, progresión armónica e instrumentaciones son las más flojas hasta ese momento del álbum.
Tras un tema insulso ("Beat beat") viene el mejor tramo del disco. Primero la ya conocida "Everynight I say a prayer" con unas estrofas ciertamente simplonas pero un bonito estribillo realzado por un piano electrónico más propio de los años gloriosos del house. Después viene "Crescendo", el tema más pop del disco y quizá más emparentado con su álbum de debut, con unos acordes y una melodía tan cristalinos que incluso ella sola puede defenderla perfectamente en directo. Y se remata con "Strangers", un tema con estructura y duración de maxi-single, que no está tan desnuda como los primeros cortes del disco y que va creciendo gradualmente, arrastrando al oyente por un viaje propio de una sesión nocturna que está a punto de dar paso al chill-out. Y se remata con "All for you", otra bonita melodía intimista, no del todo bien instrumentada en el disco pero que demuestra su calidad cuando ella la interpreta desnuda en directo.
El álbum se cierra con "Satellite", un tema más en la línea del MDNA de Madonna, lleno de reverberaciones, segundas voces y por qué no reconocerlo, resultón tras varias escuchas. Victoria incluso se permite el lujo de dejar fuera uno de los tres sencillos de sus mixtapes, "Headphones", que para mí era el más logrado de los tres, con ahora sí un bajo slap perceptible, una mejor sección rítmica que cualquiera de las del álbum, una melodía discotequera y una letra original. Y es que este hecho de dejar fuera el mejor sencillo de los tres refleja a la perfección lo que le ha sucedido a Little Boots: ha entregado un disco más que decente, pero menos redondo que su predecesor por su voluntad de encasillarse en un sonido que a mi modo de ver se le queda pequeño. Así que sólo me queda esperar que aprenda de sus errores: siga creando buenas canciones, no tarde tanto en publicarlas, y que las vista de un sonido menos marginal e uniforme, más o menos como hacen Saint Etienne: que suenan originales, indies, pero dentro de unos parámetros disfrutables para otras audiencias menos exquisitas. La creatividad de Victoria se lo merece.
miércoles, 15 de mayo de 2013
Delphic: Collections (2013)
Hace algo más de 3 años, "Acolyte", el debut de los británicos Delphic, fue uno de los discos estelares de la temporada. Su sonido, una versión actualizada de los New Orders más electrónicos, sin rehuir de la pista de baile y con mejores cualidades vocales, les ganó el reconocimiento casi universal. Pero claro, ese reconocimiento es siempre un hándicap a la hora de componer el segundo álbum. Ya sólo por el tiempo que han tardado en publicarlo (tres años durante los que únicamente publicaron el disfrutable "Good life" para la banda sonora oficial de los J.J.O.O. de Londres) y por la corta duración del mismo (43 minutos) podríamos adivinar que les ha costado encontrar la creatividad. Lo cual se confirma después de unas cuantas escuchas. Y es que el bajón de "Collections" con respecto a "Acolyte" abre una sombra de duda sobre el futuro de esta banda, que tan prometedor parecía.
Las causas principales son dos. En primer lugar, una variación claramente perceptible en su estilo, más pop, con temas más cortos, mayores tramos cantados, unos arreglos y estructuras más convencionales, y un ritmo claramente menor. No hay un solo tema que se acerque siquiera a los 120 bpms, no hay temas instrumentales, ni solos de unos cuantos compases de duración. Para entendernos, parece que su grupo de referencia hubiera dejado de ser New Order y hubieran optado por ser algo así como los Duran Duran del siglo XXI. Y en segundo lugar, una menor inspiración a la hora de componer, resuelta con estrofas de relleno ("Changes"), un tema que gira sobre una llamada telefónica ("Tears before bedtime") e incluso un acercamiento al hip hop en el tema que cierra el álbum ("Exotic").
