Apenas hace un año que reseñaba en este mismo blog la por entonces última entrega del crooner australiano Josef Salvat, su EP "The Close / Le Réveil" (2021), que para mí constituyó en realidad su tercer disco de estudio, pues encerraba seis nuevos temas y duraba apenas seis minutos menos que "Modern anxiety" (2020), su anterior álbum. Pero se ve que el convulso periodo que para todos ha significado la pandemia ha servido en su caso para estimular su vertiente creativa, acortando los casi cinco años que habían transcurrido entre su álbum de debut y su segunda entrega a unos poco frecuentes doce meses desde entonces para cada nueva entrega.
Cabría pensar que tan llamativa aceleración en su carrera hubiera sido la consecuencia directa de un menor esfuerzo en la instrumentación de sus nuevas composiciones, que Salvat crea habitualmente con voz y piano, pues la tentación de publicar un álbum con sólo esos dos instrumentos, que acortaría muchísimo el tiempo de elaboración de las canciones, debe de estar siempre presente. No es el caso, sin embargo, de este "Islands" que, por el contrario, incide en los temas repletos de sintetizadores elaborados y de detalles electrónicos que llevan un considerable tiempo preparar hasta lograr los arreglos deseados. Además, Salvat deja para otro momento el esperable "álbum de madurez", y aunque las baladas son un terreno que domina, opta mayoritariamente por los tempos altos, orientados a la pista de baile, pero sin perder ese pop elegante, intemporal y estupendamente interpretado que le caracteriza.
El álbum se abre con el primer sencillo, y también su mejor momento, para que no haya lugar a dudas: "I'm sorry", que ya formó parte de mi lista de mejores canciones internacionales del año 2021. Un tema rápido que representa muy bien esta colección de canciones, de bajo y percusión sintéticos, ochenteros e infecciosos, sobre el que se desarrolla una muy elaborada melodía en las estrofas, en las que la fantástica voz de Salvat se permite diversas alteraciones, y que desemboca en un estribillo honesto y de puro subidón pop a partes iguales, que redondea con un segundo estribillo cuando empieza aquello de "Another end plays out...", y que está tan condensado que deja con ganas de más. El segundo corte es otro de los momentazos del disco: "Promiscuity", reciente tercer sencillo es, como su explícito título indica, una oda al sexo desacomplejado entre personas de distintos géneros y edades en distintos lugares, en el que además de la letra su ritmo discotequero, su excelente guitarra eléctrica de puro funky, y una percusión que suena contemporánea sin epatar, rematan otras brillantes estrofas y un excitante estribillo en falsete. Lo cierto es que sería muy complicado mantener el nivel de estas dos primeras canciones, y "The drum", segundo sencillo y tercer corte, no lo consigue del todo, aunque instrumentalmente no desentona gracias a otra dosis de electrónica sintética añeja y moderna al mismo tiempo, unas estrofas correctas y un estribillo elegante de tintes sinfónicos.
"So Lite" mantiene el tempo alto, y experimenta un poco más con la instrumentación que las anteriores, en la línea de "Peaches" de su anteriormente citado EP. El estribillo recupera ritmo cuaternario y disfrute, y la letra juega con la obsesión con los productos lights de nuestras sociedades, aludiendo en este caso a su interlocutor/a. Pero se trata de un tema más interesante que brillante. "Pleasure pain" arranca con un extraño piano y diversos samplings que en seguida dan paso a un cálido medio tiempo de pop evocador. Vuelve a resultar más llamativo que disfrutable debido a esa inesperadamente contundente sobredosis de bajos, que sin embargo encaja bien con el colchón de sintetizadores que llevan la progresión armónica. "Sunbeams" es, por fin, la esperada balada, pero con matices: el piano que la sustenta viene acompañado por una percusión sincopada cuya contundencia va creciendo conforme avanza el minutaje, por unos omnipresentes bajos que burbujean, y por gran cantidad de efectos en las diversas pistas vocales. De suerte que, sin ser un gran tema, atrapa nuestra atención hasta el final. Aunque prefiero el séptimo corte, "Honey on the Tongue", más que una balada un auténtico baladón que ralentiza definitivamente el tempo, con una preciosa progresión armónica que cambia por completo en el estribillo, una fantástica interpretación vocal de Salvat, que pone los pelos de punta cuando repite "I don't love you anymore", y la suficiente dosis de teclados (muy a lo Braids, por cierto), que permiten alejar el tema de una producción excesivamente convencional. Aunque lo que más me gusta es el inesperado cambio de melodía vocal en su tramo final.
