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sábado, 13 de octubre de 2018

El temido (y fallido) segundo álbum

En la presente entrada voy a hablarles de un tema que, no por recurrente, deja de ser cierto en el siempre complicado panorama musical: el temido (y fallido) segundo álbum. Porque entre las novedades que esperaba con ilusión esta temporada se encontraban tres bandas de las que me hice eco en este humilde blog por el buen nivel de su álbum de debut. Confiaba en que sus segundas entregas mantuvieran al menos ese nivel y las consolidaran musicalmente hablando, pudiendo dedicarles así sus reseñas independientes. Y sin embargo, tras unas cuantas decepcionantes escuchas, me veo obligado a dedicarles una entrada común, porque lo único que han tenido en común ha sido desgraciadamente que se tratan en mi opinión de segundos álbumes fallidos, de retrocesos en sus carreras en el peor momento, y quién sabe incluso si del final de las mismas. Estoy hablando de los nuevos álbumes de Train To Spain, Tiny Deaths y Night Club.

Los suecos Train To Spain debutaron en el año 2015 con "What's all about". Aunque tardé en toparme con él a causa de su escasa difusión, me conquistó la manera como recreaba el italo-disco de los ochenta, manteniendo su esencia pero sin embargo consiguiendo un sonido propio, relativamente reconocible, y sobre todo con algunos temas realmente notables ("Keep on running", "Work harder", "Blipblop"). De hecho, parecía que la banda iba destinada a seguir creciendo, porque como anticipo a su segundo álbum publicaron hace poco más de dos años un sencillo ("Believe in love") que me encantó con esa inyección de optimismo que habían sabido conjugar con su peculiar mirada al pasado. Pero cuando, tras dos largos años, por fin le han dado continuidad con "A journey" hace unas pocas semanas, el resultado ha sido completamente fallido: sí que mantienen el sonido retro, pero les falta la inspiración. El álbum se abre con el único tema realmente destacable ("I follow you"), disfrutable a pesar de su estructura un poco extraña en la transición estrofa-estribillo. Y el resto de los temas (hasta que llega la mencionada "Believe in love", recuperada aquí para cerrar el disco) es una vana esperanza de que acierten con la tecla de la inspiración. Cosa que no sucede, limitándose a tirar de oficio para llegar hasta el final de una entrega muy discreta.

Más sorprendente es si cabe el retroceso de los estadounidenses Tiny Deaths, que me cautivaron con su sencillo, orgánico y sugestivo "Elegies" de principios del año pasado, con momentos tan brillantes como "Ever", "Wrong", o "The gardener". Para darle continuidad con "Magic", el dúo ha mantenido la sencillez en la instrumentación, pero ha dado un giro electrónico bastante acusado a su sonido (cosa que, como saben quienes siguen este blog, no es en absoluto un movimiento estilístico que yo rechace). Hasta el punto de que cuesta reconocerlos. A ese inconveniente de la pérdida de personalidad se le añade un problema aún mayor: preocupados por esa sonoridad más contemporánea, han descuidado las composiciones, y de los cuatro sencillos publicados, sólo el tercero (la desasosegante "Us"), nos recuerda el talento que exhibieron para generar emociones con su disco de debut, mientras que los otros tres ("Don't let go", "Always" y "Away") se pierden en esa exploración sonora, sin estribillos que los sostengan ni melodías que nos enganchen.

La última (y menor decepción) de los segundos álbumes que he escuchado en estas últimas semanas ha sido el retorno del dúo estadounidense Night Club. La decepción ha sido menor porque la electrónica oscura de su debut ("Requiem for romance", 2016) no llegó a ser lo suficientemente redonda como para merecer una entrada en este blog (menos de media hora, una instrumentación simplista, muchos temas previsibles), pero la sensual voz y presencia de Emily Kavanaugh, la estridente y efectiva "Bad girl" y sobre todo la irresistible "Psychosuperlover", que si hubiera caído en manos de Kylie Minogue en sus años dorados habría sido un éxito mundial, me hacían anhelar esperanza de que en su "Scary world" (2018) ampliaran esos aciertos. Desgraciadamente ha sido al contrario: el sonido sigue siendo preocupantemente simple, la propuesta contundente-estridente sigue siendo su inamovible bandera, y lo que es peor, no hay ni siquiera una gran canción a la que agarrarse en sus escasos treinta minutos (el supuesto tema estrella, "Candy Coated Suicide" es un pobre remedo de sus hermanos del primer álbum, con el estribillo como único argumento para intentar cautivarnos).