Y eso que el comienzo del álbum es estupendo: "Of the young" es probablemente su mejor tema, y a pesar de que se mueve en las coordenadas de medio tiempo, estructura convencional y orientación pop que citaba antes, su acertada progresión armónica, una bonita melodía, la rica instrumentación y sobre todo un estribillo enérgico y recordable hacen que se generen grandes expectativas respecto al resto del álbum. Las cuales se mantienen en el segundo corte, "Baiya", que es además el primer sencillo del álbum: la sección de cuerda del inicio da lugar a un ritmo sincopado sobre el que fluye una acertada melodía que parece cantar el mismísimo Simon Lebon, rematada en un elegante estribillo. Pero desde ahí ya casi todo es cuesta abajo: la ya citada "Changes", la balada (sí, sí, han leído bien) "Freedom found", un medio tiempo con predominio claramente vocal, atmósfera intimista y toques guitarreros que aun siendo agradable no termina de rematar el vuelo ("Atlas"), la mencionada llamada telefónica, la excesivamente poppy "The sun also rises"... Hasta que llegamos al octavo corte, "Memeo", para mí el tercer tema relevante del álbum, con una excitante progresión armónica en el estribillo y las partes instrumentales, una lograda batería y una acertada instrumentación.
Los dos últimos temas son también prescindibles: "Don't let the dreamers take you away" es otro tema lento y bastante anodino, y la ya citada "Exotic", que les intenta acercar a un terreno que no es el suyo, el R&B. Cierto es que en alguno de los temas que no he valorado positivamente, la coda o el tramo final tienden a remontar el vuelo, y dejan ver que los británicos no se han olvidado de cómo extraer lo máximo de cada tema, sobre todo cuando optan por una finalización instrumental. Pero es demasiado poco para que la impresión global del tema en cuestión sea positiva.
En suma, tres temas de nivel y siete en su mayoría correctos pero olvidables. En mi opinión al menos habrían hecho falta un par de composiciones rápidas, con una estructura menos encorsetada y mayor preponderancia de los intervalos instrumentales, tanto para que el cambio fuera menos brusco como para intentar rescatar las ventas del álbum si los medios tiempos incluidos no lograban tirar de ellas. Pero no ha sido así, y además de reflejarse en las críticas, una parte considerable del público les ha dado la espalda: frente al número 8 en listas británicas que alcanzó "Acolyte", "Collections" se ha quedado en un decepcionante 77, y frente a la abundancia de sencillos de "Acolyte", de momento sólo "Baiya" ha sido extraído de "Collections". Por lo qie más les vale que aprendan la lección y se pongan rápido a grabar su tercer álbum si quieren seguir existiendo como banda a medio plazo: los tres temas que he destacado demuestran que tienen capacidad para hacerlo.
Las causas principales son dos. En primer lugar, una variación claramente perceptible en su estilo, más pop, con temas más cortos, mayores tramos cantados, unos arreglos y estructuras más convencionales, y un ritmo claramente menor. No hay un solo tema que se acerque siquiera a los 120 bpms, no hay temas instrumentales, ni solos de unos cuantos compases de duración. Para entendernos, parece que su grupo de referencia hubiera dejado de ser New Order y hubieran optado por ser algo así como los Duran Duran del siglo XXI. Y en segundo lugar, una menor inspiración a la hora de componer, resuelta con estrofas de relleno ("Changes"), un tema que gira sobre una llamada telefónica ("Tears before bedtime") e incluso un acercamiento al hip hop en el tema que cierra el álbum ("Exotic").
