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viernes, 5 de enero de 2018

Noel Gallagher's High Flying Birds: "Who built the moon?" (2017)

Este 2017 que acaba de terminar nos dejó el retorno de Noel Gallagher. Un retorno que sucedió algo más pronto de lo esperado si tenemos en cuenta los casi cuatro años que el mayor de los Gallagher se solía tomar entre trabajo y trabajo, frente a los poco más de dos años y medio año que transcurrieron desde el meritorio "Chasing yesterday" hasta este "Who built the moon?". Retorno que quizá estuvo influido por el debut en solitario de su hermano Liam Gallagher unas semanas antes con su evocador pero mediocre "As you were", ya que es de sobra conocido el pique entre los dos hermanos desde que los tiempos de Oasis. Así que la primera gran pregunta ante este retorno fue si Noel había trabajado suficientemente la composición de los nuevos temas. Y la segunda cómo habría resultado la colaboración con David Holmes, el productor de música electrónica al que sorpresivamente Gallagher contrató para darle una vuelta de tuerca a su propuesta en esta nueva entrega.

Desafortunadamente ninguna de las dos respuestas es enteramente positiva. En mi opinión, se nota que Noel ha pisado el estudio tan sólo lo justito: diez temas (once en los créditos, siendo dos de ellos sendas partes de una misma composición, de dos minutos cada una), ninguna cara B, y prácticamente ninguna composición realmente compleja, de las que sabemos es capaz de crear. Y la participación de David Holmes se nota a veces, pero se queda a medio camino: es cierto que en general el disco tiene un sonido diferente de lo habitual en el de Manchester (y un poquito menos anacrónico), pero también lo es que se queda lejos de lo que históricamente ha identificado a las producciones y remezclas de Holmes.

Así que nos encontramos frente a un álbum más trabajado en el concepto que en las canciones, pero en el que Gallagher y Holmes se han respetado muy notablemente, habiendo alcanzado un punto de encuentro que se queda en un incierto término medio. De ello da buen ejemplo "Fort Knox", el tema que abre el disco: casi un instrumental (la pequeña parte vocal de Noel llega cerca del final), usa un loop de batería más que visto para sobre él crear una especie de cruce entre The Chemical Brothers y el África Subsahariana con el sonido Manchester. Agradable pero sin llegar a entusiasmar. Le sigue el primer sencillo y supuesto tema estrella: "Holy mountain". Un tema directo, contundente, que incorpora una sección de viento y hasta una flauta en el estribillo. Que deja indiferente al principio y va ganando con cada escucha gracias a su efectivo estribillo, pero que tampoco es nada del otro mundo compositivamente hablando, ni nada rompedor en su instrumentación. "Keep on reaching" pone de manifiesto una vez más la devoción de Noel por el rock de finales de los sesenta en su instrumentación y ambientación, pero todas las estrofas y las partes instrumentales están construida sobre un único acorde (ver para creer). Así que aunque el estribillo cumpla con su explosión de rabia, queda claro que este tema sería como mucho una cara B en otras épocas más boyantes del mancuniano.

"It's a beautiful world", segundo sencillo, bebe a partes iguales de la psicodelia de finales de los sesenta y de las bases del sonido Manchester de finales de los ochenta, y completa el cóctel con un estribillo un tanto al margen del resto de la canción y con el ya conocido recurso a distorsionar la voz de Noel por un altavoz: demasiado poco. Más interesante es "She Taught Me How to Fly", quinto corte, que recuerda en sus intervalos instrumentales y estribillo a los temas expansivos de... New Order (casi podemos imaginar a Sumner en las voces y a Peter Hook en el arpegio de guitarra-bajo en vez de a Gem Archer). Y que además lo complementa con unas estrofas que ahora sí nos recuerdan lo que Gallagher es capaz de componer. Pero el álbum pega otro bajón con "Be careful what you wish for", que fusila descaradamente el comienzo y las estrofas del "Come together" de los Beatles pero sustituye su garra por pseudo -psicodelia y su estribillo por unos simplones coros femeninos.