Y es que se vuelve a confirmar que el segundo álbum es el más determinante en la carrera de cualquier artista: si expande las virtudes de su primer álbum a la vez que consolida su personalidad, seguramente estemos ante un artista que consolidará su legión de seguidores y perdurará en el tiempo. Si en cambio se limita a repetirse a sí mismo pero con menos inspiración (como Train To Spain o Night Club), o da un giro estilístico acusado sin acordarse de que debe tener buenas composiciones para sostenerlo (como Tiny Deaths), el resultado será fallido, y su carrera se verá seriamente cuestionada. Una pena que haya sucedido en estos tres casos; sólo espero que los futuros segundos álbumes de otros artistas descubiertos para el público en español por este humilde blog no resulten igual de fallidos.

martes, 11 de octubre de 2016

Train To Spain: "What's all about" (2015)

Ante todo debo disculparme por reseñar, en un blog que pretende hacerse eco de lo más reseñable del panorama musical contemporáneo, un álbum que vio la luz hace casi año y medio. A veces entre lo más minoritario del pop rock contemporáneo encuentro propuestas que me parecen interesantes y prefiero compartirlas aunque sea con retraso. Así que voy a reseñar hoy el álbum de debut de Train To Spain, un trío sueco formado por Helena Wigeborn (voz, teclista y compositora), Jonas Rasmusson (teclista principal y compositor) y Lars Netzel (teclista y productor de apoyo) que debutaron de manera muy minoritaria a mediados de 2015 con este "What's all about" que hoy reseño. Un álbum con un innegable matiz amateur pero que demuestra inteligencia y gusto a la hora de rebuscar en los ochenta. Y muy especialmente en el italo-disco.

Porque aunque la crítica especializada los ha encuadrado en el techno-pop en general y en el eurobeat de principios de los noventa en particular, para mí es claro que a lo que más se asemeja su propuesta es al italo-disco que pobló las listas de casi todo el planeta a mediados de los ochenta. Un subgénero muy denostado por razones obvias (artistas de quita y pon prácticamente para cada sencillo, propuesta completamente hedonista, inglés mal pronunciado, letras muy simples...), pero que sin embargo figura entre mis pequeños placeres prohibidos por la cantidad de nuevas ideas que pusieron en circulación en apenas tres o cuatro temporadas (baste recordar ahora lo lejos que llegaron nombre como por ejemplo Baltimora, Den Harrow o Spagna). Las percusiones y programaciones de Train To Spain no tienen nada del bombo maximizado y los 130 bpms del eurobeat, pero sí de esas cajas de ritmos simplonas y esos ritmos más cadenciosos que también encajaban con los fairlights y los A-Linn de la época. Así que si recuerdan con nostalgia ese sonido, pueden ahorrarse el resto de la reseña y hacerse con este "What's all about".