Y eso que el comienzo del álbum es estupendo: "Of the young" es probablemente su mejor tema, y a pesar de que se mueve en las coordenadas de medio tiempo, estructura convencional y orientación pop que citaba antes, su acertada progresión armónica, una bonita melodía, la rica instrumentación y sobre todo un estribillo enérgico y recordable hacen que se generen grandes expectativas respecto al resto del álbum. Las cuales se mantienen en el segundo corte, "Baiya", que es además el primer sencillo del álbum: la sección de cuerda del inicio da lugar a un ritmo sincopado sobre el que fluye una acertada melodía que parece cantar el mismísimo Simon Lebon, rematada en un elegante estribillo. Pero desde ahí ya casi todo es cuesta abajo: la ya citada "Changes", la balada (sí, sí, han leído bien) "Freedom found", un medio tiempo con predominio claramente vocal, atmósfera intimista y toques guitarreros que aun siendo agradable no termina de rematar el vuelo ("Atlas"), la mencionada llamada telefónica, la excesivamente poppy "The sun also rises"... Hasta que llegamos al octavo corte, "Memeo", para mí el tercer tema relevante del álbum, con una excitante progresión armónica en el estribillo y las partes instrumentales, una lograda batería y una acertada instrumentación.
Los dos últimos temas son también prescindibles: "Don't let the dreamers take you away" es otro tema lento y bastante anodino, y la ya citada "Exotic", que les intenta acercar a un terreno que no es el suyo, el R&B. Cierto es que en alguno de los temas que no he valorado positivamente, la coda o el tramo final tienden a remontar el vuelo, y dejan ver que los británicos no se han olvidado de cómo extraer lo máximo de cada tema, sobre todo cuando optan por una finalización instrumental. Pero es demasiado poco para que la impresión global del tema en cuestión sea positiva.
En suma, tres temas de nivel y siete en su mayoría correctos pero olvidables. En mi opinión al menos habrían hecho falta un par de composiciones rápidas, con una estructura menos encorsetada y mayor preponderancia de los intervalos instrumentales, tanto para que el cambio fuera menos brusco como para intentar rescatar las ventas del álbum si los medios tiempos incluidos no lograban tirar de ellas. Pero no ha sido así, y además de reflejarse en las críticas, una parte considerable del público les ha dado la espalda: frente al número 8 en listas británicas que alcanzó "Acolyte", "Collections" se ha quedado en un decepcionante 77, y frente a la abundancia de sencillos de "Acolyte", de momento sólo "Baiya" ha sido extraído de "Collections". Por lo qie más les vale que aprendan la lección y se pongan rápido a grabar su tercer álbum si quieren seguir existiendo como banda a medio plazo: los tres temas que he destacado demuestran que tienen capacidad para hacerlo.
domingo, 28 de abril de 2013
La dichosa manía de mezclar la parte vocal demasiado baja
La entrada de hoy se aleja de lo que es habitual en este humilde blog, pues se trata de una reflexión sobre una práctica muy común en la música independiente: mezclar la parte vocal de una canción demasiado baja. Lo que a mi modo de ver es difícilmente justificable, y constituye además una de las razones que impiden un disfrute más universal de buena parte de esta música alternativa. Intentaré analizar esta "manía" en los siguientes párrafos. Y para ello empezaré analizando las razones que pueden dar lugar a la decisión de mezclar la voz humana excesivamente baja: una es evidentemente negativa (ocultarla entre el resto de los instrumentos); otra más positiva (realzar la parte instrumental).
Realzar la parte instrumental será la razón más probable que den aquellos que conscientemente recurran a esta práctica: "la voz es un instrumento más", nos dirán. Lo cual es cierto, sin duda. Pero con la salvedad de que prácticamente en el 100% de los casos esa voz no estará entonando sílabas sin sentido, sino un texto elaborado para encajar con las notas de la melodía principal de esa canción. Y ése es un esfuerzo creativo consciente y no exento de dificultad. Con lo cual, ¿por qué dificultar conscientemente al melómano la comprensión de esa letra? ¿Para obligarnos a leerla en los créditos del álbum? ¿Para buscarla en internet o instalarnos en nuestro teléfono el MusicMatch? Obviando estas preguntas retóricas, se nos podrá contestar que no es necesario entender la letra de una canción para que la misma nos emocione (por ejemplo, si está cantada en un idioma que no conocemos, o si la escuchamos en condiciones acústicas deficientes). Nuevamente cierto, aunque evidentemente el disfrute de la misma no será tan pleno. Pero al menos será un requisito distinguir la melodía principal, puesto que dicha melodía principal es un elemento común a la práctica totalidad de la música contemporánea (en mi opinión es casi un derecho inalienable del melómano). La única razón válida que se me ocurre para violar ese derecho es que determinados tipos de música requieren escucharse a un volumen extremadamente elevado (por encima de los 80-90 dBA), y la manera que tiene el intérprete de forzar ese volumen es mezclar la voz tan baja que el melómano se vea obligado a subir el volumen para entender la letra, y así lograr que el tema se escuche como quería su creador. A modo de ejemplo, citemos determinados subgéneros de música de baile, cuya razón de ser es ese volumen estruendoso.