El último tercio del disco arranca con la delicada y estimulante "Happy": una delicia de pop que se desarrolla poco a poco, con una melodía de mucha amplitud vocal en las estrofas, y de estribillo en falsete que cautiva con sus bajos entrecortados y su programación sintética, perfecta para las más distinguidas pistas de baile. A ello Salvat añade otro segundo estribillo de una única frase ("I'm not sorry yet"), y una parte nueva en la que él se encarga de todos los coros mientras que incisivamente nos pregunta "Is that what you want? A life without love?" para rematar otra certera letra. "Billion faces" desconcierta un poquito con su extraña "guitarra", pero en seguida Salvat nos deja ver que estamos ante el tema más oscuro del disco, de estrofas angustiadas que desembocan en un estribillo en el que su original piano sirve de base para otra melodía muy difícil de interpretar, y que aporta algo de luz al conjunto. Si bien su instrumental y chirriante parte nueva vuelve a recordarnos que no todo es luminoso en la paleta del australiano. "Changes", el penúltimo corte, es otro tema dinámico, de similar colchón rítmico a otros anteriores, con unas estrofas en notas bajas, una llamativa parada y un estribillo agradable, un pelín meloso en su primera parte, pero certero en su segunda. Y en el que una elaborada parte nueva, que encaja brillantemente con el estribillo, completan otro momento notable. Y el disco lo cierra "Islands", la canción que da título al disco, y que puede recordar a los buenos momentos de Keane en esas estrofas presididas por una sencilla pero efectiva guitarra que lleva los acordes. El estribillo también desprende energía, y los coros que se hace Salvat a sí mismo le dotan de originalidad, pero la melodía resulta un tanto enrevesada, y el ritmo un tanto entrecortado, y el solo de guitarra del final un tanto excesivo para este tipo de composición, por lo que no lo considero entre lo mejor del álbum.
Como pueden comprobar, pese a carecer de un par de momentos más de gran nivel que hicieran de "Islands" un álbum a la altura de "Night swim" (2016), el balance final de estas once canciones es claramente favorable. Porque ninguna de ellas desentona, el nivel medio es bueno, y la propuesta, coherente de principio a fin. Todo ello demuestra una vez más que una parte no desdeñable de la mejor música contemporánea que se crea en la actualidad procede de nuestras antípodas: respetando los patrones que han hecho del pop un género inmortal, actualizando su sonido a las posibilidades tecnológicas actuales, pero sin ensuciarlo con esos géneros tan atonales y mediocres creativamente que tanto daño han hecho a la música popular en las últimas décadas. Si a ello le añadimos la elegancia compositiva e interpretativa de Salvat, estaremos ante uno de los artistas más interesantes de la actualidad, que en un mundo ideal sería una de las grandes figuras del panorama internacional, pues su propuesta es apta para el gran público, y su imagen acompaña. Así que espero que por lo menos para los seguidores de este humilde blog sí sea uno de esos grandes nombres, como lo es para mí.
Un aficionado a la música pop-rock contemporánea que no se resigna a que creer que ya no se publica música de calidad.
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domingo, 24 de abril de 2022
domingo, 18 de abril de 2021
Josef Salvat: "The close Le Reveil" (2021)
El año 2021 está siendo sin duda el más decepcionante en cuanto a novedades musicales desde que arranqué este humilde blog hace ya una década. Entiendo que la pandemia y el confinamiento han dificultado la creatividad durante muchos meses, y han aconsejado posponer determinados lanzamientos a la espera de una época más propicia. Pero ello ha provocado que casi todos los álbumes que han visto la luz en estos primeros cien días hayan sido de "artistas menores", y por más que les he dado una oportunidad ha varias decenas de ellos, aún no he dado con un álbum completo de canciones nuevas que reseñar. Y viendo las nuevas creaciones anunciadas, el panorama de aquí al verano no es mucho más alentador.
Otro fenómeno ligado a esta pandemia que todo lo ha trastocado ha sido la popularización del EP (Extended Play) como formato para dar salida a la creatividad del pasado ejercicio. Se ve que muchos artistas han intentado aprovechar el parón para explorar nuevos caminos y, o bien no han llegado a crear material suficiente como para publicar álbumes completos, o bien no desean asumir el riesgo de que esas canciones creadas en circunstancias especiales (con menos medios, más íntimas) pasen a formar parte de su discografía de lanzamientos completos. Los EPs abundan; lo malo es que para la mayoría de los melómanos quince o veinte minutos de sus artistas favoritos suelen saber a demasiado poco.
Uno de los artistas que sigo en este blog desde que comenzó su carrera y que se ha apuntado a esta moda de los EPs es el australiano Josef Salvat. El crooner ha publicado hace escasas fechas "The close Le Reveil". Un lanzamiento sorpresa teniendo en cuenta que se cumple justo un año desde el lanzamiento de "Modern Anxiety", su segundo álbum. Que, además, había tardado nada menos que cuatro años en ver la luz desde que debutó con "Night swim" (2016). Lo lógico habría sido esperar al menos otro año más para escuchar nuevas canciones de Salvat pero, quizá por el confinamiento, quizá porque el segundo álbum se ha quedado lejos de la repercusión del primero (aunque, como reseñé en su momento, no se trataba de un mal disco), el caso es que ya tenemos aquí su nuevo material. Y, lo que es más reseñable, aunque se trata de un EP, son ocho nuevos cortes (seis canciones completas y dos intervalos menores) que completan veinteséis minutos de duración. Si recordamos que "Modern anxiety" contenía sólo dos temas más y duraba apenas treinta y tres minutos, casi podremos asumir que "The close Le Reveil" es más el tercer álbum del australiano que un simple EP.