"Black & White Sunshine" es el tema más claramente emparentado con los otros dos discos de los High Flying Birds: rock clásico con unas meritorias estrofas y un estribillo que podría pasar por uno de Oasis si no fuera por los coros femeninos. Correcto, pero sin el gancho de otras épocas. Las dos partes de "Wednesday" (octavo y undécimo corte) son en realidad el mismo tema instrumental, insípido y monótono. "If love is the law", noveno corte, con su mellotron y sus guitarras acústicas, es el tema más claramente pop del disco: melódica y hasta coral en el estribillo (incluido un solo de armónica), pero sin el nivel que cabría esperar del de Manchester. Así que cuando nos topamos con "The Man Who Built the Moon", el último corte íntegro del álbum, la esperanza de escuchar un auténtico temazo es prácticamente nula. Aunque precisamente es la canción que da título al disco la que mejor me parece: un tema cadencioso, grandilocuente, ahora sí con la guitarra acústica como base, en la línea de "The masterplan" pero más oscuro y con un curioso estribillo pseudo-declamado. Y con la producción más interesante del disco: coros masculinos tenebrosos, un original bajo y sobre todo un extraño pero certero teclado en el estribillo.

Aunque si le damos varias oportunidades el álbum se dejará escuchar, parece claro que Noel no ha sabido llevar a buen término su idea de renovarse. Algún destello puntual, pero en general una baja forma que no logra compensar con sus tímidos acercamientos a otros géneros y tendencias. Acercamientos que ni siquiera han servido para pulir su habitual sonido poco burdo, con baterías mal grabadas y agudos sucios, o su tendencia a esconder la voz más de lo necesario. Porque lo criticable de "Who built the moon?" no es su loable intento de expandir los horizontes musicales de Noel y los suyos, sino que lo ha hecho sin partir de un puñado de grandes composiciones que le sirvieran de base. Puestos a escoger, prefiero que transite por territorios conocidos pero con mejores canciones. Tanto es así que, en la edición Deluxe se encuentra el que de lejos es mi tema favorito de Noel en los últimos años: "Dead in the water" es una canción que tocó una única vez en acústico en Dublín hace un par de años, y que han rescatado ahora a modo de extra tal vez para contentar a sus incondicionales. Y es que la guitarra acústica, el piano, una buena letra, una gran melodía y una interpretación sin adornos crean la "magia" que esperábamos, y que "Who built the moon?" se empeña en negarnos.

domingo, 19 de abril de 2015

Noel Gallagher's High Flying Birds: "Chasing yesterday" (2015)

Al cerebro de Oasis cada vez le cuesta más componer canciones a un ritmo medianamente aceptable. En todo el siglo XXI los tres álbumes que publicó su banda sólo contenían 5 o 6 temas de su autoría. Y desde que inició su carrera en solitario hace más de un lustro éste es sólo su segundo álbum, cuatro años después del que dio nombre a su banda actual. A pesar de ello, la edición original sólo contiene 10 nuevos temas, y hay que irse a la consabida edición deluxe para rascar otros cuatro temas más rescatados (que no todos compuestos) para la ocasión. Prueba evidente de que la frescura creativa que tuvo en los noventa desapareció hace tiempo, aunque quizá la verdadera razón es que su inmenso ego ya no le demanda seguir superándose, y su carrera en solitario es sólo una forma de no dejar de mantener un tren de vida por otra parte menos salvaje que en su juventud.

Ahora bien, incluso en esta circunstancia un nuevo álbum de alguien que ha sido capaz de crear ya uno de los legados más impresionantes de la música popular contemporánea no deja de ser un acontecimiento. Aunque sí nos da pistas sobre lo que nos podemos esperar. Efectivamente, Noel no se plantea evolucionar a estas alturas, y se mueve cómodo por ese rock de patrones clásicos y ambientación un tanto retro, que sólo en ocasiones se desliza hacia el pop medianamente luminoso o deja hueco a algún detalle contemporáneo. Si bien es cierto que el sonido sí es un poco más nítido de lo habitual, quizá su mayor concesión a la tecnología del año 2015. En todo caso el potencial receptor de "Chasing yesterday" debe esperar, sobre todo, buenas canciones de pop-rock que se podrían haber compuesto en cualquier momento de los últimos cincuenta años.

