domingo, 25 de enero de 2026

Las 20 mejores canciones internacionales de 2025

Estamos ya casi a finales de enero, así que un año más toca echar la vista atrás y proponerles una lista que refleje las mejores canciones internacionales del pasado 2025 según este humilde blog. Como he explicado en otras temporadas, hasta el pasado 3 de Enero no comencé a recopilar los temas que conforman esta lista, para asegurarme de que no dejaba fuera ninguno de los temas publicados durante el pasado diciembre. Un fallo muy común en la mayoría de las listas que se elaboran, seguramente por el afán de ser los primeros en ofrecerlas. Dicho lo cual, estoy convencido de que el mundo de la música contemporánea ha consolidado finalmente en 2025 su normalidad creativa tras el impacto de la pandemia. Por lo cual esta lista que les propongo hoy estará complementada en próximas fechas con dos entradas adicionales para acercarles otras cuarenta canciones internacionales más. Porque el resurgimiento creativo en el económicamente decadente negocio musical es ya innegable, y las plataformas en las que hoy se consume la música según algoritmos que tienden a dificultar la proliferación de nuevos artistas y propuestas no ha logrado estrangular a tantos miles de artistas que nos siguen ofreciendo sus nuevas creaciones. Por supuesto, el volumen de canciones creadas y publicadas ha alcanzado ya desde hace un par de temporadas los niveles habituales, pero es que estilos en mi opinión mediocres, como el trap, el urban o el hip-hop siguen poco a poco perdiendo fuerza y repercusión, mientras que cada vez hay más artistas que rehúyen de esas propuestas tan simplistas e intentan ofrecer algo más elaborado y al mismo tiempo universal.

Como en ocasiones anteriores, es mi deber recordarles que el volumen de álbumes publicados excede ampliamente los casi setenta que he escuchado en los pasados doce meses, por lo que seguiré sin elaborar una lista de mejores discos. Pero a continuación les ofrezco lo que para mí son las mejores canciones internacionales de los pasados doce meses, considerando que el volumen que he escuchado sí ha sido lo suficientemente significativo. Elaborada con los dos criterios habituales: temas que hayan visto la luz en formato sencillo/videoclip, y una única canción por artista. Con la intención de conseguir una panorámica lo más amplia posible de 2025. Y siempre intentando acercarles los sonidos más universales, las mejores melodías, las producciones más brillantes, las tendencias más interesantes y, en definitiva, el talento y la calidad que siempre persigue este ya veterano blog.

La lista de este año vuelve a poner de manifiesto el eclecticisimo de la música contemporánea en cuanto a su lugar de creación. Reflejo de que nos encontramos ante el verdadero lenguaje universal de nuestro tiempo, al margen de estilos específicos de uno u otro lugar del mundo: artistas británicos, estadounidenses, canadienses, sudafricanos, australianos, daneses, suecos... ¿Se puede ofrecer más internacionalidad en menos temas?

