Hoy les traigo por vez primera a Art School Girlfriend, o lo que es lo mismo, a la galesa Polly Louise Mackey. Quien hace unos meses publicó su tercer álbum, "Lean In". Un disco con el que me parece que por fin ha encontrado el sonido que andaba buscando, sin por ello renunciar a una personalidad musical muy definida desde que debutó allá por 2021. Hasta ahora su mejor momento, en mi humilde opinión, había sido este envolvente sencillo, "Is It Light Where You Are", de su álbum de debut del mismo título, el cual se quedó por poco fuera de mis listas de lo mejor de 2021. Pero tanto este disco como su continuación, "Soft Landing", me parecieron pecar un tanto de convencionales justamente cuando ese convencionalismo era algo que le podía perjudicar, quizá porque se dio a conocer de la mano del archiconocido productor (aunque para mí excesivamente canónico) Paul Epworth. No ha sido hasta éste "Lean In" que Mackey se ha atrevidopor fin a producir el disco en solitario, y a seguir explorando las contradicciones del amor en unos textos que se deslizan por encima de un colchón instrumental algo más electrónico que el de sus dos primeras entregas, pero igual de eficaz a la hora de profundizar en su exploración emocional.
Pero en la música tan importante es la forma como el fondo, y aquí Mackey ha partido de un puñado de composiciones que oscilan entre lo correcto y lo espectacular, o lo es que es lo mismo, su colección más completa hasta la fecha. Y ha urdido para ellas un tejido con una serie de elementos presentes de principio a fin, que cohesionan y equilibran los diez temas de "Lean In": las personalísimas reverberaciones que expanden su voz, sus elaboradas cajas de ritmos vertebrando todos los temas, las frecuentes guitarras sin afán de protagonismo, el equilibrio entre teclados melódicos para sostener los acordes y otros más arriesgados y sugestivos, y los efectos sonoros de diversa índole que terminan de generar la ambientación. Conseguiendo, por encima de todo, que el disco atrape de principio a fin, sin por ello tener que repetir "fórmula" más de lo estrictamente necesario. Y con el acierto adicional de no tratarse únicamente de un álbum para escuchar íntegramente en días melancólicos, sino también para recuperarlo cuando nos apetezcan un par de trallazos pop emotivamente hedonista.
El álbum se abre con fuerza gracias a "Doing Laps", también su tercer sencillo. Un medio tiempo tan cautivador y envolvente como cabe esperar de Mackey, pero con el aliciente de una caja de ritmos particularmente trabajada, que va creciendo conforme avanza el minutaje, y unos teclados sintéticos que no temen compartir protagonismo con una melodía vocal en la que hay espacio para estrofas, puente y un estribillo sencillo pero hiriente ("Am I Doing It For You?"). Aunque personalmente prefiero "L.Y.A.T.T.", siglas de "Love You All The Time", y primer sencillo del álbum. Que quizá porque tarda un tiempo en llamar la atención no formó parte de mis listas de 2025, pero que desde hace meses se ha convertido en una de mis escuchas más frecuentes. Tal vez mis reticencias iniciales se debieran esa repetición machacona de la frase que da título al tema, y que parece que es la única melodía vocal de un tema de tempo alto y una sensibilidad electrónica que a mí me recuerda a The XX, sobre todo por su arpegio de guitarra en cascada. Pero es que cuando ya han transcurrido casi tres minutos Mackey deja la instrumentación al mínimo, frena el tempo y, casi sin que nos demos cuenta, nos ofrece una especie de segunda estrofa acompañada por una guitarra diferente, para de nuevo ir recuperando el pulso poco a poco en una catarsis sólo apta para las pistas más elegantes. "The Field", el tercer corte, supera el reto de mantener el tipo tras los dos pasajes estelares del álbum bajando nuevamente el tempo, y jugando con los mismos elementos que sus predecesoras: una caja de ritmos elaborada, una excelente melodía vocal completa, coros incluidos, los teclados necesarios para armonizar el tema, y sobre todo un teclado principal que se desliza por el tema como si fuera un nenúfar, transportándonos a un ficticio lago sobre el que se desliza también la parte nueva... si bien casi podríamos hablar de la primera parte nueva, porque antes de despedirse casi sin avisar Mackey profundiza en su composición con otra melodía vocal ligeramente diferente.