Una asunción que se sustenta, además, en lo elaborado de los temas que contiene. A menudo los EPs sirven para formatos más íntimos, para versiones de otros artistas, o simplemente para recuperar temas descartados en su momento. No es el caso de este "The close Le Reveil": el disco está constituido sólo por temas nuevos, y forma un todo bien cohesionado y lo suficientemente variado para que sus seguidores no sientan que no reciben lo suficiente por su dinero. De hecho, con sólo un tema más que hubiera contenido ya habría llegado a la media hora, y hablaríamos a todos los efectos del nuevo álbum de Salvat. En todo caso, los ocho cortes dejan buen sabor de boca. Aunque no debemos considerar los sesenta y nueve segundos "Voice Memo 06.08.20" como una canción representativa: se trata de una mera introducción en la que sobre un loop electrónico y los coros de Salvat, la voz de una chica reprende a su pareja. El álbum comienza realmente con el segundo corte, "First time": el hecho de tratarse de una balada y de comenzar con poco más que el piano y la voz del australiano puede hacernos pensar que el EP va a ser eso, espartano e íntimo. Pero nada más lejos de la realidad. De hecho, la desgarradora tristeza de sus dos minutos iniciales va creciendo gradualmente hasta transformarse, cuando aún quedan dos minutos y entra el platillo de la batería electrónica, en un tema bailable, de percusión contundente, muy conseguido. Lógico que haya sido elegido como el sencillo de presentación del EP.
"Swimming upstream" sí que es ese baladón melancólico sobre una pareja que nada a contracorriente para intentar continuar: piano, guitarra acústica y la estupenda interpretación vocal de Salvat. Pero Salvat no es el típico crooner soso, e incluso en el tema más intimista (y conservador) del disco añade una batería, sus voces haciendo coros, una coda con otra melodía... "One more night" es para mi gusto el mejor momento del EP: su precioso, elaborado y cinematográficamente inquietante comienzo da paso a un tempo alto y a un tenebroso colchón de bajo sintetizado y sintetizador oscuro que se adhiere a nuestro cerebro y lleva la desasosegante melodía a otra dimensión. El cambio de tonalidad de la segunda estrofa, resaltado al dejar sólo la voz de Salvat y el piano, es genial, y la sensual letra muy adecuadada al conjunto. Por ponerle algún pero, el estribillo en notas tan altas y sobre la misma progresión armónica de la estrofa acaba volviendo la canción un poco monótona conforme avanza el minutaje. Tras este temazo, "Photos" es el segundo interludio del EP, un colchón electrónico sobre el que Salvat canta una dulce melodía que sin duda podría haber explotado más de los cincuenta y ocho segundos que dura.
"Peaches" es un medio tiempo de pop luminoso y original instrumentación que no formará parte de lo mejor de su carrera pero que tampoco desentona en ella. Aunque queda bastante por debajo de "Carry on", una de esas melodías de pop sesentero tan perfectas que parece mentira que no se trate de una versión. Con una instrumentación menos electrónica que no le resta protagonismo y una duración contenida, es el último gran momento del EP. Porque "I miss you", a pesar de su elaborado arpegio de piano, su sección de cuerda, su guitarra acústica de complmento y su sinceras letra y melodía vocal, es el tema más flojo, en el límite de lo sensiblero.
En todo caso, después de unas cuantas escuchas queda claro que el australiano no sólo no ha perdido la inspiración durante la pandemia, sino que incluso ha conseguido superar el nivel medio de "Modern anxiety". Mejor que pensar en que podría haber sido el grueso de un gran álbum, quedémonos con que este "The close Le Reveil" alberga cuatro o cinco temas que sin duda son de lo mejor que puede ofrecer la música pop elegante e intemporal en este 2021. Que ya es bastante.
Otro fenómeno ligado a esta pandemia que todo lo ha trastocado ha sido la popularización del EP (Extended Play) como formato para dar salida a la creatividad del pasado ejercicio. Se ve que muchos artistas han intentado aprovechar el parón para explorar nuevos caminos y, o bien no han llegado a crear material suficiente como para publicar álbumes completos, o bien no desean asumir el riesgo de que esas canciones creadas en circunstancias especiales (con menos medios, más íntimas) pasen a formar parte de su discografía de lanzamientos completos. Los EPs abundan; lo malo es que para la mayoría de los melómanos quince o veinte minutos de sus artistas favoritos suelen saber a demasiado poco.
Uno de los artistas que sigo en este blog desde que comenzó su carrera y que se ha apuntado a esta moda de los EPs es el australiano Josef Salvat. El crooner ha publicado hace escasas fechas "The close Le Reveil". Un lanzamiento sorpresa teniendo en cuenta que se cumple justo un año desde el lanzamiento de "Modern Anxiety", su segundo álbum. Que, además, había tardado nada menos que cuatro años en ver la luz desde que debutó con "Night swim" (2016). Lo lógico habría sido esperar al menos otro año más para escuchar nuevas canciones de Salvat pero, quizá por el confinamiento, quizá porque el segundo álbum se ha quedado lejos de la repercusión del primero (aunque, como reseñé en su momento, no se trataba de un mal disco), el caso es que ya tenemos aquí su nuevo material. Y, lo que es más reseñable, aunque se trata de un EP, son ocho nuevos cortes (seis canciones completas y dos intervalos menores) que completan veinteséis minutos de duración. Si recordamos que "Modern anxiety" contenía sólo dos temas más y duraba apenas treinta y tres minutos, casi podremos asumir que "The close Le Reveil" es más el tercer álbum del australiano que un simple EP.