1. Mallrat - "Hideaway". En el notable segundo álbum de la australiana, "Light Hit My Face Like a Straight Right", sobresalía esta formidable pieza de un delicado pop electrónico con sonido rabiosamente contemporáneo y melodía intemporal, del que sucesivas escuchas van revelando más y más detalles. Sobrecogedora.
2. Autoheart - "Indigo Chateau". La minoritaria banda londinense sigue ignorada incluso en el ámbito alternativo, pero a juzgar por su regreso del pasado año, "Heartlands", ello no ha minado en absoluto su capacidad de crear gemas pop tan deslumbrantes que parece imposible que no se trate de versiones. Apoteósica.
3. IDER - "Killing the Game". Otras londinenses en esta lista, la sensibilidad del dúo femenino subió un escalón con su excelente disco "Late To The World", que incluía este formidable tema que muestra cómo los tempos altos no están reñidos con la sensibilidad, sobre todo con dos voces tan bien complementadas. Exquisita.
4. Goddess featuring Ex:Re "Shadows". "Goddess", el proyecto en solitario de Fay Milton, fue la mayor sorpresa de la temporada, un disco de colaboraciones fantástico de principio a fin. Cuyo mejor momento era esta intimista pieza a medias con Elena Tonra, la líder de Daughter, que aportó su irresistible introspección. Devastadora.
5. Jenny on Holiday - "Every Ounce of Me". Disuelto el adolescente dúo británico Let's Eat Grandma, su principal artífice, Jenny Hollingworth, debutó en solitario como Jenny on Holiday, y lo hizo con esta maravilla de pop de instrumentación añeja y melodía capaz de levantar los ánimos en el día más triste. Emotiva.
6. MØ - "Keep Møving". La danesa Karen Marie Ørsted regresó el año pasado con su disfrutable "Plæygirl", cuyo sencillo más claro era éste, que tomaba en sus estrofas la progresión armónica tantas veces reusada desde el famoso "In The Night" de Pet Shop Boys, y la dotaba de una esquizofrenia bailable que la transportaba a otra dimensión. Irresistible.
7. Circa Waves - "Cherry Bomb". La creatividad de los de Liverpool alcanzó en 2025 una magnitud tal que se atrevieron a entregar dos álbumes de nueve temas cada uno, a principios y a finales de año, reuniéndolos en uno solo bajo el título definitivo de "Death And Love". Y entre su heterogénea propuesta el mejor momento era este medio tiempo de pop que respeta su personalidad, no rehúye la electrónica, y sirve tanto para un festival como para un garito de pop alternativo. Impecable.
8. Florence + The Machine - "Sympathy Magic". Florence Welch regresó el pasado ejercicio con "Everybody Scream", un disco que varió poco su archiconocida propuesta pero que mejoró el nivel de sus dos entregas anteriores. Como lo evidencia su tema estrella: pop barroco con su arrolladora voz e incontenible personalidad y una bonita melodía. Gloriosa.
9. Geowulf - "Can't Read Your Mind". Reducido ya al proyecto en solitario de Star Kendrick, Geowulf regresó el año pasado con "The Child", curiosamente su mejor álbum hasta la fecha. Como lo demuestra esta maravilla de dream pop, de voz dulce e instrumentación deliciosa sin necesidad de ningún artificio. Incontenible.
10. Lorde - "What Was That". La neozelandesa sigue sin dar con la tecla del éxito masivo en sus últimos discos, y el irregular "Virgin" de 2025 no fue una excepción. Aunque por lo menos consiguió retomar el pulso de los sencillos irresistibles, como lo evidencia este temazo de synth-pop contemporáneo, de instrumentación arriesgadamente innovadora y melodía vocal en notas bajas. Espectacular.