Con una caja de ritmos igual de efectiva pero más contundente, y una inspirada melodía vocal presente prácticamente desde el comienzo, la estupenda "Down The Line" nos propone un fascinante duelo entre las breves notas de un teclado de reminiscencias étnicas y una guitarra eléctrica penetrante... hasta que al final de la segunda estrofa entra una preciosa sección de cuerda para remarcar la impactante frase que ejerce de estribillo ("You Found Me, Don't Be Sad"). Más adelante la guitarra repite notas con un pedal diferente, adquiriendo una mayor distorsión y reverberación que le permiten llenar largos compases instrumentales y rematar otro excelente momento. "Almost Transparent", el quinto corte, no es un mal tema en absoluto, ni desentona de la atmósfera general de "Lean In", con su programación enrevesada y su melodía de notas largas acompañada por una evocadora guitarra eléctrica, pero la composición no alcanza el mismo nivel de inspiración, y la larga parada a mitad del tema, casi con el piano como único instrumento además de los sonidos atmosféricos, mantiene el clímax pero no subyuga como sus predecesoras. "Save Something" se mueve por parámetros similares, lo que significa que tampoco alcanza la excelencia, pero su percusión sincopada y esos teclados juguetones a lo Aphex Twin la vuelven más interesante instrumentalmente, y la sección de cuerda acompañando su sencillo estribillo también juega a su favor. A pesar de haber sido escogida como segundo sencillo, "The Peaks" tampoco me parece de los mejores pasajes de "Lean In": un medio tiempo de percusión contundente, unas distorsiones que llaman más la atención que en otros cortes, pero ni su melodía de notas larguísimas ni sus pasajes instrumentales destacan por su brillantez, y tampoco es el tema mejor producido del disco, pues apenas crece a lo largo de su minutaje.
Y justo cuando parece que el disco no va a recuperar el nivel de sus cuatro primeros cortes surge "Hope More, Hopeless", una pugna por llamar nuestra atención entre el bombo binario en primer plano y las notas sueltas de un arpegio de piano hasta que Mackey arranca su primera y larga estrofa. En la segunda parte de ella entra un bajo que aumenta la intensidad. Y aunque la composición no cambia en ningún momento la progresión armónica (lo que constituye el único pero que ponerle), la manera como ella va doblando su voz en un estribillo bastante simple hasta que entran los teclados que recorren las escalas por cada canal y la caja y los charles para convertir el tema en una inesperada explosión hedonista pillan al aficionado desprevenido... y lo vuelven a conquistar. Afortunadamente la gélida "Lines", algo así como una aproximación polar a las sonoridades de Boards Of Canada, mantiene el tipo con una progresión armónica compleja y fascinante, de una tenebrosidad impactante que sólo la melodía expansiva creada por Mackey podría explotar así. Además, en la segunda estrofa Mackey juega a retirar instrumentos para mantener la intensidad emocional, y sólo poco a poco los va reintroduciendo hasta desembocar en un intervalo instrumental en el que le otorga el protagonismo a un teclado que suena casi como un órgano. Sólo falla el final, un tanto repentino (aunque es cierto que el corte ya había alcanzado los cuatro minutos). Y el cierre lo pone "Framer", sin duda el momento más experimental de "Lean In", con la voz robotizada de Mackey como evidente novedad, y toda suerte de efectos y ruidos desacompasados armonizando un tema que en realidad sostienen un piano al principio, una guitarra acústica después, y un inesperado violín durante toda su segunda mitad. A pesar de no ser de lo más disfrutable del álbum, y de su corta duración, su singularidad le permite dejar un excelente sabor de boca como epílogo arriesgado pero alineado estilísticamente con el resto del álbum.
Tras múltiples escuchas es verdaderamente complicado definir el estilo del álbum: ¿ambient? ¿trip hop? ¿IDM? Y eso con las premisas de partida antes comentadas y unos instrumentos mayoritariamente reutilizados en sus diez cortes, es todo un éxito. Yo al final me inclino por considerar a "Lean In" un disco de indie-pop sin más; indie-pop del año 2026, que sabe arrimarse a otros géneros sin perder su esencia, y sin que en ningún momento se dude de que estamos escuchando una canción de Art School Girlfriend. La rabia es que un disco tan completo como éste pase tan desapercibido, no ya entre el gran público (algo esperable pues evidentemente no se trata de música comercial, sino incluso entre la crítica supuestamente especializada. Porque es difícil encontrar álbumes que se ganen nuestra atención sin epatar, que provoquen tantas emociones sin artificios extremos. Y encima con el mérito de tratarse de un disco creado, producido y casi interpretado al completo por una sola artista. Así que lo que falta ahora es que Mackey no decaiga en su empeño ante tanta indiferencia del panorama musical, y nos siga entregando dosis de pop de calidad en años venideros. Falta nos hace.

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