Una asunción que se sustenta, además, en lo elaborado de los temas que contiene. A menudo los EPs sirven para formatos más íntimos, para versiones de otros artistas, o simplemente para recuperar temas descartados en su momento. No es el caso de este "The close Le Reveil": el disco está constituido sólo por temas nuevos, y forma un todo bien cohesionado y lo suficientemente variado para que sus seguidores no sientan que no reciben lo suficiente por su dinero. De hecho, con sólo un tema más que hubiera contenido ya habría llegado a la media hora, y hablaríamos a todos los efectos del nuevo álbum de Salvat. En todo caso, los ocho cortes dejan buen sabor de boca. Aunque no debemos considerar los sesenta y nueve segundos "Voice Memo 06.08.20" como una canción representativa: se trata de una mera introducción en la que sobre un loop electrónico y los coros de Salvat, la voz de una chica reprende a su pareja. El álbum comienza realmente con el segundo corte, "First time": el hecho de tratarse de una balada y de comenzar con poco más que el piano y la voz del australiano puede hacernos pensar que el EP va a ser eso, espartano e íntimo. Pero nada más lejos de la realidad. De hecho, la desgarradora tristeza de sus dos minutos iniciales va creciendo gradualmente hasta transformarse, cuando aún quedan dos minutos y entra el platillo de la batería electrónica, en un tema bailable, de percusión contundente, muy conseguido. Lógico que haya sido elegido como el sencillo de presentación del EP.
"Swimming upstream" sí que es ese baladón melancólico sobre una pareja que nada a contracorriente para intentar continuar: piano, guitarra acústica y la estupenda interpretación vocal de Salvat. Pero Salvat no es el típico crooner soso, e incluso en el tema más intimista (y conservador) del disco añade una batería, sus voces haciendo coros, una coda con otra melodía... "One more night" es para mi gusto el mejor momento del EP: su precioso, elaborado y cinematográficamente inquietante comienzo da paso a un tempo alto y a un tenebroso colchón de bajo sintetizado y sintetizador oscuro que se adhiere a nuestro cerebro y lleva la desasosegante melodía a otra dimensión. El cambio de tonalidad de la segunda estrofa, resaltado al dejar sólo la voz de Salvat y el piano, es genial, y la sensual letra muy adecuadada al conjunto. Por ponerle algún pero, el estribillo en notas tan altas y sobre la misma progresión armónica de la estrofa acaba volviendo la canción un poco monótona conforme avanza el minutaje. Tras este temazo, "Photos" es el segundo interludio del EP, un colchón electrónico sobre el que Salvat canta una dulce melodía que sin duda podría haber explotado más de los cincuenta y ocho segundos que dura.
"Peaches" es un medio tiempo de pop luminoso y original instrumentación que no formará parte de lo mejor de su carrera pero que tampoco desentona en ella. Aunque queda bastante por debajo de "Carry on", una de esas melodías de pop sesentero tan perfectas que parece mentira que no se trate de una versión. Con una instrumentación menos electrónica que no le resta protagonismo y una duración contenida, es el último gran momento del EP. Porque "I miss you", a pesar de su elaborado arpegio de piano, su sección de cuerda, su guitarra acústica de complmento y su sinceras letra y melodía vocal, es el tema más flojo, en el límite de lo sensiblero.
En todo caso, después de unas cuantas escuchas queda claro que el australiano no sólo no ha perdido la inspiración durante la pandemia, sino que incluso ha conseguido superar el nivel medio de "Modern anxiety". Mejor que pensar en que podría haber sido el grueso de un gran álbum, quedémonos con que este "The close Le Reveil" alberga cuatro o cinco temas que sin duda son de lo mejor que puede ofrecer la música pop elegante e intemporal en este 2021. Que ya es bastante.
domingo, 21 de junio de 2020
Josef Salvat: "Modern anxiety" (2020)
A pesar de la pandemia y el posterior confinamiento, algunos álbumes sí han respetado su fecha de publicación originalmente prevista y han visto la luz durante las últimas semanas. Tal es el caso de "Modern anxiety", el segundo álbum del australiano Josef Salvat. Un álbum que se ha hecho mucho de rogar (nada menos que cinco años desde su debut, el estupendo "Night swim") y que por su tardanza sembró en muchos la sombra de la duda sobre una carrera que había empezado muy prometedora. Dudas a las que contribuyeron un sencillo de adelanto que, además de dar título al álbum, se quedaba lejos del nivel del tema emblemático de su debut (el fantástico "Open season"), y un tracklist que, cuando fue anunciado, ofrecía solamente diez temas y poco más de treinta minutos de duración. A dos canciones por año de silencio.
Pese a lo cual después de unas cuantas escuchas el balance es lo suficientemente positivo como para merecer una entrada en este humilde blog. Es cierto que la elección de los sencillos no ha sido excesivamente certera, y que a menudo se aprecia la obsesión por seguir sonando "a la moda", pero Salvat sigue siendo un compositor de talento, tiene claro cómo quiere sonar, qué temas tratar en sus letras, y posee un registro vocal tan amplio como elegante que coloca siempre en primer plano. Sólo es cuestión de separar los momentos anodinos de los más inspirados. Y según están colocadas las canciones, ésa es una tarea fácil.
"Modern anxiety", el sencillo que anticipó el disco es, como decía, un tema relativamente pobre, que además se esfuerza indisimuladamente por seguir las modas, con su casi inevitable dembow marcando el ritmo, su auto-tune en las estrofas y una melodía sin mucho brillo, siendo lo más destacable esa letra que reflexiona sobre la ansiedad de la vida moderna. "Call on me", un medio tiempo con fuertes influencias R&B, posee unas estrofas más meritorias, y por momento recuerda a las producciones que hacía Dallas Austin a finales del siglo pasado, pero el estribillo espartano a varias voces post-procesadas es tan original como cansino. "In the afternoon", tercer corte, fue el segundo sencillo del álbum a principios de año, y sube un escalón respecto a los dos temas anteriores: otro medio tiempo cuyas estrofas van creciendo conforme se acerca el estribillo gracias a unos meritorios arreglos, pero al que le falta algo más de imaginación para sacar partido a su corto minutaje y deja una sensación de "falla algo". Afortunadamente "Alone" empieza el tramo del álbum en el que Salvat se suelta los corsés y se dedica a extraer lo mejor de sí mismo: un tema lento pero no una balada, envolvente a lo William Orbit, con una instrumentación justa pero original, unas estrofas muy cambiantes, un estribillo en falsete muy complicado de cantar, y un tramo final que es un saludable ejercicio de experimentación instrumental y adornos vocales.