11. Bar Italia - "Cowbella". El trío londinense entregó mi tema favorito de rock del pasado año. No suena nuevo, pero encierra una energía y una sensualidad muy difíciles de encontrar en el panorama actual. Una fantástica letra y los juegos vocales a lo largo de su minutaje mejoran aún más el resultado. Desbordante.
12. Saint Etienne - "Glad". El trío británico cerró oficialmente su carrera en formato álbum con "International", su mejor disco en más de una década. Repleto de colaboraciones, lo abría su tema estrella, con la colaboración de Tim Rowland de The Chemical Brothers, quien aporta unas percusiones infecciosas a las que se contraponen el saber hacer pop de Bob Stanley y Pete Wiggs. Elegante.
13. Nation of Language - "Inept Apollo". Tras un segundo álbum más flojo, el trío neoyorkino recuperó el pulso con "Dance Called Memory". Un disco repleto de buenos momentos como esta espartana mirada a principios de los ochenta realzada por la excelente interpretación vocal de Ian Devaney. Efectiva.
14. Bob Moses - "Time of Your Life". Otros que han subido el nivel en su último disco son el dúo canadiense Bob Moses, cuyo meritorio "Blink" incluía este adictivo momento, más directo y luminoso de lo que suele ser habitual en ellos, que logra integrar con éxito electrónica bailable y melodía pop en poco más de dos minutos. Sugestiva.
15. Taylor Janzen - "Lost Dog". La cantautora canadiense empezó a entregar en la segunda mitad de 2025 anticipos de lo que debería ser en este 2026 su segundo álbum. Que a juzgar por maravillas como ésta puede ser uno de los álbumes del año. Cómo mezclar con éxito canción de autor, influencias folk, detalles electrónicos, y melancolía a raudales. Inmersiva.
16. Sir Chloe - "Forgiving". El rock crudo y descarnado de Dana Foote y su trío acompañante experimentó una saludable vuelta de tuerca en su segundo álbum ("Swallow The Tail"), cuyo primer sencillo fue este trallazo, con guitarras aceradas y coros provocadores. Arrolladora.
17. St. Lucia - "Crimes of Passion". La creatividad del sudafricano Jean-Philip Grobler también alcanzó en 2025 sus cotas más altas, con dos álbumes de estudio completos publicados. Al más reciente de los cuales, "Fata Morgana: Dusk", pertenecía este tema de elaborado comienzo y chirriante producción, que mira a los ochenta sin alejarse de la actualidad. Infecciosa.
18. Robyn - "Dopamine". Tras nada menos que siete años de silencio, la sueca empezó en 2025 a anticipar temas de lo que será su séptimo álbum de estudio, "Sexistential", dentro de unas semanas. Y que debería suponer su regreso a lo más alto del electro-pop a juzgar por este himno de contagiosas bases programadas y melodía compleja pero disfrutable. Contagiosa.
19. The Neighbourhood - "Private". El quinteto de rock californiano regresó en 2025 con el que es su mejor disco hasta la fecha: "Ultrasound" acentuaba su búsqueda de sonidos más oscuros que contundentes, y su primer sencillo es un excelente ejemplo, con sus guitarras etéreas, su bajo sobredimensionado, y la comedida interpretación vocal de Jesse Rutherford. Angustiosa.
20. Bishop Briggs - "Woman Is King". Su "Tell My Therapist I'm Fine" de 2024 dejaba claro que la británica estaba de dulce, y que el disco podía haber dado más de sí. Por eso no fue una sorpresa que a principios de 2025 apareciera la edición deluxe con dos nuevos temas, el más destacado de los cuales era esta inspirada y breve pieza de soul-rock con su arrolladora personalidad. Energizante.