¿Y las hay? Pues sí, pero el resultado final del álbum tampoco pasará a la historia, y se queda en un nivel muy parejo al de su álbum de debut en solitario. El intento de "originalidad" en esta oportunidad es su acercamiento a un rock progresivo, con intervalos instrumentales relativamente largos, deudor en parte de los setenta. Intento que se hace particularmente evidente en "Riverman", tema que abre el disco y tercer sencillo publicado hasta la fecha: un tema que comienza como otros muchos de Noel, con una guitarra acústica que desgrana una producción armónica típica, que prolonga con un estribillo melancólico aceptable, y que parte en dos mediante un solo de guitarra correcto aunque con un estilo poco frecuente. Es un tema aceptable, pero carece de la inspiración suficiente para perdurar. Claramente mejor es "In the heat of the moment", primer sencillo del álbum y que ya seleccioné como uno de los mejores del año pasado en mi lista de 2014, y que resalta una progresión armónica con mucho más nervio por medio de un bajo eléctrico que remeda a uno electrónico, un teclado que aporta unas campanadas muy oportunas y una percusión basada en unas curiosas castañuelas. Aunque todo ello no bastaría para dar lugar a un tema formidable; de ello se encarga un maravilloso estribillo, con esa subida de una octava en las notas más largas tan conocida y tan emocionante.

Aunque no he encontrado ningún video que la ilustre, "The girl with X-Ray eyes" es el segundo gran momento del álbum: un medio tiempo introvertido, emocionante desde el primer acorde, con unos arreglos excelentes para encajar las diferentes partes, y curiosamente solo dos bonitas estrofas y dos mejores estribillos (complementados por un solo de guitarra en trémolo, que recuerda poderosamente al de Clapton en "While my guitar gently weeps", de sus adorados Beatles). "Lock all the doors" es un tema de puro rock: muy rápido, ruidista, saturado de guitarras distorsionadas, con un estribillo que se acerca al power pop estadounidense, efectivo pero sin mayor inspiración, siendo lo más interesante la progresión armónica que crea a propósito para el solo de guitarra. "The dying of the light" es el tercer gran momento del álbum, otro medio tiempo marca de la casa con una letra un tanto agónica sobre cómo la vida va pasando, en el que la clave es una vez más la fantástica progresión armónica que construye Noel, cómo la va evolucionando en las distintas partes y la armoniza inteligentemente con una melodía que le saca todo el partido a su rango vocal.

"The right stuff", sexto corte, es un tema que juega a ser instrumental sin serlo, y que adorna su relativa simplicidad compositiva con pequeños detalles de inspiración hindú. Podría haber servido para cerrar el álbum, pero es demasiado largo y alejado de la estructura del resto de canciones para ubicarlo en un sitio tan delicado. "While the song remains the same" es otro medio tiempo correcto, cuya mayor aportación es su comienzo atmosférico, construido sobre dos interesantes sintetizadores. Luego es cierto que la batería es original, que el estribillo engancha y que el solo de guitarra es certero, pero sabiendo a lo que puede llegar Noel tampoco pasará a lo más destacado de su discografía. "The mexican" es el tema decididamente más retro, cantado en su integridad a dos voces con la para mí desconocida Vula Malinga, casi monocorde hasta que llega la parte nueva, mucho más inspirada y emocionante que el resto, pero demasiado tardía para levantar la canción. "You know we can't go back" es el cuarto y último gran momento del tracklist oficial, el tema más decididamente pop del disco (podría ser perfectamente un tema de la época "What's the story? (Morning glory)"), rápido, directo, vitalista en su melodía y en su letra, que nuevamente nos regala un puente con unos acordes diferentes en uno de sus dos solos de guitarra. "The ballad of the mighty I", último tema y segundo sencillo, sufre del mismo mal que "Riverman": ante todo no es una balada, pero además juega a ser el otro exponente de la vertiente "original" del álbum, y durante toda su estrofa parece que va a desembocar en un fantástico estribillo, pero éste nunca acaba de llegar, perdido en fraseos no del todo enlazados con la progresión armónica, y con una inapreciable aportación del ex-Smiths Johnny Marr a la guitarra.