"Playground love" es, ahora sí, una balada, pero no acaramelada sino melancólica e introspectiva, con una bonita letra que recuerda sus años en la escuela, y un estribillo casi a capella en el que Salvat exhibe todas sus cualidades vocales. Con el aliciente, además, de que la canción sí crece con inteligencia según avanza el minutaje mediante instrumentos que ocupan el espectro sin afectar a su propuesta. Al mismo nivel se sitúa "Melt", otro medio tiempo cuyas mejores bazas son su brilante estribillo y una instrumentación que es una pura exhibición de electrónica elegante, desde su estruendosa y siempre cambiante programación de percusión hasta su infeccioso bajo sintetizado. Pero que se complementa además con una parte nueva larga, ominosa y muy elaborada, y unas agresivas repeticiones finales del estribillo. Si bien mi tema favorito del álbum es "No vacancies": la mejor melodía del álbum desde la primera nota de su estrofa hasta la última de su estribillo, de una elegancia sublime, con una preciosa letra que es toda una implícita declaración de amor, y una guitarra que lleva todo el protagonismo instrumental pero que es sabiamente complementada por el número justo de elementos electrónicos.
"Paper moons" ha sido el reciente tercer sencillo, y sin llegar a situarse entre los mejores momentos del álbum, sí que me parece el momento más meritorio de los tres. Un tema claramente orientado a la pista de baile (ese bombo bien marcado desde el inicio), propone la superposición de vistas vocales reverberadas y alteradas sobre otro arpegio de guitarra que vertebra la canción, con una melodía que va creciendo hasta llegar a otro estribillo complejo y difícil de intrepretar, y una energía contenida que se acaba soltando justo después de su segunda repetición (eso sí, con una inesperada batería real para llevar el ritmo). "Human" es, como ya anticipa su piano al comienzo, el "baladón" del álbum, hasta el extremo de recordar a la apropiación que hizo Salvat del "Diamonds" de Rihanna hace unos cuantos años. A diferencia de aquél, el tema crece en texturas y oscuridad conforme va avanzando gracias a su meritoria producción, y eso hace que escape de lo previsible y se sitúe en lo meritorio. Sin olvidar ese inquietante "Who are you?" que precede a cada estribillo. Y el conjunto lo cierra "Enough", otro tema pausado pero mucho más luminoso, con la voz de Salvat apenas arropada por un original loop sintetizado hasta practicamente la mitad, y que luego cautiva con su sincopada percusión electrónica y un sintetizador acelerado que en principio no debería encajar muy bien pero que queda a las mil maravillas. Aunque es verdad que estructuralmente hablando apenas hay una estrofa, un estribillo y la coda final.
Y así en treinta y tres minutos despacha Salvat su regreso. Que no justifica tantos años de espera y que a diferencia de su disco de debut carece de un tema estrella que pueda sostener su carrera de cara al futuro. Y que además podía haber dado más de sí sólo con explotar instrumentalmente algunos tramos de sus diez composiciones. Pero a pesar de estas preocupantes conclusiones le sirve al australiano para reivindicarse como uno de los mejores crooners del panorama musical contemporáneo, por elegancia, cualidades vocales, temática y ganas de experimentar con la tecnología actual. Así que sáltense si quieren los primeros tres cortes, pero quédense con esos siete temas posteriores que reflejan lo mucho que el pop de autor todavía puede dar de sí.
Pese a lo cual después de unas cuantas escuchas el balance es lo suficientemente positivo como para merecer una entrada en este humilde blog. Es cierto que la elección de los sencillos no ha sido excesivamente certera, y que a menudo se aprecia la obsesión por seguir sonando "a la moda", pero Salvat sigue siendo un compositor de talento, tiene claro cómo quiere sonar, qué temas tratar en sus letras, y posee un registro vocal tan amplio como elegante que coloca siempre en primer plano. Sólo es cuestión de separar los momentos anodinos de los más inspirados. Y según están colocadas las canciones, ésa es una tarea fácil.
"Modern anxiety", el sencillo que anticipó el disco es, como decía, un tema relativamente pobre, que además se esfuerza indisimuladamente por seguir las modas, con su casi inevitable dembow marcando el ritmo, su auto-tune en las estrofas y una melodía sin mucho brillo, siendo lo más destacable esa letra que reflexiona sobre la ansiedad de la vida moderna. "Call on me", un medio tiempo con fuertes influencias R&B, posee unas estrofas más meritorias, y por momento recuerda a las producciones que hacía Dallas Austin a finales del siglo pasado, pero el estribillo espartano a varias voces post-procesadas es tan original como cansino. "In the afternoon", tercer corte, fue el segundo sencillo del álbum a principios de año, y sube un escalón respecto a los dos temas anteriores: otro medio tiempo cuyas estrofas van creciendo conforme se acerca el estribillo gracias a unos meritorios arreglos, pero al que le falta algo más de imaginación para sacar partido a su corto minutaje y deja una sensación de "falla algo". Afortunadamente "Alone" empieza el tramo del álbum en el que Salvat se suelta los corsés y se dedica a extraer lo mejor de sí mismo: un tema lento pero no una balada, envolvente a lo William Orbit, con una instrumentación justa pero original, unas estrofas muy cambiantes, un estribillo en falsete muy complicado de cantar, y un tramo final que es un saludable ejercicio de experimentación instrumental y adornos vocales.