Al igual que en años anteriores, sé que he dejado fuera de esta lista temas que probablemente lo habrían merecido, pues es imposible dejar la subjetividad completamente al margen en un ejercicio de esta naturaleza (aunque les confesaré que la lista ha dado unas cuantas vueltas hasta llegar a estar versión definitiva). Como les anticipaba, en próximas semanas otras cuarenta canciones vendrán a subsanar esos inevitables errores. Pero aun con esta limitación, estoy convencido de que estas veinte canciones son una estupenda muestra de lo mejor que nos ha ofrecido musicalmente el año 2025. Porque evidencian que, si no nos resignamos a lo que nos tratan de imponer medios generalistas e independientes (que ambos lo intentan), se pueden seguir encontrando fantásticos momentos en el panorama musical internacional. Así que espero que disfruten de esta selección, y que con un poco de suerte les ayude a descubrir a algún que otro artista o canción que hasta ahora les habían pasado desapercibidos.

sábado, 24 de enero de 2026

Sir Chloe - "Swallow The Knife" (2025)

Hoy les traigo por vez primera una reseña de la banda estadounidense Sir Chloe. O tal vez debería decir al alter ego de la neoyorkina Dana Foote, su líder y cantante. Que no es una desconocida para este blog, puesto que su canción de más relevancia hasta la fecha ("Salivate"), ya formó parte de mi lista de las 20 mejores internacionales canciones del año 2023. Pero el álbum que la contenía, "I Am The Dog", con el que debutaron en 2023, me pareció que no estaba a la altura de este temazo, pues le faltaba un poco de definición estilística y más temas de calidad similar al de su canción estrella, algo por otra parte no sencillo de lograr sin repetir la fórmula de la mismo. Sin embargo, su rock crudo y melódico a partes iguales, sus letras descarnadas sobre relaciones y emociones, y el hecho de que su puesta en escena fuera como una banda íntegramente femenina llamaron lo suficiente mi atención como para seguirles la pista.

Dos años después, el proyecto de Dana Foote, ya consolidado para los directos como cuarteto, ha regresado con un disco de perspectivas más amplias y mayor inspiración compositiva. Que trasciende el indie-rock extremo de "Salivate" y lo expande en once temas, que van del pop acústico e intimista al rock más crudo y enérgico, pasando por momentos pop y algún que otro pasaje de experimentación. Todo ello con una ejecución correcta, sin artificios tecnológicos ni sorpresas que distraigan la atención de los diversos registros de la potente voz de Foote (en los que se nota la formación musical de la estadounidense), de sus letras sobre las siempre complejas relaciones humanas, y de las emociones que buscan en cada tema. Creando así una obra relativamente atemporal en su sonido, pero que se distingue de las de tantas otras bandas de propuesta similar por el nivel de muchas de sus composiciones.

El álbum abre con un tema directo y potente, en el que el contraste entre la angustia de su letra y la energía de su música forma un cóctel irresistible. Tanto que "The Hole" es mi tema favorito del disco: tres minutos de indie-pop guitarrero de tempo alto, con personalidad y una melodía vocal de notas muy altas (tanto que Foote se dobla su voz por debajo para mejorar el resultado), y un estribillo tan sencillo como adictivo. Una parte nueva que para, baja el tempo, y mira de reojo a los Pixies, pone el contrapunto perfecto antes de las repeticiones finales del estribillo. Le sigue otro de los grandes momentos del disco: "Forgiving", primer sencillo extraído y, ahora sí, un tema más en la línea de los momentos más destacados de su primer disco, ese rock crudo y contundente que no rehúye de los coros vacilones en el estribillo, ni de unas estrofas más desnudas y musicadas. Otra parte nueva completamente diferente, sostenida por las baquetas de la batería como única percusión, es la evidencia de lo trabajada que está la canción, a pesar de su duración inferior a tres minutos. "Kiss" sigue apostando por el sonido crudo y las guitarras ásperas, pero con un tempo más reposado. De estrofas inferiores a los dos temas anteriores, aunque bien sostenidas por su arpegio de guitarra, es ese estribillo que llega en cascada el que le da sentido a todo el conjunto, pues la irrenunciable parte nueva es más interesante que brillante. A estas alturas ya toca un lento, y eso es lo que nos propone "Passenger". Pero no una balada dulce o condescendiente, sino un lento desasosegante, que con sus guitarras eléctricas chirriantes y su interpretación provocativa puede recordar a la PJ Harvey más comedida, y que sin ser de los momentos álgidos de "Swallow The Knife", mantiene el tipo. sobre todo gracias a una parte nueva más, en este caso un sugestivo cambio de progresión armónica sustentado por su meritoria melodía.