Afortunadamente, la edición deluxe más completa de "Chasing yesterday" permite mejorar el sabor de boca que deja. Porque aparte de una prescindible remezcla de "In the heat of the moment", Gallagher nos ofrece tres temas nuevos adicionales: "Do the damage", una canción con una producción definitivamente anacrónica, pero tan mordaz y tan efectivo con sus rasgueos de guitarra, su estribillo sensual y su saxofón que incluso posee un videoclip oficial propio, y hubiera hecho mejor papel que "The mexican" o "Lock all the doors" en la edición estándar. Mejor aún es "Freeky teeth", su inevitable acercamiento a la rocosa ambientación del lejano oeste a lo "Son of nature" o "Waiting for the rapture" de su última época en Oasis, pero con una excelente composición, que evoluciona de manera inteligente en sus diversas partes, y una letra particularmente inspirada (tan redondo es el tema que lo está interpretando en directo como parte de su gira actual). Y "Leave my guitar alone" es toda una declaración de autenticidad, anteponiendo en un tema poco electrificado, muy armonioso y deudor de su época más poppy su preciado instrumento a cualquier otra posesión. La edición deluxe se completa con "Revolution Song", que no es más que una puesta al día de "Solve my mystery", un viejo tema de las sesiones de "Standing on the shoulder of giants" de 1999 y ya conocida por los fans de Oasis en su versión demo. Gallagher lo mejora acelerando un poco el tempo, electrificando los arreglos y enriqueciendo el puente instrumental, aunque no logra convertirlo en un clásico de la banda.

Que Noel desempolve viejas canciones de Oasis demuestra que le cuesta encontrar la inspiración. Porque aunque en el álbum no hay ningún tema que desentone, sólo hay en mi opinión cuatro temas realmente destacables, que se convierten en seis o siete en la edición deluxe: sin duda son más temas recomendables que en cualquiera de los álbumes de Oasis de este siglo, en los que Noel cedió parte de la responsabilidad compositiva al resto de miembros de la banda. Y un bagaje suficiente para ganar por goleada a la inmensa mayoría de álbumes que se publiquen en este 2015. Pero sigue sin llegar a regalarnos su álbum definitivo. O tal vez es que yo sea demasiado exigente con un artista cercano a la cincuentena y sin necesidad alguna de evolucionar ni reivindicarse.

sábado, 24 de diciembre de 2011

Otro ejemplo práctico de la fórmula: "Supersonic" (Oasis) y "Like a prayer" (Madonna)

En mi entrada anterior proponía un ejemplo práctico de aplicación de la fórmula matemática para valorar dos canciones "malas". Ahora llega el momento de aplicarla a dos grandes canciones. Que son auténticos himnos de sus intérpretes: "Supersonic", de Oasis y "Like a prayer", de Madonna. Y, me atrevo a decir, con todo merecimiento. Veámoslo:

La fórmula matemática que proponía es la siguiente:

Acordes: 3 puntos
Melodía principal: 2 puntos
Instrumentación y arreglos: 2 puntos
Interpretación vocal: 1 puntos
Letra: 1 puntos
Virtuosismo: 0,5 puntos
Duración: 0,5 puntos

Supersonic:
Acordes: 2,75 puntos. La progresión armónica es excelente: FA#m-FA#m-LA-SI repetidas veces durante el inicio y las estrofas, MI-MI-FA#m-LA-SI, MI-MI-DO#M7m-DO#M7m para dar entrada al estribillo, y RE-LA-MI-FA#m (x8), MI (x4) y MI-MI-DO#M7m-DO#M7m (x4) para el estribillo y el enlazado con las estrofas. Estribillo que por sí solo ya constituye una sucesión de cuatro acordes realmente formidable. No puntúo el máximo porque no hay parte nueva cerca del final o tras el último estribillo, pero con lo que hay sobra.

Melodía principal: 2 puntos. A pesar de la riqueza de los acordes, la melodía no se limita a repetir fraseos, sino que tanto en la estrofa, como en la entrada al estribillo como en el propio estribillo recorre un montón de notas, con una musicalidad reconocible y, en el caso del estribillo, inolvidable.

Instrumentación y arreglos: 1,5 puntos. Quizá la instrumentación sea la parte más floja, pero raya a buena altura de todas formas: rock en estado puro, guitarras distorsionadas, platillos rechinantes en la batería, adornos recorriendo una cuerda de guitarra para contribuir al ruido... Y los arreglos son toda una exhibición: las distintas partes encajan no ya con una naturalidad, sino con la capacidad de hacer anticipar (y desear que lleguen) la siguiente parte (el estribillo a partir de la parte final de la entrada, por ejemplo).