"Playground love" es, ahora sí, una balada, pero no acaramelada sino melancólica e introspectiva, con una bonita letra que recuerda sus años en la escuela, y un estribillo casi a capella en el que Salvat exhibe todas sus cualidades vocales. Con el aliciente, además, de que la canción sí crece con inteligencia según avanza el minutaje mediante instrumentos que ocupan el espectro sin afectar a su propuesta. Al mismo nivel se sitúa "Melt", otro medio tiempo cuyas mejores bazas son su brilante estribillo y una instrumentación que es una pura exhibición de electrónica elegante, desde su estruendosa y siempre cambiante programación de percusión hasta su infeccioso bajo sintetizado. Pero que se complementa además con una parte nueva larga, ominosa y muy elaborada, y unas agresivas repeticiones finales del estribillo. Si bien mi tema favorito del álbum es "No vacancies": la mejor melodía del álbum desde la primera nota de su estrofa hasta la última de su estribillo, de una elegancia sublime, con una preciosa letra que es toda una implícita declaración de amor, y una guitarra que lleva todo el protagonismo instrumental pero que es sabiamente complementada por el número justo de elementos electrónicos.
"Paper moons" ha sido el reciente tercer sencillo, y sin llegar a situarse entre los mejores momentos del álbum, sí que me parece el momento más meritorio de los tres. Un tema claramente orientado a la pista de baile (ese bombo bien marcado desde el inicio), propone la superposición de vistas vocales reverberadas y alteradas sobre otro arpegio de guitarra que vertebra la canción, con una melodía que va creciendo hasta llegar a otro estribillo complejo y difícil de intrepretar, y una energía contenida que se acaba soltando justo después de su segunda repetición (eso sí, con una inesperada batería real para llevar el ritmo). "Human" es, como ya anticipa su piano al comienzo, el "baladón" del álbum, hasta el extremo de recordar a la apropiación que hizo Salvat del "Diamonds" de Rihanna hace unos cuantos años. A diferencia de aquél, el tema crece en texturas y oscuridad conforme va avanzando gracias a su meritoria producción, y eso hace que escape de lo previsible y se sitúe en lo meritorio. Sin olvidar ese inquietante "Who are you?" que precede a cada estribillo. Y el conjunto lo cierra "Enough", otro tema pausado pero mucho más luminoso, con la voz de Salvat apenas arropada por un original loop sintetizado hasta practicamente la mitad, y que luego cautiva con su sincopada percusión electrónica y un sintetizador acelerado que en principio no debería encajar muy bien pero que queda a las mil maravillas. Aunque es verdad que estructuralmente hablando apenas hay una estrofa, un estribillo y la coda final.
Y así en treinta y tres minutos despacha Salvat su regreso. Que no justifica tantos años de espera y que a diferencia de su disco de debut carece de un tema estrella que pueda sostener su carrera de cara al futuro. Y que además podía haber dado más de sí sólo con explotar instrumentalmente algunos tramos de sus diez composiciones. Pero a pesar de estas preocupantes conclusiones le sirve al australiano para reivindicarse como uno de los mejores crooners del panorama musical contemporáneo, por elegancia, cualidades vocales, temática y ganas de experimentar con la tecnología actual. Así que sáltense si quieren los primeros tres cortes, pero quédense con esos siete temas posteriores que reflejan lo mucho que el pop de autor todavía puede dar de sí.
miércoles, 6 de julio de 2016
Josef Salvat: "Night swim" (2016)
Es sorprendente cómo al mismo tiempo que los tradicionalmente predominantes Estados Unidos y Reino Unido ofrecen cada vez un número menor de nuevos artistas interesantes, en Australia no dejan de surgir solistas y bandas plenos de talento. De ello da buena muestra el número cada vez mayor de artistas reseñados en este humilde blog (desde Cut Copy a Rüfüs pasando por Gypse & The Cat o Voltaire Twins). A todos ellos se unió el año pasado Josef Salvat, un cantante y compositor de ascendencia española que fue publicando sencillos de gran interés en los últimos tiempos hasta que a finales de febrero debutó a nivel internacional con este "Night swim". Un álbum que ha respondido a las expectativas, aunque con algunos peros.
De manera acertada el disco lo abre "Open season", probablemente su mejor sencillo además del tema que lo dio a conocer como compositor y que de hecho ya formó parte de mi lista de mejores canciones internacionales de 2015. Es un tema de pop elegante, construido sobre una cautivadora progresión armónica, brillantemente interpretado, digno de un crooner del siglo XXI muy por encima de por ejemplo Brandon Flowers, con unos arreglos contemporáneos sin rendirse a las modas ni renunciar a los instrumentos convencionales. "Paradise", siguiente corte, es el quinto y hasta ahora último sencillo extraído, un tema si cabe más bailable que el anterior, también con una acertada progresión armónica y una producción capaz de extraer todo lo mejor de la composición mezclando piano electronico y un synclavier en el estribillo, aunque aun así se queda en mi opinión un escalón por debajo de su predecesora. "Hustler", segundo sencillo de su carrera, es uno de los numerosos temas "lentos" que figuran en el álbum, una balada sentida y bien interpretada que en la versión en estudio arropa muy bien el piano y la voz de Salvat con una elaborada percusión. "Punchline" es si cabe una canción más conseguida que la anterior, más tenebrosa, gélida en el estribillo y con la sorpresa de la distorsionada batería, los coros y el violín que la realzan en sus dos minutos finales; lo que sucede es que al ser la segunda balada seguida descoloca respecto a las intenciones del álbum, que había arrancado mucho más bailable y colorista.