El quinto corte, "Forget It", son apenas dos minutos de rock crudo en las estrofas que desemboca en un estribillo bailable gracias a su singular arpegio de bajo a contracorriente, como si de unos Blondie alternativos del siglo XXI se tratara. La parte nueva, por el contrario, despliega toda la contundencia rockera del cuarteto, con mención especial para el trabajo a la batería de Maya Stepansky, y el tema deja con ganas de más. El de "Holy", sexto corte, es un caso curioso, porque sin previo aviso Foote arranca su interpretación vocal y nos entrega las mejores estrofas del álbum, incluyendo los singulares cambios de los dos últimos acordes al final de los dos últimos versos. Pero en contraste, nos ofrece el estribillo más experimental del disco, con una batería sin caja, más tecnología que en cualquier otro momento del álbum, y un estribillo altivo, de letra casi ominipotente, en una combinación que no termina de encajar del todo, a pesar de que sucesivas escuchas hacen que el oído se termine acostumbrando a ese contraste tan extremo. "Complicated" recuerda a los temas más rockeros de otra efímera banda femenina, las británicas Elastica: a pesar de lo que su título y su letra sugieren, se trata de un tema directo y sin complicaciones, que como casi todos mejora con su parte nueva, la cual cambia progresión armónica, melodía vocal y la ejecución de todos sus instrumentos, y que ofrece uno de los pocos pasajes guitarreros al final para rematar la canción. El siguiente corte, "Take It", es posiblemente el tema más pop del álbum, cercano al estilo de otro cuarteto femenino aún en activo como The Big Moon: el más melódico de todos en sus estrofas y estribillo, nos propone de nuevo una parte nueva que es casi un mini tema dentro del principal, y todo ello en menos de tres minutos.

"Eyes" fue acertadamente elegido como segundo y último sencillo del álbum: ahora sí, una balada con todas las de la ley, de instrumentación acústica, melodía sensible en sus estrofas, y un doble estribillo demoledor: el primero sobre todo por su letra ("I believe I've finally died, On my knees for so many nights, Prayed to no one, "take my life""), y el segundo por los cambios en su progresión armónica. Además, los arpegios de la guitarra de Soph Williams en la segunda estrofa y en la primera repetición del estribillo son desde mi punto de vista los más bonitos de todo el álbum. De aquí al final es cuando únicamente "Swallow The Knife" se hace un poco más cuesta arriba: la razón es que Foote ya no recupera el tempo más alto del grueso del disco y nos ofrece otros dos lentos más. El primero, "Too Much (Not Enough)", más interesante y melódico, con una evolución de su melodía en sus notas altas desde las estrofas al estribillo que a mí me recuerda a lo que han hecho en ocasiones Radiohead. Y la dulzona y espartana "Candy", para mí el momento más flojo del disco, aunque me parece un tema correcto para cerrarlo, pues es como si "Swallow The Knife" se fuera evaporando poco a poco. Lo más destacado son sus juegos vocales, coros y segundas voces que arropan al bajo y a la guitarra, los únicos dos instrumentos utilizados.

Los escasos treinta y dos minutos que dura "Swallow The Knife" se antojan escasos tras sucesivas escuchas. Pero no porque la propuesta de Foote de para mucho más (de hecho, el cierre del álbum da la impresión de que ya ha dado de sí todo lo posible), sino porque la duración de muchas de sus canciones es innecesariamente breve. Quizás sea una decisión consciente en aras de una pegada emocional más directa, pero lo cierto es que la escasa duración de todos sus temas obliga a unos comienzos tan vertiginosos que a menudo Foote tiene que entrar a cantar sin apenas haber escuchado antes un acorde que le permita coger el tono vocal correcto. Muchas de las canciones se habrían beneficiado de un comienzo de unos cuantos compases, que les dieran mayor empaque, y de algún tramo instrumental más en su desarrollo. Porque base creativa había de sobra, como lo refleja la gran cantidad de partes nuevas que encierran las composiciones. En todo caso, la evolución de las neoyorkinas en los dos años transcurridos desde su debut ha sido muy favorable. Eso sí, para que su propuesta descolle y perdure necesitan un tema estrella más adictivo que los que ofrecen aquí, y un mayor peso específico en el escenario. Veremos si Foote sigue con el proyecto, y si el cuarteto sigue creciendo. Mimbres hay para ello.

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