La otra razón es de peor defensa: obviamente no todos los creadores tienen la suerte de disponer de un intérprete vocal a la altura de su talento, y menos aún si son solistas. En el siglo pasado, sin ir más lejos, triunfaron artistas de cualidades vocales realmente mediocres (desde Bob Dylan hasta Marc Knopfler). Afortunadamente la tecnología ha venido al rescate de estas situaciones, con lo cual hoy en día es sencillo retocar una y otra vez en el estudio una interpretación deficiente (reverberaciones, reducción o aumento de la duración de las notas, afinación incluso con el Auto Tune si es preciso) hasta dejarla sin defectos serios. Sin embargo, a pesar de este avance no todos los artistas optan por esta vía, y prefieren simplemente mezclar la parte vocal baja para ocultar sus carencias. Así, buena parte de los iconos de la música independiente a nivel nacional e internacional de los últimos 20 años han abusado de esta tendencia (desde J de Los Planetas hasta Stephin Merrit de The Magnetic Fields). Intentando hacer de ello una discutible seña de identidad, aunque en realidad granjéandose innecesariamente la antipatía de buena parte de sus potenciales oyentes.
A causa de esta limitación en sus cualidades vocales, en el último cuarto de siglo se han generalizado los creadores que se rodean de intérpretes puntuales para realzar adecuadamente su obra (el famoso "featuring", empleado por gente tan dispar como Rudimentals o David Guetta). Es una solución muy eficaz para el estudio, y desde mi punto de vista mucho más acertada que limitarse a mezclar la parte vocal baja, pero no tanto para conciertos o música en vivo, que es donde se suelen destapar las miserias. Miserias comunes incluso en el caso de artistas reseñados favorablemente en este blog (por ejemplo Helen Marnie, cantante de Ladytron, o Sarah Cracknell, cantante de Saint Etienne, ambas muy limitadas). Si bien al menos estos artistas sí que mezclan con un volumen mínimo suficiente la voz en sus temas de estudio.
Y es que cuando hace ya año y media expuse mi fórmula matemática para la canción vocal contemporánea, pasé por alto un corolario que resulta evidente tras leer los párrafos anteriores: por supuesto que una brillante interpretación vocal realza una buena canción, pero al menos resulta imprescindible un mínimo nivel interpretativo en la parte vocal de una canción para no invalidar la impresión general de la misma. Y ello pasa por mezclar la voz con un volumen suficiente, corrigiendo los defectos que pudieran existir en la grabación original en el estudio. Es decir, según los términos que empleé en dicha fórmula: "la deficiente interpretación vocal y/o instrumental invalidará automáticamente la categorización de la canción según el resto de variables expuestas". Están de acuerdo, ¿verdad?