Interpretación vocal: 1 punto. Liam Gallagher no es un súper intérprete, pero este tipo de medios tiempos rockeros con un toque entre sucio y macarra los borda. Sus cualidades vocales estaban aún completamente intactas cuando grabó este tema, y aunque ya recurría a sus tics más conocidos, aún no abusaba de ellos como en la actualidad con Beady Eye. Es difícil pensar en otro intérperte que pudiera hacerlo mejor.

Letra: 0,75 puntos. Es tan psicodélica (más una serie de imágenes y clichés que una historia o un estado de ánimo) como pretende serlo. Pero desde luego no recurre a frases comunes, ni a obviedades, y la rima está cuidada en todo momento.

Virtuosismo: 0,5 puntos. Noel Gallagher borda su interpretación en la guitarra principal: los dos arpegios después de los estribillos son excelentes, con muchas notas perfectamente enlazadas (y en ocasiones con notable rapidez). Y el solo con el que se cierra la canción es de los mejores que ha grabado nunca: se llega a desear que no se bajara el volumen y pudiéramos seguir escuchándolo hasta el final.

Duración: 0,5 puntos. A pesar de que son cerca de 5 minutos, la riqueza de este tema es tal que en realidad apenas hay repeticiones: sólo 2 estrofas y ¡sólo 2 estribillos! No se puede lograr emocionar más con menos reiteraciones.

TOTAL: 9 puntos. Una obra maestra, en mi humilde opinión.

Like a prayer:
Acordes: 2,75 puntos. Otra progresión armónica tremendamente elaborada, con acordes no tan complejos como las séptimas mayores y menores de la anterior, pero con más partes diferenciadas: REm-DO-LA# (x3) más FA-LA#-FA-DO-REm para el principio, FA-DO-LA#-FA (x2) más LA# para el estribillo, LA#-FA-DO-REm-LA#-FA-DO (x2) para las estrofas, REm-DO (x2) para la primera parte de la parte nueva, REm-DO-LA#-FA, FA-LA#-FA-DO, FA-DO-LA#-DO-LA# para la segunda parte de la parte nueva, más una coda final. Resulta hasta difícil de explicar, cualquier página de internet de acordes lo explicará más claramente.

Melodía principal: 2 puntos. aprovechando la riqueza de las distintas partes compositivas, una exhibición de lo que puede dar de sí la progresión armónica, con tramos introductorios, angelicales como las estrofas, automáticamente tarareables como el estribillo, oscuras como el primer tramo de la parte nueva, adaptadas a un coro gospel... El trabajo creativo de Patrick Leonard, con la colaboración de la propia Madonna, es incuestionable.

Instrumentación y arreglos: 1,5 puntos. La instrumentación es quizá la parte más mejorable: las estrofas arrítmicas realzan la atmósfera angelical, y las partes adicionales corales están plenamente justificadas, pero la instrumentación del estribillo es un tanto simple y espartana, como lo prueban las numerosas adaptaciones y remezclas que se han hecho de este tema en los 22 años desde su publicación para mejorar este aspecto. Los arreglos, en cambio, son espléndidos, y las distintas partes fluyen con una naturalidad difícil de conseguir.

Interpretación vocal: 0,75 puntos. Madonna es una vocalista limitada, con tendencia a frasear con menos inflexiones de lo deseable. Pero aquí hace una de sus mejores interpretaciones, adaptando su voz a la atmósfera de cada una de las partes.

Letra: 0,75 puntos. Es difícil hacer una letra original en una canción esencialmente de amor. Así que las referencias religiosas son una manera provocativa y a la vez ingeniosa de afrontar este asunto. Por otra parte, las rimas están muy cuidadas.

Virtuosismo: 0,25 puntos. El coro gospel es lo más destacable dentro de un tema en el que el resto de los músicos hacen un trabajo correcto pero convencional.

Duración: 0,5 puntos. Nuevamente estamos ante un tema largo, de más de 5 minutos, pero en el que podemos constatar que no hay mayores reiteraciones: esa duración se explica por la sucesión de partes a que da lugar tanta creatividad, pues por ejemplo solamente se escucha el estribillo en 3 ocasiones.

TOTAL: 8,5 puntos. Una canción excelente, cercana a la consideración de obra maestra.