"Closer", sin ser un tema demasiado rápido, supone una saludable vuelta a los ritmos más bailables, aunque su pausado comienzo no lo refleje. Pero el tema va creciendo en el puente hasta desembocar en un meritorio estribillo sabiemente ensalzado por unos violines herederos del sonido philly de finales de los setenta. "Till I Found You", tercer sencillo del álbum, vuelve a frenar el tempo a la vez que baja el listón, porque a pesar de un tema con unos arreglos excelentes y una producción muy meritoria, la composición no termina de armonizar una ambientación pesimista con una letra optimista, y el estribillo resulta un tanto plano. "Shoot and run" es otra nueva balada, otra vez con una instrumentación excelente, ominosa en el comienzo y en las estrofas, con un bajo sintetizado muy difícil de encajar en un tema tan lento, una melodía muy compleja y difícil de interpretar que cubre varias estrofas y probablemente la letra más sugerente del álbum. "Constant Runners" supone otra refrescante aceleración y cambio de estilo, con una progresión armónica y una melodía optimistas que me recuerdan mucho a los Alphaville de "Afternoons in utopia" (1986) con ese pop dinámico de matices electrónicos y guiños al mercado estadounidense que en su momento entregaron (Salvat casi parece Marian Gold en el estribillo).
"Night swim", el tema que da título al álbum además de su cuarto sencillo, es como cabía esperar uno de sus mejores momentos: una nueva balada, con una letra muy sensual, y una melodía cálida, que juega a ser acústica pero que en realidad está realzada con varios detalles que no empañan la interpretación de Salvat (con mención especial para el sintetizador que acompaña sin casi percibirse todo el tema). "The days", un medio tiempo con un estribillo en falsete, sin llegar ser uno de los mejores cortes, sí que mantiene ese nivel medio tan meritorio de todo el álbum. "Every night" es la sorpresa del disco: un tema de soul sesentero muy en la línea en la que últimamente ha descollado Leon Bridges, sobre acordes mayores, con coros de reminiscencias gospel, y una acertada guitarra steel para completar el momento "retro". Y para cerrar el disco Salvat escoge una última balada, "A better word", sobre el piano y la voz de Salvat, correcta pero sin demasiado gancho.
En un debut que ha tardado casi cuatro en gestarse ha habido tiempo de sobra para poder entregar hasta cuatro temas adicionales en la edición deluxe. Empezando por "Secret", otro medio tiempo con una percusión muy marcada deudora del R&B y un tono inquietante, cuyo estribillo en falsete no termina de encajar, a pesar de la nueva melodía con la que lo enriquece en el tramo fial. Siguiendo por "This life", que fue el primer tema y vídeo de su carrera en el 2013, otra balada cuyo mayor valor es el estribillo altivo y un tanto frío con el que sorprende, a la vez que recuerda a John Foxx. Deteniéndose en "Diamonds", la versión del insípido tema de Rihanna que vio la luz en formato sencillo en 2014, que a pesar de ser "desnudado" hasta dejarle sólo los elementos esenciales no termina de emocionar. Y cerrando con el tema más interesante de los cuatro, ese "In the audience" que insiste una vez más en el binomio piano/voz de comienzo reposado pero con una progresión armónica más inspirada y una bonita melodía que desemboca en un certero estribillo, sin duda merecedor de haber formado parte del tracklist oficial.
El mayor pero, pues, es el alto volumen de temas lentos, prácticamente la mitad, más propio de un artista maduro en el tramo final de su carrera que de un debutante cuyos momentos más conocidos los ha alcanzado además con temas bailables y de cierto barniz electrónico. Al ser nada menos que dieciséis cortes, eso hace que a la hora de animarse a escucharlo pueda aflorar la temida sensación de "sí, este disco está bien, pero es que ahora...", que siempre jugó en contra de artistas como Crowded House o Belle And Sebastian. Tampoco juega a su favor cierta indefinición estilística, por otra parte habitual en los álbumes de debut. Y algún tema que ahonda en el estilo de otros del mismo álbum pero de nivel incuestionablemente inferior. No obstante, analizado globalmente, "Night swim" contiene un buen número de grandes momentos, que reflejan la calidad de Salvat como compositor y como intérprete, así como la inteligencia a la hora de armonizar y producir los temas de Rich Cooper. Así que esperemos que tenga una carrera larga y plena de éxitos, incluso a nivel comercial. Porque mimbres tiene para ser una estrella.