Realzar la parte instrumental será la razón más probable que den aquellos que conscientemente recurran a esta práctica: "la voz es un instrumento más", nos dirán. Lo cual es cierto, sin duda. Pero con la salvedad de que prácticamente en el 100% de los casos esa voz no estará entonando sílabas sin sentido, sino un texto elaborado para encajar con las notas de la melodía principal de esa canción. Y ése es un esfuerzo creativo consciente y no exento de dificultad. Con lo cual, ¿por qué dificultar conscientemente al melómano la comprensión de esa letra? ¿Para obligarnos a leerla en los créditos del álbum? ¿Para buscarla en internet o instalarnos en nuestro teléfono el MusicMatch? Obviando estas preguntas retóricas, se nos podrá contestar que no es necesario entender la letra de una canción para que la misma nos emocione (por ejemplo, si está cantada en un idioma que no conocemos, o si la escuchamos en condiciones acústicas deficientes). Nuevamente cierto, aunque evidentemente el disfrute de la misma no será tan pleno. Pero al menos será un requisito distinguir la melodía principal, puesto que dicha melodía principal es un elemento común a la práctica totalidad de la música contemporánea (en mi opinión es casi un derecho inalienable del melómano). La única razón válida que se me ocurre para violar ese derecho es que determinados tipos de música requieren escucharse a un volumen extremadamente elevado (por encima de los 80-90 dBA), y la manera que tiene el intérprete de forzar ese volumen es mezclar la voz tan baja que el melómano se vea obligado a subir el volumen para entender la letra, y así lograr que el tema se escuche como quería su creador. A modo de ejemplo, citemos determinados subgéneros de música de baile, cuya razón de ser es ese volumen estruendoso.
La otra razón es de peor defensa: obviamente no todos los creadores tienen la suerte de disponer de un intérprete vocal a la altura de su talento, y menos aún si son solistas. En el siglo pasado, sin ir más lejos, triunfaron artistas de cualidades vocales realmente mediocres (desde Bob Dylan hasta Marc Knopfler). Afortunadamente la tecnología ha venido al rescate de estas situaciones, con lo cual hoy en día es sencillo retocar una y otra vez en el estudio una interpretación deficiente (reverberaciones, reducción o aumento de la duración de las notas, afinación incluso con el Auto Tune si es preciso) hasta dejarla sin defectos serios. Sin embargo, a pesar de este avance no todos los artistas optan por esta vía, y prefieren simplemente mezclar la parte vocal baja para ocultar sus carencias. Así, buena parte de los iconos de la música independiente a nivel nacional e internacional de los últimos 20 años han abusado de esta tendencia (desde J de Los Planetas hasta Stephin Merrit de The Magnetic Fields). Intentando hacer de ello una discutible seña de identidad, aunque en realidad granjéandose innecesariamente la antipatía de buena parte de sus potenciales oyentes.
A causa de esta limitación en sus cualidades vocales, en el último cuarto de siglo se han generalizado los creadores que se rodean de intérpretes puntuales para realzar adecuadamente su obra (el famoso "featuring", empleado por gente tan dispar como Rudimentals o David Guetta). Es una solución muy eficaz para el estudio, y desde mi punto de vista mucho más acertada que limitarse a mezclar la parte vocal baja, pero no tanto para conciertos o música en vivo, que es donde se suelen destapar las miserias. Miserias comunes incluso en el caso de artistas reseñados favorablemente en este blog (por ejemplo Helen Marnie, cantante de Ladytron, o Sarah Cracknell, cantante de Saint Etienne, ambas muy limitadas). Si bien al menos estos artistas sí que mezclan con un volumen mínimo suficiente la voz en sus temas de estudio.
Y es que cuando hace ya año y media expuse mi fórmula matemática para la canción vocal contemporánea, pasé por alto un corolario que resulta evidente tras leer los párrafos anteriores: por supuesto que una brillante interpretación vocal realza una buena canción, pero al menos resulta imprescindible un mínimo nivel interpretativo en la parte vocal de una canción para no invalidar la impresión general de la misma. Y ello pasa por mezclar la voz con un volumen suficiente, corrigiendo los defectos que pudieran existir en la grabación original en el estudio. Es decir, según los términos que empleé en dicha fórmula: "la deficiente interpretación vocal y/o instrumental invalidará automáticamente la categorización de la canción según el resto de variables expuestas". Están de acuerdo, ¿verdad?