Espero que este nuevo ejercicio les haya servido para comprender mejor el porqué de mis apreciaciones, y en la medida de lo posible a compartirlas. Les animo a que repitan este ejercicio para cualquier tema que les atraiga o les desagrade; confío en que les será de utilidad.

domingo, 13 de noviembre de 2011

Noel Gallagher's High Flying Birds (2011)




Los tres últimos álbumes que publicaron Oasis (aquellos en los que Gem Archer, Andy Bell y el propio Liam Gallagher se encargaban de componer aproximadamente la mitad de sus temas) fueron en mi opinión sensiblemente más flojos que sus cuatro primeros, en los que la tarea creativa recaía casi exclusivamente en Noel Gallagher. El mayor de los Oasis siempre intentó "vender" esa diversidad de compositores de la segunda época de su banda como una forma de enriquecer su propuesta musical, a semejanza de sus admirados Beatles. Pero para muchos de sus seguidores (entre los que me incluyo), fue más una forma de ocultar su menor capacidad creativa: en lugar de álbumes enteros, se contentaba con entregar cinco o seis temas.

Que la ambición musical de Noel Gallagher disminuyó hace ya una década lo confirma que ni siquiera su salida airada de Oasis en 2009 desencadenó una rápida publicación de un álbum 100% propio. Como si no necesitara reivindicarse, ha tardado tres años en publicar su primer disco. Y sin apenas concesiones: "sólo" 10 temas, y algunos, descartes del último álbum de Oasis, el irregular "Dig out your soul". Al menos, eso sí, todos firmados por el propio Gallagher.

¿Y el resultado? Pues a poco que hayamos seguido la trayectoria del mancuniano, todas nuestras asunciones serán acertadas: muchos medios tiempos, menos vena rockera que Oasis, instrumentación entre clásica y retro, arreglos complejos... hasta su voz nos resulta familiar después de que en cada una de las últimas entregas de Oasis se mostrara cada vez más reacio a dejarle la parte vocal de sus composiciones a su hermano Liam. En suma, todo bastante predecible.

Ahora bien, obviando la ausencia de sorpresas y analizando tema a tema el disco, tendremos que admitir que ha entregado una obra muy superior a la publicada por sus ex-compañeros como Beady Eye. En la que hasta el orden de las canciones está cuidado con mimo: el álbum se abre con el estupendo "Everybody's on the run", el cual comienza con las voces de los músicos preparándose para la grabación, seguidas de un largo minuto instrumental hasta que por fin aparece la voz de Noel, anticipando un estribillo emocionante resaltado por una sección de cuerda envolvente; y se cierra con "Stop the clocks", en la que aparte de lo explícito del mensaje y de unos interludios guitarreros francamente recomendables en los que el tema va ganando energía de manera natural, no puede faltar la coda de rigor: un epílogo instrumental a modo de jam session, ideal para cerrarlo.

Y entre esos dos, otras ocho composiciones con un nivel medio alto. Quizá las dos más flojas sean precisamente los dos sencillos extraídos hasta la fecha "The death of you and me", un tema de estilo un tanto rancio (con solos de trompeta y golpes en la caja con cada compás del estribillo) y "If I had a gun" (algo superior gracias a un estribillo convincente aunque tarda en llegar, pero que abusa de los "aaah"s). Sin embargo, del quinto al noveno corte del álbum el disfrute está completamente asegurado: "(I Wanna Live in a Dream in My) Record Machine" es un tema apoteósico a lo "Champagne supernova" (con un acertado solo de guitarra y una brillante parte nueva en su tramo final), "AKA... What a Life!" es una bonita melodía , algo más rápida y con ritmo más contundente de lo habitual, sustentada por un piano de acompañamiento relativamente fuera de lo esperable, "Soldier Boys and Jesus Freaks" es otra melodía estupenda con un aire retro menos añejo que el de "The death...", "AKA... Broken Arrow" es mi favorita, una de esas canciones intemporales en la que Noel exhibe todo su talento a la hora de enlazar acordes en las distintas partes y construir sobre ellos una melodía insuperable, y "(Stranded On) The Wrong Beach", es el logrado reverso acelerado de aquel "Son of nature" del quinto álbum de Oasis.

En suma, un album previsible y poco arriesgado, sí, con unos sencillos no muy bien escogidos y sin el impacto que le otorgaba a las composiciones de Noel la voz de Liam Gallagher. Pero quien tuvo retuvo, amigos, y a Noel no se le ha olvidado componer grandes temas pop y rock. Así que no creo exagerar si afirmo que estamos ante uno de los discos de 2011 que se acerca a su fin.

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