De manera acertada el disco lo abre "Open season", probablemente su mejor sencillo además del tema que lo dio a conocer como compositor y que de hecho ya formó parte de mi lista de mejores canciones internacionales de 2015. Es un tema de pop elegante, construido sobre una cautivadora progresión armónica, brillantemente interpretado, digno de un crooner del siglo XXI muy por encima de por ejemplo Brandon Flowers, con unos arreglos contemporáneos sin rendirse a las modas ni renunciar a los instrumentos convencionales. "Paradise", siguiente corte, es el quinto y hasta ahora último sencillo extraído, un tema si cabe más bailable que el anterior, también con una acertada progresión armónica y una producción capaz de extraer todo lo mejor de la composición mezclando piano electronico y un synclavier en el estribillo, aunque aun así se queda en mi opinión un escalón por debajo de su predecesora. "Hustler", segundo sencillo de su carrera, es uno de los numerosos temas "lentos" que figuran en el álbum, una balada sentida y bien interpretada que en la versión en estudio arropa muy bien el piano y la voz de Salvat con una elaborada percusión. "Punchline" es si cabe una canción más conseguida que la anterior, más tenebrosa, gélida en el estribillo y con la sorpresa de la distorsionada batería, los coros y el violín que la realzan en sus dos minutos finales; lo que sucede es que al ser la segunda balada seguida descoloca respecto a las intenciones del álbum, que había arrancado mucho más bailable y colorista.
"Closer", sin ser un tema demasiado rápido, supone una saludable vuelta a los ritmos más bailables, aunque su pausado comienzo no lo refleje. Pero el tema va creciendo en el puente hasta desembocar en un meritorio estribillo sabiemente ensalzado por unos violines herederos del sonido philly de finales de los setenta. "Till I Found You", tercer sencillo del álbum, vuelve a frenar el tempo a la vez que baja el listón, porque a pesar de un tema con unos arreglos excelentes y una producción muy meritoria, la composición no termina de armonizar una ambientación pesimista con una letra optimista, y el estribillo resulta un tanto plano. "Shoot and run" es otra nueva balada, otra vez con una instrumentación excelente, ominosa en el comienzo y en las estrofas, con un bajo sintetizado muy difícil de encajar en un tema tan lento, una melodía muy compleja y difícil de interpretar que cubre varias estrofas y probablemente la letra más sugerente del álbum. "Constant Runners" supone otra refrescante aceleración y cambio de estilo, con una progresión armónica y una melodía optimistas que me recuerdan mucho a los Alphaville de "Afternoons in utopia" (1986) con ese pop dinámico de matices electrónicos y guiños al mercado estadounidense que en su momento entregaron (Salvat casi parece Marian Gold en el estribillo).
"Night swim", el tema que da título al álbum además de su cuarto sencillo, es como cabía esperar uno de sus mejores momentos: una nueva balada, con una letra muy sensual, y una melodía cálida, que juega a ser acústica pero que en realidad está realzada con varios detalles que no empañan la interpretación de Salvat (con mención especial para el sintetizador que acompaña sin casi percibirse todo el tema). "The days", un medio tiempo con un estribillo en falsete, sin llegar ser uno de los mejores cortes, sí que mantiene ese nivel medio tan meritorio de todo el álbum. "Every night" es la sorpresa del disco: un tema de soul sesentero muy en la línea en la que últimamente ha descollado Leon Bridges, sobre acordes mayores, con coros de reminiscencias gospel, y una acertada guitarra steel para completar el momento "retro". Y para cerrar el disco Salvat escoge una última balada, "A better word", sobre el piano y la voz de Salvat, correcta pero sin demasiado gancho.
En un debut que ha tardado casi cuatro en gestarse ha habido tiempo de sobra para poder entregar hasta cuatro temas adicionales en la edición deluxe. Empezando por "Secret", otro medio tiempo con una percusión muy marcada deudora del R&B y un tono inquietante, cuyo estribillo en falsete no termina de encajar, a pesar de la nueva melodía con la que lo enriquece en el tramo fial. Siguiendo por "This life", que fue el primer tema y vídeo de su carrera en el 2013, otra balada cuyo mayor valor es el estribillo altivo y un tanto frío con el que sorprende, a la vez que recuerda a John Foxx. Deteniéndose en "Diamonds", la versión del insípido tema de Rihanna que vio la luz en formato sencillo en 2014, que a pesar de ser "desnudado" hasta dejarle sólo los elementos esenciales no termina de emocionar. Y cerrando con el tema más interesante de los cuatro, ese "In the audience" que insiste una vez más en el binomio piano/voz de comienzo reposado pero con una progresión armónica más inspirada y una bonita melodía que desemboca en un certero estribillo, sin duda merecedor de haber formado parte del tracklist oficial.
El mayor pero, pues, es el alto volumen de temas lentos, prácticamente la mitad, más propio de un artista maduro en el tramo final de su carrera que de un debutante cuyos momentos más conocidos los ha alcanzado además con temas bailables y de cierto barniz electrónico. Al ser nada menos que dieciséis cortes, eso hace que a la hora de animarse a escucharlo pueda aflorar la temida sensación de "sí, este disco está bien, pero es que ahora...", que siempre jugó en contra de artistas como Crowded House o Belle And Sebastian. Tampoco juega a su favor cierta indefinición estilística, por otra parte habitual en los álbumes de debut. Y algún tema que ahonda en el estilo de otros del mismo álbum pero de nivel incuestionablemente inferior. No obstante, analizado globalmente, "Night swim" contiene un buen número de grandes momentos, que reflejan la calidad de Salvat como compositor y como intérprete, así como la inteligencia a la hora de armonizar y producir los temas de Rich Cooper. Así que esperemos que tenga una carrera larga y plena de éxitos, incluso a nivel comercial. Porque mimbres tiene para ser una estrella.
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