domingo, 21 de abril de 2013
New Order: Lost Sirens (2013)
"Lost sirens" ha sido a la vez uno de los discos más esperados y más inesperados de los últimos tiempos. Esperados porque, aunque oficialmente desaparecieron como banda hace unos años, eran insistente los rumores de que durante las sesiones de su último álbum de estudio ("Waiting for the sirens' call", de 2005) se habían descartado varios temas. E inesperados porque los conflictos legales entre Bernard Sumner y Peter Hook parecían augurar que dichos temas nunca verían la luz. Pero finalmente New Order han vuelto a existir, ya sin Peter Hook, y como anticipo de las que serán en unos meses sus creaciones sin el mítico bajista se ha publicado este "Lost sirens", con esos temas grabados entre 2003 y 2004.
Lo primero que llama la atención es la escasez de canciones: solamente 8, y una de ellas ("I told you so", el último corte), ya publicada en "Waiting...", aunque con otros arreglos. En honor a la verdad no es el primer álbum de 8 cortes en la trayectoria de los mancunianos, pero en el año 2013 estamos acostumbrados a discos más ricos en contenido. Al menos un tema más (incluso aunque hubiera sido una cara B recuperada) hubiera servido para dar la sensación de que éste es un álbum de pleno derecho en su discografía. Así, los 38 minutos se quedan un poco escasos.
¿Y qué nos encontramos en su primer álbum en 8 años? Pues ese sonido más guitarrero, menos bailable y en ocasiones incluso rockero de sus dos entregas anteriores. Hay que recordar que en 2004 Gillian Gilbert estaba al margen de la formación, con lo que sus teclados fueron reemplazados por la guitarra de Phil Cunningham, en lo que a mi modo de ver supuso una cierta desvirtualización de su sonido. Cuesta creer, además, que Peter Hook participara integralmente en esos 8 temas, puesto que su inconfundible bajo apenas es perceptible en dos o tres de ellos. Con lo cual nos encontramos un sonido pop, con ciertos toques rock y un ligero barniz electrónico. Y un detalle casi esperable: los títulos de las canciones ya sí suelen ser frases de las mismas, cosa impensable hace un par de décadas.
¿Y las canciones? Pues el nivel medio es más que aceptable, lo que refrenda lo que en su momento defendí en otros foros: que "Waiting for the sirens' call" era un estupendo álbum (el mejor desde "Technique") y que estaban en una segunda juventud. Es cierto que no hay sencillos claros, pero sí buenos temas: el que lo abre ("I'll stay with you") es un estupendo ejemplo, con su preciosa progresión armónica, su bonita melodía, el equilibrio entre las guitarras y los clásicos interludios instrumentales de la banda. El segundo tema relevante es "Californian grass" (cuarto corte), con sus toques sinfónicos, sus estrofas introspectivas y un estribillo algo más luminoso. "Hellbent", quinto corte, es para mí lo mejor del disco, ese medio tiempo con toques rockeros a lo Primal Scream, una percusión sintética, estrofas de energía contenida y un estribillo explosivo refrendado por los coros femeninos. Y un cuarto tema digno de cualquier otro de sus discos es "I've got a feeling", quizá con unas estrofas demasiado guitarreras, pero con un bonito estribillo y una coda final, mitad cantada mitad instrumental, marca de la casa.
Respecto a los otros cuatro temas: "Sugarcane" sólo se sostiene por un agradable estribillo, "Recoil" es lo peor del disco por su sonido acústico y su atmosfera relajada que tan mal les sienta, "Shake it up" les demuestra a Delphic quien llegó primero a estos terrenos (lástima que la melodía sea bastante floja) y "I told you so" es una versión más atmosférica que la original, con ciertas reminiscencias hindúes que no logran mejorar significativamente la original.