No obstante el trío sueco pule alguna de los defectos más obvios del género: la pronunciación y la entonación de Helena son intachables (Suecia no es Italia en cuestión de inglés, dirán algunos), el álbum no está concebido como una irregular colección de sencillos sino como un todo con entidad propia, y las letras son a veces más profundas de lo que su envoltorio musical nos haría pensar. No es el caso de "Blipblop", una progresión armónica sencilla pero efectiva, sintetizadores contundentes que a veces lideran varios tramos, letra orientada al fin de semana, vocoder para dar entrada al estribillo, un ritmo infeccioso y efectivo, y un eficaz tramo final que remata uno de los mejores momentos del álbum. "Keep on running", uno de los temas editados en formato sencillo, es otro de los mejores momentos: ahora sí con el ritmo y la caja habitual del italo-disco, una melodía muy bonita en estrofas y estribillo, y la sorpresa-homenaje de ese segundo estribillo con el sampling del clásico "Small town boy" de Bronskie Beat de fondo. "Passion" mantiene el sonido homogeneo de sus predecesoras, pero tanto la progresión armónica como la melodía se sitúan un escalón por debajo, aunque aun así se deja escuchar. "All about", además de dar título al álbum, es el otro tema que vio la luz en formato sencillo, una elección en mi opinión discutible, porque las estrofas no están muy bien armonizadas, aunque el eficaz estribillo sí que hace que el tema remonte.

El problema principal del tramo central álbum es que, aunque mantiene un estilo cohesionado, no contiene ningún tema que destaque sobre el resto, por lo que cuesta que adquieran itendidad propia. "Screw it up" es un buen ejemplo: sobredosis de sintetizadores, una bonita estrofa, un estribillo que no desentona, una parte nueva correctamente elaborada, pero nada realmente diferenciador. En la misma línea aunque un poquito más inspirada se sitúa para mi gusto "Adam", una canción de la que destaca el sintético teclado que lidera las partes instrumentales y con el que "dialoga" Helena en el estribilllo. "Pressure" insiste en ese ritmo cadencioso tan típico del italo-disco, y propone otra buena combinación de estrofas y estribillo, aunque le falta algo (tal vez en la instrumentación) que le haga destacar sobre el conjunto. Y "Grab and touch" es más interesante por su letra mordaz y feminista ("Sometimes I wonder if your brain is right", "Are you talking to me 'cause my dress is tight?") que por su inspiración, ya que tanto la progresión armónica como la melodía principal se quedan en simplemente correctas.

El tercio final del álbum viene marcado por "Work harder", noveno corte y mi tercer tema favorito del álbum. Y eso que ni los intervalos instrumentales ni la melodía de las estrofas rayan a gran altura (falta contundencia en la percusión y algo más de hilazón entre los versos), pero una vez llega el puente ("your job is your life") todo queda en segundo plano ante el excelente estribillo doble. Que es cierto que reúsa una progresión armónica usada hasta la saciedad (la primera vez que yo la escuché fue en el "In the night" de Pet Shop Boys), pero que la explota con mucha inteligencia. "Remind myself" baja varios peldaños, un tema correcto al que la melodía de notas altas que obliga a Helena a cantar casi en falsete le afecta negativamente. Y "Martin, David and Fletch" es en mi opinión la canción más floja del álbum, escasa de melodía y más repetitiva que de costumbre. Un obvio homenaje a los Depeche Mode, cuando curiosamente ni en el resto del álbum ni en este tema en particular se podría adivinar que fuera una de sus influencias directas.

"What's all about" supone pues un sano ejercicio de revival y dignificación de un subgénero denostado, con suficiente inspiración compositiva y personalidad, y sin temas que obliguen a pulsar el "forward". Falta algún tema más que destaque sobre el conjunto y pueda ampliar su propuesta a un público más masivo. Aunque esa misma carencia les sitúa en una encrucijada delicada: si pretenden para aumentar su audiencia desprenderse de ese sonido casi de demo, pueden perder por el camino buena parte de su personalidad y convertirse en un grupo de dance-pop más. Pero en estos tiempos de abuso de auto-tune y volúmenes maximizados no parece fácil que se abran hueco si cierran la puerta a las modas. Personalmente prefiero que se queden en el nicho que se han creado (y su sencillo de anticipo "Believe in love" de hace unos meses eso sugiere) y que se tomen el tiempo necesario para componer otra decena de canciones sólidas que nos retrotraigan a épocas en las que el hedonismo escapaba a la hegemonía anglosajona.

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