Cuatro grandes temas y un par de momentos agradables es lo que se puede encontrar en la mayoría de los grandes álbumes de estos tiempos, así que según esos parámetros estamos ante un disco recomendable y no sólo para sus fans. A mayor gloria del cada vez más protagonista absoluto Sumner, ciertamente, pero no tanto como para echar de menos a Hook. Habrá que ver si la inspiración creativa les visita con esta nueva formación, casi 35 años después de su formación. Superar el listón de este "Lost sirens" no se antoja fácil.
Lo primero que llama la atención es la escasez de canciones: solamente 8, y una de ellas ("I told you so", el último corte), ya publicada en "Waiting...", aunque con otros arreglos. En honor a la verdad no es el primer álbum de 8 cortes en la trayectoria de los mancunianos, pero en el año 2013 estamos acostumbrados a discos más ricos en contenido. Al menos un tema más (incluso aunque hubiera sido una cara B recuperada) hubiera servido para dar la sensación de que éste es un álbum de pleno derecho en su discografía. Así, los 38 minutos se quedan un poco escasos.
¿Y qué nos encontramos en su primer álbum en 8 años? Pues ese sonido más guitarrero, menos bailable y en ocasiones incluso rockero de sus dos entregas anteriores. Hay que recordar que en 2004 Gillian Gilbert estaba al margen de la formación, con lo que sus teclados fueron reemplazados por la guitarra de Phil Cunningham, en lo que a mi modo de ver supuso una cierta desvirtualización de su sonido. Cuesta creer, además, que Peter Hook participara integralmente en esos 8 temas, puesto que su inconfundible bajo apenas es perceptible en dos o tres de ellos. Con lo cual nos encontramos un sonido pop, con ciertos toques rock y un ligero barniz electrónico. Y un detalle casi esperable: los títulos de las canciones ya sí suelen ser frases de las mismas, cosa impensable hace un par de décadas.
¿Y las canciones? Pues el nivel medio es más que aceptable, lo que refrenda lo que en su momento defendí en otros foros: que "Waiting for the sirens' call" era un estupendo álbum (el mejor desde "Technique") y que estaban en una segunda juventud. Es cierto que no hay sencillos claros, pero sí buenos temas: el que lo abre ("I'll stay with you") es un estupendo ejemplo, con su preciosa progresión armónica, su bonita melodía, el equilibrio entre las guitarras y los clásicos interludios instrumentales de la banda. El segundo tema relevante es "Californian grass" (cuarto corte), con sus toques sinfónicos, sus estrofas introspectivas y un estribillo algo más luminoso. "Hellbent", quinto corte, es para mí lo mejor del disco, ese medio tiempo con toques rockeros a lo Primal Scream, una percusión sintética, estrofas de energía contenida y un estribillo explosivo refrendado por los coros femeninos. Y un cuarto tema digno de cualquier otro de sus discos es "I've got a feeling", quizá con unas estrofas demasiado guitarreras, pero con un bonito estribillo y una coda final, mitad cantada mitad instrumental, marca de la casa.
Respecto a los otros cuatro temas: "Sugarcane" sólo se sostiene por un agradable estribillo, "Recoil" es lo peor del disco por su sonido acústico y su atmosfera relajada que tan mal les sienta, "Shake it up" les demuestra a Delphic quien llegó primero a estos terrenos (lástima que la melodía sea bastante floja) y "I told you so" es una versión más atmosférica que la original, con ciertas reminiscencias hindúes que no logran mejorar significativamente la original.
Cuatro grandes temas y un par de momentos agradables es lo que se puede encontrar en la mayoría de los grandes álbumes de estos tiempos, así que según esos parámetros estamos ante un disco recomendable y no sólo para sus fans. A mayor gloria del cada vez más protagonista absoluto Sumner, ciertamente, pero no tanto como para echar de menos a Hook. Habrá que ver si la inspiración creativa les visita con esta nueva formación, casi 35 años después de su formación. Superar el listón de este "Lost sirens" no se antoja fácil.
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